Soy un extraterrestre llamado OXIDIXO, humanoide procedente del planeta TEP ubicado en la galaxia Alfa Centauro. Somos muchos los humanoides que nos introducimos en el planeta tierra para mediar. Somos una raza de tantas extraterrestres que habitamos otros mundos. Los humanoides somos muy parecidos a los seres humanos en apariencia física, algunos medimos 1m de estatura algunos 2,5 m, somos atléticos, rubios y con ojos azules, o sea, pasamos desapercibidos en comparación con los Grises, Reptiles, Raconianos, o los Zooformos.
Al principio no me gustó la idea de venir a observar este planeta pero creo que todo es necesario para crear nuevas perspectivas y nuevos cambios, y me lo he tomado como una tesis de fin de carrera.
Con el mecanismo nanotecnológico que tengo implantado en mi hipófisis, puedo adquirir otros sentidos extrasensoriales que entran en comunicación con el alma de las personas terrestres, mi cerebro tiene miles y miles de conexiones neuromagnéticas radiomovilizadoras por segundo, hasta ahora he podido descubrir que los humanos tienen un cerebro, muy normalito... sé que tienen grandes capacidades cognitivas en su mente, utilizan menos de un cuarto de masa gris y no saben utilizarla en su gran totalidad, están tan preocupados por cosas banales y llenas de basura que las tienen adormecidas, no saben sacarle el máximo provecho.
Ellos tienen un corazón que aparte de latir sangre dicen que lo utilizan para amar, o que se le rompe cuando pierden ese amor, en un solo corazón y tan pequeño no creo que quepa tanto amor como suelen decir, sé que muchos lo llenan de odio y no da cabida a nada más. Yo tengo cinco corazones ,genéricamente dan para mucho más, creo que con uno no tendríamos suficiente, para abarcar tanto, latir, amar, latir, amar, latir,... veis!! no da cabida a nada más, ni tan solo al odio.
Yo poseo una vista ultrarádica violeta X gamma cósmica, lo veo todo, los humanos solo ven lo que miran y oyen lo que escuchan. Mis órganos vitales son de acero, aquí ,son débiles y están ausentes, enferman por cirrosis, pneumonías o insuficiencias renales, además allí no enfermamos porque no sufrimos, no tenemos represiones ni sutilezas falsas.
Desde pequeños aprendemos que todo es posible y que todo lo que hacemos tiene un propósito, un valor. Allí aprendemos que el fracasar es bueno, y como aquí dicen el rectificar de sabios. Aquí la alimentación es nefasta, viven para comer nosotros comemos para vivir.
En mi planeta somos todos diferentes, sin embargo no existen prejuicios como aquí. Allí nos amamos todos por igual, sin distinción de género, tamaño o edad. Allí no nos preocupamos, nos ocupamos, allí no existe "el no puedo" , aquí es algo muy común, allí no somos esclavos del trabajo, disfrutamos con él. Allí aprendemos sin ser enseñados, aquí les enseñan para aprender.
Aquí se mide todo, allí no existe ningún sistema métrico, las cosas son como son sin necesidad de ser medidas.
Allí desde que nacemos poseemos un razonamiento moral muy elevado, aquí hace falta evolucionar mucho para llegar a él.
Allí la naturaleza es real, libre, llena de armonía y regocijo, nadie la molesta. Los mares y ríos están limpios, llenos de seres felices que nos sonríen, que nos aplauden, que nos alaban.
Aquí por el contrario, todo está contaminado, sucio, débil y desolado. Los mares y ríos están llenos de seres adulterados , aterrados y despojados.
Aquí los humanos miran cabizbajos o por encima del hombro, no miran al frente con ímpetu y seguridad si no con resignación e incredulidad.
Aquí abundan las enemistades, la violencia, la injusticia, la maldad, el despotismo ,la deslealtad, intolerancia y frivolidad.
Están tan acostumbrados a vivir así que no sabrían asimilar y aceptar otra forma de vida.
No soportaría quedarme un instante más en este planeta, me daría miedo y mucha pena formar parte de esta humanidad.
Skinner, un filósofo y psicólogo humano habló de una utopía donde el mundo fuera diferente, sano y feliz, un mundo similar al mío. No es una utopía, es una realidad paralela que los humanos no tienen el privilegio de vivir. Les queda un largo camino que recorrer para alcanzar esta libertad. Libertad que aunque sea en su planeta tierra ni tan solo la saben avistar.
Mi planeta se llama TEP, donde TODO ES POSIBLE, si cada individuo humano cambiase esa conciencia moral, el planeta tierra llegaría a ser un planeta similar al mío, donde todo sí es posible.
Noa Percs