Más allá de estar de acuerdo o en desacuerdo con el escritor Fernando Vallejo, diré que en cierto modo ha sido un ciudadano honesto, ya que en ningún momento le ha robado algo al país, como sí lo han hecho los excelsos padres de la patria.
MI NACIONALIDAD
Más allá de estar de acuerdo o en desacuerdo con el escritor Fernando Vallejo, diré que en cierto modo ha sido un ciudadano honesto, ya que en ningún momento le ha robado algo al país, como sí lo han hecho los excelsos padres de la patria.
Sí, es cierto que Vallejo no ha sido el mejor embajador de Colombia ante el mundo; pero cierto es que “El País de los Dos Mares” tampoco le ha dado nada, y que al igual que muchos, le ha tocado abrirse camino con su propio esfuerzo, a pesar de las múltiples trabas institucionales, que para nosotros son el pan de cada día.
Es absurdo despertarse hoy y saber que los mojigatos colombianos se levantaron bañados con la efervescencia de un falso nacionalismo; nacionalismo que suele ser vendido tan rápido como el amor de los prostíbulos (para no ir muy lejos, Álvaro Uribe ante los congresistas norteamericanos para que le aprueben su “TLC”).Digo pues, que es preferible un escritor exiliado por voluntad propia, y no a los desplazados que día a día deben mendigar en su propia tierra; prefiero “LA VIRGEN DE LOS SICARIOS”, a los falsos e improductivos diálogos de paz en el Caguán.Prefiero el despotismo de un autor, al falaz idealismo promulgado a sangre y coca por el longevo Pedro Antonio Marín y sus seudoletrados camaradas.Y ni hablar de las negociaciones en el Ralito, en cuyos festines se mandaban a traer “pollitas sin descorchar”
Digo pues, a mis compatriotas, que al país se lo están desvalijando, y no precisamente escritores que renuncian a su nacionalidad; sino congresistas que pagan a sus empleados domésticos con el dinero de las 6 personas que pagan todo aquí: yo, tú, él, ellos, nosotros y vosotros.
¿De qué ha servido tanto amor por este país que suele corresponder con muerte?, ¿a caso Gaitán, Galán, Garzón y otros muchos no amaron a esta nación, empezando por Simón Bolívar?.No es razonable creer que Vallejo sea el salvador del otrora llamado país del Sagrado Corazón; y no es así por una obviedad: a él no le interesa.Pero tampoco lo han sido nuestros líderes, que a costa de sus propios beneficios, nos han dejado postrados ante las arbitrariedades de los países desarrollados.
Para dar fin a estas líneas consideradas por muchos como “Apátridas”, quiero preguntar: ¿por qué Donald Trump, Madona, y otros miles que han hecho fortuna en Estados Unidos, se han quedado en su propio país mientras que los nuestros ya no quieren ni siquiera venir de paso a Bogotá?
Wilson Perea Estupiñán.