José Marrero, el Canario, nos envía una primera aportación al blog. Es sencillamente fascinante observar nuestro patio wadrrero, aquel que soportó nuestros desfiles, nuestras entradas y salidas del extraño universo paralelo militar en el que vivimos por entonces, como si fuera el idílico escenario de un cuento de Navidad. Ya hemos tenido vistas del patio desde las ventanas de la U de Carros con muy distintas situaciones climatológicas,(Recordemos aquella que tanto gustó con una tarde lluviosa y gris...), pero hoy volvemos al frío Madrid de los inviernos setenteros y nos dejamos la piel entre los áridos copos de la nieve que mojó -como una lágrimá más- el viejo uniforme carrista.
Aqui os dejamos estas dos instantáneas que, a buen seguro, os dejarán de nuevo en una estación perdida de la memoria...
Gracias, José. En breve subiremos a otra foto que nos mandas con un grupo de camaradas.
Saludos a todos.
Pedro A.