Bien podríamos incluir esta entrada de Jesús dentro de los últimos post titulados “Cuando la batuta es el arma” pero esta vez la música a comentar es la más ligada al mundo militar español, no a películas. Con total libertad de expresión (faltaría mas) nos hace una apreciación respecto a una experiencia digna de ser, cuando menos, comentario que aporte a su vez…mas comentarios. Opiniones wadrreros, ¡esperamos opiniones… !
***Amigos, como estamos hablando estos últimos días de asuntos de música militar, envío la información de un concierto que se celebró este miércoles en mi ciudad, Cuenca, concretamente en el Parque de San Julián (en el centro de Cuenca, en el típico kiosco de música que creo que hay en todo parque que se precie).
Me hubiera gustado mandar alguna foto del momento, pero me ha sido imposible. En cualquier caso, sí me gustaría hacer un comentario que, si bien puede contener opinión índole político, se basa solamente en una apreciación personal. En este concierto se interpretaron unas cuentas obras vinculadas todas obviamente con el ejército español, tal como indica el programa.
Diana, retreta, fajina, generala, todos estos toques que tan bien conocemos todos, tienen su extensión en pasodobles, cuplés u otras composiciones a cual más bonita.
También escuchamos "El novio de la Muerte", en su versión mas lenta e instrumental, sobrecogedora... Y aquí viene mi "alegato". Había un señor ya mayor, que mantuvo la posición de firmes durante la interpretación de esta pieza, e incluso observé que, en voz baja, cantaba incluo la letra. Todo el mundo que estaba allí se fijó, unos lo entendieron, otros supongo que no, pero nadie (que yo pudiera apreciar) hizo el más mínimo gesto de desaprobación o de burla.
Al finalizar el concierto, el militar que iba explicando la historia y significado de cada pieza que se interpretaba, anunció que como cierre, sonaría el Himno de España, para lo cual pidió al público (a quien no ordenó, ni exigió, ni nada por el estilo) que se pusiera en pie en señal de respeto.
Entonces todo el público (yo el primero desde luego), sin aspavientos, como algo natural, se puso efectivamente en pié y en silencio, escuchó el Himno de nuestro país.
Hubo sin embargo dos excepciones: el veterano legionario que, para mi sorpresa, se volvió ostensiblemente de espaldas con un cigarrillo en la mano, y una jovencita (no creo que tuviera mucho más de veinte años) que permaneció tranquilamente sentada en su silla.
No hago más comentarios. Respeto todas las opiniones, pero sinceramente no las entiendo.
Hay una Constitución que TODOS los españoles acatamos y que engloba el uso y respeto de, entre otros, el Himno y la Bandera.
Que cada cual saque sus conclusiones y si esto que escribo se publica en el Blog, pido desde ya por favor a todos los amigos y camaradas, que no entremos en ataques políticos ni defensas exacerbadas del orgullo patrio.
Mi ánimo no es otro que convocar al respeto de aquello que nos ha de unir y ser mejores como país.
Un saludo a todos.
Jesús Acebron.