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Tiempos de mili en Wad Ras 55

Recuerdos, fotos, aventuras, nostalgias y añoranzas de la mili en el viejo cuartel WAD RAS 55 en el Madrid de los años setenta.

 
 
     
 
lunes 30/junio/2008 20:59

Volviendo a los origenes...


Julio nos manda esta imagen tomada de la revista EJERCITO en la que podemos apreciar el valle del UAD_RAS, lugar de la batalla que daría nombre a nuestro futuro cuartel. Volvemos, pues, a los origenes.

Le agradecemos su labor investigativa de la que tenemos pendiente subir una curiosa entrada sobre los monumentos que ha encontrado dedicados al soldado de reemplazo.

Saludos a todos.

Pedro A. y Fermín.

000_1_a_Valle_de_Wad_Ras.jpg


 
 
  1 ¿sólo? comentario!  · autor: ferapaly  ·  sección: General  
     
 
lunes 30/junio/2008 20:06

Diario WAdrrero en Ifni. Nuevas páginas.


Tras el penoso episodio de que os hemos dado cuenta antes, Mariano sigue contándonos, paso a paso, su aventura wadrrera en Ifni. Os dejamos con nuevas páginas de su detallado diario.

Gracias, Mariano.

Pedro A.

 

 

Día 11 de Marzo de 1.958, RECTIFICACION DE LINEA: En el espolón del Gurram coloco la 2ª máquina. El Comandante del Tabor al que estamos agregados, me pregunta que si desde la cota 295 nos hacen fuego, le mostré una puerta del aduar 265 donde había gente totalmente acribillada comentándole que a veces era imposible llegar hasta los pozos de  las ametralladoras sin que te alcanzasen. El Comandante solamente me dijo: "Coja usted sus ametralladoras y a por ellos" En teoría dice la táctica que las ametralladoras apoyan el avance de la infantería. Pero por allí no había sino "mis soldados" así es que ordené al primer pelotón que avanzáramos. Nunca vi gente mejor que los  míos. Ametralladora al brazo y ahuyentar al enemigo, sin miedo o al menos sin mostrarlo. A veces hemos visto cosas semejantes en películas, pero aquí fue en realidad.  A las 11´05 de la mañana habíamos ocupado la 295 y lo que es mejor sin una sola baja. Solamente a un soldado se le dobló un tobillo. A las 18´00 horas somos relevados por el primer pelotón de la 2ª sección de nuestra compañía, regresando nosotros a la 265.

Día 14 de Marzo. Se produce la 2ª baja de la sección. El soldado Ángel López de Varo herido es trasladado al PM.

El 16 me  trasladan de nuevo a la 295.encargándome del mando de la mitad del punto de apoyo.

Día 20 de Marzo. El soldado Félix García Guijarro es la tercera baja de mi sección siendo trasladado al Puesto de Mando

26 de Marzo  una sección del 2º Tabor es atacada y de rechazo prosiguen con nosotros.

27 de Marzo. Por orden superior  es relevado del primer pelotón de mi Sección, el sargento de Complemento Gregorio Ezcaray. Lo he sentido mucho porque es un buen muchacho y francamente valiente. Es sustituido por el sargento Castillo. Ya un hombre muy veterano.

Día 28 nos vemos sometidos a un intenso tiroteo nocturno.

Día 29, El Sargento Pereda de la Compañía a la que estoy agregado del Batallón de Fuerteventura en una descubierta le destroza una mina la pierna al intentar entrar por  la puerta de una casa del adura de Kaid Salah.

Di inmediatamente cuenta al PM y en jeep lo trasladaron al PM. No volví a verle.

Día 30 de Marzo El soldado Torres Pérez   cae herido.

Día 1º de Abril efectúo el cambio de la 2ª escuadra desde el espolón del Gurram a la cota 262. Así mismo se efectua el relevo del Punto de Apoyo de la loma conocida como Fuerteventura (265) por la 6ª compañía de Tiradores que manda el Capitán Rosaleny. Un hombre estupendo, hemos tenido suerte con el cambio.

Durante los siguientes días hasta el 15 en que cambio la máquina de la cota 192 a Loma Redonda no hay  sino esporádicos fuegos de fusilería.

EL GENERAL GOMEZ DE ZAMALLOA jefe de la Provincia de Ifni, viene a la cota 295 y la bautiza con el nombre LOMA WAD RAS. Un hombre muy agradable y después de escuchar mi explicación de como se había llevado a efecto la operación, me dijo con mucha sorna  No sé si fusilarte por insensato o darte la laureada. 

Desde luego fue un buen detalle del General nombrar a aquella loma con el de nuestra compañía como constancia de que Wad Ras estuvo presente en la campaña de Ifni."

 

Un saludo.

MarianoCañas.


 
 
  1 ¿sólo? comentario!  · autor: ferapaly  ·  sección: General  
     
 
lunes 30/junio/2008 20:04

A nadie se le obliga...


Nos envía Mariano Cañas un mensaje que ha recibido con un lenguaje insultante, grosero y carente de toda educación en el que se meten con sus aportaciones de la Guerra de Ifni y, ya por extensión, con los que supuestamente exaltamos ese tipo de enfrentamientos.

Ya le hemos aclarado a Mariano que, en general, sus artículos siempre han generado comentarios positivos y no recordamos  que nadie se haya metido con la historia de Ifni en el blog. Es más, a los que somos más jóvenes nos ha resultado curiosa su aportación por lo desconocido que era para nosotros.

 

Lamentamos  muy sinceramente ese mensaje pero creo que no ha partido de nadie del blog. O al menos de nadie de los "fijos", de los habituales.

 

El blog de los wadrreros nunca ha querido ser algo político o ideológico. Habrá entre ellos gentes de derechas, gentes de izquierdas, mas o menos liberales, mas o menos conservadores.... pero siempre con el respeto como bandera. 

Vivimos de los recuerdos de una época en que fuimos jóvenes. Unos vivieron el servicio militar como algo positivo, otros como una carga. A unos les gustó el ejército y siguieron. Otros no quedaron precisamente ilusionados y aun les dura la urticaria...

Pero ¿por ello hay que insultarse?. Creo que ese "señor" se ha equivocado. Puede discrepar lo que quiera, pero sin perder las formas. Si no le interesa el blog, nadie le obliga a seguirlo.

Esperemos que Mariano continúe enviándonos esas aportaciones históricas y que todo aquel que encuentre el blog en la red lo vea como lo que realmente es y no con fantasmales prejuicios que a nada conllevan.

 

Saludos a todos.

 

Pedro A y Fermín.


 
 
  4 comentarios  · autor: ferapaly  ·  sección: General  
     
 
lunes 30/junio/2008 19:39

Dura la vida del carrista...


Y aqui os dejamos el último capítulo que nos envia Isaac Adillo. Que lo disfrutéis.

Saludos a todos.

 

 

Como veo que parece ser que estas "batallitas" os gustan algo, seguiré un poco con ellas sin pretender ser cansino, pero para mi es un poco el tributo a los carristas mejor preparados del mundo, a los que admiro y aprecio tanto profesional como particularmente, puesto que a través de mi amigo Uri, he podido conocer en profundidad como son y como sienten. Por ellos.
En la conversación que siguió en mi casa, le pregunte como era el día a día, en el conflicto del 73 y me conto el siguiente relato que en parte me recordaba más o menos lo realizado por mi durante años.


 
Yo estaba de permiso y me tuve que incorporar inmediatamente. Cuando llegue, el batallón ya estaba preparado para el combate. Nos trasladaron en camiones porta carros hasta la zona de la emboscada y primera acción de combate, en marcha propia por la noche.


No te paras a pensar que es lo que te puede pasar, y si sobrevivirás o no, pero pensábamos en el alto numero de compañeros que habían caído y en los posteriores contraataques y pensabas que tal tu podias ser el siguiente. Pero tus ideas no se las puedes transmitir a tu tripulación.


Lo mas importante era que nuestro carro funcionase como un reloj – asi era en realidad – y que nuestra logística funcionase bien – tampoco tuvimos pegas – y sobre todo que nuestra vapuleada aviación nos pudiera proteger – poco a poco lo conseguimos– y atacar las continuas columnas de carros T-62 egipcios.


Le pregunto. Que hacéis un día normal? El carro es el principal motivo de dedicación – lo que yo suponía – lo revisas, compruebas que todo funcione bien, una y mil veces, reparamos todos los desperfectos reparables, recargamos de munición, combustible, víveres y cargamos el equipo...

 

Ya en linea,la espera, se hace interminable. Los ojos te duelen de tanto mirar por los prismáticos. Te bajas del carro una y mil veces, vas al carro de al lado a ver a tus amigos, vas al vehículo de mando que esta semi enterrado en la arena y tapado con la red de camuflaje. Pides información, vuelves al carro, nervioso deseando entrar en combate.  

Pegas una cabezadita siempre que puedes, montas relevos para que siempre este alguno de vigilancia. Pasan los Phantom y al rato oyes las explosiones de sus bombas y de nuevo regresan y ves que debajo de las alas ya no hay nada, alguno viene tocado.

¿Y el combate?. Me mira y me dice: Pues es lo más intenso que puede vivir una persona. Si padeces del corazón no es recomendable. Al final del día, acabas con un dolor de cabeza, de huesos y de otras partes (se ríe), terrible. Y empezó a contar:


Estábamos en posición, bien camuflados en el terreno, semi enterrados en la arena y los vimos llegar. Venían en tropel, eran casi 300 vehículos entre carros, BMPs y vehiculos especiales. Miras por tu telemetro, tranquilizas a tu tirador que esta tenso a pesar de su preparación, el cargador ya tiene preparado en la mano un HEAT. Nos dan la orden de ataque general sobre los blancos. Y empezamos la cacería. Cae uno, cae otro, siquen cayendo hasta que se dan cuenta de donde estamos nosotros, los ves como pivotan y giran algunos sus torres, disparan a lo loco. Nos empiezan a llegar los primeros disparos. Seguimos contestando y siguen ardiendo carros, transportes orugas, cañones ATP, camiones, aquello es una locura. Te duele el pecho de la tensión, empiezas a toser, escupes negro de la cordita de la pólvora, la emisora de la radio a través del casco integral, no para de mandar mensajes, de la llegada de nuevas oleadas de carros por otra dirección. Te fijas en que las vainas se van acumulando en el piso de la torre, el cargador suda como un poseso, se quita el caso porque le estorba para municionar, se pega golpes en la cabeza contra el techo, maldice al constructor del carro por hacerlo tan estrecho...


Lo malo – me dice – es cuando te entra ganas de orinar. El uniforme es igual que el vuestro, un mono con cremallera. Te giras en tu asiento hacia el cañon, coges una vaina, orinas en ella, abres la escotilla y la tiras. Y sigues mirando por tu sistema de puntería, los estragos que hacen los tiradores de nuestros carros. Pero también sientes las explosiones de los nuestros al estallar por haber sido alcanzado.



Y ya en temas técnicos, le pregunté sobre problemas de combate en el desierto.
Me dijo que el peor es el problema de la irradiación calorífica del desierto que provoca problemas con las cámaras térmicas y con los infrarrojos, con el cálculo de distancias pues te da errores que hoy en dia con los telémetros laser ya no existe.


Otro problema típico se refiere al desgaste excesivo de las cadenas. Los carros estaban equipados con cadenas dotadas de zapatas. El desierto en esa zona esta llena de muchas piedras, el circular por ellas, destroza las zapatas y actua sobre los amortiguadores con el consiguiente calentamiento. Mucha rotura de barras de torsión, los filtros de aire se estropean. Los de aceite se obturan y revientan. Las ametralladoras están siempre llenas de arena y hay que limpiarlas continuamente.


Además, el colirio se reparte por litros, porque los ojos te arden del polvo, de fijar la vista en los aparatos ópticos, de no dormir. La faringitis de los gritos es lo mas normal, El estomago te arde del ardor de la comida y del polvo. La espalda te duele de la tensión, de moverte en un sitio cerrado, lleno de golpes, de cortes, de quemaduras. El agua es sopa, los sacos de dormir están llenos de arena o medio quemados de las explosiones cercanas y del mismo calor. El carro arde por el día y es una nevera por la noche. Te pica el cuerpo del polvo fino del desierto que se mete hasta en los cierres de las pistolas. La boca se te reseca de la sed y del polvo hasta hacerte daño al tragar la saliva. Te duermes prácticamente de pie en tu asiento o apoyado sobre la pared de la torre. Los pies te duelen al máximo al estar varios días sin quitarte las botas. Llega un momento que casi no oyes bien debido a las explosiones, los disparos de cañón y de las ametralladoras y cuando tienes unas horas para dormir y descansar, te tienes que dedicar a limpiar el cañón, municionar, repostar y reparar y cambiar piezas rotas o quitárselas a otros carros.


Dura, muy dura, la vida del carrista...




 
 
  4 comentarios  · autor: ferapaly  ·  sección: General  
     
 
lunes 30/junio/2008 19:29

¡A la carga!


Recordareis que hace algunas entradas os subimos parte de unas memorias que Isaac Adillo nos mandó. Son reales como la vida misma. Hoy os dejamos con otro capìtulo.

Gracias, Isaac.

 

 

Al día siguiente, después de estar toda la noche atacando al resto de las dos columnas de carros egipcios y ver como nuestra aviación los terminaba de rematar, llego el amanecer y el sosiego que nos duro poco pues unas horas después nos unimos a la brigada X, para contraatacar en el canal y pasar al otro lado. Pero lo malo fue al llegar la luz del día.


Abres la escotilla, sales fuera respiras el aire cargado de humo y los pulmones casi te revientan, porque la diferencia de frescor del aire enrarecido de la cordita dentro del carro y el frio del amanecer del desierto te pega el golpe. Toses y escupes todo negro y entonces ves lo que ha pasado en tus líneas.


A tu lado hay un carrier (se refiere al semioruga M3) reventado, a un Centurión volcado y ardiendo, a lo lejos unos 200 metros un 48 calcinado y a los compañeros sacando los restos casi calcinados de lo que antes era un carrista profesional.

 
Me bajo del carro y me acerco a ver los restos del soldado. Todo es carne machacada y trozos de metal. Un rabino venido de un poblado cercano se dedicaba a rezar por ellos y eran tapados con trozos de lona ennegrecidos.

Preguntas por tus compañeros. Y Saúl? (nombres imaginarios por aquello de la identificación posible de la unidad), ha muerto. Y Bengui? Quemado con toda la tripulación dentro de su 48. Y Samuel? Ese mejor, tan solo le falta un brazo. Y este? Quemado. Y el otro? Se salvo, pero su conductor muerto y así un largo cuenta gotas hasta darte cuenta que casi 30 carros ha sido tocados o destruidos.


Te tumbas en el suelo, no tienes ni ganas de de ponerte el gorrete y rezar. Ves a tu tripulación que se baja del carro, agotados, extenuados, destrozados por el sueño y el cansancio. El cargador tiene las manos heridas, el dedo meñique roto pero le da igual, se tumban en el suelo y al momento están durmiendo – por poco tiempo – aunque sea encima de las piedras y como el conductor encima de la ruedas de rodaje.


Solo te consuela mirar al horizonte. Carros y mas carros y APCs, BMPs, camiones, cañones de asalto, y otra vez carros y mas carros, ardiendo, calcinados, reventados y lo mejor, empezando a ser reparados y revisados para ser retirados como botín.


Y lo mejor de todo, empiezan a llegar unos camiones – civiles casi todos – con comida, combustible, municiones y sobre todo con mecánicos que no te dicen nada, se acercan a tu carro, lo revisan, le empiezan a cambiar los elementos rotos y averiados y te dejan al lado, cajas y mas cajas de municiones, petacas con gasoil – para salir del paso – y lo más triste de todo, camillas de campaña y mantas para tapar a los muertos.

Me dice: ¿Tú sabes lo que encontramos en uno de los Centurión destruido?
Pegado a la tapa de la escotilla del jefe de carro arrancada y caída en el suelo a 3 o 4 metros del caro, su insignia de sargento de primera clase. Me dejo sin comentarios.
A un conductor de 48, lo sacaron entre dos compañeros de su escotilla, le faltaba la parte de abajo, totalmente destrozada. Un jefe de carro de M3 (un semioruga), estaba de pie, del tronco para abajo. Faltaba el resto.


A veces, reventaban las municiones de algún carro incendiado y causaba más bajas entre los equipos de recuperación. Pero 2 horas después nos dieron la orden de contraatacar. No habíamos dormido pero estábamos municionados, repostados y listos para volver a la carga...


 
 
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jueves 26/junio/2008 21:52

CARROS Y TANQUETAS POR EL ASFALTO.


El pasado día 1 de junio, como sabéis se celebró en Zaragoza (ciudad Expo) el desfile de las fuerzas armadas. Un servidor dio cuenta de ello en una entrada anterior. De aquella jornada salieron una serie de fotos, no muchas, pero algunas las hice  justo cuando carros de combate y tanquetas pasaban frente a mí como símbolos de mi recuerdo wadrrero.

Carros de nuevo…por el asfalto de mi ciudad. Su ruido ensordecedor callaba hasta los aplausos del gentío. Los soldados con el rostro altivo, ciertamente me impresionaron y al observar su compostura, me vi por un segundo en la torreta del AMX30, en el lugar del radio cargador. Le dije a mi hijo que una vez fui ahí, que aún siendo soldadito de oficina, tenía mi puesto asignado en el carro de combate. Quedó flipado, como se dice ahora, intuyo que no me veía metido con semejante altivez, pululando por campos de Brihuega ó Corral de Almaguer.

Lo dicho, todo un recuerdo; sombras de carros y tanquetas…por el suelo de mi ciudad.

Y yo por unos instantes volví a esas escenas casi ya olvidadas de un tiempo que nunca pensé marcara tanto.

                       Fermín A.  

                                         Fotos Fer.A. 01/06/2008

FArmadas.JPG

 
 
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domingo 15/junio/2008 21:07

COTAS WADRRERAS.


Siguiendo con la aventura wadrrera en Ifni que tan adecuadamente nos está contando Mariano, Bernardo nos envía la imagen obtenida del mapa de operaciones de Mariano Cañas en Ifni.

Ha identificado, nos dice,  un par de cotas y un lugar principal como era  Kaid Salah,  la cota 214  el Cementerio y el Fuerte... nuestra cota, la 295  "soy incapaz de fijarla porque carezco de un mapa militar antiguo", concluye Bernardo.  Sin duda Mariano la podrá fijar. 

Bernardo nos deja  la imagen del Google Earth para ver si Mariano pudiera fijar la posición de nuestra Cota.

Si alguien está interesado, las coordenadas Google son las siguientes:

29 grados - 24minutos - 08segundos Norte

10grados - 08 minutos - 05,14 segundos Oeste.000_a_GOOGLE_EARTH_WAD_RAS_IFNI.jpg

Te agradecemos mucho este envío, Bernardo. Esperemos que Mariano nos remita las cotas que mencionas.

Saludos a todos. 

Fermín A. y Pedro A.


 
 
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domingo 15/junio/2008 12:32

Todos fuimos "quintos"


Echando un vistazo al blog desde sus comienzos me ha asaltado la idea de que falta un detalle. Hemos hablado de muchas cosas en estas páginas, en estos post que se han ido alzando con vuestra colaboración, pero no hemos hecho mención  a esa vieja costumbre de “los quintos” que se mantuvo vigente durante la existencia del Servicio Militar y que aun pervive en determinados pueblos que siguen festejando la “mayoría de edad” de sus mozos con distintas fiestas y actos conmemorativos.

En una batida por internet he encontrado algunas de aquellas tradiciones que, quizá, los asiduos del blog puedan no solo corroborar sino ampliar y dejarnos sus jugosos recuerdos de aquel momento en que trodos sentíamos sobre nuestras cabezas la inminente llegada de eso llamado “la mili”.

000_0_1_alos_QUINTOS.jpg

Aleatoriamente  podemos empezamos, por ejemplo, por un pueblo de Cuenca (Saludos a nuestro Jesús Acebrón, conquense de pro): Villar de Cañas.

Los quintos comenzaban sus celebraciones en torno a Nochebuena, una vez que se había realizado el sorteo de los destinos. Pasaban quince días sin trabajar, sin más tarea que festejar, beber y comer todo lo que pudieran.

En cada casa se cocía pan cuando llegaban los quintos, estos llevaban las masas en un "estiño" (cuba de esparto con dos asas) al horno donde, previo aviso, les habían dado hora. Como contraprestación por llevar la masa en la carreta y por la ayuda, cada familia elaboraba una gran torta que se entregaba a los quintos para que estos se la comieran o la vendieran.

Si moría alguna caballería, algo usual bajo el acusado frío invernal, esta era llevada a los prados donde era despellejada. Con este pellejo y con una caja grande de madera, normalmente de sardinas, se construía un bombo. Se hacía un mazo y acompañados por una trompeta salían de ronda por las calles del pueblo, recogiendo en cada casa pan, vino, anís o lo que buenamente pudiera entregar cada familia.

Era también una práctica habitual "blincar" o asaltar corrales para robar conejos organizando eventuales festines.

Tras estos quince días de celebraciones, los quintos seguían reuniéndose y organizando fiestas y festines hasta que, poco a poco, el grupo se iba desmembrando por la incorporación a filas de todos los nuevos soldados.

En el pueblo vallisoletano de Villabrágima, la víspera del segundo domingo del mes de marzo, domingo de la talla, todos los quintos organizaban una "noche de juerga". Colocando en la Plaza Mayor un carro de leña, a las doce de la noche la "prendían" y después de bailar, cantar y beber iban todos juntos a cenar para volver posteriormente a la hoguera y estar toda la noche danzando a su alrededor intentando que no se apague.

A media tarde del día treinta de abril, todos los quintos se reúnen en la Plaza Mayor del pueblo y con hachas, sogas, dos ruedas de carro unidas por un eje y unos garrafones de vino se dirigen a la arboleda donde cortarán el chopo que el Ayuntamiento les ha concedido. Con el Mayo, designación que se da al chopo cortado, recorren la calle principal del pueblo, cantando y ofreciendo vino a todos los transeúntes hasta que llegan al lugar donde lo "plantarán".  Cuando el Mayo queda apuntalado hacia el cielo y los adornos: naranjas, manzanas, caramelos y un cartel escrito con un ¡Viva los quintos!, atados a la copa, dan idea del árbol conquistado que intenta ser escalado por mozos que pretenden conseguir algún adorno. 

El día cuatro de mayo, segunda jornada de fiesta, todos los quintos se reúnen para correr las cintas, -antes era la carrera de los gallos y conejos, donde los quintos colgaban los animales de una soga y, a galope de caballo, intentaban arrancarles el pescuezo, teniendo posteriormente una comida  con los gallos y conejos conquistados.

En Extremadura, en Piornal, por ejemplo, se aplican las viejas leyendas por las que en ciertas tribus se les exigía a los jóvenes una prueba de madurez para ser aceptados como adultos por la comunidad. Durante unos días debían sobrevivir en el monte por sus propios medios. A la vuelta y como testimonio habían de traer como testigo ramas de árboles de los bosques lejanos. Los nuevos mozos, orgullosos, exhibían por las calles su triunfante ramo adornado con las viandas y los presentes que los vecinos les regalaban a modo de reconocimiento.

Esto se llamaba "el pinchoti de los quintos": ramo adornado con los alimentos que los mozos recibían de los vecinos y que paseaban cantando por las calles del pueblo.  

Estamos seguros que todos podríais apuntar otras costumbres de aquel tiempo en que fuisteis “llamados a filas”, especialmente los más mayores o quienes vivíais por entonces en algún pueblo , habitualmente más dados a las tradiciones que las capitales.

Os esperamos, como siempre en este vuestro blog, wadrreros. Vuestros recuerdos y vuestras viejas fotos son nuestros alimento. Gracias de antemano.

Pedro A. y Fermín.


 
 
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domingo 15/junio/2008 00:46

Mercadillo del Recuerdo: Curso de Carros.


El mercadillo del recuerdo está un poco olvidado últimamente. No obstante, Bernardo nos manda una nueva aportación. Es el distintivo del Curso de  de Carros   para unidades de Infantería, este es de Suboficial.  (El de los oficiales era el mismo pero con el fondo esmaltado en rojo).
 
Tiene dos soportes abajo que sirven para añadirle barritas horizontales  denominadas “de  permanencia”,  por tiempo  de servicio  en unidades de Carros.
 
                  000_a_emblema_bernardo.jpg
 
Te agradecemos tu envio, Bernardo.
Saludos para todos y animaros a seguir mandando vuestros recuerdos wadrreros.
 
Fer A. y Pedro A.

 
 
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domingo 08/junio/2008 20:09

Yo no estuve allí.


Acabo de leer la entrada en que Fermín nos cuenta su aventura en el Desfile del Día de las Fuerzas Armadas. A pesar de que estos últimos tiempos estoy muy ocupado y tengo algo perdido el blog, no he podido por menos que ponerme en su lugar y sentir esa sensación que describe.

Yo no estuve allí pero sus palabras me han trasladado a Zaragoza junto a él.  Esto es lo que he sentido.

 

Saludos a todos.

Pedro A.

 

 

 

 

 

Toda la mañana apostado en aquella valla amarilla me producía un cierto dolor general. Quizá me recordaba a aquellas jornadas de vigilancia o de homenaje cuando, siendo wadrrero, nos colocaban de trecho en trecho para saludar al paso de la comitiva por las calles del Madrid de los setenta.

Las distintas compañías marcaban el paso al ritmo de aviones de infernal estela acústica y luminosa. Semblantes sudamericanos, cuerpos de mujeres soldados… cambios inimaginables en las huestes defensoras de las esencias patrias en aquel tiempo ya lejano.

El repiqueteo de botas y estandartes se va perdiendo adormecido entre al vibrar potente de las cadenas de los AMX30. Deben estar cerca ya que el asfalto se mueve cadencioso, diríase que acariciado por la poderosa zarpa de las inmensas moles grisaceas. Se divisan ya los cañones de la primera andanada. Pasan ante mi vestidos de recuerdo. No diviso a los soldados que los conducen. Veo otras caras. Otros uniformes. Otra página del calendario. Pasa uno más. Otro carro. El ruido es ensordecedor y eso favorece la batida que mis neuronas hacen por al recuerdo anclado en otros tiempos. Sargentos, Maniobras. Capitanes. Rancho. Saludos. Bandera. Adoquines. Canciones de fondo. Sueños de teleclub. Grapadora de oficina. Vales de cocina. Dianas y Retretas… Todo desfila frente a mis ojos envuelto en la bruma de los motores, en el olor a combustible, a pintura de retoque, a sudor de cortejo.

Cierro los ojos. Abro más nostalgias.

Alguien me empuja. Miro a mi derecha. Unos “vivas” enardecen a quienes me rodean y casi me despistan.

Delante de mi, a unos pasos, coloreado sobre el gris verdicaqui de la torre de un carro, bailotean frente a mis ojos los números 3  2 3. Me fijo de nuevo. ¡No puede ser!, me digo…

Tengo la tentación de pellizcarme, de darme una bofetada cuartelera para volver a la realidad, pero no. La realidad está ahí fuera, tras la valla amarilla. El carro 323 está desfilando en ese momento. Yo podría ser quien siente su fuerza bajo mis piernas. De hecho ya lo fui en ese pasado que da vida al blog.

La sensación de “dejá vu” deja paso a la del desasosiego, a la duda, a la desazón de no saber si realmente todo ha sucedido. ¿Era ese carro aquel que navega en mi recuerdo?.

¿Quién era el chaval que surcaba el asfalto en mi lugar?

La valla amarilla se mueve y chirría sobre el suelo. Miro hacia abajo y veo una lustrosa bota brillante marcando un paso marcial pero cansado. Al subir la mirada ya es otra cara quien se topa con la mía. Otro soldado. No sonríe. Parece mirar al 232 que va delante. Quiero saltar esa valla y subirme como antaño a la torre. Quiero mirar atrás y ver a mis camaradas de entonces. Pero no puedo. La valla amarilla me lo impide. Y quizá también la sensatez que supone haber cumplido muchos años desde entonces.

Un nuevo avión me distrae. Sé que si miro al cielo ya nunca volveré a ver de nuevo al viejo 323 y, sin embargo, dejo que mi pupila se llene de azul nuboso.

También hay que decir adiós a los recuerdos…

 

Pedro A.


 
 
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domingo 08/junio/2008 00:22

Desfile de la Fuerzas Armadas 2.008


                                             Dibujo3.JPG

Al pasar por la Puerta del Carmen. ¡Que bien hubieran venido hace 200 años por éste lugar!

El pasado domingo, 01-06-08 se celebró el desfile de las Fuerzas Armadas en Zaragoza. Don Juan Carlos y doña Sofía presidieron el Desfile con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, en el que participaron 1.700 militares de los tres ejércitos y la Guardia Civil, unas 50 aeronaves y 90 vehículos. El Rey, que vestía el uniforme de capitán general del Ejército de Tierra, llegó a mediodía al Paseo de la Independencia de La ciudad,  junto a la Reina, al príncipe Felipe, con el uniforme de comandante del Ejército de Tierra y la princesa Letizia. También asistieron al acto el ministro de Defensa e Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, el jefe de Estado Mayor de la Defensa, general Félix Sanz, el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, el alcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch y el Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana.

Personalmente debo decir que no suelo ir a eventos de ésta índole, pero la cosa estaba tan a mano, que al final me acerqué a verlo. Tanto a nivel sentimental, como por su  espectacularidad, había motivos para movilizarse y enfrentarse a un par de horas de espera. Mereció la pena, debo reconocerlo. Quisiera, cual periodista de bajos vuelos, dar una visión sencilla del evento, algo muy personal.

Durante el desfile, Zaragoza fue sobrevolada por aviones de combate F-18, Eurofigther, Mirage F-1 y F-5 del Ejército del Aire, 'Harrier' de la Armada y aviones de transporte Hércules C-130, así como por helicópteros Colibrí, Cougar y Tigre. Después, la Agrupación Acorazada-Mecanizada-Motorizada, abrió el desfile terrestre, con carros de combate 'Leopardo', vehículos de caballería 'Centauro' y vehículos de combate 'Pizarro'. También estuvieron presentes unidades navales, como 'Piraña' y 'Hummer', la Unidad Militar de Emergencias (UME) y las unidades antiaéreas. La jornada la completaron la Legión y los Regulares y un escuadrón de la Unidad de Caballería de la Guardia Civil.

Lo primero que me viene a la mente expresar, es que fue impecable en su ejecución, pero algo sencillo en sus contenidos, no hubo dentro del desfile tantos componentes como en otras ocasiones, menos personal y menos vehículos en general. Me llamó la atención la ya gran cantidad de mujeres dentro de las fuerzas, algo que se esperaba ver, pues el desfile no deja de ser un buen escaparate de como se hallan las fuerzas armadas actualmente y eso es algo que, a mi juicio  ensalza el tema. Por otro lado también observé que hay una gran cantidad de componentes extranjeros,  básicamente sudamericanos, algo que particularmente  me gusta que se muestre dentro del desfile, pues no deja de ser un síntoma claro y conciso de una realidad: de que mucho gusto y placer por parte de todos en ver un desfile militar, pero  luego pocos de los "nuestros" se meten en el oficio. Algo no cuadra.

Dos cosas me emocionaron y que justifican esta entrada al blog. Por una parte ver la subida de la bandera, junto a la Basílica (que lo es) de Santa Engracia, pues hace ahora 200 años que hubo una lucha bestial dentro del templo en plena guerra de la independencia; me vienen ahora en el recuerdo, cuadros y dibujos que yo he visto con el tema de las luchas por la ciudad maña y en concreto dentro del citado templo. Por eso, ver subir bandera a nivel un nacional desde ese punto, te hace sentir algo  muy especial.

En segundo lugar, mi emoción os la podéis imaginar. Ver pasar los carros de combate junto a uno, seis en un momento dado y bien cerca, percibir como temblaba el suelo  y escuchar un ruido que ahogaba cualquier aplauso de la multitud, fue sin duda inenarrable. Os juro amigos que vi un carro de combate, al paso de la Mecanizada, con el número 323 y que era una AMX 30 y ese carro.... ¡Dios...ese carro!  

    0fer_carro1.jpg  A lo mejor fue solo una visión ó los efluvios de éste blog que causan estragos en mi cabezota.

En fin, una experiencia espectacular, digna de todo lo que el blog me aporta cada vez que me meto en él, viajar de nuevo por un túnel del tiempo. Todo un lujo.

Fermín A.


 
 
  2 comentarios  · autor: ferapaly  ·  sección: General  
     
 
 
     
 
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