Estamos en tiempo de homenaje. Jesús Acebrón nos dedica a todos los que compartimos con él aquel viejo Wad Ras este texto al que mejor no añadir nada…
Gracias Jesús.
"Los verdes y achatados T-34, todos con las escotillas abiertas y las lonas impermeabilizadas atadas a los blindajes verdes, parecían fundirse en uno.
Un tanquista entonaba una canción; otro, con los ojos entornados, estaba lleno de temor y malos presentimientos; el tercero pensaba en su casa; el cuarto masticaba pan y salchichón, y sólo pensaba en eso; el quinto, boquiabierto, se esforzaba por reconocer un pájaro sobre un árbol (¿no sería una abubilla?); el sexto se preguntaba inquieto si no habría ofendido el día antes a su compañero con una palabra grosera; el séptimo, un tipo ladino que no se dejaba llevar por la ira, soñaba con romperle la cara a su adversario, el comandante de un T-34 que iba delante; el octavo componía mentalmente un poema; el noveno pensaba en los senos de una chica; el décimo compadecía a un perro que, entendiendo que lo habían abandonado entre los refugios vacíos, se lanzaba contra el blindaje del tanque e intentaba enternecer al tanquista moviendo tristemente la cola; el undécimo pensaba qué bello sería escapar al bosque, vivir solo en una pequeña isba, alimentarse de bayas, beber agua de un manantial y caminar descalzo; el duodécimo se preguntaba si debía fingirse enfermo y pasar una larga temporada en un hospital; el decimotercero se repetía una historia que le habían contado de pequeño; el decimocuarto recordaba una conversación con una chica y no le afligía la separación definitiva, sino al contrario, se alegraba; el decimoquinto pensaba en el futuro: después de la guerra le gustaría ser director de una cantina.
<< Ay, chicos>>, piensa el comandante Nóvikob.
Ellos le miran. Piensan que probablemente esté comprobando si sus uniformes están en buen estado, que está escuchando los motores y por sus sonidos adivina la experiencia o falta de la misma de los conductores y los mecánicos; que está observando si se ha mantenido la distancia correcta entre los tanques o si hay temerarios que intentan tomar la delantera respecto a los demás.
Pero él los mira de la misma manera que ellos a él, y los pensamientos que ellos abrigan son sus propios pensamientos......"
Tomado del libro de Vasili Grossman (1.905-1.964), “Vida y Destino”
Dedicado a mis camaradas y amigos del Batallón de Carros del Regimiento Wad Ras 55.
Últimamente parece que la gran familia wadrrera va encontrando nuevos miembros. En esta ocasión recibimos a Enrique Forner Aznar.
Nos felicitamos por su llegada. Le damos la más calurosa bienvenida y os dejamos con sus palabras de presentación:
"Camaradas,fui cabo1º en la Plana de Carros, me gustó y me reenganché por otro periodo de dos años. Soy del reemplazo del 5º/81 y llegué pocos meses después de la asonada del 82- Dentro de la Plana ejercí como conductor, cabo sereco, cabo1º conductor y luego pasé por cocinas de tropa unos 7 meses (no seguidos claro). Fui 1º furriel, armero, corrector de tiro de mortero en el Toa de mando, jefe de pieza de 120 etc..
Llegó el día en el que decidí que irme a Badajoz no me tentaba. Así que un 11 deoctubre o noviembre -ya no sé- me despedí aunque esa despedida fue menos penosa que el hecho de cerrar las puertas del Wad-Ras y poner el candado para no volver a entrar.
¿Recuerdos?, muchos: malos, estos se diluyen con el tiempo, buenos, estos se magnifican, con lo cual… ¡¡que salgan los que quieran!!
¿Compañeros y mandos? también muchos: Desde el Tcol. Rico Rico, el teniente Escalona. El Sgto. Palacios, los Primeros Acedo, Calzado, Delgado… y en la Plana Mecanizada creo queParedes.
En fin, ya esta bien para ser la primera vez que escribo. Finalmente no puedo dejar de recordar a soldados como Aitor Uribesalgo, Joseba Gezuragao Jose Honrubia Zapata también valenciano y al que no lo veo desde su boda.
Un abrazo para todos. Ya mandaré una foto de una de esas metopas por servicios prestados de las que hablabais en el blog. Lamento no tener fotos de mi época militar: me gusta poco hacérmelas".
Pues nada, Enrique, bienvenido a tu casa virtual. El blog se alegra de tenerte por aquí. Por cierto, que Paredes y Acedo –si son los mismos, y ellos nos lo comentarán- ya han aparecido por el blog. Supongo que ya habrás visto sus entradas.
Por cierto, Enrique nos ha dejado varios comentarios en la serie de entradas sobre las garitas. Visitadlos.
Nos da igual, Fer, que la zona esté más alejada. El titular sigue siendo LOS MONEGROS SON NUESTROS. La prueba: tú mismo te vas a ir cerca.... Si es que la cabra "tira al monte" y al lugar que te marca... siempre vuelves... quizá como los asesinos al sitio en que perpetran su crimen, aunque aqui el crimen no lo hicimos nosotros sino que lo hicieron "contra nosotros".
El tema MONEGROS como tú lo llamas es bastante parecido a una CASA ENCANTADA. La casa entera lo es, independientemente de que sea pequeña o un cúmulo de plantas y habitaciones. La gente seguirá estando con los pelos de punta en la cocina o en el último dormitorio de la buhardilla....
Los Monegros, esa entidad arenosa y fantasmagórica, es nuestra. Y nos da igual que haya zonas en las que los pepinos no están incrustados en el polvo. La atmósfera si que tendrá nuestro sudor difuminado, los matorrales quizá conserven nuestro ADN, las piedras mantienen la huella de alguna bota. Es así. La geografía nada tiene que ver con la nostalgia...
No hay mapa más válido que el que tenemos grabado a fuego -nunca mejor dicho- en la única neurona que se nos supone, como el valor.
Debo convertirme un poco en el abogado del diablo respecto al tema Monegros, ya que se han suscitado comentarios sobre la posibilidad de que varios parques temáticos y un casino, se erijan en el lugar. Lo que quiero decir es que la zona desértica que parte de la Academia General Militar zaragozana, hacia el norte, de terrenos baldíos y totalmente secanos para poder ser empleado en menesteres de tipo “toma, dispara y aplasta, que estoy de maniobras” hasta la zona misma de previsión para los citados parques es….bastante notable, ¡vamos! que no tiene nada que ver; es otra zona diferente dentro de la misma comarca. Para ello, me permito poner un plano casero que explica la situación.
Los Monegros abarcan terrenos desde justo pasar la ciudad de Zaragoza, hasta cerca de Huesca y también próximos (al este) con la frontera de la provincia de Lérida, que es realmente la dirección elegida para las supuestas instalaciones de ocio.
Sinceramente a mi en épocas próximas de elecciones éstas cosas me repelen bastante, pues si uno se fija bien estamos en ese momento en el que en la ciudad olvidada de… ¡la que sea!, ponen un centro de investigación, cultural ó deportivo ó… vaya usted a saber, el caso es anunciar que algo nos ponen de hoy a unas fechas. Dedican el tiempo y los mítines, tanto los unos como los otros en decir frases prometedoras; no es algo nuevo ¿verdad? Aquí lo del los parques temáticos nos lo creemos bastante poco. De ser cierto, los más próximos visitantes serian los llegados de Cataluña, algo que no esta mal pensado.
La verdad, prefería que se gastasen los dineros en hacer un canal que atraviese de pleno los Monegros, ramificando luego con riachuelos (en fabla “rasas”) la zona completa (un trabajo vi hace años sobre ello, pero…) algo que entiendo no es tan costoso, seguro, seguro, que costaría menos que esos parques temáticos y el casino de marras. En fin, es lo que expreso, una opinión muy personal.
Así que tranquilos que la zona monegrina que señalo en el mapa casero con dos carros y en colorines estará a salvo de momento, sobre todo teniendo en cuenta que sigue siendo terreno militar y todavía en uso para maniobras. Hace poco vino el Rey para ver unas precisamente.
Lo curioso amigos del blog, es que un servidor si que tiene una noticia mas personal respecto a ésta zona. Tras muchos años ya currando en mi empresa, ésta ha decidido trasladarse en el mes de mayo/08 a un polígono industrial de reciente confección, poco antes de llegar a la población de Villanueva de Gallego (el pueblo de las 3 mentiras: ni es villa, ni es nueva ni lo cruza el río Gallego). Dicho Polígono es la antesala total de puro y duro desierto Monegros, es decir que amigos míos, el Fer del Fera paly en pocos meses y de alguna manera le toca ir de nuevo "de maniobras", justo las que no hice, pues como ya he contado alguna vez en el blog, el capitán Rodrigo en su momento no me permitió ir por ser de…Zaragoza. Sitúo el lugar de mi empresa con un par de cuadraditos en el mega-plano.
Cuentan los que allí están currando desde hace meses, que cuando hay maniobras de “pro”, de esas en las que viene alguien “gordo”, las empresas de por allí se resienten a petardazos sonoros. Alguna vez (esto es cierto) se han escapado proyectiles, pero es algo que no suelen decir en ningún telediario. Bueno, si un día se escapa alguno y lo veo/oigo de cerca, no podré evitar una (negra, si) sonrisa.
Dentro de poco pues, cuando me tome el cafecito mañanero en mi empresa, miraré por una de las muy numerosos ventanas e intentare cogerme sitio mirando al norte, por si veo a mis amigos del blog, que entre el polvo marrón-amarillo-gris del desierto, saludan desde un carro de combate que viene de frente y desde el Lo dicho, la tierra que un día pisaron los AMX30, sigue igual de asqueada.
No hay parque temático en ese lugar que le devuelva su antigua arboleda de sabinas, no hay nada que saque hierba alguna. Los matojos no dan para más.
Tras la pequeña revolución que ha producido en el blog la llegada de los hermanos Molins Ros, en especial a los que compartimos con ellos aquella Tercera de Carros, recibimos de Isaac Adillo el encargo de homenajearles con esta foto que ya apareció en el blog. Se trata del propio Isaac disfrutando de los beatíficos efectos de determinada planta que, previa combustión, era capaz de transportar a la soldadesca… más allá de los Monegros, mismamente. Y quien comparte con Adillo ese vuelo intergaláctico no es otro que Juan Molins Ros.
Queda hecho, pues, el homenaje. Esperamos ansiosos nuevas noticias de estos compañeros.
Jesús Acebrón, al hilo de su comentario en la entrada “Los Monegros son nuestros” nos dice que “ya que esas inmensas llanuras van a ser luego a luego pasto de bretones sedientos de cerveza o japos armados con Cannon de última tecnología, ahí os mando la foto de nuestros bungalows particulares que ya sentaron precedente de las posibilidades turísticas de este bello y fértil paraje”
En efecto, pararos a contemplar –quién sabe si por última vez- la agreste belleza árida de aquella tierra inhóspita. Si. Allí vivimos durante algunas semanas… No creo que nunca podamos olvidarlo.
Y añade Jesús… ¿Por qué no reclamamos la creación del "Día Mundial del Soldado de Reemplazo? No cabe duda que el polvo, el barro… todo aquello que tuvimos que tragar (os ruego os fijéis en su impoluto chaquetón), bien lo merece.
Saludos a todos los maniobreros que en el mundo han sido.
En un comentario, precisamente en una entrada dedicada a Los Monegros, descubrimos a nuevos miembros de nuestra familia wadrerra en el exilio.
Se trata de los hermanos Molins Ros. Valencianos. Aparecieron en la tercera de Carros con un reemplazo de diferencia, creo recordar.
De distinto carácter, dispuesto y lanzado el uno, más tímido y cariñoso el otro. José Manuel y Juan.
Nos dicen en su comentario ¡¡¡que no nos acordamos de ellos!!!. Muy al contrario. Todos y cada uno de quienes pasaron un trozo de vida en el viejo Wad Ras tiene ganada una porción de recuerdo en nuestros corazones ya cincuentones o a punto de serlo.
En un privado les he pedido que se unan más íntimamente al blog. Esperamos sus fotos, sus historias, sus anécdotas wadrreras…
Soldados… a formar. Rindamos honores a los hermanos Molins. ¡Bienvenidos, tíos!.
¿Habéis leído los periódicos?. En Los Monegros, en nuestro campo de maniobras por excelencia van a montar un LAS VEGAS cualquiera. Hoteles, casinos, parques temáticos…
Y el primer parque va a llamarse SPYLAND (Cosas de los espías, dicen) en lugar de SOLDIERLAND que debería ser su nombre, su tema y su esencia…
¡Tantos años de dueños de aquel inhóspito desierto!. ¿Tantos recorridos a pie, en carro, por las arenas, piedras, tierras y lomas del Aragón profundo y ahora…. No nos tienen en cuenta.
Pues.-..¡que se preparen!. Si los fantasmas del cine Roxy eran capaces de aparecer por las ventanillas del Banco que se levantó en su lugar, nosotros, los wadrreros y los de tantos otros cuarteles que “disfrutaron de semanas de vacaciones” en aquel “paraíso” estamos dispuestos a vagar como espíritus por las suites de esos hoteles temáticos, por las atracciones de los parques, por los salones de los casinos.
Y lo haremos vestidos de camuflaje, o con el traje azul, o con el caqui….Quizá dibujemos en el vaho de los espejos una W mayúscula con un 55 al lado. Y la parejita que salga de la ducha se asombrarán de nuestra etérea presencia.
Quién sabe si donde anclamos la cocina, ahora estará la recepción de un hotel de cinco estrellas. O al lado de aquella loma por donde casi se despeña uno de nuestros carros aparecerá ahora una flotilla de tragaperras dispuestas a aflojar el bolsillo de mil y un incautos.
Los Monegros perderá su halo de tierra dura y agreste. Pero ganará fama de lugar mágico. Los soldados que, durante generaciones, dimos con nuestros cuerpos en el polvo monegrino sabremos remontar las dificultades y volveremos a ser las estrellas del lugar.
Tanta noche tumbado en una tienda bajo el frío arisco, tanto caminar, tanto rancho aderezado con el polvo levantado por maniobras de acá para allá, tienen que tener su recompensa, su peso específico en la nueva realidad.
Soldados, Wadrreros, reivindiquemos nuestro título de propiedad. ¡¡¡El desierto para quien lo trabaja!!.
Los Monegros son nuestros. Siempre lo fueron. Que al menos un parque temático se nos dedique y se nos conceda un pase permanente con vistas al horizonte perdido.
Wadrreros, que nadie apague nuestra voz. Levantad los estandartes, los pendones, las banderas. Acudid, aun en espíritu, a la llanura monegrina y plantad, como astronautas en un planeta descubierto, vuestro mástil en la arena.
Recibimos esta imagen de la V.M. que nos envía Carlos Muñoz. Os dejo con sus palabras. Gracias, Carlos.
Pedro A.
Aquí os traigo una imagen de una parte de la sección de la VM, sentados en la escalera
que no recuerdo exactamente a donde subía, en la U del mecanizado creo recordar que la 1ª Cia estaba en la planta baja y se entraba por la puerta de la izquierda, la 2ª Cia lo mismo, aunque esta estaba en la 1ª planta, así que supongo que esta escalera conducía a la 3ª y se entraba por el ala derecha, nosotros disponíamos de una mini compañía en la 1ª, pequeña pero cómoda y la ventaja principal estaba en el baño, tenía “tronos” de verdad en vez de tazas turcas, supongo que anteriormente habría sido un cuarto para suboficiales o algo así.
La calidad de la foto no es muy buena, claro, no había digitales, pero ahí se ve a Godofredo, a Merino, arriba del todo, con pañuelo blanco Carlos “el volunta”, el furri y yo esperando ponerme la guerrera para usar mi pernocta.
Como en aquellos chistes gráficos en que el único texto era SIN COMENTARIOS, Juan P. nos manda esta joyita wadrrera: una foto de nuestros “antepasados” en unas tierras ahora en cierto litigio con los reinos norteafricanos…
Recibimos una interesante nota del amigo Julio indicándonos la promulgación de la nueva Ley de la Carrera Militar, aprobada por las Cortes Generales el pasado 13 de Noviembre de 2.007 y que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2.008.
Aunque parezca que sólo afecta a los militares profesionales, trae en su Título VI, unos “inquietantes” párrafos que nos podrían afectar, no solo a aquellos que hayamos hecho la mili en su momento, sino incluso a las nuevas generaciones que por haberse suspendido el servicio militar obligatorio en la actualidad no lo hacen.
Además de potenciar la figura del reservista voluntario incorpora también la del reservista obligatorio si las circunstancias del país así lo requirieran. Así que… ¡ojo al dato!
Otros párrafos, digamos, menos “agresivos” son los siguientes, por supuesto con carácter totalmente voluntario:
“…Disposición transitoria undécima. Reservistas.
3. Los españoles que habiendo realizado el servicio
militar obligatorio en cualquiera de sus formas y
que a la entrada en vigor de esta ley superen los cuarenta
años de edad podrán solicitar la consideración de
reservistas voluntarios honoríficos…”
Y para los que quieran renovar el juramento a la Bandera:
“…Disposición final décima. Juramento o promesa de
los españoles ante la Bandera de España.
1. Los españoles que lo soliciten podrán manifestar
su compromiso con la defensa de España, prestando
el juramento o promesa ante la Bandera, con la siguiente
fórmula:
«¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia
y honor guardar la Constitución como norma
fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso
fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?» A
lo que contestarán: «¡Sí, lo hacemos!»
2. El acto de juramento o promesa ante la Bandera
se celebrará de forma similar a la establecida en el
artículo 7. (Es decir, en acto público de máxima solemnidad)
3. El Ministro de Defensa establecerá el procedimiento
para solicitar y ejercer este derecho…”
Este texto aparece en el blog del regimiento de EL PARDO. Agradecemos a Julio la comunicación y la autorización para reproducirlo.
Sería interesante saber vuestra opinión, por supuesto dentro de los más elementales códigos de respeto, sobre esa figura del Reservista voluntario. Los comentarios son vuestros.
En una de las entradas dedicadas a la Patrona de nuestro egregio regimiento nos encontramos con un comentario de un nuevo Wadrrero al que queremos dar la bienvenida como merece. Nos cuenta que también él comió de aquel es menú especial del que hablábamos.
Nuestro nuevo camarada es MIGUEL RIOS y pertenecía a la unidad de destinos como mecánico. Dice tener recuerdos del brigada Vallejo y del sargento Blanco.
Pues nada, Miguel, quede aquí nuestra más cariñosa bienvenida a esta gran familia wadrrera a la que cada vez le van saliendo más parientes.
Esperamos que nos mandes más colaboraciones, tus recuerdos, alguna foto escaneada, etc.
Deja en un comentario tu dirección de correo y estaremos en contacto.
Y, por supuesto, todos aquellos que recuerden a Miguel ya saben que tienen abiertas las líneas del blog para cualquier intercambio de nostálgicas andanzas.
Parece que aquel soldado imaginario que Fermín alistó en el Wad Ras allá por los años 50 no solo plantó el solitario árbol del relato. Ante esta imagen inmortalizada por Teo de las Heras del gigante humillado, no hay por menos que observar –por si el tiempo lo había difuminado en vuestro recuerdo-que había otro árbol más en nuestra U carrista.
Una U que, vista así, es como una vieja corrala. Como un patio de vecinos en el que solo falta la castiza visión de los tendederos de pared a pared con la braga de cuello alto, la sábana zurcida o los calcetines con agujero.
Una corrala, eso si, abandonada por la mayoría de sus habitantes. Quizá como las de verdad… esas que aparecen en los docushows de Cuatro.
Aquellas ventanas del fondo, ya meros agujeros sin cristal ni vida; las puertas desvencijadas o inexistentes; los sempiternos adoquines ahora cubiertos de un moho viscoso entretejido con el césped silvestre luchando por emerger del alma sumergida del gigante…
¿Acaso no os veis asomados a la primera ventana al frente, a la izquierda, segundo piso… servicios de la tercera de Carros, por ejemplo?. Dosi, Tito, Severino, Luis, Fermín, yo mismo…
Acabamos de saltar de la litera. Apenas llevamos abrochado el pantalón. El cinturón cae lánguido a derecha e izquierda. Han pasado lista y el espectáculo hasido, como siempre, espeluznante: pelos erizados, ojos entrabiertos, calzoncillos en todos los grados de revista, botas arrastradas, brazos alicalidos, aliento dormido…
Ahora estamos frente al espejo del lavabo. Delante bailan la espuma de afeitar, el jabón, la maquinilla, el cepillo de dientes, algún peine… Diríase que no ha amanecido todavía del todo.
En un momento alguien se gira y se aproxima a esa ventana que antes citábamos. Media cara está llena de espuma. En la otra mitad se advierten las pasadas de la cuchilla.Una camiseta de tirantes reglamentarios se refleja en el cristal gracias a la luz de los tubos.
El patio central está solo. Hay un extraño brillo sobre los adoquines. Quizá la luna que no alcanzamos a ver desde nuestra atalaya. ¿La luna a esas horas?.El soldado mueve la cabeza negando esa posibilidad. Por su interior pasan otras imágenes, otros despertares, otras mañanas, otras compañías, otro tacto…
De nuevo junto a la fila continua de espejos y lavabos. Agua que despeja, aire fresco que se cuela por las rendijas y por los tirantes. Alguien se ha atrevido con la ducha. Se escucha el rumor del agua golpeando el cuerpo, los baldosines… Parece salir un halo de vaho bajo la puerta que comunica los lavabos con los retretes…¡aquellas tazas turcas de infausto recuerdo!...
-¿Qué piensas?. La voz de un compañero le hace salir de la obnubilación. No sabe qué contestar y hace un gesto como encogiéndose de hombros.
¿Pensar?. El soldado se dice para sus adentros que aquel lugar está mermando sus capacidades. Le cuesta trabajo concentrarse, incluso leer. Solo tiene en mente la opresión de la inutilidad, la espada de Damocles del tiempo perdido, el soplo del paso lento de un reloj que, a cada grano, te sumerge más en la arena impía.
Vuelve a mirar por la ventana. La luz del nuevo día se refleja ya en las copas de los dos árboles que, huérfanos de todo, vegetan frente al edificio. Hay movimiento en los Mecanizados. Alguien comenta que se van a unos ejercicios en no se sabe bien dónde.
-¡De buena nos hemos librado!, comenta alguien en la siguiente fila de lavabos.
No. No hay nadie ahora tras esa ventana, ni tras ninguna otra. Los fantasmales cables eléctricos no transportancorriente hacia la vieja lavadora. Tampoco el teleclub tiene ya mas que restos oxidados de lo que antaño fueron sillones televisivos. Una ventana más. Un agujero negro en un universo perdido, negado, abducido por el tiempo. Dos papeleras que antes fueron verdes y ahora son rojizas, parecen las últimas vigilantes, los postreros vigías de una realidad que solo vive ya en el exilio virtual.
La corrala wadrrera está triste, fría, olvidada. Dicen que renacerá vestida de largo, que sus paredes áridas darán a luz estanterías repletas de libros. Puede ser pero… quizá en las noches oscuras, cuando nadie visite las instalaciones, alguien abandonará su descanso y se asomará a la ventana oteando un nuevo horizonte.
Quizá seamos uno de nosotros, espuma de afeitar en ristre…
Para desengrasar un poco el espíritu triste de la entrada anterior, Jesús Acebrón nos manda un 55 que poco o nada tiene que ver con el nuestro. Es una guasa, como él dice. Se trata de Héctor Faubel (subcampeón del mundo de 125cc.) con el 55 en su carenado; podría titularse: "Faubel ficha por los wadreros del 55". Nos cuenta Jesús que había en la competición un sector grande de la grada donde había cientos de pancartas con el 55. Incluso nos sugiere que quizá el bueno de Juan P. (que igual hasta estaba por allí) pudo conseguir alguna foto que inmortalice ese número que tantos recuerdos nos trae.
Gracias Jesús.
Claro que hay más 55 que añadir a nuestra particular lista. ¿Qué me decís de aquellos días que David Niven, Ava Gardner y Charlton Heston pasaban en el Pekín que Bronston construyó cerca de Madrid?. Aquellos Boers de pacotilla que caían junto a los muros de cartón piedra...
Y casi en homenaje a Juan P, nuestro motero… hay por ahí clubs con nuestro 55 como emblema radiante….
Acercándonos más a nuestro “ambiente natural” ¿qué me decís de este Cartucho propulsor para mortero 60 MR G 55?
Bueno, imagino que Isaac, Bernardo y esos entusiastas del armamento nos darán más datos sobre este curioso 55…
En fin… que a vueltas con el 55 volvemos de nuevo al nuestro, al verdadero y genuino Wad Ras 55. ¡Va por ti!.
Repaso, en un ataque de fugaz nostalgia, las fotos de la escapada de Teo de las Heras, de Fermín, al viejo cuartel y redescubro un mensaje de Jesús Acebrón ligeramente posterior en el que me reta a adentrarme en esa imagen desgarradora del gran-enorme-monstruoso comedor en el que tantos días compartimos el pan, la sal y los huevos fritos, ahora ya reconvertido en una nave silenciosa –como la de aquella gran película de ciencia ficción de similar título que seguro recordáis-, vacía y destartalada.
Y, casi sin quererlo, me veo de nuevo inmerso en el olor del rancho de un día cualquiera. Esperamos en fila con el cubierto en el bolsillo del pantalón. Las puertas están entreabiertas. Algunos nos resguardamos bajo la escasa sombra de ese árbol que hace poco se asomó al blog. Los adoquines parecen querer hacerse blandos bajo nuestra impaciencia. Algún rugido estomacal se deja oir. Hace pocos días que ha cambiado el Capitán de cocina. El de turno no tiene buena fama. Parece que es aficionado a hacer malabares con los fondos de la intendencia. Tocaremos a mucha lenteja, huevo frito y pocas alegrías más. Una ligera brisa repentina parece ayudar la espera.
Alguien abre la puerta de translúcido cristal apagado. Miles de botas se ponen en movimiento con el nervioso instinto de apoderarse de un buen lugar, de una mesa que permita acceder pronto a las viandas del día.
Entramos. Siempre he tenido predilección por los pequeños “palcos” –así me gustaba llamarlos- que había a ambos lados de la entrada, subiendo dos escaloncillos de madera. Me siento en uno de los extremos de la mesa.
Todo el comedor se sumerge en el instante de silencio previo. El tiempo ruge de nuevo en nuestros aparatos digestivos más allá de bienaventuranzas o de órdenes de rango superior.
Veo de nuevo sobre la mesa, sitiada por las bandejas grasientas de autoservicio, un plantel de huevos fritos arrugados sobre los que se lanza un órdago incesante. El último se hará con el dudoso trofeo de un huevo con la yema reventada. No hay pudor alguno en remover, elegir y apoderarse del mejor bocado. Si es un guiso, el indisimulado giro del cacillo investiga el caldo hasta hallar el preciado taco de carne o de pescado. Un chusco de pan permite ejercer fuerza y palanca para desmigarlo. Un rumor de cucharas se extiende por todo el comedor. Suenan los vasos, los cuchillos… casi como una sinfonía ahogada por el hambre.
Miro a mis compañeros y trato de adivinar qué se esconde bajo sus miradas, bajo sus manos, tras el latido que se adivina en sus pechos. Algunos se han sincerado algún día pasado, algún mes anterior, alguna hora crepuscular ajena al paseo exterior. Otros se aferran a su personaje de árido chaval inmune al desaliento. Soldado de ímpetu, hombre con mayúscula, depositario del honor patrio…
He visto a algunos añorar lo inaccesible agarrados a una botella; a otros los he vislumbrado con la lágrima pegada al cristal de la ventana frente a un cielo gris lluvioso; alguno más ha inundado mi camareta con el efluvio fumado de la evasión temporal…
Los miro, los observo, los reconozco pero por un instante me son desconocidos. Chavales abducidos por la corneta militar, depositados por un tren achacoso en las ariscas dependencias de un cuartel frío y desangelado. También yo pertenezco a la misma categoría, me digo mientras mojo el último trozo de pan en el desaparecido huevo. ¿Qué hacemos aquí? Me pregunto. Unas peras diminutas parecen empecinadas en que digamos adiós al tiempo de comida. Sigo mirando alrededor. Desde el pequeño palco observo el fondo del comedor, la puerta de las cocinas, la mesita donde se coloca la tarjeta del menú, a un sargento que pasea…
En breve, tras el ritual de siempre, los adoquines soportarán de nuevo nuestra efervescencia. Subiremos a las compañías. Seguiremos atados a una litera cimbreante, a un recuerdo sumergido en alcohol, a una lista de servicios, a un toque mañanero que nos despierta a la increíble realidad…
El comedor se queda vacío. Soy uno de los últimos en salir. Miro hacia atrás y observo el ir y venir de camaradas hacia la cocina. Estruendo de bandejas. Luces que huyen. Olores que se disipan prestos a ser sustituidos por otros para la cena.
No puedo ni imaginar en ese instante fugaz que siglos después me enfrentaré a la misma visión. No cabe en mi imaginación que una nave inmensamente sola, sin mesas, sillas, sargentos o bandejas de aluminio, me dejará perplejo y añorante. No es posible que aquel esplendor sea ahora desolación y olvido.
Estoy andando por los adoquines del patio. Un cambio de guardia pasa cerca de mi. Nos miramos. Otros ojos. Otras manos. Otros pechos repletos de vida arrebujada pero constreñida. Un saludo cómplice.
Nadie mira ya entre las paredes del comedor.Las cocinas están extrañamente silenciosas. Ni siquiera hay un toque de corneta que nos despierte de la ensoñación. Solo unos cables que cuelgan de un techo caído en desgracia. Solo el último rayo de luz que ilumina el suelo huérfano.
No huele a nada. Quizá a humedad y a olvido.
Hay una pequeña tarjeta pisoteada en un rincón. Solo se alcanza a leer el final… bollo y bocadillo…
Cierro los ojos. Aparto el polvo. No quiero escuchar el rumor de las excavadoras…
Julio se adentra en la mente del novelista, en el escenario de “su obra” y se atreve a mostrarnos dos versiones de esas ¿miniaturas?, ¿maquetas?... que adornaban la mesa de autos. Nunca sabremos si Manuel Longares las miró antes de ponerse a escribir o solo son fruto de su imaginación –quizá wadrrera-, pero el olimpo de la literatura está poblado por fantasmas que bien podrían desplazarse en este micarro o en la miniTOA que Julio nos adjunta.
Gracias Julio. El blog te debe un monumento aunque sea en maqueta….
Saludos a todos.
(Espero que Javo esté satisfecho tras esta movida que se ha despertado en el blog)
La colección “Camiseta wadrrera” sigue aumentando. José, el amigo canario de la página hermana de las fotos de la mili, se apunta con este modelo “negro y fuego” que resaltará vuestras tardes nostálgicas a la sombra de una birrita fresca en buena compañía.
Nos apunta Pepe que le avisemos en caso de obtener el premio. ¿Era un viaje de un mes con todo pagado a Cancún?.
Jorge también ha estado investigando sobre el famoso carro TOW. Para él se trata de un lanzamisiles anti carro.
Y nos recuerda que TOW en ingles es REMOLQUE.
Pues ya tenemos otra versión del misterioso carro. Casi me está recordando a aquel camión igual de misterioso que Julio estuvo buscando durante varias entradas casi al comienzo del blog. Quizá alguien lo recuerde.
He intentado resistirme, pero al final habéis podido conmigo. Aquí va mi contribución a la pasarela wadrerra.
Mi inspiración ha sido aquella voz de ¡paso ligero! con la que en tantas ocasiones bajamos a la zona de los hangares.
Mi camiseta es más bien un maillot, una prenda deportiva con la que sudar adecuadamente bajo el sol cuartelero.
Quizá no lo apreciéis bien, pero sobre el logo aparece aquel águila que coronaba la escalera de la compañía… En varias fotos del blog aparece; en especial en esa en la que Pedro está apoyado sobre la barandilla. ¿Os acordáis?
Corrimos mucho en aquellos adoquines. Y… al llegar a la meta la única sonrisa que nos esperaba junto al imaginario beso y a la inexistente botella de cava no era otra que la del Sargento Caballero…. (Desde luego, quien no se consolaba era porque no quería)…
Ya os lo dijimos. Bernardo se asoma al blog para intentar dar una pista nueva al caso del TOW 55. Os dejo con su aportación:
Voy a intentar aportar mi granito de arena sobre el tema del famoso “Tanque Oruga Wad Ras 55”. Con esa denominación no he encontrado nada, ningún prototipo ni modelo que se llame de esa manera.
Me gustaría que tuviésemos en cuenta varios factores:
1º Al denominarlo el autor “Wad-ras 55” establece una hipotética fecha de partida para la búsqueda, que no es otra sino la de la asignación del numeral ”55” a nuestro regimiento en 1944.
2º Me resisto muchísimo a que un “experto” (incluso del mundo de las maquetas) denomine a un carro como “tanque”, con lo que deduzco que la maqueta miniatura a la que hacen referencia no sea otra que la maqueta de un TOA (Transporte ORUGA Acorazado) del Wad-Ras 55.
Creo que de eso se trata porque queridos “compis”... (aunque no me guste reconocerlo) el Regimiento nunca tuvo tanta importancia como para que nadie haya creado un modelo de carro y le haya bautizado con esa denominación (creo que sería la primera vez en España que eso ocurriese...con lo que los “señoritos soldados” del Inmemorial o del Saboya pondrían el grito en el cielo al ser nuestro regimiento y no el de ellos “el homenajeado”…jejejejequemalpensado que soy)
Por otra parte si miramos las siglas TOW (y ya se que esto es rizar mucho el rizo), son las siglas en inglés que corresponden a un sistema de armas contracarro Tube-Launched, Optical Tracked, Wire-guided missile… que traducido del idioma hereje a cristiano, significa mas o menos “Misil lanzado desde un tubo, de seguimiento óptico y guía por cable”… sé que algunos de estos ajustes de sistema de misiles fueron montados en TOAS... aunque yo jamás vi uno así en mi época en el Regimiento.
Mi humilde opinión, pues, es que se trata de la miniatura de un M-113 A1 denominado en “castellano de mili” TOA con las insignias del Regimiento.
Como no podía ser de otro modo, los wadrreros se han puesto manos a la obra en relación con la pregunta que recibimos sobre los carros oruga.
Isaac Adillo nos dice en un mensaje que no cree que existiera un modelo con esa denominación y le gustaría que Javo nos contase algo más de cómo aparece ese carro en la documentación que maneja.
Julio G. Blanco, como es habitual en él, se ha lanzado a sus archivos y nos envía dos fotos de un tipo de carro-miniatura que en los años 40 y 50 abundaban en las Unidades mecanizadas. Era un tipo de carro pequeño sin torreta, reciclados de Panzers alemanes y Fiat italianos de la II Guerra mundial a los que se les podía instalar un mortero o una ametralladora de pequeño calibre.
Esperemos que estas aportaciones te sirvan, amigo Javo.
Por cierto, Julio y yo mismo estamos convencidos de que el amigo Bernardo sabrá bastante de estas cuestiones. Esperemos que merodee un poco por el blog y nos deje alguna sabrosa aclaración.
Gracias a los investigadores y a Javo por preguntarnos.
Como ya habréis leído en un comentario a la entrada anterior, un viajero perdido en la red nos ha encontrado y nos solicita ayuda: Está estudiando unos datos en los que aparece un carro llamado "tanque oruga Wad-Ras 55".
Nuestro visitante pregunta si alguna vez existió semejante vehículo. En mis cortas luces no me suena pero estoy seguro que entre nuestra familia wadrrera le echaréis una mano al chaval.
Os emplazo, pues. ¿Existió el oruga wadrrero?. Si es así, ¡¡¡¡queremos una foto!!!.