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Tiempos de mili en Wad Ras 55

Recuerdos, fotos, aventuras, nostalgias y añoranzas de la mili en el viejo cuartel WAD RAS 55 en el Madrid de los años setenta.

 
 
     
 
Friday 31/August/2007 13:38

Saludos del camarada Liria.


En uno de los acuse de recibo que os pedí cuando recibierais el pps que os he enviado, me llega un mensaje de Gabriel, el amigo Liria, ya sabéis. Me ruega que os mande un saludo a todos los blogueros del Wad Ras.

Lleva un tiempo que no puede contactar con nosotros ya que ¡¡¡¡le han robado el ordenador!!!.

Pues nada, a recuperarlo o a buscar un buena oferta para sustituirlo. Claro que un buen ciber también te puede servir de puerta de contacto –tipo Stargate- para volver a sentirte un “wadrrero de pro” entre nosotros.

Te esperamos pronto, amigo Liria.

Bueno, os transmito a todos el saludo del camarada Gabriel. (Y el nuestro).

Pedro A. y Fermín.


 
 
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Thursday 30/August/2007 21:56

Aquellas guardias en las FAMET


José Antonio Jiménez, que confiesa seguir el blog desde aquella reseña que nos publicaron en EL PAÍS, se anima al fin a contarnos alguna de sus vivencias wadrreras. Se lo agradecemos efusivamente y le abrimos de par en par el blog para futuras colaboraciones. En esta ocasión nos cuenta cómo eran las guardias en las FAMET…

Saludos.

Pedro A.

 

 

 

Compañeros, como he visto que en algunasentradas anteriores hemos cambiado los AMX 30 y los TOAs por otros transportes menos “terrestres”, me animo a mandaros estas fotos y a contaros una experiencia "extramuros wadrreros" que  hizo que un puñado de soldados, vestidos de azul y tocados de negra boina, desconectasen durante unos días de  de los adoquines  y del cielo gris  de aquel cuartel del suroeste madrileño.

Corría febrero de 1984 y, mientras en la Plana de carros nos preparábamos para salir de maniobras hacia La Marañosa, llegó la orden de que, siguiendo no se que tipo de turno, al Wad Ras le correspondía cubrir, durante dos semanas, unas guardias en el campo de tiro de San Pedro, junto a Colmenar Viejo.

000_ajosea01.jpg
 
 
Los designados  para la misión fueron: cuatro conductores de la sección de autos (dos de ellos cabos) y cuatro operadores de radio de la sección de transmisiones (entre los que me encontraba), los ocho comandados por un cabo primero de Sevilla del que, por más que me esfuerzo, no consigo recordar el nombre ( Acedo, échame una mano), aunque tengo presente su cara y la circunstancia de que, aunque voluntario, era del mismo llamamiento que  el resto del pelotón: el 3º/82.

Así,  un lunes tras el desayuno, un peculiar convoy formado por cuatro Land Rover 88 enfilaba la Carretera de Extremadura hacia la M 30 para ir en busca luego de la Nacional 1. Destino: la base de las Fuerzas Aeromóviles del Ejercito de Tierra (FAMET). Este iba a ser durante 15 días nuestro nuevo cuartel-residencia.

La misión era, cuanto menos, curiosa: Cada Land Rover tenía que ser colocado en cada uno de los puntos cardinales del campo de tiro en horario de 9 a 2 y de 4 a 6. Y sus ocupantes(conductor y operador) estarían,  ojo avizor, muy atentos para evitar que ni una sola de los cientos de vacas que por allí apaciblemente pastaban, invadiera el territorio prohibido. So pena de recibir alguna bala perdida (o no), de unossupuestos ejercicios de tiro que en aquellos días iban a realizar los G.O.E. que compartían instalaciones con el C.I.R nº 1 de Colmenar.

Lo cierto es que durante aquellas dos semanas allí no se escuchó ni un solo disparo y que tras dos primeros días de cumplimiento estricto de las ordenes recibidas, aquello acabó convertido en unas autenticas vacaciones pagadas en la sierra madrileña: cachondeo continuo a través de las radios,almuerzo de choricitos y morcillas a la brasa, partidas de cartas, practicas de conducción temeraria de los que por entonces aún no teníamos carné, algún intento de emulación de Espartaco, Esplá o el Niño de la Capea (creo que eran los primeros espadas de aquella época) y, por las tardes sesión continua de cantina en la FAMET, salteada con alguna escapada a los bares de Colmenar o un paseo con sesión fotográfica entre las decenas de helicópteros que había por allí.

Ni diana, ni retreta, ni ningún tipo de formación; nuestro cabo primero se encargaba de dar novedades al oficial de la compañía a la que nos habían asignado y a la que solo acudíamos a dormir y a ducharnos. Era extraño andar por allí sin más obligación que la del saludo a los mandos y sin que nadie te requiriese para tal o cual cosa. Los nueve teníamos una sensación de noopresión, de más aire para respirar,de algo muy parecido a la libertad, algo que, desde luego, nunca habíamos sentido en el Wad Ras.

 

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Un abrazo.

José Antonio Jiménez.


 
 
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Thursday 30/August/2007 21:36

La vida sigue...


Tras una breve escapada al norte que me vio crecer, aprovecho esta entrada para saludaros de nuevo y acusar recibo de algunos blogueros a los que nos les ha llegado el power Point DESTINATARIO DESCONOCIDO.

A los que han comunicado la no recepción del mismo ya se lo hemos mandado de nuevo. Siaalguien más le falta, solo tiene que decirlo.

El verano se termina. Y las vacaciones también. Desde aquí os deseamos, wadrreros todos, que la vuelta sea suave y que la soportéis / soportemos lo mejor que podamos.

La vida sigue…

Saludos.

Pedro A.


 
 
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Monday 27/August/2007 22:04

"El imperio del sol" (Films bélicos)


Aventuras/Drama.
Interpretes: Christian Bale, John Malkovich, Miranda Richardson, Nigel Havers, Joe Pantoliano, Leslie Phillips, Masatô Ibu, Robert Stephens.

SINOPSIS: Segunda Guerra Mundial; James Graham es un niño británico de clase alta que vive en Shanghai justo en los momentos previos a la 2ª Guerra Mundial. Durante la invasión japonesa sobre China, el niño es separado violentamente de su familia y va a parar a un campo de concentración, donde va madurando y aprendiendo de la vida gracias a un curioso personaje, interpretado por John Malkovich. La acción de la película termina en 1945, momento de la liberación, cuando el niño ya tiene 13 años y su manera de entender la vida ha cambiado radicalmente.

No se si antes lo había comentado, pero al menda el director Steven Spielberg le parece uno de los más grandes. Tiene de todo en su filmografía, pero como una vez dijo un critico afamado: “Un film fallido de Spielberg siempre ha de verse;  por lo que sus mejores películas son del todo imprescindibles.”

El tiempo va colocando en su lugar ésta película bélica; si uno entra ahora por la red en críticas de cine y coloca el título, verá que las diez estrellas, los adjetivos más notables y las opiniones mas favorables la preceden. Hace unos días la compre en DVD y volví a ver ésta maravillosa historia autobiográfica, que narra con el marco de la guerra, el proceso, el “paso” de niño a joven adulto de la manera mas implacable. En su momento, el film, extraño por su seriedad en el tema con respecto a un creador como Spielberg del quien nadie esperaba películas “serias”. Con el tiempo todo el mundo respeta a un director que es capaz de todo en el cine y quien deja ya obras maestras como (precisamente bélicas) “Salvar al soldado Ryan” ó la impecable “La lista de Shindler” por no nombrar otras que no hace mucha falta pues casi todo el mundo sabe cuales son.

eidelsol.JPG 
 
El imperio del sol fue un film más importante de lo que se cree en la carrera de Steven Spielberg. El cineasta hacía el cine que le gustaba como espectador y esto significaba entretenimiento puro y duro, de fantasía (E.T.) aventuras (En busca del arca perdida) y suspense (Tiburón) a granel. Tras acometer una historia adulta (El color púrpura), el director certificó en "El imperio del sol" su disposición a dejar atrás un posible ‘complejo de director solo comecial’ creciendo a la vez en compañía de Jim Graham el autor del libro. Los descubrimientos vivenciales del chaval (su amigo japonés, convertido en piloto; los objetos de su vida opulenta, almacenados e inservibles en un estadio olímpico; hambre, enfermedad, muerte...) son los suyos; aunque sea bueno conservar la fe de lo infantil, no se pueden ignorar las aristas de la vida. Spielberg sabe mantener el pulso firme y la contención necesaria para mostrar con toda su crudeza la odisea de Shangai-Jim, en los momentos precisos.

Con una banda sonora que quita el hipo (John Williams, claro) pasado el tiempo, se nos presenta como un casi homenaje a David Lean.

Recomiendo vivamente a los seguidores del blog que la vean (y la oigan) para disfrutar de otra manera el sentir de la violencia en una guerra como aquella desde otros puntos de vista y otros niveles.

Si alguien tiene posibilidad con su ordenador de meterse en   YouTube
y que se meta en .........: Steven Spielberg - Special Attack Forces "Kamikaze"

    Un saludo, Fermin.


 
 
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Monday 27/August/2007 20:49

Rancher.


FEM.JPG

Resulta complicado hablar de Fermín Esteban, también amistosamente llamado "super racher" en la mili. No recuerdo bien el momento en el que se consolidó nuestra amistad, solo que como tantos otros casos,  proviene de la época de nuestro servicio. Ahora bien, debo señalar la importancia que ésta persona ha tenido en unos años fundamentales de mi vida, así de claro lo escribo.

 

De Fer. E. dijo en cierta ocasión mi amigo Pedro:

 

"Es un  personaje entrañable, cariñoso, humano, acogedor,achuchable, encantador, amistoso, afable, comprensivo y presto a la más tierna de las interacciones. Las noches militares me lo devuelven arropado en grasa verde

-el lo entenderá-

y aromatizado en aceite caliente oliendo a calamares, higadillos o cebolla melosa. Y ese “perfume”, hundidos todos en la fría glaciación del paseo de Extremadura, sabía a cálido hogar, amano abierta.

A hombro donde dejar caer laesa lágrima del crepúsculo o la del amanecer.

 

Paly (2.006)

 

Sinceramente pienso es una muy buena descripción de Fermín Esteban.

Es muy curioso que el grupo de amigos que nos relacionamos en la mili, hablo de mi caso, en realidad no nos parecíamos casi nada, pero el caso es que aquello de "Dios nos criaba y la mili nos arrejuntó" posiblemente fuese cierto. Centrándome en la figura del "rancher" debo decir que además era (es, aún pasado tanto tiempo) un amigo de los que se llaman "del alma". Hay un dicho que dice que"un verdadero amigo es aquel que cuando te da la mano te toca el corazón". Es el caso de mi tocayo, que se introduce entre las neuronas más alocadas que uno lleva dentro y se pasea de pleno por el corazón, dejando marcadas verdaderas huellas.

Pasado ya el periodo militar nos vimos muchas veces y nos hicimos muy amigos, entre otras cosas viajamos juntos en autostop hasta Jaén para visitar un abril del 1.980 a Pedro, precisamente. Fue un viaje totalmente inolvidable por muchos y variados motivos, entre ellos el consolidar amistades wadrreras. En aquel viaje nos dimos cuenta de que ya no era solo el tema verdi caqui lo que nos unía, es que sentíamos de verdad queéramos amigos. Nos hemos visto poco estos últimos años, pero de vez en cuando el “rancher”, aún parece asomar por el mundillo de los mails y un poco (muy poco) de otras formas.

Fermín Esteban es "lanzado" a la hora de acometer temas pero sin dada es un ser que siempre se muestra con la cabeza muy amueblada; bromista en general, pero con cierto mundo interior bastante mas serio por dentro de lo que a primera vista ofrece.

Super- rancher, siempre ahí, dispuesto a colaborar en todo, a escuchar a reflexionar.

 

De leones.JPG
Fer.E(esteban) nuestro "super rancher" ..."entre leones. 
 

Fer. Tocayo…compañero…amigo. Siempre estarás aquí.

Ya sabes cual es el sitio.


Fer. el A.


 
 
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Saturday 25/August/2007 22:20

Destinatario desconocido....


Bueno, pues lo prometido, ya se sabe… Mirad en vuestros correos ya que estáis a punto de recibir –ya estará, seguro-, el power point titulado DESTINATARIO DESCONOCIDO.

Es ese homenaje al WAD RAS 55 con su ayer y ese hoy desolado que hemos conocido en el blog.

Las fotos son de todos vosotros (de algunos, al menos, procurando que aparezca el mayor número de dependencias interiores del cuartel) y en especial de las visitas que habéis hecho TEODORO DE LAS HERAS, MIKEL Y FERMIN ALONSO.

Espero que esa pequeña fábula de la carta que llega al Paseo de Extremadura…os traiga mil y un recuerdos… a ser posible buenos, de aquella época.

Si alguien no lo ha recibido, mandadme un correo a la dirección habitual y os lo reenvío.

Saludos a todos.

Pedro A.


 
 
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Saturday 25/August/2007 21:09

El Africano. (Segunda parte)


Veamos como termina la historia del Africano enviada por Bernardo…

 

 

Finalmente el “Capi” tras “verificar” unos papeles, le hacia saber que en Cáceres habían cometido un error en la asignación de su destino y que este no era Madrid, sino África, concretamente Regulares 2 en Melilla, y que a tal efecto debía personarse con el Pasaporte, Hoja de Ruta, Carné militar y su petate en el Helipuerto del Regimiento (que algunos recordareis que estaba en el Patio de Armas “Coronel Martín de Pozuelo” donde hacíamos orden cerrado, cerquita de los fosos de carros, flanqueado por las garitas “Norte” y “Centro”).

 

El tipo se quedaba de piedra… con la mente en blanco y digiriendo lo que era ya un desastre confirmado.... “el Capitán” le daba la mano lamentando el terrible error y con unas palabras breves de animo del estilode “venga chaval...quedoce meses pasan prontito”para acto seguido llamar al Cabo Cuartel para que, de inmediato, se le proveyera de un casco de acero y un tres cuartos de los antiguos, normalmente el mas viejo y zarrapastroso que había en la Furrieleria, como “prenda de vuelo contra el frío”.

 

Como os imaginareis el Casco de acero era o del tamaño mas grande si el tipo era chiquitín de talla, o el mas pequeño si se trataba de un bigardo; se le hacía coger sus cosas y se le animaba a despedirse de algún conocido del CIR, que de haberlo, le decía adiós como el quedespide a un condenado.

 

Acto seguido, se le llevaba por el Cuartel, marcando el paso, en dirección hacia el Helipuerto. Durante el camino el Cabo se mostraba un poco mas humano, compadeciendo al chaval y contándole historias de gente que se había pegado un tiro, o que directamente habían desertado al llegar a África…

 

A la llegada a la “H” pintada en el suelo, se le decíaque esperase la llegada del helicóptero, ya que esta era inminente, se le deseaba suerte y se le abandonaba, con la prohibición expresa de moverse de allí, puesto que en cuento llegase el helicóptero debía embarcar en el y ser trasladado a Cádiz donde a su vez embarcaría para África esta vez por mar.

 

Al cabo de dos horas de hondas reflexiones por parte del chaval se le iba a buscar de nuevo diciéndole que el transporte se retrasaría unas horasy llevándole a la compañía a cenar… a la llegada del chaval todo el mundo a la vezse empezaba a reír incluido el “Capitán” se le hacían unas fotos “vestido con la ropa de vuelo” y se le pasaba un cubalitro…cuando el chaval se daba cuenta que todo había sido una broma... no podéis imaginar la cara de alivio que se ponía y el trago que se pegaba.

Por unos días era conocido por el sobrenombre del “Africano” como si se tratase de un Publio Cornelio Escipión cualquiera…

 

Saludos a todos.

Bernardo.


 
 
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Saturday 25/August/2007 21:06

El Africano. (Primera parte)


Hace algún tiempo, el camarada Bernardo Sainz nos habló de la famosa historia de la novatada del “Africano” en uno de los comentarios. Le insistimos en que nos la desarrollara un poco más y aquí la tenemos ya, preparada en dos entradas para vuestro disfrute.

Vamos allá.

Gracias, Bernardo.

Pedro A.

 

 

En principio y por lo que sé, estamos ante la típica “Reclutada-Putadita elaborada” y para la realización de la misma se requería la colaboración del personal de la oficina… para el resto de la broma, se aprovechaba la adecuada caracterización del “wisa” de turno, que recibía a los reclutas vestido para la ocasión, es decir con las estrellas de Teniente o de Capitán con el claro objetivo de meterles miedo hasta el punto de que recordasen para siempre “ese bonito día en el que fueron incorporadosa nuestro Cuartel del alma”.

 

Días antes de la llegada de los “reclus” se procedía a la selección del individuo a embromar, siendo preferibles aquellos ya mayorcitos, con prorrogas consumidas, o en su defecto, aquellos que venían casados o con algún hijo, ya que su paso por el cuartel seria efímero al concedérseles la licencia casi de forma automática.Por aquello de la crueldad de la broma, no obstante, se preferían “reclus” mayorcitos frente a chavales con cargas familiares, con los que la putadita podía ser “demasiado sangrante”. Los de la oficina marcaban, como ya he dicho, el objetivo idóneo a batir, preparando las Órdenes de Marcha y Pasaporte de Viaje falsos.

 

La historia, indefectiblemente, comenzaba en una formación típica dentro de la compañía.Hacia la mitad de la sesión el “Capitán” o “Teniente” en cuestión, con papeles en la mano, llamaba al “objetivo” que, acojonado al máximo, gritaba ¡ ¡ presente ¡ ¡… como un desaforado mirando hacia el techo de la compañía. Algo así como si tuviera una visión de la mismísima Santa Teresa.

 

El “wisa” le decía algo así como“usted en cuento rompamos filas a mi despacho de inmediato...ha habido un error de algún inútil en Cáceres”- refiriéndose al CIR-.

Nique decir tiene que a esas alturas “el objetivo” ya no podía pensar en otra cosa que no fuera la clase de error que habrían cometido los oficinistas del CIR…

 

Mientras la broma seguía con gritos, incluso con “collejas” a los veteranos cuyo efecto provocaba un acojone mayor aun en los Reclus, que a esas alturas ya pensaban k incluso la Legión era preferible a aquella banda de locos donde las leches y los gritos parecían ser la moneda de curso habitual.

 

Antes de romper filas el “Capi” se “retiraba a su despacho”donde tras descojonarse un buen rato se metía un cubata entre pecho y espalda y llamaba al Cabo Cuartel pidiendo a gritos la presencia del “Reclu”. Una vez allí el soldadito hacía una entrada de libro, taconazo y mirada al techo incluida. Si el “wisa” era realmente bueno, le hacia entrar dos veces más, a gritos, con la excusa de no “haberse presentado bien”. Evidentemente el pobre chaval no quería ya otra cosa que le aclararan lo del error y poder reunirse con el resto de sus compis quizás con la pretensión de pasar más desapercibido…

 

(Continuará)


 
 
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Saturday 25/August/2007 19:26

De maniobras en Chinchilla.


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Tras ver la entrada de las maniobras que realizó nuestro camarada “del casco blanco”, Carlos de la SV, en Chinchilla, Juan Paredes ha encontrado estas fotos de las únicas maniobras que hizo en aquel campo manchego.

Dice Juan que “En mis "muchos años" en el Wad-ras es la única vez que fui por allí, ya que Los Monegros se convirtieron en mi segunda casa.”

Estaba recién llegado al Wad-ras en el otoño de 1981. Eran mis primeras maniobras…

Pues aquí os las dejo. Tres recuerdos que seguro que os hacen volver de nuevo a aquel andén de Chinchilla...

Gracias, Juan.

Pedro A.


 
 
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Saturday 25/August/2007 19:01

Toni: Un wadrrero de hoy.


No quiero que el comentario de Toni se quede perdido entre tantos otros del blog. Es un camarada “wadrrero” de hoy en día. Vamos, que está destinado en el batallón Uad Ras y que nos ha encontrado por esas casualidades de la vida.

 

Os subo sus palabras de cariño, recuerdo y ánimo:

 

¡Qué alegría encontrar un foro del Wad Ras!!!!Soy militar y me encuentro destinado en el batallón Uad Ras!!!!.

Todo nuestro batallón y el regimiento Alcázar de Toledo nº 61, se siente orgulloso de todos los miembros que formaron en las filas del Uad Ras y de todos los batallones de Carros de combate!!!!.

Seguimos manteniendo ese espíritu carrista desde aquel entonces. Como curiosidad, soy conductor de un “leopardo” y es algo impresionante; !!!!!Tenemos el mejor carro de combate del mundo!!!!

Saludos, compañeros carristas.

Toni

 

Gracias, Toni. Pásate por aquí y comparte con nosotros tus aventuras cuando quieras.

 

Saludos.

Pedro A.


 
 
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Saturday 25/August/2007 15:02

El viejo comandante.


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Hay fotos de reuniones que se hacen famosas. ¿Quién no recuerda la famosa “foto de la tortilla” con los amigos del PSOE en sus mejores tiempos?

En esta ocasión, fieles a nuestra vocación de investigadores wadrreros recibimos una foto que nosenvía Juan P. –nuestro Capitán Confederado preferido- .

Es otra comida campestre. El escenario: Arcila, en el Marruecos español de 1913. Personajes: El bajá del lugar durante la comida con que ha obsequiado en los jardines de su palacio a los comandantes de las Navas y del Wad-Ras y a otros oficiales españoles.

¿Quién sería entonces el comandante del Wad Ras?. ¿Dónde estará en la foto?.Nunca lo sabremos.¡¡¡O si !!!. Ya se oye el rumor de los buscadores, el polvo de las enciclopedias…

A ver quién se anima… 

Gracias, Juan.

Saludos a todos.

Pedro A.


 
 
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Friday 24/August/2007 12:57

De Teodoro a Jesús: La respuesta. (Parte 2)


Y vamos con la segunda y última parte de la carta en la que Teodoro de las Heras responde a Jesús Acebrón.

Saludos.

Pedro A.

 

 

Volviendo al escaqueo, cuando te toque una garita (nunca he estado en ellas) conviene que desde ya sepas que nadie vigila hacia fuera: ¿quién va a perpetrar un ataque al cuartel perturbando la placidez de las calles laterales o el run run de los coches del Paseo de Extremadura? Todo el mundo se preocupa de vigilar únicamente hacia dentro, no vayan a pillarlo en un 5 contra el calvo organizado para matar el aburrimiento , dormido, fumando, etc. Ten cuidado con el perro del capitán Gotisolo o como se llame; si para cuando vengas Fermín no le ha metido un cargador entre pecho y espalda, o entre hocicos y rabo, será el principal encargado de vigilarte en la garita, y eso que el vigilante eres tú.

 

A Fermín le tengo dicho que se cuide mucho de cargarse al perro, porque ese perrito (que es un perrazo) vale más que él; en la estima de su dueño, claro, y de sus amigochos; que como tal cosa haga seguro que lo mandan al paredón después de tenerlo por lo menos tres semanas en la picota a pan y agua, o sin pan y quizá sin agua.

 

Observarás que a muchas de tus numerosas preguntas no te contesto directamente. Seguro que tú sabrás sacar tus propias conclusiones. Desde luego aquí hay que venir dispuesto a pasárselo bien, lo mejor posible; no a amargarse, cosa ésta que resultaría fácil en cuanto uno prescindiera de los compañeros: compañerismo, otro concepto que se practica asiduamente sin necesidad de propalarlo. Lo mejor que puedes hacer es procurar evitar arrestos y otras condenas por el estilo; de esta manera puedes salir de paseo todas las tardes si no tienes guardia, cuartel, retén, visita de hospital..., y si además no te tiran en la revista por el pelo (procura llevarlo muy corto, eso no creo que te resulte difícil), por las botas o por otras zarandajas. La ventaja de ser cabo 1º es que te libras de estas enojosas rutinarias revistas. Una vez en la calle no te pierdas el Madrid de los Austrias, con sus tabernas y freidurías, ni el de los Borbones, con sus museos, monumentos y edificios emblemáticos. Si además, como supongo, tienes novia, fetén. Razón mayor para presentarte impecable a la revista. Así ella no te estará esperando en vano y te encontrará guapo.

 

 

En Madrid hay un lugar carismático para estas esperas: La Puerta del Sol; bajo el reloj. No estará sola; habrá alguna más esperando a su amor. Hasta puede que algún día coincida con la mía; y que se hagan amigas mientras comparten espera. O si no, ya lo procuraremos nosotros. Podemos llevarlas a “Ritmo Club” en la Corredera Baja de San Pablo alguna de esas tardes; y los domingos a “Lido” (¡Dios! por qué le cambiarían el nombre por el de “Alcalá, 20”, de tan infausto recuerdo). Y los días soleados al Retiro o a la Casa de Campo, hala.

 

Te garantizo que lo pasarás bien aquí en Wad Ras. Experimentarás una gran alegría el día que te licencies (a mí me falta poco y es un vivo anhelo); pero en un futuro lejano, allá por el siglo XXI, acaso sientas un irrefrenable impulso que te haga volver al interior de estos muros que hoy se nos figuran los de una cárcel. Yo no volveré. Acabo de aprobar las oposiciones de magisterio y comenzaré en cuanto me marche una nueva vida en el ámbito profesional y en el familiar. Seguramente me casaré dentro de poco (te invitaré a mi boda, pierde cuidado), y me estableceré tal vez en Vizcaya. Más adelante, no sé; Salamanca es una ciudad que me gusta; quizá recale en ella. Pero volver aquí... ¿a qué?, dime.

 

Y es que, Jesús, a pesar de los compañeros y amigos que aquí he hallado, a pesar de las oposiciones... ¡a pesar, incluso, de que, desobedeciendo todo ordenamiento, he estado trabajando fuera, en la vida civil, mientras “cumplía” el servicio militar!..., a pesar de todo, me siento estafado. Privado de mi libertad, lo que más amo en esta vida, aquí dejo un año de mi juventud. Yo no quise este papel; lo interpreté lo mejor que pude y supe; llegó hasta a gustarme por momentos; pero yo no lo elegí, me obligaron a interpretarlo. Llegará un día, Jesús, en que la mili sea para quien desee concurrir a ella, hombres o mujeres, y quien no quiera pueda quedarse en su casa. Voluntaria. Sí voluntaria. Pero voluntaria de verdad, no como vienes tú, con que “voluntario”, pero en realidad te obligan. Mili voluntaria; no es una utopía: ya verás cómo el tiempo me da la razón.

 

Antes de marcharme (ha dicho radio macuto que nos licencian el tan cercano 8 de Junio de este 1.971), pienso hablar con el Coronel para hacerle una sugerencia: El día de la Patrona, 8 de diciembre, tuvimos diversas competiciones: deportivas, soka – tira, cucaña... un batallón contra el otro; carros contra mecanizado. Empate técnico. Lo que yo propondré es que en lo sucesivo intervengan carros y toas, y si hace falta morteros ametralladoras y cetmes; un batallón contra el otro; azules contra caquis. Pero que en vez de disparar esos enormes obuses de no sé cuánto alcance y esas balas de tantos milímetros o kilómetros, me pierdo, de calibre..., que sólo disparen chorritos de agua y tapones de corcho. Como aquéllas que utilicé de niño, allá por los primeros cincuenta y los últimos cuarenta. No, esto tampoco es una utopía: que las armas de los mayores funcionen como las de los niños. ¿Qué te apuestas a que el tiempo me ha de dar la razón?

 

Jesús, hasta que llegues y pueda ser físicamente, recibe no un abrazo, mil por lo menos.

Teo (que es como algunos me llaman) o Camisón (que es como me llaman todos aquí en Wad ras).

 

P. D. No sé el santo y seña de hoy; no he mirado aún la orden del día (¿quién demonios inventará esas cosas tan raras?). Pero te indico éste que acabo de inventar yo: “Nunca, Cuenca, Concurrí”, con esta contraseña: “Pronto, Pienso, Presentarme”. Espero que sepas interpretarlos.


 
 
  2 comentarios  · autor: ferapaly  ·  sección: General  
     
 
Friday 24/August/2007 12:54

De Teodoro a Jesús: La respuesta (Parte 1)


Varias entradas atrás, Jesús Acebrón escribía una “carta a Teodoro”. ¿Lo recordáis?. Una misiva que atravesaba el tiempo y que saltaba catorce años sobre el adoquinado wadrrero.

Hoy, como no podía ser menos, Teodoro contesta a Jesús. Y lo hace con ese peculiar estilo suyo que nos trasladará de nuevo a sitios, lugares y personajes que han poblado no ya las humildes páginas del blog sino el gran teatro mágico del recuerdo.

Por su extensión, os subo la carta en dos entregas.

Ánimo y… dejaros llevar.

Gracias a Jesús y Teodoro por esta correspondencia tan jugosa.

Saludos.

Pedro A.

 

Hola, Jesús: Suerte la tuya; te has agenciado unos buenísimos compañeros de viaje, Pedro y Fermín, a quienes no tardará en unírseles Isaac, porque por ahí cerca estará. Comienzas con buen pie; un buen augurio. Pedro, en efecto, es maestro; pero no lo tenemos con nosotros en Extensión Cultural; ellos viven enfrente, como oficinistas en la furrielería de la 3ª de carros, al mando de Rodrigo, a quien yo tuve de teniente en la plana: buen tío también; de él son el sable y los otros adminículos (excepto las revistas pornográficas, claro) con los que sus oficinistas salen en las fotos.

 

Por ahí anda también Tejero, no sé si en la 1ªo en la 3ª; cuídate de él no vaya a caérsete el pelo: No es ningún golpista, pero sí muy amigo de mandar pelar al cero a la más mínima. A Ernesto creo que lo peló. Conozco un poco de las aficiones musicales y cinematográficas de tus compañeros de viaje. Dile a Fermín que te hable de un cierto campo de amapolas: te encantará; te parecerán “las flores del bien”, en contraposición a aquellas otras amapolas, Las Flores del Mal, la película que protagonizara Trevor Howard homónima de la obra de Baudelaire.

 

La “pollería” ni la conozco; frecuento la cantina donde está “El Rubio”, de mi compañía la 2ª del 3º . De La Madrila no te hablaré mucho: es la zona de la pujante movida de Cáceres; pero estando en el CIR no podrás visitarla más que de día y con sol. A esa hora no merece la pena. Mejor es que la tarde que salgas, tras cruzar el antiguo campo de aviación, recorras el paseo de Cánovas, te sumerjas entre la gente que llena la calle de Pintores (no, no mires a las placas, en ellas pone otro nombre), cruces la Plaza Mayor, pases bajo el Arco de la Estrella (oblicuo, casi, casi único en el mundo) y recorriendo el Adarve te dejes flotar por el barrio antiguo: Golfines de Arriba, Golfines de Abajo, San Jorge, la Diputación, la Casa del Mono, la iglesia de Santa María, concatedral, los Grijalva, los Otranto (son otros tantos palacios)... con la estatua de bronce de San Pedro de Alcántara, que, como en el carro de Manolo Escobar, tiene los dedos gordos de los descalzos pies que parecen de oro de limpios que están: se los limpian los fieles con los hocicos, a base de besárselos.

 

Sí; desde luego tendrás que volver cuando te hayas licenciado, en mejor momento y con buena compañía, a verlo todo con más calma. Ya de paso quiero recomendarte lo propio con Zamora, León y Palencia, ciudades que estoy visitando en este verano del año de gracia de 2.007. Sobre todo León, desde aquí te escribo, con su insuperable catedral gótica y el hostal de San Marcos, donde acabo de recitar de memoria unos versos de Quevedo ¡qué menos!

 

 

Casi parodiando a sir Olivier y Tony Curtis en la película “Espartaco” y sus almejas y caracoles, debo manifestarte que me gustan los carros, qué remedio, pero no los toas; aunque hay a quienes, como a Olivier, Craso, le gustan unos y otros, o unos y ostras. En cuanto a Cubas, Chorro, Luque, Salvador, Lozoya... y algunos más del mecanizado, los conozco, pero poco, de vista y oídas. De esa zona, bastante más a Mediavilla: niñato de dos estrellas de seis puntas (aparenta unos 24 años y yo ya he cumplido los 27) que tiene fama de ser el peor de todo Wad Ras. Me tocó una vez con él visita de hospital, y bien que me la jugó; ya te contaré. Que cuando dicen “¡Firmes!” la cosa impone..., pues sí; pero sólo los primeros días; es cosa de acostumbrarse, y por un oído me entra y por otro hago como que escucho. En esto de imponer con su sola presencia es maestro Galán, de la 2ª de carros; Usón ya lo debe de conocer. Hace poco, mi buen amigo Montes Cando me contaba por teléfono que aún cuando él ya era sargento, Galán casi le sobrecogía con sólo hablarle; cuánto más un a recluta recién llegado.

 

También con Galán hablé hace unos meses por teléfono y me pareció un hombre cordial y respetuoso. Ya no hacía aquellos esfuerzos porque su voz, un tanto aflautada, no pareciera tal, sino enérgica y firme como cuando nos mandaba. Y es que, Jesús, aquí cada cual está a interpretar el papel que le ha correspondido en suerte. En cuanto llegues pásate por la biblioteca y te proporcionaremos el auto sacramental “El gran teatro del mundo”, de Calderón; lo lees y te vas ambientando.

Desde los primeros compases notarás, sin que nadie te lo diga, que aquí en Wad Ras predominan dos palabras, aunque no se pronuncien casi nunca; no hace falta: el sustantivo solidaridad y el verbo compartir; se hacen sin hablar. Sé que tú las asimilarás enseguida. Conmigo podrás compartir el buen café (eso dicen) que preparo todas las mañanas en mi camareta de los cabos 1º; y con los compañeros de Extensión Cultural las merendolas que se organizan todas las tardes en la biblioteca de oficiales. Ya lo verás: mucho mejores que las de la cantina. Y con una interesante partida de cartas incluida, si se tercia, en nuestro particular garito. Luego hay otras palabras, como el reflexivo escaquearse (ocultarse, esconderse, pirarse, escurrir el bulto, hacer como que se da el callo sin darlo ni mucho menos, aparentar que se cumple lo mandado...) de las que mucho se habla y otro tanto o más se hace; pocas veces se fardea. Es el vocablo predilecto de la tropa: decirlo después de haberlo hecho es la aspiración suprema de todo soldado que se precie. Y aquí incluyo a cabos y primeros, aunque entre los reenganchados siempre hay excepciones en su afán de aparentar ante los superiores firmeza, que creen lograr empleando dureza para con los subordinados; pero en realidad, en el fondo, son unos blandengues.

 

Algún primero o sargento te podrá parecer malo; pero no. Yo llevo unos meses comiendo con ellos, compartiendo mesa en el comedor y botella de coñac en el cuerpo de guardia y puedo proclamar que ni uno sólo de ellos, reenganchado o no, es realmente malo. Ni uno. Lo único que unos son más recomendables que otros. Los que te han nombrado: Paredes, Liria, Castellanos, Chanca, Bernardo..., yo también te los recomiendo; y añado éstos: El sargento 1º Macarros; lo verás enseguida, es enorme, sobre todo a lo ancho, ingenuo y noblote como él sólo. Los primeros Ernesto, Ibarra, mozalbete de 20 años que hace dos meses era mi superior; Gundín, un amargado, te dirán, y lo es, pero tiene sus motivos; Jenaro, Cando y Dopico, gallegos; Villanueva, vasco; y mi amigo Gregorio: es el que está conmigo en la foto del candado en el patio del cuartel. Te diría algunos más, pero es que esto de los nombres no se me da bien. Entre los “malos” el teniente “Gorila”, el sargento De las Heras (un mal bicho: no se sabe qué es peor en él si sus delirios de grandeza o su tapado tremendo complejo de inferioridad; y encima lleva mi apellido el tío); y “El Celta Corto”, cabo 1º.

(Continuará…)


 
 
  1 ¿sólo? comentario!  · autor: ferapaly  ·  sección: General  
     
 
Thursday 23/August/2007 16:02

Segundo fragmentro A TRAVES DE LA PIEL.


Un fragmento más de 52 HORAS A TRAVES DE LA PIEL….

Saludos.

Pedro A.

 

 

Andrés asiente sin sonreír en tanto coloca los petates en la malla portaequipajes. Al cabo de poco llega Estanislao, que los ha estado buscando por todo el tren. Una vez localizados, se vuelve a recoger el equipaje y a José María, que espera en otro vagón. El jefe de estación agita la cadena de la campana, luego hace sonar el silbato y lentamente, muy lentamente, el tren se pone en movimiento.

 

Llegan Estanislao y José María. De nuevo están juntos los cuatro. Cada uno refleja a su manera la alegría del encuentro. Cuando se sientan, tras haber dispuesto las bolsas en la red y miran por las ventanillas, la estación ha quedado atrás y al otro lado del cristal se abre un enorme campo de maíz tras un cercado de espinos.

 

El tren marcha durante toda la tarde. El panorama cambia con intermitencias, a medida que el convoy se adentra en unas tierras que, evidentemente, no tienen las mismas características de las que han dejado atrás. El tren atraviesa la provincia de Jaén, después la de Granada y, finalmente, la de Córdoba. Los viajeros apenas si advierten los cambios que se operan en el paisaje. La independencia de los compartimientos da a la atmósfera de cada uno de ellos un carácter de mayor intimidad. Sin embargo, los ánimos se van debilitando progresivamente. La fatiga de tantas horas de viaje, de inquietudes, de nerviosismo mal contenido, empieza a enconar los caracteres.

 

Ni siquiera los más optimistas tienen ya la suficiente capacidad para soslayar la atonía que los envuelve. A los cuatro compañeros les ha parecido que la tarde discurría con excesiva lentitud. Después de comer han descabezado una siesta más bien corta. Luego Estanislao ha escrito algunas tarjetas postales que había comprado en Linares, para su madre, para Sonia y para sus tíos.

A su padre ha decidido escribirle una carta larga, explicándole detalladamente cómo se desarrolla el viaje. Más tarde se han puesto a jugar al «julepe» y al «burro» hasta que, en el umbral del crepúsculo, el soldado Carlos ha venido en busca de Lorenzo y ambos han salido al pasillo.

 

-Esta noche, después del toque de silencio -le dice Carlos con voz cansina, muy baja de tono-, un cabo y tres o cuatro más hemos decidido escapamos del cuartel por la puerta falsa. He pensado que tal vez tú quisieras acompañamos.

-¿Y qué pensáis hacer?

-Conocemos bien Almería. Sabemos de una casa de putas donde pasaremos un buen rato. ¿Te animas?

-Hecho.

-Pero no digas una palabra a nadie, ¿eh? Yo mismo iré a buscarte cuando sea la hora. Procura no dormirte.

Al volver al compartimiento, los compañeros le interrogan con los ojos. Lorenzo se ve obligado a darles una explicación, la primera que se le ocurre.

-Me ha dicho que Jorge sigue bien, que no nos preocupemos, que está bien. Bueno, ¿seguimos la partida?

Reanudan el juego. Juegan al tute sin dinero, claro. Pero de esta manera se distraen, evitan pensar y no hablan. La claridad que desprende la bombilla del techo es mortecina, de un brillo amarillento, tirando a gris sucio.

Cuando ya ha cerrado la noche, José María, que ha estado perdiendo toda la tarde, se levanta y se niega a continuar .

-Ya tengo bastante por hoy. Sólo me faltaría ponerme nervioso por el dichoso juego.

Los otros no se inmutan. José María sale al pasillo a distraerse. Hay otros muchachos que tienen fija la mirada más allá de los cristales, sin ver literalmente nada. La oscuridad de la noche ha caído sobre los campos, y ni siquiera las vacilantes luces de las casas aisladas consiguen rebatir el espesor de la negrura. La noche es densa, espesa. No hay Luna ni parpadean las estrellas. Todo está oscuro.

Con los codos apoyados en la barra metálica que corre paralela a los ventanales del corredor, José María ve reflejada su imagen en el vidrio. Los ojos hundidos, las mejillas chupadas, la barba crecida, el mentón afilado. «Parezco un vagabundo», se dice.

 

A las nueve y cinco minutos, el tren se detiene en la estación de Almería. La máquina resopla, expulsa a chorro vivo humo y fuego, rehaciéndose del esfuerzo que la han obligado a realizar durante toda la tarde, sin concederle un momento de respiro. La confusión en los andenes es aún mayor que la del mediodía en Linares. Los vagones quedan totalmente vacíos. Los reclutas del Regimiento 9 de Artillería, Caballería y 52 de Infantería forman en uno de los andenes laterales. Los que van destinados a otros regimientos, como los dos de Regulares, el 52 de Artillería, Infantería, etc., se alinean en otro andén, más a la derecha. Corre la voz:

-Estos se quedan en Almería para la instrucción.

 

Han llegado oficiales y nuevos soldados de escolta, que un cuarto de hora después se los llevan. La estación va recobrando la normalidad. El gran reloj, de esfera redonda, que cuelga de una de las vigas de hierro, señala las diez y diez. En el resto de la estación no se ve un alma.

No es una hora muy propicia para que haya movimiento de viajeros. Los arrabales de la ciudad, cuando los atravesaron a marcha lenta, se revelaban envueltos en quietud, inmersos en el silencio del sueño, las luces de las callejuelas velando, extenuadas, la noche de una ciudad dormida.

El sargento grita, y la comitiva recobra el movimiento.

Bajo el peso de los petates y de la fatiga, casi todos arrastran los pies. Las piernas flaquean.

-¡Puñeta! -exclama Andrés, que camina al lado de Estanislao.

-¿Qué te pasa?

-Me ha dado un calambre en la pierna derecha. ¡ Y precisamente ahora, coño!

-Dame el petate.

-¡Venga, hombre! ¿Qué te crees? Aún puedo llevarlo yo solito. Lo que pasa es que me molesta la pierna.

Estanislao se encoge de hombros. Dos filas detrás de ellos van José María y Lorenzo. Los rasgos faciales de los componentes de la expedición no presentan diferencias apreciables. Caras lívidas, ojos opacos, expresiones aparentemente duras... Caminan sin firmeza, con pasos vacilantes, remolcando los pies como suelen hacerlo los viejos que pasean por los parques. Desde la estación los conducen a una gran explanada, cerrada a la derecha por una verja, al otro lado de la cual brillan débilmente las aguas del muelle. Se detienen ante una pared enjalbegada que corresponde a la parte posterior de un edificio que tiene el aspecto de almacén portuario.

-¡Descansen!

 

Las casas que se levantan al otro lado de la explanada son bajas. Las más altas, de tres pisos. El teniente habla con un brigada desconocido. Éste le tiende un pequeño fajo de papeles. Los firma con mano rápida. El brigada saluda y se va.

-Me encuentro tan cansado -dice José María-, que me tumbaría aquí mismo.

-La humedad no te dejaría dormir -le responde, en broma, Lorenzo. La fatiga también lo domina. Los párpados le pesan, las articulaciones de los brazos le duelen de trajinar el petate. Tiene la cabeza embotada, como invadida por vapores de niebla.

 

El silencio es casi total. Estanislao se muerde las uñas.

Los soldados de la escolta se pasean arriba y abajo sin intercambiar palabra. Al igual que los reclutas, el sueño que cuelga de sus párpados anula en ellos cualquier intento de diálogo.

Vuelve el brigada, que habla de nuevo con el teniente, y éste llama al sargento, le transmite una orden, y el sargento, dando media vuelta, brama:

-¡En marcha!

Los petates en la espalda pesan ahora más que nunca…

 

(Continuará…)


 
 
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Thursday 23/August/2007 12:20

Primer fragmento A TRAVES DE LA PIEL.


Hace algunas entradas os recomendé un libro sobre la mili, 52 HORAS A TRAVES DE LA PIEL, de Robert Saladrigas. Se trata de la crónica novelada de la expedición en un convoy militar de un grupo de reclutas que son trasladados de Barcelona hasta Algeciras para embarcar hacia su destino en Melilla.

Me permito subir al blog algunos fragmentos de ese libro. En este primero están en Valencia. Hay un chaval enfermo que les preocupa. Alguien salta de tren y trata de poner en claro sus ideas…

Espero que os guste y que os lancéis a la busca del libro.(Tendré que buscar a Robert y pedirle alguna comisión… je, je.)

Saludos.

Pedro A.

 

 

-Me apuesto lo que quieras a que no has tenido la desgracia de vivir muchas situaciones difíciles, ¿verdad?

-le pregunta Andrés.

No obtiene respuesta. Se encoge de hombros.

-Bueno, chico, vamos, que empiezo a tener frío. Lo empuja con un golpecito en la espalda. En el fondo del vagón, un grupo de muchachos entonan una canción. Gritan mucho, pero todos están despiertos y nadie se desgañita protestando. El grupo va aumentando. El jaleo adquiere proporciones considerables, pero ni José María, aun encontrándose mal, abre la boca. Le duele terriblemente la cabeza. Sin embargo, han desaparecido las punzadas que hace un rato sentía en el costado. Bajo las mantas, el cuerpo se va recuperando gracias al calor que desprende la lana. De vez en cuando abre los ojos y ve a alguno de sus compañeros en el asiento de enfrente. La certeza de no encontrarse solo lo alivia.

 

-¿Cómo sigue? -pregunta Andrés.

-Parece que un poco mejor -dice Estanislao cerrando a medias el libro.

-¿Dónde está Lorenzo?

-Ha bajado a estirar un poco las piernas.

-Va listo, si lo pescan -dice Jorge.

Estanislao reanuda la lectura, y Andrés y Jorge apoyan las cabezas en la madera del respaldo y fijan los ojos en el techo. Lo importante es que el tiempo siga su curso y los empuje hacia delante. ¿Cuántos minutos o cuántas horas llevan detenidos en este rincón de la estación de

Valencia? No lo saben. Al otro lado del cristal, las formas se confunden en la oscuridad. Es inútil quemarse la vista buscando algo que sirva de distracción. La noche los envuelve y las nubes negras, encerradas en sí mismas, no permiten que el brillo de las estrellas ilumine un palmo de tierra.

 

 

Lorenzo camina por entre la oscuridad. No tiene sentido la orden de no abandonar los vagones. Lorenzo piensa que quizá nunca tendrán sentido para él las órdenes. Pisa la hierba salvaje que crece entre los raíles, y el ruido que producen los rastrojos al troncharse bajo la suela de sus zapatos le hace sentirse más libre. Da un puntapié a una piedra y oye cómo rebota contra otro objeto contundente. Camina paralelamente a la hilera de vagones inmovilizados. Los rectángulos de claridad que brotan de las ventanas se alargan sobre la hierba. Un muchacho orina de espaldas a los vagones. Lorenzo lo deja atrás y se aleja del convoy unos cuantos metros.

 

Los ruidos de la ciudad llegan con resonancias de lejanía. Hay un muro intangible que separa los dos mundos.

Lorenzo no puede verlo, pero sí lo presiente. No tarda en sacar la conclusión de que si extendiese la mano, podría tocarlo. No lo hace. Es preferible no comprobar si la muralla existe o es sólo fruto de su imaginación. ¿ Y si ahora, de repente, el tren arrancase? Por mucho que corriera, no llegaría a tiempo de colgarse del último estribo. ¿ Qué pasaría? «Me importa un comino.

Si estuviese cerca de la frontera, echaría a correr y no se detendría hasta haberla cruzado. Dejaría a su espalda la línea divisoria.

 

Tras él, como envuelto en tinieblas, quedaría el mundo de ficción en el que había vivido hasta entonces. Su madre, Luisa, el snack de la Vía Augusta... Volvería a ser absolutamente libre de empezar de nuevo, si es que quería sinceramente buscar y reencontrar un honesto punto de referencia desde el que se pudiera reconocer sin verse obligado a volver la mirada atrás. El frío lo estimula. Los pensamientos se amalgaman. «Ni yo mismo me entiendo.

 

Y eso sí que es grave. ¿Por qué habré dicho a Estanislao que creía en el valor patria, si nunca he dedicado siquiera cinco minutos a reflexionar acerca de lo que significa? No es extraño que me haya mirado como si no acabara de creérselo. ¿A quién quiero engañar?. Aquí, a solas, es más fácil quitarse la careta y mostrar a la noche los rasgos con toda la dureza que comportan. De pie, inmóvil, con las manos hundidas en los bolsillos y sintiendo el frío en la cara, las ideas nacen más definidas. «Sería un loco si al volver al vagón cogiera a Estanislao y le dijera quién soy yo y que en adelante no confíe más en mí…

 

(Continuará)


 
 
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Tuesday 21/August/2007 13:01

El mayoral


Juan P. en esa peculiar Pátina del tiempo que nos ha ofrecido algunas entradas más abajo, me llama en uno de los comentarios “Pedro, el mayoral”. No puedo por menos que agradecerle semejante apelativo. Reconozco que, a pesar de “apacentar” pequeñas fierecillas a diario- ¡Ay, mis chavalines!- eso de “mayoral” me ha hecho volver –ahora si, como Juan en su recreación histórica- al siglo pasado. Mi abuelo lo fue, o al menos desempeñaba una función similar en las tierras del “señorito” local. Para mi, pues, el mayoral no es solo quien capitanea cierta actividad sino que su labor conlleva otras pequeñas pinceladas de ¿sumisión? al poder establecido por el ¿amo?.

 

Toques ideológicos al margen, agradezco de veras a Juan esa denominación. Quizá capataz o mejor, pastor, hubieran definido mejor la situación aunque no vamos a discutir por un quítame de encima esas gotas de semántica.

 

Si me agrada el nombre es por hacerme imaginar una cuadrilla, escuadrón, compañía, o cómo queráis llamar a este grupo de viejos camaradas wadrreros que sin ningún mando que los guíe se confederan -¿te gusta ese verbo, eh, Juan? en familia exiliada. Si de algo puede servirme el título esde aglomerador, de compilador, de antólogo de vuestras nostalgias, de coleccionista de lágrimas fundidas en el líquido de revelado de tantas y tantas fotos que habéis tenido la deferencia de compartir.

 

Tanto Fermín como yo no tenemos ansia de jefe. Nunca nos gustaron los galones. Mandar es un oficio difícil a pesar de que mucha gente lo desea. Seguro que si echáis la vista hacia atrás encontráis el caso de tal o cual sargentillo, o algún Primero “esaborío” –perdonad el localismo- de los que nunca supieron aceptar y menos aun ostentar o ¿detentar? el poder pequeño que se les subió al hombro en forma de galón.