De nuevo, en esa especie de vocación de servicio público que nuestro blog desempeña a veces, recibimos un comentario de un nuevo camarada wadrrero, José Mª. Gómez Martín “El Huelva”.
Nos cuenta que, casualmente “se ha dado cuenta que todavía existimos los traga-polvos del wad ras 55. Para mi fue una grata experiencia aunque estuviera alejado de mi familia. Conocí a gente que hoy mis hijos no conocerán. Tengo un grato recuerdo de aquel tiempo. Me gustaría contactar con camaradas de mi reemplazo. Soy del 80/3.
Saludos a todos los camaradas del Wad Ras.”
Le damos a José María la bienvenida a la gran familia wadrrera “en el exilio” –ya habréis leído la entrada anterior en la que nos avisan del final del cuartel- y esperamos que alguien de su reemplazo se ponga en contacto con él.
Por supuesto, ofrecemos a José María las páginas del blog para que nos siga contando sus experiencias wadrreras.
Recibimos esta nota de Julio en la que nos advierte del inminente final del viejo Wad Ras. ¿No notáis que algo raro se rompe en vuestro interior? Si. Todo aquello que vivimos una vezya solo podremos rememorarlo virtualmente, haciendo juegos malabares con la imaginación. Menos mal que nuestro buen amigo Teodoro de las Heras, a quien echamos de menos últimamente por el blog, nos regaló ese reportaje final que os ofrecimos gace algún tiempo. (Os invito a recordarlo entrando en ARCHIVO).
Os dejamos con la nota de Julio.
Saludos a todos.
Pedro A.
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Camaradas: Como muy bien dice el colega Santiago Sánchez Acedo en una entrada anterior, el Wad Ras está vacío. El Rgto. Inmemorial que ocupaba el cuartel Alfonso XIII fue trasladado el pasado octubre al acuartelamiento General Cavalcanti, sito en el pueblo madrileño de Pozuelo de Alarcón. Con lo que el antiguo Wad Ras vuelve a quedar solitario y triste. Aunque un poco tarde, os adjunto la noticia fechada en 12 Otubre 2.006. Así que ya podemos entonar un Réquiem definitivo por el viejo Wad Ras.
Un saludo.
Julio G. Blanco.
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El actual Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey del Cuartel General del Ejército esta organizado para cumplir con la misión que tiene encomendada según las Normas de Organización y Funcionamiento del Ejercito de Tierra. Estás le definen como un cuerpo armado, responsable de proporcionar al Palacio de Buenavista y otras instalaciones del Cuartel General del Ejercito, la seguridad, los servicios y apoyos que precise para su funcionamiento, así como el rendir los honores de ordenanza que se le encomienden dentro de la guarnición de Madrid y excepcionalmente en otras guarniciones.
Para cumplir éstas misiones está articulado en:
- Mando y Plana Mayor
- Jefatura de Seguridad
- Jefatura de Servicios
- Administración del CGE
- Unidad de Servicios
- Unidad de Plana Mayor y Apoyo
- Unidad de Automóviles
- Unidad de Música
- Batallón de Honores
Para alojar éstas Unidades, el Regimiento se dispone en tres ubicaciones, El Palacio de Buenavista, el Acuartelamiento Conde de Humanes y el Acuartelamiento de Alfonso XIII (Campamento), actualmente en proceso de traslado al acuartelamiento Cavalcanti de Pozuelo de Alarcón
Además de sus funciones habituales ha participado, cuando se le ha requerido, en acciones a favor la población civil, como las actuaciones de limpieza medioambiental llevadas a cabo en Galicia con motivo del hundimiento del buque Prestige.
Recibimos en forma de comentario, una nueva aportación de Santiago Sánchez Acedo, el Primero Acedo, “el volunta”. Por si dentro de las entradas anteriores os pasaran desapercibidas sus palabras, os las subimos de nuevo, agradeciéndole su envío.
Ya sabes, Santiago, que puedes enviarnos fotos y nuevas historias a la dirección de mail que te mandé en su momento en un privado.
Santiago, el que conocierais como el Cabo 1º Acedo, vuelve a hacer acto de presencia en este tan bien ideado blog. Gracias Pedro A. Fermín y todos los demás por aceptarme en él. Pedir perdón por haber tardado tanto en contactar con vosotros desde la última vez. Creerme que la otra noche estuve casi hora y media escribiendo, me pasé de texto y ya fue tarde para rectificar. He consultado todo el archivo y muchos de los comentarios de este blog. He reconocido a muchos, tanto en fotos como por sus nombres. Me acuerdo perfectamente del Cabo 1º Bernardo Saínz, sobre todo cuando sin él saberlo, en unas maniobras en Zaragoza, creo que en las que empalmamos con el Desfile de las Fas en Barcelona-81 me salvó de la deshidratación, después de haberle bebido más de la mitad de su cantimplora sustraída de la cabina del camión donde iba. que calor! Gracias Bernardo. He hablado estos días con alguno de nuestros antiguos mandos de entonces y les he informado de la existencia del blog, se han interesado mucho, y les ha reconfortado el que les recordéis con cariño. Han sido el Brigada Carrasco, este me ha dicho que los mejor del Wad Ras sus "soldaos", que se mataron a trabajar y sin cobrar un duro. Después el Sargento Martínez Marín, de la sección de morteros Pesados, como yo. Este último y yo intentamos entrar en nuestro recordado acuartelamiento el pasado sábado 17 de marzo con cámara de fotos y yo con mi antigua boina negra, pero el vigilante, única persona que queda ya en el Regimiento y cumpliendo con su trabajo, no nos dejó entrar ( que contradicción, antes no nos dejaban salir) , pero seguiremos intentándolo, antes de que lo derriben y os mandaremos fotos. También hablé con el Tte. Escalona (Cuando hablo de ellos lo hago con los empleos que tenían en aquella época ). Para todos ellos el Regimiento les dejó huella. Contestando a vuestros comentarios, os diré querido Jesús Acebrón que me acuerdo perfectamente de Javier Usón, buen tío, anímale para que entre en el blog, y tu cara también me es familiar. Un fuerte abrazo para los dos. Por supuesto que en cuanto pueda mandaré fotos ( incluidas las de la Despedida de la Bandera y los guiones del Regimiento ) y más historias. Mikel A., un saludo. Como habrás supuesto, tras cumplir el servicio militar como voluntario, me reenganché, osea, me hice chusquero. Después del Wad Ras, fui destinado al Goloso, RIAC ALCAZAR DE TOLEDO 61, y posteriormente a la Unidad de Exp. NBQ (Carabanchel), con el también Wadrero Cabo 1º Chanca, lo que aprovecho para contestar a José García, que no caigo quien puede ser pero que me gustaría saber más de él. A Víctor Fuenteseca y a José Antonio un fuerte abrazo, compañeros de Cía. Os recuerdo, e incluso creo teneros en fotos y en listas de retreta y diana que aún conservo. El cabo 1º de Santa Cruz de Mudela es el amigo SERRANO. No sé nada de él. También saludo desde aquí a Liria, de la mecanizada, al que he visto por ahí. Me gustaría, que si alguno tiene fotos en las que aparezca con ellos, las cuelgue, y si alguno me reconoce Jurando bandera con el 80/1º en Cáceres me lo haga saber, pues esa foto tan típica nunca llegó a mi buzón. Lo mismo digo de imágenes de vídeo o similar. Yo también mandaré fotos. Ah! olvidé decir, que cuando hablo de Esteban Miguel Casero del 80/1º digo que es de Barcelona, pero no es así, lo que pasa es que en el desfile de Barcelona en el 81 fuimos a Visitar a unos tíos suyos que vivían allí, de ahí mi equívoco. Si alguien sabe de él o lo recuerda me gustaría saberlo. Gracias. UN FUERTE ABRAZO A TODOS. SEGUIREMOS EN CONTACTO.
A la vista de la entrada de la foto de Fermín que subimos hace unos días, (Como piezas de ajedrez) Jesús nos envía esta aportación sobre otra foto, en justa correspondencia, como bien explica.
De esta foto que os mando he hecho un poster, vamos, un cartel grande, tamaño A3. La foto no es nada buena en lo que a calidad se refiere; bueno, es evidente que para nosotros son todas magníficas, pero bien sabemos que lo nuestro en aquellos tiempos no era la alta definición.
En realidad la había pasado un poco de largo: demasiada sombra, los personajes poco menos que difuminados… en fin, que casi ni merecía la pena pararse en ella.
Sin embargo la última foto de Fermín, delante de los TOA, me ha hecho cambiar de opinión y he decidido ponerla en el blog y, es más, como ya he apuntado, he hecho de ella un poster.
La cuestión es esta: Fermín, del batallón de carros, delante de mis tanquetas, como uno más, como un miembro más del Mecanizado. Y en la foto que os mando la réplica, o mejor aún, la consecuencia lógica: mi mejor camarada, mi buen amigo Javier Usón, rey de su AMX30 y yo, un miembro de su tripulación aunque fuera de la 2ª Mzda.
A destacar nuestra chulería veinteañera; Javier, gorra calada, los ojos apenas una sombra y la mirada oblicua, a lo Bogart, desafiante… Yo, por el contrario, la visera levantada, bien visible el flequillo antirreglamentario, los dedos en el cinto, y el cigarrillo a la francesa, así me ardieran los ojos.
¡¡Qué frescura transmite ahora ese patio, entonces tan gris!! Cuánta luz me parece ahora ver, qué paz se refleja en esos dos rostros tan jóvenes, casi ya desconocidos.
Ese carro de combate que en la foto compartimos, no deja de ser símbolo de todo el resto de vivencias que entonces hicieron de Javier y yo dos amigos verdaderos y que ahora, tantos años después,es crisol de ideas de unos cuantos camaradas wadreros muy conscientes de lo mucho que aquellos años significaron para todos.
Amigos y camaradas, wadrreros todos, hemos recibido de nuestro buen amigo y colaborador incansable Julio G. Blanco la llamada “Polka de Wad Ras”, una composición musical clásica, una suite sinfónica, compuesta en 1.877 por H. Marín y J. Bracamonte (Julio nos dice que no ha conseguido descifrar los nombres de pila).
Esta polka se incluye en la obra titulada "La batalla de los Castillejos": Obertura, Batalla de Tetuán, Polka del general Prim, Intermedio, Polka de Wad Ras, etc… Polka es el nombre que se le da a las marchas rápidas en compás de 2x4.
Ahí va para que se la bailen todos los wadrreros. UN SALUDO PARA TODOS.
Julio G. Blanco.
Como el blog no me deja subirla para que os la bajéis, he procedido a enviaros a todos esa polka a vuestras direcciones de correo electrónico. No obstante, si no os llega –en especial a los que tenéis Hotmail- os ruego me lo digáis para mandarla de nuevo.
Veo esta foto de Fermín con ese extraño fondo casi neorrealista y siento la necesidad de subirla al blog. Sin ningún texto explicativo. Aquel cuartel al fondo, casi difuminado por el efecto del objetivo. Las TOAS colocadas como piezas de un gran ajedrez, la gorra enhiesta, la pose desafiante…había que hacerse fuerte ante la adversidad, la soledad,…
Un plano –salvando las distancias- de cualquier peli de aquellos años cincuenta en los que la vida era en blanco y negro…
¿Acaso no fue en blanco y negro nuestro paso por Wad Ras?.
Quizá desde alguna de esas ventanas perdidas en el tiempo alguno de nosotros mirábamos hacia fuera del muro, hacia la libertad que añorábamos. Y, posiblemente, lo que en un primer momento nos parecía suciedad del cristal no era sino una lágrima atravesando nuestro campo visual.
Quizá las piezas de ajedrez no eran las TOAS…. éramos nosotros.
Nada. Perdonad la digresión. Ha sido la foto. Ella. Miradla bien.
Me han llevado por un desierto, que parece siempre el mismo. El que me conduce no, era otro joven, éste más mañoso que otras veces, se ve que en Villaverde le han enseñado bien. Luego un jefe de carro muy sagaz y rotundo, quedaba órdenes a los otros como si se lo tomase en serio y dado sus galones a lo mejor es que lo decía de veras y todo. El tirador hablaba poco y el radio cargador estaba sentado en la banqueta giratoria si saber muy bien cual es su cometido, hablar por la radio para decir…algo ó colocar un "pepino" como los chicos llaman a los proyectiles. De momento solo lo veo agarrado como lapa a las (mis) paredes en éste regreso, ya todos tan cansados.
La jornada ha sido dura, llevamos polvo los cinco, mis "chicos" y yo. A ellos sus botas les costará trabajo limpiarlas antes de sus paseos, pero luego seguramente sea peor cuando el sargento les mande limpiar mis bajos metálicos.
Regresamos de hacer unos tiros por "Los Monegros". El ocaso nos ampara y los cuatro humanos jóvenes y yo marchamos al "campamento". Se que nos les gusta, pero en el regreso yo soy quienes les ampara y cobija: metal, polvo, ruido mecánico y desganas.
He oído al radio cargador que se cuestionaba con otro soldado para que sirve un carro de combate hoy en día, un "tanque", por aquello de las guerras tipo botón rojo e inútil que alguien se queda mirando con ojos de …"¿y si lo aprieto?". No entiendo muy bien a ese chaval, si es por botones yo mismo tengo, pero el que dice el chico debe ser otro, digo yo.
De regreso por los mismos monegros de siempre...
En cualquier caso no puedo decirle que el otro día, en estas misma maniobras, le evité un accidente con su pie izquierdo y mi torreta, con la que casi se accidenta, cuando el conductor giró sin fijarse bien que su compañero estaba pululando por ahí. Fui bueno…me atasqué un poco… Me disgusta por ello que me desprecien. ¡Algo tengo yo que hacer aún en una guerra! ¿No?.
Casi no hay luz por los desérticos caminos de regreso; ¡pero mira que son secos Los Monegros!.
Bueno, solo contar mi historia, que aquí solo sale gente y nunca un carro, pues carro soy, que no tanque; tiene la palabra mas poderío, queda mucho mejor y parece algo…además.
Uno que hizo mucha mas mili que las vuestras, el carro AMX 30 (el 312), compañero de Fer cuando hizo su servicio y por cierto... de radio cargador.
Me siento especialmente contento de que Luis se adentre en el blog. De alguna forma, compañeros afines al tema, el amigo Ambrós es una de la raíces del mismo. Hace unas semanas, me decidí por fin en enviar por correo (el normal, el de un sobre con sello) unas cuantas entradas del blog impresas en papel, que le mostrasen un poco de que trataba y de paso, claro, saludarle. Así que le facilité mi teléfono y cuenta de correo por si acaso se decidía en contestar. A la semana justa del envío, escuchar de nuevo aquella voz serena y darme cuenta de que Luis estaba al otro lado del teléfono, hizo que me diese cuenta de una realidad: el blog funciona como punto de encuentro y comunicación. Es algo que ya hemos notado, hay compañeros que dentro del blog se han sentido inspirados e impulsados a reencontrar amistades. Personalmente es un placer saber que leemos nuestras cosillas, las que una vezvivimos juntos, las de aquella etapa. Es lógico por ello, que actualmente Santiago el amigo canario tenga deseos de reencontrar a los compañeros de la foto recientemente enviada,es entiendo, algo común a todos los que leemos y escribimos.
Dice la real academia de la lengua española respecto a la palabra “pátina” lo siguiente:
“Tono sentado y suave que da el tiempo a las pinturas al óleo y a otros
objetos antiguos.
Carácter indefinible que con el tiempo adquieren ciertas cosas.”
Ahí estamos…con ese nexo común de origen en Wad Ras
Colores pálidos que muestran a tres vidas distintas y a la vez tan parecidas. Ahí Pedro, como una premonición, con sus brazos acoge a quienes pasados “27 años” pisan relojes de imitación.
¿Hay algo más hermoso que luchar contra el tiempo y salir victorioso? Nuestro pelo ya canoso, las arrugas bien llevadas y sonrisas bien fijadas, las pupilas mas cargadas de experiencias, pero los de la foto…ahí siguen; es decir…seguimos. Si, creo que con aquella espada con la que una vez jugamos tontamente en la furry conseguimos cortar el tiempo y de momento (vale, solo de momento) detener las manecillas. Luis, que me alegro mucho del reencuentro. Además de ser fiel amigo desde el comienzo hasta el final de la mili, eres justo ese recuerdo que transfigurado en persona nos hace mejores, solo por estar ahí.
No te olvides amigo, de contarnos tus recuerdos que a su vez serán de todos. Gracias por tus envíos de fotos. Un saludo y un abrazo muy fuerte.
Tras su presentación en el blog hace pocas entradas, recibimos ya la primera colaboración del amigo canario Santiago Santana. Nos habla de un episodio con noche, vino y … (No, “eso” que estáis pensando no pasa en esta historia).
Pero si os ha quedado la curiosidad, aquí tenéis su crónica.
Gracias, Santiago. Esperamos poder seguir contando con tus aportaciones.
Hola de nuevo a todos. Soy Santiago Santana. He estado pensando en algunas anécdotas de lamili en Wad Ras y me he decidido a contaros alguna. Recuerdo, por ejemplo, que salíamos a menudo con los TOAS, por aquellos campos queutilizábamos para hacer marchas y entrenamientos detrás del cuartel y que, aveces, parábamos en La Venta de la Rubia en algún bar que había por allí. (Ya han salido estos parajes en varias ocasiones en el blog).
Enla 3ª Mecanizada había un Alférez un poco mayor apellidado –creo- Fernández, pequeño de estatura, al que llamábamos el "NIKIMA" o algo así por una serie de televisión de la época. A veces también lellamaban AMEDIO. (Ya sabéis, por el mono…) Este oficial bebía bastante y cogía unascogorzas de campeonato.
Un día salimos de noche por aquellos campos de La Venta dela Rubia y paramos en el campo. Nuestro Alférez llevaba una bota con vino, aparte del que ya habría bebido antes de salir del cuartel. Ya de regreso el hombre se empeño en que el TOA lo traía el y que se lo dejaraconducir,(no se si he dicho que yo era conductor del TOA). Yo notenia ni idea de si él sabría conducir o no y además estaba claramente bajo losefectos del vino. Como él era el Alférez y yo solo un soldado, ni que decir tiene quién fue conduciendo de vuelta al cuartel y ademásde noche.
Al intentar entrar por la puerta del acuartelamiento, el Alférez a pesar delo ancho de la misma no acertó a meter el TOA y chocó contra uno delos lados. En ese momento un Sargento de guardia pasaba por allí conuna patrulla pero con la oscuridad de la noche no vio la caradel conductor y empezó a echarle una bronca fenomenal: "¿Es que no ves pordonde pasas o que?", "inútil" y algunas otras cosas mas que el Alféreztrataba de contestar desde el vehículo. El Sargento, ante esta actitud delsupuesto conductor, más se enfurecía, y le ponía arrestos al supuesto conductor que en teoría era yo.
En un cierto momento, el Alférez pudo darse a conocer o el Sargento vio de quien se trataba y entonces, automáticamente, se puso firme, saludó a su superior, pidiódisculpas de la forma que pudo, y continuamos hasta los hangares. No sé comohabrá terminado el asunto entre ellos, pero si me imagino como habría sido si el conductor que produjo el choque y rompió la puerta hubiera sido yo.Pero por eso el mando nunca se equivoca... y si se equivoca… vuelve amandar.
La foto que os adjunto –perdonad el mal estado de conservación- es de unas maniobras que hicimos. De izquierda a derecha, el primero soy yo, a continuación un tal Yébenes que creo que era de Ciudad Real, luego, Francisco Parejo Aranda, extremeño yfinalmente, Claudio Pérez Pérez, asturiano. Estos fueron mis mejores amigos de mili.
Un saludo camaradas. A ver si hay suerte y contacto con algún conocido de entonces. Santiago Santana.
Luis Franco Ambrós ha sido un personaje de este blog desde le mismo día de su nacimiento. (Del nacimiento de blog, no de la llegada al mundo de Luis, claro).
Si os fijáis en la primera foto que pusimos en aquel lejano comienzo –id a Archivo y pinchad en la primera entrada- veréis a Luis sentado en la pradera verde de un zoo de Madrid abierto a la templanza de una tarde festiva. Frente a él otro camarada, Marín, de quien nada sabemos.
Pero he aquí que los hados del destino nos han puesto de nuevo en contacto con Luis. Y nada mejor que empezar con esa pátina del tiempo a que os invitamos en su día.Desde Enero, creo, no habíamos vuelto a esta sección que hoy recuperamos gozosos y alegres de volver a ver- casi a oir- a Luis Franco entre los que formamos esta comunidad wadrrera en el exilio (Suena bien, ¿eh?).
Aquí tenemos a Luis, con su gesto tímido, escondido tras un bigote que el tiempo le ha quitado y al Sr. Franco Ambrós en un hoy cercano.
Luis era del reemplazo de Fermín pero coincidió también conmigo. Le tengo en el recuerdo con su voz tímida, su presencia agradable, afable, amistoso y sencillo. Hoy me ha dado un pequeño vuelco el corazón al reencontrarlo por estos vericuetos de la red. Espero que hayas venido para quedarte, Luis. Contamos contigo en el blog.
Jesús Acebrón,uno de nuestros colaboradores clásicos, fijos y perennes- gracias Jesús por tus desvelos- nos obsequia con una foto de esas que todo buen álbum de recuerdos atesora como joya principal. Él nos lo explica con su atinado verbo, así que os dejamos ya con sus palabras y… con la imagen de esos tres guardianes del polvorín…
Otra de esas fotos que uno encuentra y vuelve de nuevo la risa. No es para menos el reírse al ver la pose que tenemos esos tres mosqueteros; si os fijáis bien, en el casco del soldado de la izquierda (se que era cordobés, pero no recuerdo su nombre, aunque sí que era un tipo sencillo, buen compañero y nada conflictivo) hay un tenedor a guisa de antena; los otros dos que aparecemos también llevábamos algún chisme similar aunque no se vea (el del centro soy yo y el bigotazos es Rafa el Profe).
La guasa se incrementa si os apunto que ese trío constituíamos el cuerpo de guardia del polvorín del Batallón Mecanizado; la tienda que veis a nuestras espaldas (con su tripa llena de munición de mortero de todos las calibres, pepinos del CSR, granadas fusa y balas para empezar una buena revolución) era ese polvorín.
Esto era en unas Alfa a primeros del 84, con un frío que pelaba y con unos soldados que al vernos nuestra facha, no podíamos menos que reírnos hasta de nuestra sombra.
Quede claro en todo caso que, veintitantos años después, sigo convencido de que hicimos lo que se nos mandó, mis compañeros y yo, lo mejor que pudimos…. Creo que éramos muy responsables de lo que hacíamos, pero nos resistíamos a adoptar de continuo la rigidez de la norma militar.
Me veo (nos veo) a todos prácticamente iguales a la hora de hacernos esas fotos de campaña. Si ponéis una buena fogata debajo, no sabréis ya si esta foto es del 84 entre fusileros o del setenta y tantos, con Paco Añón agachado, entre carristas.
Os avanzo que hemos encontrado a un nuevo camarada, Luis Franco Ambrós. Próximamente subiremos alguna entrada suya más personal, pero hoy, sin poderlo evitar, volvemos –con sus primeras fotos recibidas- a rememorar aquel paisaje interior de cuadros rojos, blancos y grises, que era la Tercera Compañía de Carros. Estas tres fotos son, verdaderamente, asientos de primera fila para el túnel del tiempo.
Esas literas, camaretas, taquillas, ventanales…. Aquella entrada a la compañía con el puesto del cuartelero, el tablón de anuncios, la puerta de la habitación del sargento de semana, el fondo de la compañía con el teleclub…
Todo vuelve a nosotros como si el tiempo no hubiera pasado y, sin embargo, todo exhala un aroma a naftalina, a pasado perdido sin remedio.Aquella realidad que entonces nos era normal –o meramente soportable- es ahora de un inmenso e irrespirable tono cutre. No puedo casi reconocerme entre aquellos pasillos estrechos chocando con las literas, oliendo el polvo en suspensión o el distinguido aroma de las botas con los calcetines enrollados encima.
Aquel universo parece ahora una vieja película en la que los decorados nos parecen pasados, irreales.
Sabemos que ya no están allí esas literas herrumbrosas y que las colchas cuadriculadas son solo un recuerdo en un almacén desvencijado. Pero… mucho de nosotros quedó atrapado entre sus hierros atornillados, entre los muelles extendidos del somier crujiente, entre los flecos deshilachados de las colchas o el blanco parduzco de las sábanas.
No podemos por menos que agradecer a Luis Franco que se haya pasado por este álbum de recuerdos y que, además, añada una nueva paletada de nostalgia a nuestra ya de por sí cargada maleta de añoranzas.
Gracias, Luis. En breve hablaremos más de ti, contigo.
Mi situación se hizo evidente al momento para mis amigos mas cercanos, Antonio, Benedicto Fernández, Juan Canal, mi tocayo Isaac Bustillo, y puede que alguno mas que no recuerdo; que rápidamente me rodearon y me empujaron hasta el final de la armería, colocándose ellos en la puerta, recogiendo las armas y material con una efectividad asombrosa, como en un movimiento varias veces ensayado y por mi dirigido. Antonio había de ser mi sucesor en furrielería; el se encargó de la entrega de todos los aperos de las maniobras en las diferentes dependencias del cuartel, mientras yo le seguía sin decir palabra, como si supervisase sus movimientos.
Cuando se restableció la calma, y los mandos marcharon a sus domicilios; nos reunimos en la habitación de furrieleria donde nos esperaban un buen montón de bandejas de huevos sobrantes de la cocina, que fritos sobre un camping gas, iban a paliar el hambre pasado durante la anterior semana. Personalmente, di buena cuenta de docena y media, que repararon mi cuerpo y mi orgullo. Meses después, cuando todo el cuartel se encontraba de maniobras generales, fui designado como suboficial de cocina durante quince días, a la vez que me encontraba de retén permanente. El oficial de cocina era el Sgto. Andrino. Como sea que no quería dejar mi subfusil en el armero esos quince días con sus noches y relevos; me adjudiqué una pistola que siempre podía llevar conmigo; este hecho provocó una ligera intranquilidad en el sgto., conocedor de nuestro mutuo "feeling", inquiriendo sobre si la llevaba cargada, (a los Primeros se les daba un cargador vacío para la pistola y otro lleno que debía ir fuera) yo le contesté DOS CARGADORES COMPLETOS, COMFORME A REGLAMENTO.
Una pequeña satisfacción. Un saludo a todos los que fuimos amigos, compañeros e inquilinos de ese viejo Wad-Ras.
Nos ha costado trabajillo, pero…. al final el amigo, camarada y sucesor en las procelosas aguas de las oficinas de la Tercera de Carros, Isaac Adillo se ha decidido a contarnos alguna de sus aventuras wadrreras. El título ya lo dice todo, así que pasemos a deleitarnos con sus palabras. (El deleite viene ahora con el tiempo sobre la espalda. Probablemente entonces la historia tuvo mucha menos gracia, ¿no, Isaac?).
Gracias, Isaac.
Pedro A.
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Habíamos pasado una semana de maniobras en algún lugar de la provincia de Madrid o alguna de las que la rodean; eran en principio para mí, otra mas como tantas otras, la rutina diaria en el campo; largas marchas por la mañana buscando un enemigo imaginario, ejercicios de tiro, clases teóricas, algún tiempo libre al atardecer, y de nuevo a emboscar o rodear al enemigo durante un par de horitas al amparo de la noche hasta que llegase el momento de descansar en el duro suelo de tierra, bajo la polvorienta lona de una tienda de campaña tamaño XXL. En aquellas maniobras, el sargento a cargo de la intendencia, había tenido la feliz idea de que pudiésemos disfrutar en nuestros ratos de relax con alguna bebida, acondicionando para ello, una parte de la tienda donde dormíamos; disponíamos así de cerveza, refrescos, y una variada selección de bebidas de mas alta graduación. La semana fue pasando sin pena ni gloria, hasta que llegó el momento de levantar el campamento, recoger los trastos, cargar los camiones y volver a "casa". Estando en formación informal ante los camiones, y yo probablemente más alegre de lo que la ocasión merecía, debí hacer algo que francamente no recuerdo, pero que mereció un sonoro bofetón de mi apreciado sgto. Andrino. No podía ser, eso no me podía haber ocurrido a mí, ¿me lo merecía?; sentí que me hervía la sangre, apreté los puños, y le miré fijamente durante unos instantes que parecieron eternos, mientras mi cerebro evaluaba las posibles consecuencias que tendría la acción de tumbarlo allí mismo... y la mente prevaleció sobre el corazón.
Ya en el camión de regreso, con mi honor humillado y luchando por contener las lagrimas, decidí que me ayudaría a ello, acabar con todos los culos de botellas sobrantes de la cantina que pudiese, y mejor todavía si los combinaba con la medicación que estaba tomando mi buen amigo Pedro. Ni que decir tiene que cuando llegamos al cuartel, atravesar el patio de armas era como entrar en el hiperespacio, y recorrer la compañía era apoyarse en ambas paredes alternativamente, mientras me dirigía a la armería para recoger todos los trastos de matar….
Mirando en los comentarios que últimamente habéis ido añadiendo a las entradas del blog hemos encontrado la petición –y el recuerdo- de un nuevo camarada que se une a nuestra pequeña familia wadrrera: Santiago Padrón.
Subimos aquí sus recuerdos y su petición de ayuda para encontrar a sus camaradas.
Bienvenido, Santiago. Ya eres uno de los nuestros. En correo privado te mando la dirección donde nos puedes mandar más recuerdos, anécdotas y fotos de tu paso por el viejo Wad Ras.
Soy Santiago Santana Padrón, soy canario. Hice la mili en la tercera Mecanizada desde Junio o Julio del 79 a Agosto del 80. Recuerdo que en la Compañía estaban Cesar Nio Arraiza, Pablo Ruiz Díaz o Ernesto Abad Pérez, ¡!!cuántos recuerdos tenemos algunos de Wad Ras!!!. Me gustaría contactar con la gente de aquella época en la tercera mecanizada. Grandes amigos como Claudio Pérez Pérez de Asturias, el extremeño Francisco Parejo Aranda, había un corneta maño que no recuerdo el nombre, en fin con toda la gente que haya coincidido en la época desde Julio del 79 a Agosto o Septiembre del 8o. Los mandos de la compañía eran el Capitán Artalejo "Caballo Loco", luego le sustituyó el Capitan Vazquez de Padura, el alférez Fernández, el Sargento Pereira, brigada Blanco, sargento Ferreira...etc. De otras compañías recuerdo a los capitanes Cordoba, Mortimer, Villalonga, etc. y varios compañeros soldados y cabos o cabos primeros.
Yo fui conductor de TOA en la 3 y no habia carnet, en aquellos años 79 y 80, primero te ponían de radio con un conductor veterano y cuando el se licenciaba pasabas tu a conducir y te asignaban de radio un recluta. Y los dos éramos responsables del TOA, y teníamos que tenerlo en perfecto estado para la aprobación del Sargento PERERA, que era el que mandaba en los TOAS de la compañia. ¡!Casi nadie el Perera….¡¡
Tambien me acuerdo de Musarra Garcia, Francisco Monroy Marquez, un tal Muñoz creo que era de Orihuela, Massana Vendrell, catalan,habia un canario de Tenerife… Uno de los veteranos al llegar nosotros era un tal Villanueva, alguien a quien conociamos como "Chomin",de nombre Domingo creo que era de Santanader,en fin seguro que mañana me acordaré de más.
Espero poder contactar con alguno de ellos. Un abrazo a todos desde el punto más occidental de España. Isla del Hierro-Canarias. Y enhorabuena por el blog.
No es este blog un refugio de la poesía hecha palabra. Quizá nuestra aventura militar en aquel WadRas 55 no se encuadra con facilidad dentro de la sensible armonía de un viejo poema. Menos aun nos imaginamos que alguien podría dedicarle un verso a la inmisericorde existencia que compartimos allende los setenta.
Pero, hete aquí –como dirían los clásicos- que preparando una entrada para el blog hermano “Palyaventuras” que tenéis a un golpe de clic y al que os invito a entrar –ya Fermín os descubrió mi paternidad en una entrada no muy lejana- he hallado un interesante poema de Jaime Gil de Biedma que describe con increíble acierto y sin habérselo propuesto nuestra vida de entonces y, lo que es más tremendo, nuestra vuelta ahora en el tiempo a las situaciones de las que quizá durante “siglos” hemos abominado.
No entraremos en las características de la obra de Gil de Biedma, ni en su peculiar circunstancia personal que carece de importancia en este blog. Sin embargo, me permito repetir aquí el poema que podéis ver también en la entrada “Encendíamos palabras” de Palyaventuras.
Fijaos bien, por favor…
(Los textos entre paréntesis son comentarios a lo que el verso podría significar si lo “aparcamos” junto a nuestra memoria)
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.
Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
(Llegamos a un universo hostil. Solos. Vestidos de uniforme, sin identidad propia casi. Solo la amistad de un camarada, la sonrisa cómplice, la mano presta a recogernos, la mirada del compañero que reflejaba nuestra misma inquietud… solo esos pequeños detalles nos hicieron poder sobrevivir….)
Llegaban las noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras.
Empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
(La noche: tiempo de confidencias a la oreja amiga o a la almohada triste y húmeda de una lágrima furtiva o un suspiro esbozado. Compañeros de encierro, de lucha, de llanto, de dolor, de añoranza… Encendimos algo más que palabras en aquellas noches largas al amparo del imaginaria de turno. Encendimos la llama de una amistad que, en ocasiones, no se ha terminado tras casi treinta años)
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
--esas que ya no dicen cosas--,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros anidados
en mundos sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
(Ahora ya podemos contarlo todo con el despego de la distancia del tiempo y del espacio. Los sentimientos se han calmado por causa de las hojas del calendario, de los pasos sosegados del reloj sin pausa. Ya podemos rellenar un blog con sencillos recuerdos, con abruptas palabras, con dolorosos vómitos guardados muy dentro…
Ahora solo somos –quizá- un recuerdo perdido entre los adoquines del patio del Wad Ras. Y, sin embargo, seguimos formando una compañía. Una Compañía –con mayúscula- a la que ya nadie ordena paso ligero, pero que está formada por cada uno de los que en algún momento entra al blog y descarga la adrenalina que aun le recorre alguna vena afluente del corazón.
Somos, orgullosos, un bosque de frondosa presencia, como diría el poeta…)
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos a los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
(El tiempo…. Esa polivalente medicina que es capaz de resolver los más acuciantes episodios, las más exacerbadas crisis de ansiedad, de identidad, de autoestima….
Ya ahora el dolor es tierno. Nada nos duele en el recuerdo mas que, ¡quién sabe!, haber perdido aquella juventud recién estrenada, aquel amor apenas florecido, aquel sexo perenne o la mirada ingenua que ya nunca más lo fue…)
Perdonad esta perorata, este huirhacia delante montado en un poema. Quizá alguno de vosotros nunca se haya topado con el arisco panorama de un verso. (¿Hay algo más arisco que un verso incomprendido?). Aquel viejo Wad Ras es también ahora como un manoseado libro de poemas de amor. De esos que se suelen copiar para encandilar a la niña de nuestros ojos cuando no sabemos muy bien qué garabatear en el papel.Aquel cuartel, como una página amarillenta a merced del viento de la tarde, está presto a dejarse llevar al profundo infierno de la destrucción- Y con él moriremos un poco todos los que allí nos dejamos trozos de piel adheridos con el untuoso pegamento de una lágrima esquiva.
Todo, ya veis, es susceptible de caber en un pequeño poema hallado sin querer a la vuelta de un toque de ratón.
Francisco Añón vuelve a asomarse a nuestro blog wadrrero y nos trae a la memoria aquellas maniobras en Brihuega que tanto nos marcaron. En realidad todas las maniobras que hicimos fueron episodios grabados a fuego, sangre, sudor y lágrimas en el “carné de baile” que nos entregaron figuradamente junto al desvencijado cetme. Pero veamos este recuerdo de Paco Añón y sintamos ese calorcillo reparador que aquella hoguera improvisada mientras un humo espero nos perseguía. (¿O éramos nosotros quienes lo perseguíamos?)
Brihuega. Nos preparábamos para la guerra y una clase dada magistralmente, cosa que no podía ser de otra forma dada la calidad del profesorado, fue la de protegernos contra los gases. Nos pusimos las máscaras antigás dando por comenzada la lección. Cuando echaron los botes de humo, el aire impedía que llegase el humo a la altura de nuestras cabezas por lo que el mando dio la orden de agacharnos y así no desperdiciar ni una pizca de humo.
A mi me daba la sensación como en tantas otras veces de que aquella gente no estaba nada bien. ¿A quién se le ocurre llevarnos al medio del monte para ponernos una careta y perseguir al humo?
Ahí estaba el fuego hipnotizador para tranquilizar y dar fuerzas hasta la próxima lección, aunque antiguamente el fuego también valía para protegernos de las bestias este no fue el caso, que pena.
Un saludo, compañeros.
Francisco Añón
En la foto distinguimos a Paco Añón, el primero por la izquierda, en el suelo, a José Goicoechea Urdampilleta y a Luis Franco Ambrós. (Primero y tercero empezando por la izquierda). Si tenéis más nombres de los compañeros, por favor, dejadlos en un comentario. Gracias.
Hablando hace poco con mi hija del tema mili, le conté que en el CIR cantábamos entre otras (ya ves tu) una canción que era como el himno de la Cía. Solo me acuerdo de una de las estrofas, la primera para mas señas,pero de nada mas. El caso es que le canté (¿?) a mi hija la susodicha estrofa y….tardó un rato en dejar de reírse; no puede creer que cantásemos una canción con una letra que decía:
"Adiós mi linda muñequita, cuando me vayas no sufras por mi. Tenme siempre en tu recuerdo, como yo…te tengo a ti" y seguía… pero como dije, no me acuerdo de mas.
A la vista de que por el blog tenemos amigos que guardaron cosas mas que curiosas, me atrevo a realizar ésta petición para acallar a una hija que no se lo cree… ¿alguien sabe la canción de marras, de su letra? Y no,…no es del Perales,era de la mili, yo mismo marche al son de la misma. Se ruega información.
Tras una serie de entradas cinematográficas, recibimos un comentario de Santiago Sánchez Acedo, que subimos como entrada para que todos podáis disfrutarlo.
Se trata, nada menos, según afirma, del último portaestandartes. La última persona que llevó el banderín del regimiento Wad Ras antes de su disolución.
Volvemos con sus palabras a la verdadera esencia del blog. A encontrarnos con personas, sueños, ideas, pinceladas de aquella vida militar que compartimos y que, aun en lo mas recóndito de nuestro subconsciente- trata de volver al recuerdo para dejarnos saborear lo que de bueno tuvo.
Gracias, Santiago, por acercarte a nuestro blog. Ni que decir tiene que esperamos que te unas a nosotros y nos vayas enviando tus historias, fotos, recuerdos…
Tambien yo estuve en Uad-ras, 55 en la Plana Mayor de Carros, al igual que Víctor. Quizá alguien me recuerde ( Cabo 1º Acedo ). Estoy visitando las páginas relativas al Uad-ras, del cual guardo gratos recuerdos. Pronto el solar donde se asentaba nuestro inolvidable regimiento será torres de pisos. Estuve allí varios años, hasta su disolución en 1986. No en vano porté su guión el día de su despedida, junto a su bandera… Ya nadie mas le portó después, y os aseguro que sentí mucha pena. Todavía, a mis casi 45 años, alguna noche sueño que estoy cruzando el patio de armas de adoquines o los hangares de carros, y oigo una voz que me llama: Acedo, tiu, tiu, tiu ( es el brigada Carrasco para que le firme las dietas de las ultimas maniobras -¡que gran persona¡- ).
Pero ya bien despierto me acuerdo de tantas y tantas buenas personas, tanto mandos como tropa que allí conocí. Con algunos aún mantengo contacto, y con los que no lo mantengo me gustaría que os pusierais en contacto conmigo a través de este blog.
Recuerdo a un gran amigo del que nunca supe más de él, era de mi reemplazo, 80/1º y el día que se licenció lloraba como una magdalena, su nombre Esteban Miguel Casero, de Barcelona, por nombrar a uno, y a muchos más como él.
Enhorabuena a todos los que habéis creado estas páginas y a los que colaboráis en ellas. Yo soy novato en esto de internet, pero seguiré investigando.