Bernardo, quizá animado por el jeroglífico del Teniente Vales, nos propone un pequeño concurso cuyo premio es nada más y nada menos que una vuelta en el tiempo a pasarnos otros 20 meses en... si... lo has adivinado... en la compañía en la que estuviste en Wad Ras. Y, claro está, con los mismos compañeros de entonces.
La pregunta consiste solamente en averiguar de qué es ese escudo y, para ponerlo un poco más difícil, explicar algo de su simbología... (No pensaríais que iba a ser sencillo eso de viajar en el tiempo, eh¡)
Así que, allá vamos.
(Os advertimos que hay pistas en algunas entradas "históricas" del blog)
Entre Wisas y Bisas anda el juego. Hace pocas entradas subimos el carné de Isaac Adillo -que ya era un WISA-.
Ahora, el amigo José Luis Ferrer,que ya nos anunció en uno de los últimos comentarios que estaba dispuesto a compartir con todos los del blog sus recuerdos del viejo Wad Ras, nos manda el suyo, pero él era un BISA. En todo caso, diferencias linguísticas aparte, nos encontramos ante otro caso de espeleología o de arqueología wadrrera.
Estos "restos" de aquella civilización casi extinguida que solo vive en nuestro recuerdo, nos van llenando poco a poco de ese toque particular de nostalgia que nos hace recordar "los buenos ratos" y no abominar demasiado de los "malos momentos" -que los hubo y en cantidades industriales-.
No nos queda mas que animar a todos los antiguos camaradas a rebuscar en sus cajones, en sus armarios, en sus viejas carpetas... a ver si encuentran jirones de aquel cuartel que nos cobijó bajo su manto.
En algunas ocasiones, el teleclub servía para dar charlas; no olvido laprimera de un sargento (no recuerdo quien era, pero la docencia no era lo suyo), sobre los carros de combate. Comenzó indicado los dos tipos de proyectiles que pueden destruir un carro (¡!). Lo recuerdo bien: el rompedor, que destroza literalmente el carro de combate dejándolo inútil e inservible y el "perforador" que al chocar hace un agujeroe introduce millones de calorías dejando el vehiculo intacto por fuera, pero por dentro…vete tu a buscar a los cuatro componentes humanos. Con semejante premisa, antes de ir a ver un carro y meterse dentro, el teleclub comenzaba a ser un lugar de premonitorios infiernos. Míticas escenas cinematográficas de pelis de guerra me venían a la cabeza, secuencias como aquella de un carro al que se sube un enemigo congranada en mano, abre la escotilla del radio cargador (la mía…) y tira la bomba, luego cierra la escotilla (todo esto muy rápido, claro) y espera a que haga explosión. ¡Pumba! (explosión) el malo hace gestos de alegría ya desde el suelo mientras se ve salir del carroa uno ó dos componentes ardiendo debidamente. Luego imagen de una bandera, da igual, la que sea...
El tercer apunte: Ya relajado, el teleclub aportaba otro tipo de sensaciones mas normales. Hubo un libro allí que me marcó sobremanera, uno de la colección que cita Pedro, de RTVE escrito por Ana Maria Matute: "Algunos muchachos y otros cuentos" que recomiendo vivamente, sobre todo uno de ellos titulado "Pecado de omisión". Su lectura me cautivó y aún no siendo yo insigne lector normalmente, me atrapó. A ratos y por ese motivo me lanzaba a uno los lugares libres de los variados sofás...¿eran sofás?, para deleitarme con los relatos, de esos cuentos para adultos.
Dije un cuarteto de sensaciones en el teleclub. Vamos con el último. Como cinéfilo, hubo un domingo que no salimos a la calle y una gran mayoría nos quedamos a ver la peli del domingo tarde, la recuerdo: "Horizontes de grandeza" de W. Willer.
Eran los informativos y las películas, además de la serie famosa de "Claudio" lo mas visto, amén del programa sabatino:el ya citado "Aplauso". (Ver la entrada correspondiente en ARCHIVO)
Aquella vez, lo que destacó fue el silencio enorme que había en la sala; un western clásico de cierta duración que por lo visto interesó al personal, que no era poco. Recuerdo que me sentí a gusto, convertida la habitación en un mini cine.
Tiene razón Pedro cuando cita la sala como un mundo peculiar; cuando indica que era también lugar de muchas otras cosas. Alguna vez incluso no había nadie y te encontrabas incluso a gusto, tu solo frente a un universo que te caía encima...
Recuerdo ahora que el último día, antes de licenciarme, uno de los pocos sitios de los que visualmente quise despedirme fue el teleclub. Otro la furry y otro…el retrete; pero eso ya es otra historia.
Y ¿vosotros compañeros?, ¿Qué mundos vivísteis entre aquellas cuatro paredes del teleclub?
"Algunos soldados se sentaban en aquellos inmundos sillones no para ver la televisión sino para sentirse alguien, para recordar, pensar, abstraerse, dejarse llevar por una lágrima furtiva o mecerse melosamente en tiempos pasados mientras se desean otros mejores para el futuro.
El Teleclub cumplía su misión. Era refugio, antro de diversión, lugar de recogimiento, confesionario, gabinete de psicología... es decir, tocaba todos y cada uno de los palos que el soldado necesita para no caer en la desesperación. "
Entrada titulada "TELECLUB" -Pedro A.-
(Ver Archivo mes de Agosto)
Parece que vigilo la puerta del teleclub con el arma en ristre, convencido de que lo hago bien. En éste blog por lo menos tres fotos tienen un fondo similar, tras el soldado de turno. HE comenzado haciendo referencia a la entrada del amgio Pedro por ser exhaustiva y detallada. Os animo a recuperarla del ARCHIVO si no la recordáis.
Me vienen a la mente algunos momentos personales a destacar dentro de esa especie de isla en medio de un mar cuartelero. Supongo que cada uno de nosotros en tal insigne lugar, tendrá sus propias experiencias, así que si alguien se lanza, ya sabe: memorizar y…unas líneas.
a) Al llegar alcuartel los wisas te gastaban la broma de turno para estrenarnos y para sobre todo marcar territorio. En esta ocasión luego de cenar y antes de marchar "a literas",nos obligaron a jurar nuevamente bandera…en el teleclub. Un wisa se sentó en la televisión (si en la caja tonta) con su pantalón deportivo de un color más cercano al negro que al azul, por motivos fáciles de imaginar. Con un palo de escoba como mástil y un calzoncillo visiblemente como enseña a homenajear, se dispuso a aguardar a que todo mi reemplazo pasara a…besar la bandera. Además, el acto se completaba con un proyectil de piedra colocado entre sus pìernas en plan fálico. Si. Efectivamente. También los recién llegados debíamos reverenciar aquel órgano con un beso. Quien no lo hizo fue directo a la ducha. No recuerdo ser pasado por agua aquella primera noche, así que besé "la bandera",el proyectil fálico y a la suegra del capitán si hubiera sido menester.
Ese es mi primer recuerdo del teleclub...
Poco a poco, aquella habitación, sin embargo, se convertiría en uno de los únicos bastiones del sosiego, de una paz solo alterada por... aquel olor.... que todos recordaréis...
Ante la buena acogida de las fotos de la nave de la Tercera de Carros, echamos manos de nuevo de la colección de fotos de Isaac Adillo para darnos otra vuelta por aquel escenario.
Gracias, Isaac, otra vez.
Para Mikel, estas son las dos mesas de juegos.
Y una nueva vista de aquella sala de lavabos en fila.... como puestos para pasar revista.
"Es increíble. Viendo estas fotos me doy cuenta que tengo el Wad Ras más grabado de lo que creía. Me hacen retroceder 25 años de un salto y me absorben en un remolino de recuerdos y sensaciones sorprendentemente frescas."
Si repasamos la trayectoria de este blog, ciertamente, descubrimos que muchos e nosotros teníamos escondido el recuerdo de aquella portada del boletín"Aguila", el carnet de Wisa, el proyectil ese enorme (si, el obús)...
¿Qué me decís de la foto aportada por "Tito" Galván en el interior del AMX30?. Creo que, a mi modo de ver, puede ejemplificar el espíritu del blog, esa idea que Pedro y yo gestamos no hace tantos meses.
Estamos satisfechos, como dice el título de la entrada, pero seguimos haciendo un llamamiento a todos los que integramos ésta familia de "wadrros" (muy limpios todos por otra parte) o "wadrreros" para ahondar aun más si cabe en aquel universo que seguirá existiendo -aunque virtual- mientras descubramos su huella en nuestra vida.
Quisiera terminar con un pequeño detalle de esos que, quizá, nada tengan que ver con la vida militar ni con ese espíritu de entrega a la Patria que se nos vendió. No. Se trata de la espada que tenía el Capitán Rodrigo en el despacho o en la furrielería.
Quizá era un auténtico especimen toledano. Desde luego era pesada y no daba pistas de cómo podría usarse en una batalla con la agilidad que el golpe certero al enemigo pudiera precisar.
Aqui me tenéis, en plan "Alatriste", con la hoja de la espada desenfocada representando -quizá- el estado de ánimo que pululaba en mi cabeza durante aquella etapa: un presente y porvenir también algo desenfocados.
Como con aquel obús que comentamos hace poco, también la espada del Capitán Rodrigo tenía muchos fans. Como muestra, un botón:
Para los nostálgicos: No os perdáis el decorado polvoriento: estanterías llenas de suministros, ropas, cantimploras... listas para una guerra que nunca se libró más allá de nuestros propias vivencias personales... (Por cierto, los espadachines somos Pedro A. y Manolo Galván Martínez)
Buena pregunta, ¿eh?. Tranquilos, no es cuestión de encontrar a nadie en la famosa foto del CIR que todos atesoramos en algún cajón perdido -o bien hallado, ¡quién sabe!.
En el fondo... ¿estábamos allí de verdad? Todo lo que nos dejamos fuera...¿nos pesaba demasiado?.
¿Lo habéis pensado alguna vez?.
¿Por qué estábamos todos tan serios?
¿Dónde esta Wally? ¿Estaba Wally?
¿Cuántos de aquellos casi 250 reclutas… seguiremos como soldados de la vida?
La foto data de muy finales del mes de noviembre 1.978. ¿Por qué parece intemporal entonces?
¿Por qué tenemos todos los brazos cruzados…?
¿Por qué hay un porcentaje visual tan alto de reclutas con bigote?
¿De que clase sería la madera del graderío que nos sujetaba?
Ojo al tema, aproximadamente 260 personas a 71 Kgs de media son 18.720 kilos, es decir cerca de las 19 TONELADAS, algo menos quitando a los del suelo, pero…
¿Por qué solo hay hombres en la foto?. Ah, si! …ya recuerdo.
¿Por qué parece que nos vamos…de lado?
¿Por qué fue así y no de otro modo?
¿Por qué estaba nublado aquel día? Recuerdo que al poco llovió, justo el mismo día de la Jura de Bandera.
¿Por qué se permitió en tan insigne foto que los cabos se tirasen por el suelo "despatarrados" y desprestigiando la norma visual?
¿Por qué sobresale tanto el banderín…?
¿Recuerda alguien como bajó la gente de aquella especie de andamio?
¿Bajaron todos…?
¿Dónde estaba yo? (Certifico que estaba, eh)
¿Por qué parecemos mas una pared que separa, que una... Compañía -que debe unir por definición?
¿Por qué?
Si alguien se reconoce en la foto, aunque sea lejanamente (nunca mejor dicho)… que lo diga.
Por otro lado si alguno quiere aportar su foto global y hacer otro tipo de preguntas que lo haga también.
Como dijo alguien hace poco (Creo que el compi Bernardo), nos guste o no esto es una ... hermandad.
A fin de cuentas la mili entera estaba llena de preguntas…¿sin respuestas?.
Bernardo nos preguntaba en una entrada por aquellos carnés de WISA...
Gracias a Isaac Adillo..... ¡alehop!... aqui os dejamos uno de aquellos incunables, una verdadera reliquia que no requiere más palabras que su contemplación.
Mil Gracias, Isaac.
Esperamos que Bernardo -y todos los navegantes del blog- sepan apreciar esta pequeña joya.
En varias entradas anteriores hemos hablado de la decoración del despacho del Capitán Rodrigo, Don Eustasio Rodrigo Mata. En mi imaginario particular -y en la memoria fotográfica de más de uno- quedará para siempre aquel brillo bruñido de lo que llamábamos el obús y que seguramente no era sino una bala de sabe Dios qué calibre.
Aquella bala no estaba allí cuando llegó mi reemplazo. Recuerdo el día en que apareció para quedarse y la impresión que a todos nos causó hasta el punto de pasar a fotografiarnos con "el obús" casi haciendo cola...
Del baúl del tiempo rescatamos ahora dos fotos en las que, además de nosotros, pobres soldaditos de Wad Ras, hay un único y total protagonista: el obús del Capítán Rodrigo.
¿Qué habrán hecho con él los años pasados?. ¿En qué almacén estará ya herrumbroso?. ¿Quizá alguien lo recuperó y le ha estado sacando brillo para que adorne el rincón oscuro de su sala de estar?.
Siempre nos quedará la duda.
El brillo del reflejo del ¿sol? ¿flash? en el obús no impide reconocer a -de izquierda a derecha- Manuel Galván Martínez, Luis Franco Ambrós, Pedro A. López Yera y Manuel Campos Larrosa.
Isaac Adillo, en el sillón del Capitán, trata de acunar al obús...
A lo largo de muchas entradas de este blog hemos ido "conociendo" o mejor dicho, trayendo de nuevo a la memoria distintas dependencias de la Tercera de Carros, desde la oficina al despacho del Capitán, por ejemplo. Hoy, aprovechando la colección de fotos de nuestro amigo Isaac Adillo vamos a rememorar precisamente el escenario principal: la nave de la compañía: sus camaretas, literas, servicios...
¡Cuántas ilusiones, pensamientos, recuerdos, ideas, sufrimientos y sencillas alegrías se cobijaron bajo aquellos muros...!
Mil gracias, Isaac por permitirnos entrar de nuevo en el recuerdo...
Aquellas literas...
La camareta VIP, al fondo a la izquierda, con una cortinilla como puerta...
Florencio "Tito" Galván Camaño nos sigue comentando sus aventuras en aquella mili que compartimos.
Gracias, Florencio.
La primera vez que lo veías, el carro impresionaba... y daba miedo. Con el tiempo, después de tanto limpiarlo, engrasarlo, pintarlo, cambiar zapatas, y baterias te hacías con él- !Qué mal cuerpo se me ponía con los chispazos que te daban al estar tocando los bornes¡
Con unos gestos muy peculiares que se hacían con los brazos al conductor, lo metías en los hangares, lo subias al tren o a los camiones. Con el tiempo hasta te sentías a gusto subido en el, aunque me duro poco, porque en unas de las lecciones que nos daban por las tardes nos informaron, de que en caso de guerra , habia un proyectil que perforaba el blindaje e introducia en el carro1000 grados de calor. Antes de estallar la munición, los cuerpos se derretían y se pegaban al fuselaje. Me imagino que seria por esas cosas, por las que cuando salíamos por la "Venta la rubia", si podíamos parábamos en un bar y nos comprábamos unos bocadillos.
En unas de esas ocasiones estando en el bar, me reconoce uno de mi barrio. Cuando me despido, me agarra y mete algo en mi bolsillo. cuando se fue lo saque, era una china, no recuerdo que hice con ella, pero el riesgo era enorme. Algunas veces salíamos con oficiales recién llegados de la academia a hacer practicas con el AMX30. En una de esas ocasiones, le recordamos al oficial que era costumbre ir a por unos bocadillos pero no le agrado la idea. A partir de ese momento mi amigo, Angel Barbero, que era el conductor, empezó hacer el burro con el vehículo y en menos de cinco minutos el oficial nos dijo: "Bueno, no estaría mal comernos unos bocadillos". Yo lo recuerdo así, aunque con el tiempo, puede que lo exagere o me equivoque en algo.
Os adjunto dos fotos. En la primera estoy dentro del carro. En la otra estamos en las famosas maniobras en Los Monegros. El de abajo soy yo; Angel Barbero es el de la izquierda. De los otros dos camaradas he olvidado el nombre. A ver si los reconocemos entre todos.
Fijaos en nuestros brazos y en las caras que tenemos... eso es tragar polvo, amigos.
Para la última página de AGUILA inventé un jeroglífico en el más puro estilo de Ocón de Oro, dedicado a uno de los oficiales que, aun no siendo de la tercera compañía de carros, ya ha salido en alguna entrada de este blog.
No os diré la solución todavia. Podéis poner vuestras soluciones en los comentarios.
Ánimo.
La pregunta era ¿QUIÈN ESTA HOY DE GUARDIA?
Si lo adivinas.... escribe tu respuesta en los comentarios.
Del baúl de los recuerdos saca el vuelo de "AGUILA" el programa de actos de las fiestas de la INMACULADA, patrona del arma de Infantería y, por tanto, de nuestro paso por Wad Ras 55.
Aquellos días fueron el 7 y el 8 de Diciembre de 1979. El día 7 era viernes y el 8, lógicamente, sábado.
Recuerdo aun el ambiente festivo del momento, pero en especial no he podido olvidar la comida especial de la que ya he hablado en la entrada anterior ni un pasaje que nunca más volví a ver en los pasillos de la Compañia.
Como podréis ver en el programa de actos, las celebraciones incluían la asistencia de las familias de los mandos. Vestidos de gala, el capitán Rodrigo, los tenientes y el resto de los oficiales y suboficiales pudieron asistir ese día al cuartel acompañados por sus esposas. (Engalanadas también para la ocasión).
El pasillo que comunicaba la compañía con la zona de la oficina bullía esa mañana de actividad y de perfume intenso -y caro- de señora de militar. Creo recordar a la esposa del Capitán Rodrigo entrar al despacho de su marido, ese donde podría corregirse el maquillaje mirándose en el obús reluciente que decoraba una de las esquinas y con el que todos nos hicimos una foto alguna vez...
El esfuerzo de limpieza y puesta en estado de revista de todo -incluidos nuestros humildes cuerpos cansados- fue tremendo, pero metido en aquel maremagnum hasta te sentías satisfecho cuando el Capitán, en un extraño gesto de aquiescencia, parecía estar contento con el estado de las cosas.
El desfile, la misa de campaña, el cine... ¡¡¡he olvidado la película!!!, todo formaba parte de una misteriosa película en la que éramos protagonistas pero que daba la sensación de pasar por delante de nuestra propia existencia, no dentro de ella.
¿Juegos cuarteleros? ¿Coros y Canciones?. Inocentes pasatiempos con los que matar el gusanillo. (Quizá fue el anís quién lo mató realmente, pero eso fue después). -Ese día no echamos de menos el orujo de Severino....-
Poco espíritu religioso nos invadía esa mañana. Quizá el mayor culto se lo hicimos a San Pollo a la cerveza...
Como lo prometido es deuda, aqui llega ya la portada de aquella revista (humildemente llamada BOLETÍN INFORMATIVO)que editamos en la tercera de carros en 1979.
Gracias a Isaac Adillo que conservó uno de los ejemplares, en esta y sucesivas entradas podremos rememorar de nuevo aquel tiempo en que -como ya os contamos en otra entrada- hasta la censura tuvo su momento estelar...
Quiero dedicar este recuerdo a los que colaboraron en aquel primer -y posiblemente último número- de AGUILA cuyos nombres figuran, junto con el mio, en la primera página:
ALFREDO IBARRA LARA
JUAN (JOAN) CANAL GUILLEME
JUAN ZUIL GARCIA
MANUEL CAMPOS LARROSA
PEDRO A. LOPEZ YERA
Aquel grupo de cinco soldados inasequibles al desaliento dimos a la luz unos folios en los que se mezclaban alusiones al espíritu militar -obligados por la lógica imperante- con poesía, narraciones cortas o sencillos toques de humor.
Celebrábamos la festividad de la Inmaculada de aquel 79 que para siempre quedará en nuestra memoria. Una fiesta de la que solo recuerdo el menú: Pollo a la cerveza servido con algunas botellas de anís y coñac que pasaron a la nave de la compañía escondidas entre los uniformes.
Dejaremos a la imaginación del lector el uso que se les dio entre aquellas literas de colchas rojinegras....
Seguimos con esta colección de ¿Recuerdas? que nos manda Bernardo Sainz. (Gracias por enviarla, Bernardo)
Si te sientes identificado con alguno de ellos, no dudes en mandarnos tu opinión, tu recuerdo, tu historia...
Vamos con la segunda parte del listado:
·Los arrestados tambaleantes en el palo de la Bandera cuando volvías de paseo los sábados y domingos un poco ...como diría… cargadito y te pillaba el amargado de guardia
·La putadita de tener que dormir en la “Preve” todo el día cargado con el colchón para arriba y para abajo
·Las revistas de Taquilla donde se confiscaban todas las publicaciones más o menos políticas y/oputeras que curiosamente acababan todas en el dormitorio del Sargento de Semana donde había una montonera descomunal.
·Recordáis la Leyenda Urbana que circuló por el Cuartel según la cual era inminente que viniese destinado al Wad-Ras el rubio de los Pecos?
·Alguien recuerda a “la Muda”? era una chavala gordita deficiente mental que andaba por el bareto donde nos cambiábamos de paisano y nos guardaban el petate en Campamento… según se decía, había gente que la había subido con una cuerda a la segunda de carros… supongo que seria otra leyenda urbana
·Recordáis al Pater con el pistolón en el cinto?
·Al Tte. Coronel que era cojo (no recuerdo su apellido pero era un tío cojonudo) del Batallón de Carros, andando como un hijoputa el primero y delante nuestro en las marchas nocturnas por la Venta la Rubia
·Al Capitán Villalonga montado en su caballo.. bajito, gordo y con botas de montar… apodo popular: “culo con botas”
·Al Teniente Escalona (buena gente), al Teniente Vales, al Teniente Pérez Aznar (que buen tío), al Brigada Carrasco (como se comía de bien cuando íbamos de maniobras y él andaba en cocina) al Brigada Valiño de S-3, al Sargento Pulgar (bajito y jovencito.. apodo popular: Pulgarcito), al Sargento Diez, al Sargento Amigo (ya hay una entrada de él en el blog), al Sargento Argudo por cierto, este tío soltó una frase para la historia hablándole a un chaval que estaba estudiando Derecho: “Yo también tengo tres carreras, Cabo, Cabo 1º y Sargento” , al Brigada Vaz que invento en la Cantina lo de dos rajas de chorizo dentro de media barra, Al Teniente Rojas, al Sargento Andrino.. apodo popular supongo que los de la 3ª de Carros lo recordareis… Androide. Al Comandante Ballarín, que no se porque tenia la puta costumbre de llamarnos “Tercio” en vez de Regimiento… “soldados de este Tercio rindan honor a nuestros muertos” y todo el mundo flipando en el Homenaje a los Caídos,ya sabéis, los Viernes
·El Arroz a la Bandera, la Ensaladilla Imperial…el café con leche bollo y bocadillo
·El autobús 36 que te llevaba a la libertad de Atocha
Alguien lo dijo y es verdad: no importa tú remplazo .. si estuviste en la garita Norte, si chupaste polvo en Chinchilla o en San Gregorio, si andaste como un poseso por la Venta la Rubia, si pusiste tu candado en las vallas de la carretera de Extremadura cuando te dieron la blanca, si contabas las semanas que te quedabancomo “Aplausos”, si gritabas ¡¡ Atocha ¡¡ cuando rompías filas … entonces eres camarada mío. Estás, te guste o no en una Hermandadmuy chiquitita y privada de los que un día estuvimos en el Wad-Ras allá… cuando éramos soldados.
Bernardo Sainz, uno de los primeros camaradas que se ofreció a colaborar con este blog del viejo Wad Ras, nos manda una selección de recuerdos que seguro que compartimos con él los que ya somos "Blogueros de Honor de Wad Ras", diplomados y con nota....
Esta es la primera parte de su ¿recuerdas?...
Leo las entradas del blog, como por ejemplo la movida que se ha montado con la piscina, y me parece que no ha pasado el tiempo. ... Vamos recordando cosas unos y otros vamos ¿cómo diría?... encendiendo luces en la habitación de nuestros recuerdos del viejo cuartel…
Recordáis por ejemplo:
·El olor especial que había dentro del polvorín? (Ya sabéis el que estaba situado al lado del lavadero y de la Gasolinera de TOAs)
·El suelo resbaladizo y pegajoso de las cocinas
·El olor de la garita “la perfumería” (los servicios del Batallón de carros)
·Los siestazos que te pegabas dentro de las Julias (Land Rover 109 ambulancia)
·Recordáis la moda del bromazo aquel que consistía en poner en las hombreras de las chupitas un trozo de papel higiénico a algúncolega, le pegabas fuego y todo el mundo le daba por gritar¡¡RETEN, RETEN ¡¡ hasta que la victima se daba cuenta…y se “auto apagaba” como podía en medio del regocijo general... joder llegó un momento que todo el mundo llevaba los distintivos de plástico (azules en la Plana, rojos en la Primera, amarillos en la Segunda y blancos en la Tercera y verdes en la Unidad de Destinos) churrascados.
·El hartón de tocar culos que te pegabas en JUVENALIA ayudando a jovencitas de 18 años a subir a los carros y/o TOAs, camiones, cañones y demás parafernalia militar
·La psicosis que había de capar gorras cuarteleras, gorras de instrucción y capar boinas, llegando a arrancar las patas y la corona a la gallina
·El uso que se le daban a las estufa de bombona de butano… en el Anexo de la Plana de Carros se han llegado hasta a asar pollos con las estufas tumbadas en el suelo y por supuesto siempre se desayunaba con tostadas de pan con leche condensada.
·Las categorías “sociales”: “Reclutones” o “mostros” (supongo que seria por monstruos) Padres o Conejos, Abuelos y como no… Bisas Bisagras Wisas (¿alguien no guardara por ahí un carné de WISA?)
·Recordáis los cubatas de botella de coca cola? Bebías un trago de coca y te lo rellenaban con DYC, luego lo ponías boca abajo despacito par que se mezclara y ale… pal coleto
Dositeo nos adjunta esta foto realizada en las maniobras que la Tercera de Carros desarrolló en Torrijos (Toledo) en el tan nombrado 1979.
Gracias, Dosi.
Los compañeros de la foto, según Dositeo eran:
De pie y de izquierda a derecha: No recuerdo el nombre del primero; luego Añón Antelo, Dositeo, Vega, y Lasa.
Agachados y también de izquierda a derecha: "El vasco", Miguel, "El Canario", Luis Franco Ambrós, Santamaría y Cabrera.
Siento no recordar el nombre del primero por la izquierda, ni tampoco los que apodábamos "vasco" y "canario"; A ver si entre los amigos del blog logramos encontrarlos.
Por supuesto, todos pertenecíamos al remplazo 77-4º.
Santamaría, estaba poco tiempo con nosotros, porque se hallaba destinado al departamento médico. Añón era de La Coruña, Vega de Ponferrada, Lasa del Pais Vasco, "El Vasco", naturalmente de Bilbao, Miguel creo que era de la Comunidad de Valencia, Santamaría de León, Ambrós, catalán, Cabrera de Benissa (Alicante) y yo, Dositeo, de la Ciudad Amurallada de Lugo.
Una foto de amigos, a los que me gustaría volver a saludar.
¡Vaya la que se ha armado con la piscina!. Desde que primero Bernardo y luego Julio nos han enviado las fotos aereas del viejo Wad Ras, el hecho de recordar o no la piscina ha sido.... cuestión de estado... según los varios comentarios que se han ido incorporando a esas entradas.
Jesús Acebrón nos manda una nueva aportación respecto a aquella piscina que sigue al pie del cañón tantos años después...
Gracias. Jesús.
Al hilo de la foto aérea de Google, y al ver lo de la piscina, quiero apuntar algo:
Estuve en Wad Ras 55 de Octubre del 83 a Mayo del 85 y la piscina ya estaba allí. De hecho incluso existía la garita de piscina (dando enfrente del Servicio Geográfico).
A mí me vino fenomenal, pues allí aprendí a tirarme de cabeza, gracias a la ayuda de Rafa "el profe", un turolense que a buen seguro será gran maestro de escuela como persona; el me quitó la verguenza que me daba reconocer que no sabía tirarme...
Aún le recuerdo con su enorme mostacho, hablándome despues de licenciarse de sus "bestiecillas" del colegio, aunque bastantes más nobles que otros bestiajos con los que tuvimos que lidiar en nuestro Wad-Ras...
Conclusión de la aventura que nos manda Dositeo Vazquez (Cabo Primero de la Tercera Compañía deCarros).
Dosi sobre el carro 334 en el árido escenario de Los Monegros...
En la cantina fuimos recibidos por un amable tendero bajo la tenue luz de la única bombilla que colgaba de la tienda que hacia de establecimiento. Pudimos observar y así confirmó el soldado, que las existencias estaban a mínimos, pero no obstante, en una esquina había unas cajas de cervezas, motivo sin duda de satisfacción. Como el calor apretaba, nos pusimos a beber...., una, dos, tres, cuatro, a la quinta ya perdí la cuenta, tanto es así, que no recuerdo ni la marca. El caso es que como canta Sabina: "y nos dieron.." , nos dieron las cinco, las seis, las siete... y nosotros allí seguíamos, agotando ¡sí agotando! todas las cervezas. A esto que .. ¡Horror! ¿TOCABAN ARRIO DE BANDERA?...si!!. Entonces como un resorte, nos levantamos los cinco (el tabernero incluido) de la posición casi horizontal en que nos hallábamos y diciendo no sé que cosas, como gatos persas y de un brinco, nos pusimos de pies encima de la tabla que hacía de mostrador para SALUDAR A LA BANDERA..¡¡SOLO FALTARÍA". pero claro, nuestra situación neurológica no era la mas adecuada, y entonces empezamos a caer uno tras otro al suelo, acompañados por los numerosísimos cascos de botella que nos acompañaron en la caída ( a eso se le llama solidaridad),y el estruendo consiguiente. Afortunadamente no pasó a mayores la cosa, y después de seguir consumiendo unos botellines más, llegó un momento que perdimos la noción de donde estábamos. Tanto es así, que a la mañana siguiente, al toque de diana, nos despertamos con un ataque de claustrofobia, pues nuestros cuerpos y sobre todo nuestras cabezas se hallaban cubiertas por una tela áspera que nos cubría e imposibilitaba nuestros movimientos. Tela que resultaría ser la de una tienda de campaña -ajena a nuestro dominio-, y a la que seguramente llegaríamos en tales circunstancias de arrastre, que destruimos por completo, cayendo esta sobre nuestros vencidos cuerpos. Al final pudimos librarnos de tal presidio, y allegarnos a la formación, aunque con algo de retraso, y con nuestras cabezas empeñadas en hacer de satélite.
Ya esa misma tarde regresaban los Carros.
Las caras de nuestros compañeros denotaban un cansancio extraordinario. Las nuestras también, pero por distinto motivo.
Nuestro antiguo camarada Dositeo Vazquez, de quien ya hemos hablado en entradas anteriores, se ha decidido a enviarnos una de sus muchas aventuras en aquel 1979 que compartimos bajo el manto ¿protector? de Wad Ras.
Gracias, Dosi. Esperamos más historias y fotos de aquel tiempo.
Allá por el mes de Julio de 1.979, los batallones del Regimiento del Wad-Ras se desplazan al desierto de Los Monegros para realizar las maniobras más largas y duras que jamás recuerdo, y eso quesoporté muchas,-unas 12 como mínimo-.
El que esto relata, figuraba en la expedición como Cabo 1º de la Tercera Compañía de Carros (los del distintivo Blanco), y concretamente como Jefe del nº 334 que pertenecía a la Sección 3ª,mandada en aquel entonces por el Teniente Nieto.
Recuerdo especialmente la llegada a la Ciudad de Zaragoza por tren, y la impresión que nos causaba el paso con los Carros enfilados por las calles de la periferia. Parecíamos más sorprendidos nosotros que los propios habitantes.
Ya asentados en las profundidades del desierto, la organización de salidas con los Carros era prácticamente constante (emulando a los panzers del Gral Rommel). Salidas de horas; de la práctica totalidad del día, e incluso de varios días, para lo cuál nos "proveían" de la llamada "bolsa de supervivencia" que consistía fundamentalmente en latas y otros artículos incomibles.
El caso es que en una de esas salidas programadas; una mañana, formamos como era habitual, todos los Carros en "linea"; y antes de partir, el Capitán Rodrigo, Jefe de la Cía, iba preguntando por radio a cada Jefe de Carro si había alguna novedad. Si todo estaba en orden, se daba la contraseña "PARA CONTROL CINCO -CINCO"; pero ese día, el que suscribe no pudo darla,al advertir que uno de los niveles del carro que tripulábamos - líquido hidráulico- estaba tan bajo -probablemente debido a una fuga-, que hacía muy peligroso su manejo. El capitán con buen criterio, nos ordenó a la tripulación, que nos quedásemos en el Campamento.(La marcha era de dos días).
Entre el aburrimiento y el tedio, fuimos pasando las horas, pues en el Campamento apenas quedaríamos una docena de elementos; pero en un determinadomomento de la tarde, descubrimos ¡¡OH!!, que la "cantina" estaba ¡abierta y atendida por un soldado!. Con prontitud y a paso ligero, enfilamos toda la tripulación hacia aquel lugar que al final sería nuestro fatal destino, ... o no!...
Para mi, y supongo que para muchos compañeros, la llegada a Wad Ras tras los pases de fin de semana o los permisos pasaba siempre indefectiblemente por la estación de Metro “Campamento”.
Aquella línea, entonces llamada “Suburbano”, con sus tramos a cielo abierto era en ocasiones como la metáfora de la vida militar en la que estábamos inmersos. Siempre me quedó la duda de si más allá de Campamento existía la vía, la red de Metro, la vida sencilla de las gentes del barrio… o, si por el contrario, todo era una pantomima para que no descubriéramos que –como el Show de Truman- solo los cuarteles eran reales en un mundo irreal.
Uno de los innumerables transbordos que había que hacer desde Atocha era en la majestuosa estación de Plaza de España. Aquel acantilado inacabable de escaleras mecánicas me atraía con el vértigo de la caída. Las profundidades me atrapaban a cada paso. El aire era más irrespirable centímetro a centímetro mientras el petate parecía pesar más y más al acercarnos al centro de la Tierra…
Nunca conté las veces que hice el trayecto desde Campamento hasta Atocha o Chamartín vestido de militar o de civil según el tiempo que tenía hasta la salida del tren, pero mantengo viva en mi memoria la agitación, los olores del trayecto, las descoloridas paredes de los vagones de una serie ya jubilada, el vibrar del pase en el bolsillo, la alegría de la huída o el pesar de la vuelta…
La estación de Campamento, pues, era la puerta de entrada o de salida del infierno (para unos), de la prisión (para otros) o del tiempo perdido, de la desazón, del recuerdo (para casi todos).
Por ello quiero dedicarle esta entrada y homenajear en cierto modo su historia y su contribución a nuestra mili.
Esta estación de Metro adquirió este nombre por dar servicio al barrio de Campamento, situado en el km. 6 de la nacional V. El trazado ferroviario de la misma es uno de los más antiguos de Madrid, puesto que se trataba de las vías que conectaban el centro de la ciudad con los cuarteles militares de la zona (el servicio geográfico del ejército, agr. intendencia y carros, brigada mecanizada, rgto. de artillería nº 71, esc. de caballería, rgto. mixto de ingenieros nº1, Wad-Ras nº55 y el cuartel de servicios regionales, entre otros).
Se constituyó posteriormente sobre este trazado militar la linea S, (llamada el “Suburbano”) conectando Aluche con la Plaza de España.
El 4 de febrero de 1961 fue inaugurado el trazado, de 9´4 kilómetros de longitud (de ellos, aproximadamente 4 kilómetros en túnel), que iba desde la Plaza de España hasta Carabanchel, contando con las estaciones intermedias de El Lago, Batán, Campamento, y Aluche. Ese mismo día se inauguraba también en Madrid el tramo de Tetuán a la Plaza de Castilla, de la línea 1 del Metro.
Originariamente el ancho de vía utilizado fue el "internacional" (1.435 mm.), siendo cambiado a mediados de la década de los años setenta, al de 1.445 milímetros, que es el del Metro de Madrid.
Las escaleras mecánicas de la estación “Plaza de España” supusieron en el momento de la inauguración el récord del tramo más largo de Europa en este tipo de accesos, con un recorrido vertical de 21´5 metros y ciento ocho peldaños. También introdujo como norma general de en la explotación el uso del andén central, destinado a salida de viajeros.
Los vagones de Metro tuvieron contratiempos debido al duro trazado de la línea, con rampas de hasta 48 milésimas, sobre todo entre Plaza de España y El Lago. Por este motivo, en numerosas ocasiones la línea estuvo cerrada al tráfico.
En la estación de Campamento, años atrás, cuando las vallas todavía no estaban colocadas, los usuarios del metro bajaban a las vías y se colaban en el andén por el final de la estación, sin pagar. También se hizo famoso el juego –en los años 80- de las pandillas a saltar desde un andén lateral al central ya que las vías son muy estrechas. O que tuviesen que sellar la salida a la parte central de la avenida en que se sitúa la estación porque la gente se colaba por ella (lo único que impedía el paso era un cartel de "Sólo salida. Prohibido el paso".
¡Cuántas emociones -liadas quizá en el petate- se quedaron prendidas de los túneles de aquel Suburbano...!
(Con información de Wikipedia y de Metro de Madrid)
Volvemos a encontrarnos con escenas del patio del viejo Wad Ras (Me resisto a escribirlo con "U" -Uad Ras- como se denominó después) cuando ya es sede el Inmemorial del Rey.
Jugad a descubrir qué ángulos, qué edificios, qué ventanas son las que aparecen en ellas.... Quizá por alguna de ellas mirásteis al cielo madrileño mientras un recuerdo luchaba por no convertirse en lágrima tras el cristal...
Si las dos últimas fotos os han sumido en la nostalgia -agradable para unos, detestable para otros- nos cuenta Julio que el tiempo para poder ver "in situ" aquellas instalaciones se está acabando.
En Octubre -¡el mes que viene!- el Inmemorial de Rey también se trasladará a Pozuelo, y el solar que albergó tantas meses de nuestras vidas pasará a ser pasto de grúas, excavadoras y piquet