Este relato está dedicado a los que el 11 de septiembre/10 visiten el cuartel Wad Ras.
Garita noche, a solas con uno mismo.
La mayor parte de los componentes del cuartel estaban de maniobras (1.979) en Los Monegros zaragozanos. Pocos fuimos los que nos quedamos, mejor dicho, a los que dijeron de no ir. Aquella semana de maniobras, el Capitán prefirió dejarme en la Cía. con algunos soldados de baja. Entre todo el resto de cuartel wadrrero, hubo que ver la forma y manera de cubrir las guardias y retenes cuarteleros y fue así como me puse a mi mismo unos cuantos servicios de aquellos.
Recuerdo una noche de guardia concretamente, que me tocó una vez "depositado" por la pertinente patrulla, en la garita centro. Noche cálida, una agradable brisa se dejaba notar, los terrenos anexos eran algo visibles pues una luna llena y un cielo especialmente estrellado, dejaban apreciar con algo de tiempo en la visión, ese color gris azulado de una noche de verano, casi metalizado. Y así, a sabiendas de que ni los indios, ni las tropas napoleónicas, ni alemanes ó japos, vendrían para atacar nuestro cuartel, me puse a elucubrar en eso que cuando se tienen apenas veinte años, puedes lograr con grandes posibilidades de que se realicen tus pensamientos, tus sueños. En la garita, sin el perro de Goytiloso y sus dientes, sin el fantasmal soldado Martín (ó con el, no se bien…) sin prisas de tio alguno, el caso es que pensé en mi. En mi y mi futuro.
Piensas que te queda ya poco para terminar la mili, que conservando mi trabajo de administrativo, seguiría con el y partiendo de esa premisa, poder forjarme una novia y una familia, seguro que lo demás vendría a niveles materiales, la casa y el coche con todo lo que eso conlleva a su vez. Como currito y obrero de normal, siendo parte de esa entonces ya emergente clase social nivel medio tirando a baja, algún viaje por ahí fuera, al extranjero y por supuesto la playa. Todo muy normal y simple. En fin uno que es sencillito.
Ahora, pasados algo mas de treinta años, me percato que sigo en otra garita, no tiene muros, ni llevo arma alguna, a no ser que (esto va por mi amigo Pedro) la grapadora de mi mesa, sea bien lanzada, todo un objeto mortal. Un tipo de garita en el que vigilas la manera de seguir adelante.
Se han caído esquemas, pero no me puedo quejar. Aquel trabajo que retomé sigue siendo el mismo, y tengo mi familia en un agradable hogar, el coche de marras, el DVD y móvil (que no soñábamos entonces siquiera pudieran existir) y algunos viajes (pocos) vividos a las afueras de la piel de toro (perdón a los anti taurinos). Es pues, ese tipo de lugar parecido a las garitas aquellas, donde "vigilas", "observas", "te defiendes" y en cierto modo cobijas, para el subsistir diario y el seguir adelante.
Digo esto por ser una de las varias reflexiones que hice al poco tiempo de visitar el cuartel a nivel personal hace ya unos meses. Me preguntó entonces un amigo que sensaciones había tenido al ver de nuevo el cuartel, al revisitar sus paredes y entrar, bajo su apariencia de un cadáver urbano. Me costó mucho entonces expresar lo que sentí, ciertamente. Pero ahora creo que puedo contar algo que no hice en el blog en aquel par de visitas al intentar narrar sensaciones. Una de llas es que no estoy seguro de que fuese realmente a ver el cuartel, su aspecto físico, mas que el poder verme y recordar a mi mismo cuando tenia veinte años. Volver al Wad Ras era pues como volver por ese túnel a mi propia juventud.
Cuando los que vayáis a ver de nuevo el cuartel el 11 S (Wadrrero) y estéis al lado de esos muros ó incluso dentro de ellos, paseando por las naves y edificios de las diferentes compañías de carros ó toas, comedor y pocas dependencias mas (no quedan ya casi) sinceramente os lo digo (e invito a sopesarlo) seáis cuantos seáis…separaros y quedaros un ratillo, un minutejo, a solas.
No hay garitas, pero es fácil ver el lugar donde las hubo. Se que vosotros como yo también pensaríais en vuestro propio futuro y que ahora, tras los años aun sentís estar como en otra garita virtual, social y laboralmente hablando.
Eso si, hay una gran diferencia entre aquellos pensamientos míos en la ya lejana garita centro, fumándome mi cigarrito y acariciado por la brisa de la sierra con aquel aire nocturno envolvente. La diferencia es que entonces tenía más tiempo. Si, como dije alguna vez en el blog de "al lado" el ReFERxiones, justo cuando me supe todas las respuestas, me han cambiado todas las preguntas y eso es algo que repercute enormemente en el día a día. Necesito tiempo para las nuevas cuestiones y el maldito reloj... no para.
Como digo es solo una reflexión personal, que viene de aquellas visitas mías. Os instamos los que llamáis "mayorales" del blog a que os lo curréis de verdad, así de claro, no solo a un nivel de fotos que por supuesto es algo siempre bonito y curioso, conviene mas y mejor, que eso que sintáis lo expreséis luego para vosotros mismos y para los demás amíguetes (ya podemos llamarnos así aun siendo virtuales). Como dijimos en el post anterior………:
Artículo Séptimo: Asimismo cada participante se compromete a escribir sus impresiones al respecto y a enviar las mismas al blog para formar la documentación precisa del acto.
La emoción de cruzar el túnel temporal desde nuestro ya acomodado habitat vestido de presente, hasta un momento que nos marcó de tal forma que aun hoy seguimos pululando por sus muros. Es algo realmente atrayente.
Amigos, pensad en ello, aprovechad ese "viaje" y disfrutad. Es el retorno a los primeros tiempos, a nuestro propio jurásico.
Fer. Alonso.
