Con el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo, Navamorales se verá favorecido con la rehabilitación del antiguo ayuntamiento; pues muy bien, más vale eso que nada; pero yo no quiero dejar pasar esta oportunidad para glosar, algo que no sé muy bien si lo he soñado o lo he vivido; o tal vez me lo hayan contado, en relación con aquel ayuntamiento, que hoy está absolutamente derruido. La imagen frontal que podemos ver hoy es la que sigue:
Fue eso sí el Ayuntamiento durante siglos; bueno, debió ser la primera y única ubicación a saber, desde que Navamorales se constituyó en municipio propio; es por ello que ese lugar tiene en Navamorale mucha, pero que mucha historia: ¡ Si las piedras hablaran !
Como tantas otra veces, en este rincón de Navamorales desde la distancia, quiero dejar aquí mi semblanza sobre ese trozo de terreno, de no demasiados metros cuadrados por donde estoy seguro, pasaron nuestros ancestros, todos, para legalizar y legitimar cantidad de asuntos, y tratar de resolver una y mil situaciones administrativas. Por lo tanto, un lugar significado y potente, que durante siglos fue el lugar desde donde se ejercía el poder; y he de confesar, que en lo que yo recuerdo, se ejercía el poder omnímodo, sin ningún tipo de participación del ciudadano.
En mis recuerdos de niño, ir al ayuntamiento imponía; seguramente que era, entre otras cosas porque uno era un niño, pero se entretejen entre mis recuerdos un cierto sabor agridulce, que racionalmente se vuelve amargo, en la mayor parte de las ocasiones.
En primer lugar la ubicación; su ubicación da que pensar. ¿ Dónde se ha visto, un consistorio que no esté ubicado en la misma plaza mayor, y de cara a una gran plaza o en una calle significada? Pues en Navamorales, el ayuntamiento viejo, el de toda la vida, podríamos decirse estaba, allá en un espacio, fuera de la civilización y, casi escondido y fuera de toda conexión de la la red urbana; aunque esté a sólo unos metros de la plaza mayor. A mí, particularmente el lugar no me gusta.
Pero vayamos al hecho de lo que significó durante tantos años el ayuntamiento.Siendo el único foro administrativo del municipio, allí te habían de inscribir cuando nacías, allí constabas como ciudadano del municipio, allí eras tallado para cumplir con el servivio militar, allí acababas, en fin, por ser borrado como tal, con un acta de defunción para pasar a mejor vida; aunque como expliqué en otra ocasión siempre habías conseguido algún derecho, como era, disponer de un par de metros cuadrados en el camposanto para que allí depositaran tus huesos.
Todo, pasaba por el ayuntamiento. Y el ayuntamiento era la única forma institucionalizada del poder municipal.¿ Y quienes ostentaban el poder ? Bueno, pues hoy tenenmos una corporación que, si no nos gusta, en las próximas elecciones la retiramos de la circulación; así es este sistema que nos hemos dado que llaman democracia, que como alguién dijo, es el menos malo de los sistemas de organización civilizada; yo así lo creo también.
Pero durante muchos años en Navamorales, en Navamorales y en cualquier ciudad o pueblo de esta piel de toro, mandaban unos y obedecían y tragaban los demás; así era en virtud del artículo 33: porque lo digo yo. Navamorales, no fue un excepción y no seré yo quien aporte ni un solo nombre, ni otros tantos apellidos. Pero en nuestro pueblo, como en todos había, y sobre todo hubo, después de la guerra civil los vencedores, que mandaban, y los otros, que obedecían; y si quieres caldo, bien, y sino, tres tazas...
Pero ahora no vamos a amargarnos la lectura, que no toca; ya que he hecho mención de la bicha, hemos de reconocer que en Navamorales la guerra, hecho fatídico para todos, pasó sin embargo algo de puntillas, por cuanto no hubo abiertamente bando de delatores, que en poblaciones bien cercanas dejaron, sobre todo en los inicios de la contienda, un buen número de bajas. La preguerra, en fin, en nuestro Navamorales parece que fue civilizada. Pero ...¡Ay de los vencidos! en acabando la contienda el que estaba en la borrica ejerció su poder digital y lo mantuvo hasta que le fue posible. Fueron una cuarentena de años de frustracción y amargura.
Pero volvamos al ayuntamiento; un lúgar un tanto sórdido, tétrico, casi patético, si no es porque prefiero recordar algún acontecimiento trivial que aquí prefiero resaltar. Los habitantes de Navamorales saben muy bien que cada año se arriendan los "comunes", que son los espacios que no pertenecen a ningún propietario particular, son por tanto públicos y el ayuntamiento los arrienda al mejor postor, en una ceremonia pública mediante puja. Este hecho todavía se da hoy en día pero exento de toda aquella parafernalia que a continuación detallaremos.
Así se adjudican el pasto de pasadas ( pasás), orillas de los ríos Tormes y Corneja, las eras de La Era Cerrá y del Lejío etc. etc. Pues bien, era siempre costumbre que el día que se celebraba aquella junta de adjudicación de pastos, o/y arrendamiento de los lotes de las eras, una buena parte del dinero conseguido se inviertiera en hacer una comilona para todos los vecinos, hubieran participado o no en la subasta. Resultaba gratis ir a llenar la andorga.
Allí, aquella tarde, porque acostumbraba a ser por la tarde, tarde-noche, no había pariente pobre; se instalaban unos bancos de madera largos con sus correspondientes mesas en el patio del ayuntamiento, y el sexo masculino ( jamás una mujer hacía acto de presencia en estos eventos), se ponía las botas. El menú quedaba reducido a latas y latones de sardinas en escabeche y en aceite, pan del horno, recién hecho, y abundante vino blanco y tinto. El menú como se puede apreciar no era variado, pero el hecho de comer de gorra, y ser un producto costero, para los alejados campesinos castellanos, daba lugar a que más de un participante fuera para casa bien acompañado; no obstante aquel era un día especial y todo el mundo daba por hecho que una nos es ninguna.
El ayuntamiento fue también el juzgado municipal y el lugar para repartir el bacalao.En el mismo espacio se ejercían los tres omnímodos poderes que la revolución francesa se había encargado de precisar que se debían ejercer por separado: legislativo, ejecutivo y judicial. Fue el ayuntamiento precisamente el lugar de reencuentro del alcalde, del juez y de la guardia civil. Y si además de juntos se revolvían, podía acontecer que el que ostentaba el poder legislativo era cuñado del que ostentaba el poder judicial ( que era el hermano), y cada uno de ellos además de tener un cura en la familia para cuidar las cosas de arriba, contaban con algún pariente en el jército o en las fuerzas armadas, para cuidar de las cosas de aquí abajo. Atado todo y bien atado.
Sin embargo Navamorales resistió; y aquí tenemos hoy un ayuntamiento que afortunadamente puede llamarse democrático, aunque no estuviéramos de acuerdo con su gestión; pero democrático, porque así lo han querido los que voluntariamente ejercieron su derecho al voto en las últimas elecciones. Añado por otra parte que la ubicación del actual ayuntamiento, a falta de niños, está en el lugar que le corresponde: en medio de la plaza del pueblo que ha sido y es nuestro orgullo.
Yo supongo, y volvamos a los principios, que si rehabilitar es volver a habilitar... el ayuntamiento... y si como creo que la puerta y la piedra que domina el frontispicio de la misma no deben en ningún caso de desaparecer; opino, en los tiempos que vivimos, no sé si sería un salto en el vacío, insinuar, que estas piedras con historia, fueran la base de esa rehabilitación que los fondos de inversión para el empleo nos lo permiten...PERO EN OTRO SITIO. Dicho queda.
DGH