El Cordel:
La ubicación e idiosincrasia en Navamorales:
Define la RAE la “idiosincracia” como aquellos rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.
Por lo que sabemos, y en cierto modo por lo que nos imaginamos, NAVAMORALES está ubicado en el lugar que en su momento, los primeros habitantes decidieron por las razones que fueran; se especula que el pueblo nació como concentración de otras ubicaciones menores, que ante dificultades por su poca entidad, decidieron juntarse, y así, afrontar mejor las dificultades cotidianas. Juntos y unidos, mejor que separados y desunidos. Buena lección.
Los caminos seguramente nacen con la necesidad de comunicación entre núcleos próximos; y es así como en NAVAMORALES aún hoy, persisten vías que se conocen por nombre de los caminos radiales, que desde el núcleo urbano, nos llevan a los pueblos limítrofes: El Camino del Puente, El Camino de Gallegos, o El Camino Piedrahita,El Camino de Bercimuelle etc. dan cuenta exacta de lo que acabamos de decir.
Es probable que algunas vías pecuarias próximas ya condicionaran el trazado del mismo término municipal; me refiero al Cordel, que actualmente el Ministerio de Medio Ambiente denomina Cañada Real de la Plata. El Cordel que proviene de Extremadura atravesó con sus mesnadas por el paso obligado de Puente del Congosto,( puente romano), para seguir hacia el norte, haciendo de límite entre Puente del Congosto y NAVAMORALES, y entre Bercimuelle y NAVAMORALES, a lo largo de aproximadamente, un par de kilómetros para llegar al término de Gallegos de Solmirón.
NAVAMORALES ya quedó al margen de la gran Ruta de la Plata, que con su origen romano, data de los primeros años de nuestra Era. Las vías pecuarias, como los cordeles y las cañadas, que siguieron a grandes rasgos los primitivos caminos de La Plata, tampoco se encuentran en el lugar elegido para la ubicación de nuestros ancestros. Parece que hubieran preferido asentarse algo alejados del mundanal ruido de aquellos entonces.
Mojones o hitos colocados a lo largo del Cordel en el recorrido que va desde el Puente del Congosto hacia Bercimuelle y Gallegos, haciendo límite con el término municipal de NAVAMORALES
Mucho más tardío, fue el hecho de desviar la carretera principal que une hoy Piedrahita con Puente del Congosto, Santibáñez etc. (AV-102 y la SA-102), para unirse en Sorihuela con la gran arteria que es la Nacional 630, que sigue el corredor natural de La Vía de la Plata. Y en esta decisión ya si que hay informaciones fehacientes, de la negativa del municipio para aceptar el trazado, que hubiera ahorrado distancia, claramente en línea recta, entre El Villar de Corneja y Puente del Congosto, pasando por NAVAMORALES.
Prueba de ello ha sido hasta hace pocos años, en que la trashumancia se hacía hacia Extremadura desde la zona castellana de Segovia y Ávila, venía a unirse al Cordel en el punto necesario del Puente del Congosto, justo pasando por NAVAMORALES. El mismo recorrido se hacía desde Extremadura hacia las zonas castellanas surorientales, abandonando la Cañada Real Soriana Oriental en el Puente del Congosto, y arremetiendo con sus rebaños de ovejas o vacas por el Camino de La Huerta, llegando y traspasando NAVAMORALES, y saliendo de él, por el camino de Piedrahita hacia El Villar de Corneja.
Que una carretera te atraviese el pueblo, es un hecho que podría traer a colación, argumentos a favor y/o en contra. Yo no voy a entrar a analizar, o especular al respecto, pero sí quiero hacer hincapié, en la posible incidencia que estas decisiones, en la más arraigada forma de ser y pensar de los más antiguos navamoraleños o navamoralenses, y las posibles implicaciones que ese hecho ha podido acarrear a lo largo del tiempo.
Todavía hoy se sigue sufriendo el desacarreo que significa, que algunos coches de línea (medios de transporte), no pasen por NAVAMORALES, o al menos no pasen todos lo días. Las líneas de autobuses que unen Béjar y norte de Extremadura, con la capital de España, nunca se lo plantearon, y quienes usan estos servicios, sufren y de qué manera, lo que no sufren los vecinos de pueblos por donde esos medios de transporte están obligados a pasar. Nuestro aislamiento tiene un precio dilatado a lo largo del tiempo.
En los momentos más negros de nuestra historia, léase por ejemplo, los sangrientos inicios de la guerra civil, parece ser, que el no figurar en las rutas al uso, nos proporcionó la ventaja de no resultar tan afectados por episodios de poco grato recuerdo.
Yo me pregunto si ese aislamiento que ya fueron marcando nuestros ancestros, unas veces impuesto por la propia naturaleza, y otros, fruto de decisiones puntuales más o menos interesadas, no nos ha dejado a nosotros algún poso, aunque la distancia en el tiempo, lo hace muy difícil de constatar.
Hoy en día la comunidad toda, se enfrenta a otro reto que nada tiene que ver con los medios de conmunicación, y sí con la instalación o no de una explotación porcina a nivel industrial, foránea, y que huele muy mal y que podría muy bien marcar una inflexión en el devenir de NAVAMORALES.
DGH ( Noviembre de 2008)