La liebre ...( Primera Parte)
Cuento de la liebre y la tortuga en Navamorales
I
Cuenta la leyenda que un buen día,una tortuga y una liebre se encontraron en un cruce de caminos, allí muy cerca de La Chorrera. Ambas, después de intercambiar unas palabras de fraternal saludo, se miraron por encima del hombro y se retaron a hacer una carrera. La liebre, marcó las distancias y no se le ocurrió otra idea que fijar la meta en el alto de Cabeza la Porra. La tortuga aceptó el reto y desde allí mismo se dijeron: la primera que llegue será la ganadora y su mérito será reconocido por la otra,( la perdedora).
A la vista de los primeros minutos de carrera,parecía claro que era la liebre la que iba a ganar el concurso; y fue por ello que la liebre encontró,a la altura del Chivitil,una vez cruzada la carretera,una buena sombra de encina y allí se tumbó a la bartola.
La tortuga, paso a paso, lenta,y poco a poco,se colocó a unos metros del peñasco más alto, allá donde esta hoy el vértice geodésico del Instituto Geográfico Nacional, próximo a la meta. Hete aquí que cuando despertó la liebre de su larga siesta y,cuando quiso reaccionar y seguir el rastro que había dejado la tortuga, por el Hontanal arriba, por mucho que corrió,ya no tuvo tiempo. Y fue la tortuga la ganadora de este sin igual concurso.
CONCLUSIÓN: Los que son lentos, pero persisten, muchas veces ganan a los que hacen aquello de... ¡ arranque de caballo y parada de mostrenco! .
PERO LA HISTORIA, NO TERMINÓ AQUÍ...
II
Herida en su sentimientos más profundos, la perdedora no se resignó,y porfió lo que pudo, hasta volver a retar a su contrincante, con la seguridad de que esta vez no ocurriría lo mismo.Y así fue; la liebre acabó convenciendo a la tortuga de hacer una nueva carrera, desde allí en donde estaban, en Cabeza la Porra, hasta la cuesta del Maural.
Esta vez la liebre tenía bien aprendida la lección; encaró el camino bajando de lo alto por las Navahebras, atravesó Navamorales; cogió elcamino de Navacaseras, y aunque se equivocó un tramo metiéndose en la calleja de la Cañadilla, enseguida retrocedió y llegó a la cuesta del Maural, la meta.
Esta vez la tortuga tardó un buen rato; y aunque la liebre tuvo tiempo de echarse una buena siesta, lo hizo esta vez, pasadala meta. Había aprendidoque subestimar al contrario, casi siempre no viene a cuenta.
CONCLUSIÓN: Los rápidos y tenaces tienen muchas probabilidades de éxito
PERO LA HISTORIA, NO TERMINÓ AQUÍ...
- Sigue y acaba la historia en la página siguiente.