Hola de nuevo a todos/as:
Ya estamos de vuelta. Se acabó la buena vida. El reloj olvidado durante el verano de nuevo nos sujeta y controla. En NAVAMORALES, sobra el reloj. De ocho de la mañana a doce de la noche, para eso está ese reloj alojado en lo alto del balcón del Ayuntamiento. Por lo demás, tampoco se necesita el reloj. El tiempo discurre con mucha más normalidad que aquí en la ciudad; sin sobresaltos. Se come al mediodía. Que es diferente de la ciudad: apretado, constreñido, fijo. El tiempo en NAVAMORALES, dura todo el día; porque todo es tiempo.
En la ciudad, solemos alegar con frecuencia a quien nos reclama que no tenemos tiempo. Es por todo ello que yo en NAVAMORALES, suelo andar sin reloj. Allí, ya que escribo, desde la distancia, el tiempo se dilata, y ni me sobra, ni me falta. Aquí todo anda programado. La agendaes subsidiaria del reloj, y también nos marca. Menos mal que echándole mucha imaginación... Las Navidades están ahí a la vuelta de la esquina.
Saludos a todos/as
DGH