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Navamorales desde la distancia

Este blog pretende solamente describir con palabras e imágenes la realidad subjetiva que el autor percibe, de NAVAMORALES, DESDE LA DISTANCIA.

 
 
     
 
jueves 12/agosto/2010 22:34

PREGÓN DE FIESTAS 2010


 

PREGÓN:

Es para mí un honor,  leer el pregón que inicia Las Fiestas de Verano de este año 2010. Cuando Benja  me lo propuso, dudé en aceptar este reto, ya que,  si bien me he ganado los garbanzos en esta vida,  a través del uso de la palabra, no estoy acostumbrado, y siempre he huido de los grandes mítines, y de las masas, me muevo más a gusto en las distancias cortas; pero hete aquí,  que ante esta demanda, era un reto personal, al que no me podía negar; y no me podía negar, cuando lo que está en juego  es, nada más y nada menos que  Mi Pueblo, mi gente… vosotros.

Tengo que agradecer esta confianza en mi depositada  a  Benja, una persona a la que conozco poco, pero que siempre suma; a la Asociación Pizarreños/as (en especial a Charo, su presidenta) al alcalde y al consistorio de Navamorales…

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Estamos aquí,   porque nos une una circunstancia curiosa y simple; estamos aquí por haber nacido en Navamorales, por ser descendientes de padres y abuelos nacidos aquí,  o sencillamente por vivir en este pueblo, por pasar por aquí unos días de vacaciones, o estar aquí en este momento; un pueblo, Navamorales,  que no es ni mejor ni peor que otros, pero tiene una característica,  que para todos los que hoy estamos aquí,  lo hace diferente, absolutamente diferente a todos los demás: es sencillamente…  NUESTRO PUEBLO.

Un pueblo que encierra una magia de la que otros carecen;  en una sola palabra,  encierra otra,  que es, ni más ni menos,  aquello  que mueve el mundo: y esta palabra no es otra que la palabra AMOR….NavAMORales El amor que mueve  los corazones, y por el que  todos y todas,  en algún momento hemos perdido la cabeza.

Lo que nos une a todos los que estamos aquí,  viene determinado por unas circunstancias,   que ligan a los abuelos y a los nietos, a los padres y a los hijos, a los que estamos,  y a los que estuvieron. Y es para mí una satisfacción,  constituirme en pregonero de unas fiestas a las que nos une, repito,  NUESTRO PUEBLO: NAVAMORALES.

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Muchos de los que hoy vamos a disfrutar de estas fiestas, no somos vecinos del pueblo; yo mismo,  fui educado para “huir”. Hace ya unas cuantas décadas,  nuestros padres y abuelos,  muy a su pesar,  nos empujaron a buscarnos las habichuelas de forma diferente a cómo ellos lo hacían. Pero en ningún caso nos enseñaron otra cosa que no fuera amar a nuestro pueblo.

 En mi caso son ya muchos los años desde que me fui a buscar otro tipo de vida,  recorriendo nuestra piel de toro,  España, de norte a sur y de este a oeste.

Mi "modus vivendi" está lejos de aquí, pero ni un solo año he dejado de visitar Navamorales al  menos una vez. Para mí, venir a Navamorales es como venir a cargar las pilas, que por tantos y distintos motivos se van descargando poco a poco en la gran ciudad. Y cuando vengo a Navamorales todo, todo me hace recordar los viejos tiempos, en los que como niño nací,  crecí y comencé a dar por la vida mis primeros pasos.

Navamorales carga de sentido mi vida,  por un determinado tiempo; y es,  que a mi edad, uno comienza a alimentarse además, de recuerdos, y más,  si como lo es en mi caso,  los recuerdos de mi infancia y juventud son tan positivos como aquellos de los que yo puedo presumir: La familia por supuesto, los amigos, la escuela, mis idas y venidas a Santa María del Berrocal, que sentaron las bases culturales y educativas de un proceso que aún no ha concluido.

Desde mi perspectiva me permito aconsejaros a vosotros, a los jóvenes, que aprovechéis las estancias en Navamorales para crecer, para aprender, para tener referentes vivos de los que carecen los “urbanitas”; aquellos habitantes de la ciudad que no pueden presumir de esa expresión que nosotros utilizamos con toda naturalidad: “mi pueblo”.

Todos los que estamos aquí tenemos “un pueblo”, unos orígenes ubicados en este territorio;  y esa es una suerte enorme de la que otros carecen; pero también es una propiedad que hemos de conservar, cuidar y preservar de las potenciales amenazas. Siempre hubo buitres que sobrevuelan el horizonte oteando una víctima propiciatoria. Y me estoy refiriendo al intento de convertir nuestro término municipal,  en un vertedero,  en forma de explotación porcina,  sin piedad.

(Pero esto es otra historia)…

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Desde aquellos mis años de niño las cosas han cambiado. Claro que hemos evolucionado tanto,  y tan de prisa,  que no es fácil ensamblar el presente con el pasado, pero yo estoy empeñado en hacerlo, o al menos en intentarlo. Porque si estamos aquí, es porque alguien antes aquí nos trajo. Y vosotros los jóvenes, no seríais lo que sois, sin vuestros padres, ni ellos son lo que son, si no hubiera sido por vuestros abuelos. LOS ORÍGENES DE NAVAMORALES  ESTÁN AQUÍ; HAY QUE BUSCARLOS…Y como muestra de ello las exposiciones que se están llevando a cabo cada año con motivo de estas fiestas. Este año podremos disfrutar de la “Segunda Edición de “Navamorales: Recuperando la memoria

La historia de este pueblo hoy,  nos toca escribirla a nosotros, a todos; y algunos,  nos hemos empeñado en dejar algún jirón de la nuestra, para que la  antorcha nunca deje de arder. Navamorales debe seguir su senda; y no estaría demás que cada uno, que pueda, quiera y sepa, aporte su granito de arena.

El pasado lo hicieron nuestros ancestros, y el futuro sois vosotros: los jóvenes; entre esas dos orillas me propongo ahora,  tender puentes y en  esas estamos ahora mismo; esta aventura,  no es nada fácil, y menos,  cuando las circunstancias de  cada uno de nosotros nos separa a veces,  centenares de kilómetros; pero creedme, se pueden hacer muchas cosas por NAVAMORALES también DESDE LA DISTANCIA… porque ¿quién es capaz de ligar el pasado con el futuro?: Vosotros

En este pueblo,  que a veces parece estar en una cuesta abajo sin freno, apuntando incluso a su desaparición en pocas décadas... se puede de nuevo volver a trazar con nuestra imaginación:

  • -        Una buena vesana en una tierra del Chorro con los surcos como velas…
  • -        Arrear el burro en una noria para que las mochas y los canteros,  con sus surcos,  se inunden por completo.
  • -        No sé si volver pastar con el ganado cuando se suelta la garrobera y después la rastrojera.
  • -        Hacer una hacina, un montón o un pez en la era,  con el arte que las hacían nuestros antepasados...
  • -        Cavar patatas o alubias dejando las mochas o el cantero  en las mejores condiciones...
  • -        Esparcir boñigas del prao para que cuando llegue la primavera,  la hierba surja con todo su esplendor...
  • -        Cargar un carro de trigo con arte,  para que además,  llegue entero a la era...
  • -        Sazonar una buena matanza con todos los ingredientes necesarios...
  • -        Cargar un par de banastas encima de una mula,  con la seguridad,  de que no se va a mover la carga,   en el largo trayecto de ida  o de vuelta...
  • -        Romper, binar y terciar, sembrar o aricar,  para que la mies cuaje en la mejor de las cosechas...
  • -        Podar una encina, o un carrasco para aprovechar las serojas y las astillas que calentarán el caldero de los cerdos ...
  • -        Injertar un manzano en un peral, para obtener de un mismo  árbol frutos diferentes...
  • -        Trastejar la casa o el  pajar y eliminar una gotera.
  • -        Cavar un barranco y hacer un pozo o una fuente.
  • -        Ayudar a parir a una vaca o a una oveja....

-        DE TODO ESTO SABÍAN MUCHO, PERO QUE MUCHO,  NUESTRTOS PADRES Y ABUELOS, aún no es tarde  para recuperar este bagaje. Ahí  están los rastros que nos conducen a los orígenes de nuestro pueblo.

Y no olvidéis, en Navamorales, 40 años atrás,  todos nacimos en casa, sin clínica, sin comadrona, sin epidural, en  vivo…¡ Qué madres !

La sementera era la época de sembrar; y el verano se centraba en la recolección.

A la escuela íbamos a aprender, y la obligación del maestro, era la de enseñar. TODO ESTO ESTABA CLARO…

Pero…no  conviene confundir:

  • ·      No confundir una vertedera, con un vertedero… No es lo mismo.
  • ·      No confundir ganarse el pan con el sudor de la frente, con ganarse el pan con el sudor del de enfrente… No es lo mismo.
  • ·      No confundir dar la vuelta la parva,  con dar la vuelta  la tortilla; no es lo mismo.
  • ·      No confundir la fragua, con el fragor de la batalla; no es lo mismo.
  • ·      Poner los zancos con el poner la zancadilla; no es lo mismo.
  • ·      No confundir vivir en la calle Abajo, que vivir debajo de la calle; no es lo mismo.
  • ·      No es lo mismo decir todo lo que se piensa, que pensar todo lo que se dice.
  • ·      Tampoco hay que confundir el ser de Navamorales, con tener amigos poco cabales… o que por una peseta te den dos reales.

Y para finalizar, y en definitiva a lo que hemos venido, es a dar por inauguradas las fiestas de verano 2010.

Por mi parte desearos a todos unas fiestas magníficas, en las que disfrutéis al máximo, pero sin pasarse. Daremos así a los de aquí y a los de fuera, un ejemplo de lo que fuimos, de lo que somos, y de lo que seremos.

Y por último, y con el permiso de las autoridades, proclamo inauguradas la Fiestas de Verano, Navamorales 2010.

¡ FELICES FIESTAS A TODOS !

DGH

           


 
 
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viernes 18/junio/2010 20:32

Relato breve IV


Luna llena

Siempre me había gustado esa casa. Alejada de la civilización, la poca que había ya de por sí en un pueblo. Sin más vecinos que una granja de ovejas, y unos extranjeros que era como si no estuviesen. Tenía un gran jardín. Con una piscina, una casita de madera, y siete u ocho filas de bonsáis que lucían bien bonitos los días  más soleados. Esta vez no obstante, era invierno.

Al abrir la puerta después de meses cerrada, el vaho de humedad que salió de la casa fue escalofriante. Ese olor a cerrado, juntamente con el frío que acogían las paredes, hacían que en pleno diciembre apeteciese más estar en la calle que dentro de la casa. Además, comprobamos que la calefacción no quería ayudarnos ese fin de semana, y que tendríamos que apañárnoslas con las mantas que había en los viejos armarios. Había empezado a llover, y por tanto nos encerramos en casa a mirar un poco la tele mientras comíamos algo para cenar. De repente la tele se apagó y decidimos que lo mejor era ir a dormir ya que no teníamos nada mejor que hacer, y así las horas pasarían más rápidas hasta que llegara mañana. Estábamos solos.

Nunca nos habíamos quedado los dos hermanos solos en la casa, pero esta vez las circunstancias lo habían querido y apetecía un fin de semana solos. Nos fuimos a dormir, cada uno en su habitación. Las dos grandes, con camas de matrimonio,  donde se dormía bastante bien a pesar del peso de las múltiples mantas.

Me desvelaron los latigazos del viento que retumbaban en la ventana, juntamente con el abrir y cerrar de la puerta de la habitación. Hecho que me hizo estremecer ya que no me explicaba cómo el viento podía mover también la puerta, si la casa estaba completamente cerrada. Miré la hora, eran las cuatro.

Intenté volver a dormirme, pero nada, la puerta seguía golpeando, y cada vez me creía menos que el viento se pudiera estar colando por algun agujero de la casa. Decidí levantarme y descubrir qué hacia golpear a la puerta, porque ya no me sentía protegida bajo las mantas, como cuando de pequeño crees que los monstruos no te verán si te tapas hasta la cabeza. Por tanto, si no podía seguir escondiéndome, tenía que hacerle frente a lo que fuese. Me reí sola, mientras me dirigía a oscuras hacia la puerta, al ver los pensamientos que estaba teniendo, y lo inútil que parecía, si total... era viento. Pero antes de llegar a la puerta , tropecé con unos zapatos que había tirado esa misma noche por ahí, y noté como a mi tobillo no le había gustado el golpe… Lo palpé sin más importancia, y cojeé hasta la puerta. La abrí. Lo esperado, no había nada. Pero me asustó ver que la puerta de la terraza estaba abierta. Miré a ver si mi hermano había salido a tomar el aire tal vez, y vi que estaba vacía.

Cerré la puerta tranquila, sin buscarle mas explicación a que estuviera abierta, y decidí que dormiría más tranquila con mi hermano al lado. Pero él no estaba en su habitación. Ni protegiéndose de los monstruos debajo las mantas. Corrí hacia la terraza abriendo rápidamente la puerta por si me había pasado desapercibido y le había encerrado allí fuera. Le vi en el tejado, sentado como si alguien estuviese detrás de él, esperando que se tirase al vacío. Estaba como hipnotizado, no escuchaba mis gritos, y no reaccionaba ante ninguna de mis llamadas. Decidí ir a buscar una escalera. Cuando la tuve sujeta en la pared, miré hacia él, deseando que abriera los ojos para no tener que superar mi fobia a las alturas y tener que subir ahí arriba. No fue así. Me sentía ridícula.

¿Que había allí arriba?, ¿Que hacía él allí, y como había subido? Llegué a su altura. Al apoyar el pie en el tejado recordé que mi tobillo no estaba en buenas condiciones. Pero el dolor pasó desapercibido cuando vi que detrás de mí hermano no había nadie. Él había empezando a levantarse, pero seguía sin responder a su nombre. Me acerqué a él, le cogí con fuerza del brazo,  evitando que su pie pisara en el vacío, y al notar mi mano, se giró bruscamente mostrándome unos ojos totalmente blancos. Me asusté y caí de culo al suelo. Venía hacia mí, mientras yo reculaba. Por mi cabeza no pasaba nada más que la soledad en la que me hallaba. Sola en la oscuridad, ya que mi única protección, era la que ahora me atacaba. Corrí a coger una barra de hierro, que palpé en el suelo al retroceder. Por un momento se me pasó por la cabeza que era mi hermano, ¿cómo iba a darle con una barra de hierro?, si lo era todo para mi… sus manos se dirigieron hacia mí, y fue un acto tardío, pero reflejo.

  Le di en el hombro, y no sirvió para mucho más que unos lamentos suyos, así que volví a darle ya que él cada vez estaba más enfadado… esta vez cayó al suelo. La luna brilló más que nunca, estaba llena, toda. No sabía si huir, si ayudarle, o si quedarme ahí observando como mágicamente las estrellas se alineaban creando un círculo alrededor de esa mágica luz que venía del cielo. Estaba tan absorbida por esas luces, que no me di cuenta de lo que estaba pasando detrás de mí. Le oí toser, y luego pronunció mi nombre. Me di la vuelta con precaución, pero cuando vi que sus ojos volvían a ser azules, cuando vi que volvía a tener el mar en sus pupilas, me abalancé sobre él y le abracé como nunca antes lo había hecho. Corrí hacia la escalera, para volver abajo mientras él se levantaba. Pero cuando me giré para indicarle, ya no estaba. Por mucho que grité su nombre nadie respondía, y en ese momento, sólo pude sentir el miedo, el miedo verdadero. Por un momento sólo se me pasaron cosas horribles por la mente, y me imaginé un futuro sin él.

No estaba allí, y creí que no iba a estarlo nunca más. Lagrimas se derramaban por mis mejillas, por la impotencia de no saber su paradero, o tal vez de no saber qué hacer, de sentirme sola, sin la persona que verdaderamente, siempre había sido la que nunca desaparecía. Corrí hacia los bordes del tejado, para ver si él, había caído abajo. Mi tobillo no pudo más, y cedió por culpa de la lluvia. Caí al suelo y sentí como mi cuerpo se deslizaba por el tejado, y cuando llegaba al borde,  caía en picado hacía el suelo, encima de los rosales que en unos meses habían de florecer. Después de esa caída, pensé que todo había acabado. Pero de repente abrí los ojos, me los froté con los puños, y seguidamente levanté la cabeza. Estaba en mi habitación, él estirado a mi lado dormía con la boca abierta y todo había sido un sueño, o mejor dicho, una pesadilla. Se me dibujó una sonrisa en la cara, caí derrotada encima de la almohada, deseando no volver a soñar nunca más lo soñado, y teniendo la certeza de que esa noche, mi subconsciente me había mostrado qué era el miedo. Cuando me levanté, apoyé los pies en el suelo, y Dios mío, ¡mi tobillo!...

Anna Pedrola


 
 
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jueves 03/junio/2010 19:48

Relato breve III


Mañana quedamos 

No sé que habría podido llegar a suceder si yo no hubiera estado presente en aquella circunstancia. Percibí como X activó todos los resortes para aniquilar a Y; y a su vez Y activó los suyos para hacer lo propio con X.

Quedé absorto al percibir tanta agresividad de uno y otro lado; intentando yo dilucidar,  cuál sería la causa de tan formidable desencuentro. Y, después de la primera embestida, en la que ningún interlocutor añadiera un ápice más de argumentos que el otro, se hizo una eterna pausa; o al menos a mí –en aquellas circunstancias- me pareció larguísima.

Ya sabía a ciencia cierta, que mis dos amigos no se tenían toda la simpatía que yo compartía por separado con cada uno de ellos; pero nunca pensé, que en mi presencia se atrevieran a activar un choque tan frontal,  como aquel que acababan de protagonizar,  una vez que cada uno de ellos me saludó.

He de manifestar que X e Y son amigos míos  desde tiempos inmemoriales, aunque a decir verdad,  yo ya intuía que entre ellos jamás podría producirse un ensamblaje,  como el que cada uno de ellos tenía conmigo.

El encuentro –querido lector- fue, naturalmente circunstancial; yo no lo hubiera propiciado de manera alguna, pero el que andaba fuera de onda era precisamente yo, que nunca conocí,  que ambos habían vivido por separado,  y sin que yo tuviera la más mínima noción, una aventura bien curiosa. Todo esto lo pude deducir – bajo mi sorpresa- de las pocas palabras y aseveraciones que se hicieron el uno al otro,  en el primer momento.

Volviendo a nuestra historia, se ha de decir, que a partir de la primera refriega, y del silencio que la siguió, ocurrió como si ambos, hubieran llegado a ser iluminados por no sé qué estrella, y entre ambos se produjo una especie de pacto tácito, por el que, y como por arte de magia, cambiaron el tono de su voz, y retomaron las formas: las formas de cordialidad,  que se utilizan entre personas con cierto grado de educación. Fue a partir de aquel momento, en que ambos dirigían sus gestos, sus miradas,  e incluso sus palabras al tercero en discordia, es decir, hacia mí. Pronto pude intuir, que ninguno de los dos tenía la más mínima intención de manifestar el motivo, ni ahondar en la causa que había producido aquel fatal encuentro.

Yo di por bueno, el cambio de actitud, y lo único que pude hacer,  fue tratar de reconducir el fatídico episodio,  de tal manera que la salida a aquella situación,  fuera lo más pacífica y amigable posible. Lo que en otras circunstancias, podría llamarse conversación a tres bandas, aquí dio lugar a un monólogo de tres,  que no saben qué decir. Todo ello no duró  más de unos cuatro o cinco minutos, pero a mí me pareció una eternidad.

Por fin, en aquel diálogo de  besugos,  hube de mediar para  darle una salida digna a la situación sin herir sensibilidades, a lo que, percibidos de mi intención,  como al unísono,  los dos dijeron, ¡mañana nos volvemos a ver aquí! dirigiéndose a mí; a lo que no pude negarme. Les saludé por separado, y cada uno cogió su camino.

¡Quedamos para mañana,  a la misma hora,  y en el mismo sitio! repetimos los tres.

 

DGH


 
 
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martes 25/mayo/2010 00:56

Relato breve II


 

Crisis, ¿qué crisis?

No entiendo que se nos quiera confundir con los yankis, cuando son ellos y no nosotros,  quienes han creado las subprime, tienen una fuerte crisis, y sufrirán las consecuencias. Nuestro sistema financiero está consolidado y para nada tenemos que temer esas insinuaciones que me haces.

-No hay crisis. Es más,  acabo de escuchar a un político serio, y éste tiene  y maneja información de primera mano, y afirma, que aquí en nuestro país, es de los pocos lugares del mundo en donde, si eres un poco avispado, puedes pegar un pelotazo, y  forrarte para toda la vida.

-Has dicho ¿pelotazo, o braguetazo?

-He dicho lo primero, porque de lo segundo lo nuestro ya está cerrado,  cariño.

-Pues bien, a lo que iba, nuestra solidez económica ofrece tales posibilidades que el que no se lance a la piscina,  es un tonto.

-          -Cariño, no ves esa oferta que se anuncia en el cartel.

-          -Sí, un duplex a precio asequible, todas las facilidades,  y además te regalan unas estupendas vacaciones en El Caribe…

-¿Pasamos a verlo ?

- Pero, ¿para qué queremos nosotros un duplex,  si ya tenemos un pisito en La Gran Vía, y… una hipoteca para 30 años?!

- No nos cuesta nada. Ahí está el piso muestra y, creo conocer al vendedor, que es  de mi barrio, un pobre diablo,  que creo que acabó económicas y no encuentra trabajo…

- Hola Fernando, ¿qué tal, como te va la vida?

-Pues ya ves,  haciendo aquí unas horas, para ir tirando, pues algo se ha de hacer para sobrevivir, mientras busco un trabajo que me llene.

-Bueno, y ¿que os trae por estos lares?

- Mi mujer, que se ha empeñado en pasar a ver este duplex que anunciáis a tan buen precio.

- Vale su dinerito, la verdad,  pero tal y como va esto, en un par de años, si no os interesa, os lo sacáis de encima y se os ha duplicado el precio. Vaya, que va a durar aquí, menos que un caramelo a la puerta de un colegio…

- Ves Navita, el que no se arriesga no pasa la mar. Recuerda que me decía el amigo mío, hacerse rico, no es otra cosa que querer…

-Sí, pero, le debemos a mi padre … y al banco…

- Mira, ahora en cuanto que este "enano" comience a caminar, y tú te acabes de sacar el carné de conducir, con esta titulación, te buscas un trabajillo, y ya ves, en poco tiempo… A mí me toca pronto el ascenso  en la empresa y, podremos con las dos hipotecas, y en un par de años o tres, lo vendemos, tú te dedicas a los niños, yo me estableceré en   empresa propia, con tres o cuatro empleados,  y a vivir…

Así es como, nuestros amigos, Nava y Morales sin comerlo ni beberlo, habían salido de paseo, para disfrutar con su nuevo retoño, y volvieron a casa, habiendo adquirido un duplex, que lejos de necesitarlo como vivienda, había cumplido las expectativas que conducían a formar parte de la élite de este país.

-          - Ves cariño, hace seis meses no teníamos un duro, y en este momento, se puede decir que somos multimillonarios: somos propietarios de dos pisos,  vaya,  piso y duplex, contaríamos con  nada menos  qu con unos  100 millones de pesetas.

-          ¿Oye cuantos millones tenían aquel famoso griego cuando se murió?

-          -¿Quién?

-          -Sí hombre ... ¡ aquel multimillonario que se casó con la viuda de los Kennedy!

-          -A sí:Onassis… Ja ja ja ja. ¡No exageres!

Y así fue,  como en poco más de una semana nuestros amigos navamoraleños,  después de firmar ante notario, la adquisición de un inmueble, que les comprometía con la entidad bancaria, por un periodo de 40 años,  en un 100% del coste de la vivienda, y la totalidad de los gastos de transación de  la misma, estaban en condiciones de hacer un viaje a las islas Bahamas, con todos los gastos pagados, y un préstamo para la adquisición de un 4x4, pues una familia multimillonaria, no se podía codear con amigos de su alcurnia con  aquel 127 Especial cuatro puestas,  que les había prestado el padre de ella, para llevar el niño a la guardería.

Duró la felicidad lo que dura un caramelo a la puerta de un colegio…Pronto fueron llegando los primeros cargos a la cuenta corriente, ahora por duplicado. La burbuja se comenzaba a anunciar, aunque el poder negaba su estallido. Los grandes bancos americanos anunciaban… la suspensión de pagos de Lehman Brothers, JP Morgan y Cia, ); el Pocero comenzaba a tener problemas para colocar sus habitáculos de aquella urbanización artificial sin servicios. Una Caja de ahorros que había estirado más el brazo que la manga,  se  declaraba en suspensión de pagos. Martinsa-Fadesa queda de un día para otro en fuera de juego, con más  50.000 afectados, etc.  etc.

Nuestra Navita, es incapaz de aprobar el carné de conducir, y se percata de que,  con carné y sin carné,  encontrar un trabajo le será cada vez más difícil. Y a nuestro protagonista, no sólo no le ascienden en la empresa, sino que la misma,  está en proceso de reestructuración  interna, sólo mantienen a los titulados,  y las perspectivas le son poco halagüeñas. Lo que está por venir,  lo dejamos para que los lectores puedan comenzar a partir de este preámbulo, una nueva historia no menos truculenta, a la que le vamos a poner solamente el título:

Crisis, ¡menuda crisis!

…………………………O……………………………

DGH 


 
 
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martes 11/mayo/2010 00:32

Relato breve I


 Un día muy especial él,  ( Morales) invita a su novia,  Nava (conocida por Navita en los ambientes familiares),  a una comida muy especial, porque era aquel preciso día en que él quería declararla un extraordinario secreto. Todo estába debidamente preparado,  para que no faltara ni siquiera,  el más mínimo detalle... pero ... a veces pasa, que justo en el preciso momento, y cuando todo el plan marcha viento en popa...los imponderables se presentan de frente y ...

DECLARACIÓN DE ACCIDENTE y parte de daños

PÓLIZA. De riegos combinados; se encuentra al corriente de pago.

TIPO DE ACCIDENTE: Lesiones.

NÚMERO DE PÓLIZA: 56910202

FECHA DEL ACCIDENTE: un día de abril de 2010

HORA: 15. 30

LUGAR: Navamorales

                                                                                  

DECLARACIÓN DEL CAUSANTE:

Siendo las tres de la tarde del domingo  veinticinco de abril, cuando en apariencia no había  motivos para que se produjeran los hechos que a continuación se detallan, hete aquí,  que sobrevino el accidente. Se ha de decir que el tercero,  el vino,  esta vez no vino de cara; tal vez vino para quedarse, sin más; para dejar su huella;    y es por ello que el camarero,  no dio lugar a escuchar las reservas que la sommelier ponía al respecto.  ¡Hay que ver cómo está el servicio! ¿Sería tal vez el vino? Tal vez sí,  y el ahora encausado,  no fue más que el vehículo, por lo que,  como defensor,  defiendo.

 Fue el vino,  y nada más que el vino, quien se precipitó en la dirección en la que ella se encontraba. Tras ella se fue el vino. Y ahora más que nunca estoy en condiciones de afirmar,  que él fue el responsable de tanto sonrojo.  ¿Aunque, qué puedo decir yo, si quedó patente que  fue mi mano, el cuerpo del delito?

¡Fue el vino! que valiéndose de mi ingenua mano, se atrevió a inundar todo aquel cuerpo, sin parecer él,  el causante de tanto bochorno ¡Así cualquiera! Una vez más,  se corrobora aquel dicho de que, ¡cuántas veces pagan justos por pecadores! y en este caso,  la realidad confunde los papeles: a los ojos de ella, fui yo el que empujó la copa. Sí.  Pero fue él,  quien recorrió todos y cada uno de los recovecos de aquel cuerpo maltrecho, para regocijo del público presente, y vergüenza mía. ¡así cualquiera! ¡Ya me hubiera gustado a mí participar con un cambio de papeles! Te imaginas, tú,  vaya, tu mano, resbalándose  de arriba abajo por aquel cuerpo, sin ningún tipo de reparo, llegando a aquellas piernas entreabiertas, asomándote, y volviendo a pasar y repasar; porque el vino,  se deslizó a sus anchas cintura abajo,  sin sonrojarse ni un ápice.

DECLARACIÓN DE LA AFECTADA: Empapada diría yo. Y bien empapada. Y calada de arriba abajo. Hasta los huesos.  Como una sopa quedó la pobre criatura; y aún así, y en estas circunstancias se  acostumbra a  poner cara de póker: ¡No pasa nada!, ¡ No te preocupes ¡ ¡ Esto pasa en las mejores familias! ¡El vino es alegría! etc. Aunque la procesión seguro que iba  por dentro.

HECHOS OBJETIVOS:

Chapa y pintura: a consecuencia de los hechos descritos,  y a partir de la primera valoración ocular,  el recién estrenado vestido de la víctima,  quedó impregnado del sospechoso vino; tinto él; algo espeso; tal vez afectado de alguna falta de oxigenación. Y es así como, tratando de empapar por dentro a la víctima, no tuvo más ocurrencia que empaparla también por fuera. Es así como ella quedó  definitivamente empapada en toda su extensión: a lo ancho,  a lo largo, por dentro y por fuera. De los recambios interiores no puedo dar fe, pero a buen seguro que también fueron afectados; será la víctima quien haya de presentarlos ante el perito, que será, en última instancia,  quien determine si son reutilizables o habrán de ser sustituidos por piezas nuevas.

Humedades: el cuerpo fue afectado casi en su totalidad, salvo la parte superior del inmueble,  llegando las humedades incluso a los mismos cimientos. Yo mismo pude percibir con mis propios ojos,  los mapas de chorretes que quedaron dibujados en aquellas estilizadas piernas ¡Qué chorretes! ¡Qué mapas!… ,  ¡Qué piernas!

Efectos colaterales: habrá que ver si después de la debida ventilación,  lavado, secado, planchado   y pintura,  en qué condiciones puede quedar el inmueble en su conjunto. La lavandería tiene la palabra. En su caso el zapatero, tendrá la suya; y esperemos que con un gel adecuado,  aquel cuerpo pueda retomar el origen con que yo lo recibí a las dos y media de la tarde   ¡Que pena … no haber sido vino!

                           …………………..0……………………

PS. Sí, sí. Me gustaría  haber sido “vino”,  la verdad; pero del vino vertido y esparramado; arrogante, descarado, rojo, aunque algo más oxigenado, atrevido como él. Porque valiéndose de mi ingenua mano,  pudo realizar un maravilloso recorrido. Esta vez de arriba abajo, aunque con extensiones colaterales, ¿quién sabe hasta dónde?  Me da la impresión, que ¡el muy ladrón!, fue bajando y bajando sin ninguna prisa, utilizando la táctica del escalador en la subida: paso a paso… degustando palmo a palmo,  las naturales vistas de tan exuberante  recorrido. Quién sabe dónde repostó, para,  algo más tarde,  seguir imparable su camino. Sólo me tranquiliza saber que su final  estaba cantado; a buen seguro que al tratar de deshacer el camino,  su natural evaporación etílica  lo dejó pronto inerme, desecado, sin vida. ¡Pues, Jódete! Así ha de pagar el muy ladrón lo que no fue sino, una auténtica apropiación indebida.

 

DGH


 
 
  Sin comentarios  · autor: navamorales  ·  sección:  
     
 
martes 13/abril/2010 00:21

Acróstico


Acróstico de los cerdos

                                                                

                                                                       

Navamorales, ¡ no te rindas nunca, que aún estás a tiempo!

 Acepta el envite,

 Vuelve por tus fueros

 Ama lo que es tuyo  
 
Mira bien atento

 Oxigena el aire   
 
Recopila  el viento                                    

 Acércate al  monte 
 
Libera tu aliento
 
Estiliza el arte                   

Saca tu talento.

 

 

Por poco que estés,   viviendo en el pueblo
Ojala que siempre,  respires contento
Risueño y feliz, sin aire de puerco.

 

 


Navamorales, ¡ no te rindas nunca, que aún estás a tiempo !

Aunque el viento arrecie

¡Vamos a por ellos ¡

A evitar la granja

Muerte pa’ los cerdos

O esta vez ganamos

Reunidos en pleno

A base de ideas

Los que no queremos

Estar con la peste

Sólo,  por los cerdos.

DGH  ( abril 2010)


 
 
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viernes 12/marzo/2010 20:28

A Delibes


A DELIBES ( 12 de marzo de 2010)

 

IMG_0108.JPG

Aquí, una fotografía de mi sobado libro de Delibes: " El camino"  

Delibes

A los que hemos bebido en sus fuentes,  nos corresponde hoy un mensaje de gratitud. Nos ha dejado un grandísimo escritor; un escritor que caza, o tal vez un cazador que escribe;  que retrató como nadie el paisaje castellano, que dibujó con palabras sencillas el mundo rural, tan denostado;  aquél que se atrevió a comparar lo rural con lo urbano, y a colocarse sin ambages del lado del primero.

Un urbanita,  que se declaró siempre amante del campo. Y aquí está, creo yo, la esencia de esta síntesis: vivir en la ciudad, de la que se sentía tan orgulloso, su Pucela de nacimiento, perfectamente conjuntada e integrada con aquel Sedano, en donde cada verano iba a cargar las pilas. Se me antoja aquí comparar Sedano con  Navamorales,  y en otro orden,  Pucela con Barcelona.

Delibes nos ha dejado una retahíla de obras, que comenzaron con aquella “La sombra del ciprés es alargada”,  que obtuvo el premio Nadal en el año 1948; y a la que siguieron, “El camino”, “Las ratas” , “Diario de un emigrante”, “La hoja roja”, “ Castilla lo castellano y los castellanos” , y aquel monólogo que Lola Herrera supo elevar a la quinta esencia,  en teatros de toda España: “Cinco horas con Mario”; o aquella obra que pocos han dejado de degustar en la gran y pequeña pantalla, y que no es otra que “Los santos inocentes”. 

Delibes será siempre un escritor con territorio; Delibes irá unido siempre a su Castilla -aquella Castilla que pasa nueve meses de invierno y tres de infierno-  como lo fueran Pla con Cataluña,  Cunqueiro con Galicia, o Clarín con la vetusta ciudad de Oviedo.

Es de bien nacidos ser agradecidos. Y es,  en este Navamorales desde la distancia, en que yo, a título personal,  me he inspirado tantas veces en Delibes,  en gran cantidad de estas entradas, donde quiero rendirle un homenaje. Cual burdo  imitador, que a duras penas consigue entrelazar unas cuantas ideas, mediante un vocabulario, y una lengua que,  como dijo Delibes,  nos vino dada "de gorra" por el simple hecho de nacer en esa Castilla,  en donde tan ajustada,  se habla nuestra lengua. Desde esta plataforma humilde: ¡Gracias Maestro!

Reproduzco aquí unas palabras de Ignacio Camacho en su columna de los domingos, refiriéndose a Miguel Delibes: " Su obra fecunda, intensa, transparente y fértil,  merecía el Premio Nobel,  pero era blanco, heterosexual, cristiano, monógamo y polítiamente moderado".

  Sus cuantiosos libros, lograron para mí,  la atracción entusiasta por la lectura, viéndome identificado en muchos de sus capítulos,  e incluso en muchos de sus personajes. Pero es, de entre todos,  uno,  el que siempre me tiene robado el corazón: EL CAMINO.Allí donde descubrí que el lenguaje hablado y el escrito pueden llegar a tocarse. 

Allí aprendí yo cosas tan importantes,  como eran,  descubrir y no confundir,  una boñiga y un cagajón.

Allí acabé yo de confirmar que hay mujeres, pocas,  que tienen  cutis; otras,  las más, que presumen de su piel; y algunas otras, que lo que conforma su envoltura,  no es otra cosa que un formidable pellejo.

Allí me metí yo en la piel de otro Daniel, El Mochuelo,  y  aprendí a distinguir un rendajo de un jilguero.

Allí confirmé yo también, como el hijo del boticario, y la temida ida de Daniel a la ciudad, lo largos que se hacían los tres meses que conformaban cada trimestre,  lejos de tu pueblo, de tu familia, de tus amigos etc.

Allí descubrí yo,  lo que significaba,  que una mujer tuviera el vientre seco.

Allí aprendí yo,  lo que era pelearse a pecho descubierto, como Paco el Herrero.

Allí comprendí  yo, por boca de Andrés el zapatero, que “Cuando a las personas les faltan los músculos en los brazos, les sobran en la lengua”Allí me enteré yo, que no es lo mismo un otero que un teso; ni un teso que un alcor, ni una varga, que una varguilla...

Allí descubrí yo,  que la mejor forma de cazar grillos era,  anegar las huras con una buena meada…, o dos, o tres.

Con El camino,  recuerdo lo que era ir a comprar a la tienda un paquete de galletas,  por dos perras gordas; o comprarte una gaseosa chica por diez céntimos… ¡ de peseta claro !

La tienda de las Guindillas me recuerda el comercio,  en Navamorales.

Allí aprendí yo los auténticos olores: en casa del protagonista todo olía a queso; naturalmente, su padre era quesero.

Allí aprendí yo,  a convivir con las más claras contradicciones: cómo explicarse, que el padre el El Mochuelo,  que tenía las uñas tan negras, trabajando con leche;  o por qué los quesos salían tan blancos siendo elaborados con aquellas uñas tan negras…

Allí acabé yo de entender lo que significa el sacrificio de toda una  familia,  por el simple hecho de querer lo mejor para sus hijos.

Allí comprendí  yo,  con Dimas el oficialito del banco, en qué consiste la espantá, y lo que supuso para las tres hermanas,  aquel hecho,  en un pueblo tan pequeño.

Así aprendí yo,  cómo Roque El Moñigo  precisaba de camorras, como el pan de cada día… y entonces me acordaba de alguien…

Los tres amigos de la novela se iban en pleno verano a darse un chapuzón a la Poza del Inglés; los niños de su edad, también nos íbamos a escondidas,en Navamorales   a La Chorrera… nos bañábamos en pelotas, y los más remilgados, con un calzoncillo viejo…

Una de las Guindillas, la mayor,  era machorra.

Allí pude confirmar yo,  aquello de que los ricos siempre se encariñan, cuando son ricos, por el lugar donde antes habían sido pobres; parece ser que ésta es la mejor manera de demostrar su cambio de posición y fortuna, y el más visible procedimiento para sentirse felices,  al ver que otros que eran pobres como ellos,  siguen siendo pobres a pesar del tiempo. Y pensando yo … le puse nombres …

Y me sobrevenía a mi,  un ejemplo al igual que a los tres amigos,  cuando saltaron la tapia de la casa del Indiano para coger manzanas. No sentían apetito por las manzanas, sino apetito por tomar el pulso  a una cosa prohibida. Y en este capítulo me acordé de un primo mío…

Allí aprendí yo,  que un día puede uno ser muy valiente, y al día siguiente,  un bragazas o un calzonzazos.

Con Germán El Tiñoso, descubrí yo,  que un sencillo pajarito, tu  mascota,  puede acarrearte enfermedades fatales.

Allí descubrí yo con Josefa, a lo que te puede llevar,  un estado de enajenación mental transitoria.

Allí logré yo entender lo que les ocurre a las mocitas,  que  se comen  el cocido antes de las doce….

Con el tío Aurelio conocí el arte cinegético,  y  muy bien,  quien  era un Gran Duque.

Allí descubrí yo, hasta dónde puede llegar la obstinación; y de ella presumía el padre de El Mochuelo; siempre quería tener razón: “desde el día de su boda, siempre le había gustado quedar encima de su mujer”

De El Mochuelo,  en su relación con la Mica, aprendí  aquello de  que,  cuando uno se enamora pierde todos los nortes,  y no es capaz de ver  ni un burro a tres pasos.

De don Moisés El Peón,  aprendí, que el maestro no puede presentarse en la escuela de cualquier manera; no es lo mismo que un quesero o un herrero,  por ejemplo. El cargo exige.

De don Jose, el cura, que “en realidad”, el día del juicio final,  habrá muy poca gente del pueblo  a la derecha de Nuestro Señor, si las actuales costumbres no se enmiendan radicalmente.

Con Quino, El Manco, aprendí que son infinitos los caminos del Señor.

También aprendí que, como la gota malaya, la asiduidad y la constancia,  terminan por mellar el hierro.

Con Delibes,  aprendí a diferenciar el toque de campanas: las campanas nunca dicen lo mismo: hay un repicar de los días festivos, y un doblar las campanas de un entierro. 

Con El Tiñoso aprendí algo tan importante,  como que las perdices al volar hacen “Prrrr” y no “Brrrr”

- Y al despertar, después de una noche casi  insomne, ya me tenían esperando el Coche de Línea, camino de Salamanca. Yo lloraba amargamente, y alguien me consolaba. ¡Animo, tú llegarás lejos!.

Nunca supe hasta entonces,  que Navamorales estuviera ligado a mí de aquella manera, tan absorbente, y a veces tan dolorosa; pero el progreso tiene estas cosas.

  ¡ Gracias Don Miguel!

DGH


 
 
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