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miércoles 06/enero/2010 20:32
RECUERDOS:
A Navamorales:
Mientras dure el sentir de mi recuerdo
Nunca podrá morir mi viejo pueblo.
Yo me acuerdo de mis años mozos:
De un pueblo de Castilla, en Salamanca
De una fuente de cántaros repleta
Que, al ocaso del sol, mozas llenaban.
De un despertar al alba sin relojes:
De un trinar de las aves que arrullaban
De un corral bullanguero en la mañana
Que a tus sueños de golpe despertaban
Yo me acuerdo del fuego que abrasaba:
Del color del serojo echando ascuas
Del calor de la encina que arropaba
De los fríos y las nieves en el alba.
Mientras dure el sentir de mis recuerdos
Nunca podrá morir mi viejo pueblo.
Yo recuerdo el despertar de los terneros:
Las pasturas y el “azúcar” que les daba.
Yo aprendí en las labores del ordeño
A beber la leche tibia de las vacas.
Y me acuerdo del fuego y del caldero:
De lo ricas que estaban las patatas
Que a los cerdos en gran algarabía
Mi tio Pedro en la pila les echaba.
Yo recuerdo, y me acuerdo de recuerdos:
Cuando al prado llevaba yo las vacas
Y arreaba al ganado por veredas
Y en mi burra sentado cabalgaba.
Mientras dure el sentir de mis recuerdos
Nunca podrá morir mi viejo pueblo.
Y recuerdo a mi tía, al mediodía:
En su silla sentada junto al fuego,
Conjugando la brasa y el puchero,
Resolviendo el almuerzo familiar.
De primero unas patatas coloradas,
Engordadas de sudores en las Vegas,
Por las aguas del Corneja refinadas,
Y tan rojas por los soles de la Vera.
Y de segundo, estrellaba,
Huevos fritos de corral,
Pimentón, ajo y aceite
y una “miajita” de sal.
De las eras salía el trigo
Y del trigo salía el pan.
Y el pan del “Horno” servía
Para empezar y acabar.
Y me acuerdo, ya en la calle, de la gente;
Te paraban y, con todo desparpajo, te espetaban:
¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? Y saludabas.
Y unos metros más allá, de nuevo recomenzabas.
Mientras dure el sentir de mis recuerdos
Nunca podrá morir mi viejo pueblo.
Avelino Hernández
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· autor: navamorales
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· autor: navamorales
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· autor: navamorales
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viernes 25/diciembre/2009 00:13
( Imaginemos estar en el año 2050 )
Queridos navamoraleños del 2010:
Nada más cuatro letras para comunicaros que estamos bien gracias a Dios, deseando que a la llegada de ésta, también vosotros os encontréis bien de salud. El motivo de la presente, no es otro, que comentaros como han cambiado las cosas desde aquel 2010 en que celebrábamos las Navidades en plena crisis económica, con aquel presidente de la ceja, que a base de talante nos introdujo en el callejón, que afortunadamente se ha superado. Estamos en el año 2050, y muchas cosas ya no son como eran; os cuento…
Como veis el mundo no se ha acabado, y los agoreros del 2000 ahora deben estar preparando otra embestida para el 2100, supongo. Pero eso sí, las temperaturas aquí en Navamorales se han extremado: son habituales los veinte y más grados bajo cero en invierno, y el calor de julio y agosto, cada vez se hace más insoportable; también se ha de decir que no hay familia que no tenga instalada una buena calefacción y un adecuado aire acondicionado. Abundan ya las casas climatizadas. Todo ello con el sello de la sostenibilidad.
En el 2010, eran los EEUU la gran potencia mundial, sin rival; hoy lo sigue siendo, pero la China le sigue muy de cerca; aquella guerra fría que vivimos entre Estados Unidos y Rusia, se vive hoy, a otro nivel, entre EE UU y China. ¿Recordáis aquel famoso libro de los años noventa ¡ Cuando China despierte ¡… pues bien: China ha despertado.
La inmigración, que en aquellos años nos inquietaba, es hoy un fenómeno generalizado; yo precisamente, soy abuelo de un niño precioso, negrito, y de una preciosa niña adoptada de una región de la América del Sur¿Qué haríamos tantos abuelitos de la llamada Europa del primer mundo, sin el cuidado de los inmigrantes? Creo que nos necesitamos los unos a los otros. El multiculturalismo, se ha impuesto en nuestra aldea global. También en Navamorales.
Aquellos medios, casi mágicos aquí en Navamorales, como lo eran el móvil o internet, lo son aquí también hoy, un hecho generalizado. Hasta hace unos años el entorno a la plaza, y al ayuntamiento, lo eran de libre acceso a la red. Hoy el acceso a internet es una necesidad tan demandada, como la sanidad o la educación. Desde cualquier lugar del campo o la ciudad el acceso es posible.
Eso sí, la familia hoy en día es otra cosa; aquella estructura patriarcal, de un padre una madre y los hijos, en donde también convivía algún abuelo, prácticamente ha desaparecido. Aquí en Navamorales, se han instalado desde hace algunas décadas parejas, e incluso familias, provenientes de los lugares más insospechados, hace tiempo. En el barrio desde donde te escribo actualmente, hay seis casas ocupadas, en donde la estructura es de lo más variada: una pareja ya mayor, que se instaló aquí hacia el año 2007 u 2008, que continúan con su cultivo de hortalizas en el más puro estilo ecológico-hippy de hace años; luego, a poca distancia, hay otra vivienda ocupada por dos gays con tres hijos de adopción, que con frecuencia viven temporalmente aquí también con sus parejas. En la misma calle, conviven dos lesbianas en solitario, que sustituyeron a otras dos que abandonaron hace un año la vivienda que habían adquirido en alquiler. En fin una población flotante, que se mueve entre Navamorales y la capital de lo que queda del Estado. ¡Ah ¡ en la plaza, en la mejor casa del pueblo, en la actualidad, se ha instalado una comuna de jóvenes, que se han negado a empadronar, pese a que viven y utilizan los servicios de la comunidad, como cualesquiera otros vecinos; aquí el consistorio, tiene un problema de aquí te espero …
Eso sí, no queda ninguna construcción antigua salvo las ruínas de unas viviendas que había en la parte alta de la Era Cerrá. Cada nuevo propietario ha adecuado las viviendas al máximo confort, y hoy la robótica nos invade por doquier. Ya os enviaré una vista panorámica de la última urbanización, para que os hagáis una idea. Comienzan a menudear también construcciones, postmodernas, autosufucientes y con energías limpias, en cualquier rincón del término municipal: unas fijas, y otras móviles e intercambiables.
Recordaríes muy bien los peñascales de la Renta, Cabeza la Porra, el Maural o la zona de las Berrocosas... poco se hubieran imaginado nuestros abuelos, que hoy, aquellas peñascaleras son buscadas y a qué precios, como principal soporte de una construcción modernista.
¿ Que de qué viven los nuevos navamoraleños? Bueno, es una población flotante como os decía; una buena parte trabajan como freelance, otros dicen que en una multinacional, y el caso es que, con los medios tan sofisticados que tenemos, no es necesario moverte de casa, para sacarte un buen sueldo. Eso sí, todo el mundo está continuamente conectado a la red, y en el despacho particular no faltan los últimos medios, que va poniendo en nuestras manos la tecnología más moderna. Son residuales las familias que viven de la ganadería y de la agricultura intensiva y, que afortunadamente nos suministran productos de la más alta calidad, a los habitantes del pueblo. Las zonas próximas al casco urbano, se han convertido en huertos ecológicos de alto valor. Hoy, es posible beber leche recién ordeñada, como se hacía hace 70 años en Navamorales. A sólo un kilómetro y medio del casco urbano, en el alto del Oruguillo, se acaba de inaugurar un magnífico, aunque diminuto, helipuerto.
El otro día me invitó mi vecino más próximo, a disfrutar de un concierto en directo de nuestro cantante preferido: y es que en su salón-hall, nos proyectó el concierto que en aquellos momentos se llevaba acabo en Los Ángeles ( EEUU)
El entorno del ayuntamiento y de la plaza mayor han sido declarados zonas peatonales y, aunque todo el mundo dispone de vehículo electrico propio, bajo en contaminación, existe una red de transporte público cómodo para acercarse a Salamanca o a la misma capital de España. La bicicleta a motor (inducido por una carga solar adherida al soporte de la bicicleta), con autonómía para unas dos horas, se ha convertido en el vehículo más utilizado.
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( Perdonad amigos, pero os he dejar un momento; dentro de 15 minutos he de estar listo para participar por videoconferencia con mi empresa, que es quien me paga. Volveré pronto. Hasta luego)
( Perdonad amigos, pero os he dejar un momento; dentro de 15 minutos he de estar listo para participar por videoconferencia con mi empresa, que es quien me paga. Volveré pronto. Hasta luego) dgh
Ya estoy de nuevo con vosotros. Todo ha ido perfecto. Recibiré una imdemnización extra el próximo més debido a mis aportaciones extraordinarias desde Navamorales.
Ya estoy de nuevo con vosotros. Todo ha ido perfecto. Recibiré una imdemnización extra el próximo més, debido a mis aportaciones extraordinarias desde Navamorales.
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Con que se ha puesto de moda vivir en el campo, y el suelo urbanizable no tiene restricciones, cuando paseas por el término municipal, observas que han proliferado la instalación de construcciones de madera, que los residentes cambian de ubicación cada temporada; es decir, este año vives en Cabeza la Porra, orientado a la salida del sol, con vistas al castillo de El Mirón, y al año próximo, esa misma casa es trasladada a la orilla del Tormes, para pasar al año siguiente al alto de Los Cerros, con vistas al Corneja...
Casa ubicada en El Chorro, con vistas a la Sierra de Gredos.
El acceso a internet que se ha generalizado, funciona, no obstante con una serie de restricciones, ya que hemos aprendido que tener más seguridad, implica restricciones en el ámbito de la libertad. Hoy sí, el acceso está al alcance de todo el mundo, pero existen un sin fin de páginas, para cuyo acceso necesitas de una autorización especial. El DNI electrónico es una necesidad vital. Los conceptos de movilidad y flexibilidad se resumen hoy en lo que se conoce como el mobiquity
Comienza a ser habitual la implantación del xip (one), que contiene una serie de utilidades antes nunca imaginables: los hay de diversos tipos y con diversas aplicaciones. La última variedad del mercado contiene un soffware que incorpora GPS, datos personales, físcales y médicos. No obstante, ya se han dado varios casos, en los que la empresa matriz, ha utilizado indebidamente los datos personales de sus usuarios, lo cual ha repercutido con efectos nefastos para personas concretas.
La medicina ha avanzado mucho en estos cuarenta años. Hoy las intervenciones quirúrgicas no suelen tener secuelas, ya que en raras ocasiones el paciente sufre traumatismos por la misma intervención. Las hospitalizaciones son por un tiempo mínimo, y la UDH (unidades de hospitalización) están repartidas por todo el territorio nacional, con conexiones a los grandes centros médicos (GCM), que es desde donde se efectúan las intervenciones, via telemática. Estos centros cuentan con expertos muy preparados en cada una de las patologías. En el ámbito de la salud y de la sanidad en general, casi siempre se opta por los tratamientos personalizados no invasivos.
La esperanza de vida ya está por los 90 años; y desde hace varias décadas la población laboral se alarga hasta casi los 75 años. ¿ Os acordáis cuando ciertas empresas jubilaban a sus trabajadores a los 50 ó 55 años? Aquello, que llamábamos pre-jubilación, es un fenómeno impensable. Hoy se considera que a los cincuenta años la mayoría de las personas están en la mejor edad y forma de aprovechamiento profesional. Y también se ha de decir que hay otros parámetros que han cambiado: la escolaridad obligatoria está fijada en los 19 años. Y las dilatadas carreras universitarias llevan a nuestros jóvenes a prolongar su preparación hasta los 30 años. Hoy, hay un buen sector de personal en plena producción, que ha llegado al mercado de trabajo procedente de la post-jubilación; ¡sí, sí, como lo oís! Un buen número de personas, después de jubiladas en su empresa, son solicitadas por esa misma empresa o por otra, para seguir aprovechando su experiencia y preparación. Estos casos, hace unas décadas, pocas veces pasaban... aunque recuerdo que el complejo de Radio y Televisión Española, ya en aquel entonces fichó a un señor octogenario, para la dirección del ente.
Por nuestras calles se siente hablar a personas con acentos diferentes, y en lenguas diferentes; de hecho alguien ha llegado a afirmar- exajerando claro- que en la fiesta del pueblo del año pasado, aquello parecía, más bien, la ONU.
Navamorales cuenta hoy con un complejo educativo, que no se parece en nada a la antigua escuela. Las nuevas tecnologías han dado un vuelco al concepto de escuela y, al concepto más amplio de la educación.El libro clásico, se ha convertido hoy en los e-books (libros digitales) que comienzan a ser de nuevo superados por nuevas tecnologías de ida y vuelta, interactivo quiero decir, en lo que se refiera a la combinción de audios y videos en nuevos formatos digitalizados. El maesto de hoy en día ya no lo sabe todo, es un simple moderador, con una fuerte formación en técnicas de manejo de grupos, y formación personalizada. El control emocional forma parte de las terapias más generalizadas que necesitan los jóvenes de hoy. El estrees hace estragos en esta población postmoderna. Nuestros hijos son alumnos del siglo XXI, que ya no necesitan aquellos profesores del siglo XX, y mucho menos asistir a aquella antigua escuela del siglo XIX. El sistema educativo se ha visto superado y obligado a cambiar.
El trabajo, como elemento central de la vida del individuo, ha dejado paso a la era del ocio total. La prolongación de la esperanza de vida ha dado paso a prioridades antes poco bien vistas; y es que hoy (2050), después del comer y el vestir, las inversiones prioritarias están en el campo de la cirugía plástica, (¿recordáis el botox?), la conexíon a las redes star-system, asistencia diaria a cursos de relajación, tutorías individualizadas para los niños, televisión de pago etc.
Y, amigos navamoraleños, el mundo todo, se mueve, cambia, o mejor dicho, casi todo. No quiero deciros que mis previsiones se tengan que cumplir, pero, hoy (año 2050, como en aquel 2010), del que ya casi ni nos acordamos, hay dos certezas que continúan siendo inamovibles: La una es, que nos tenemos que morir. Cierto. Y la otra es, que entonces pagábamos impuestos y, hoy lo seguimos haciendo... Saludos y salud para todos.
DGH
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· autor: navamorales
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jueves 24/diciembre/2009 23:29
A BOLAZOS
Nuestros antepasados debieron de aburrirse mucho –piensa un niño, o un joven de hoy- cuando le pones en situación.
¡Pobres! qué podrían hacer, si no sabían qué era la Wii, no tenían un ordenador, nunca jamás tuvieron en su mano la Play (ni la I, ni la II). En ningún caso pudieron adherir su perfil en Facebook, ni podían navegar por la red de redes. Pero… ¡en algo se debían de entretener!
- Sí, claro; el que suscribe, navamoraleño de pro, ya hace algunas décadas, también fue niño, y… ¡claro que se entretenía! y mucho, y muy bien. Y se socializó, y tuvo amigos (que conserva), y con ellos pasaba horas interminables…
-¿Dónde? Pues en la calle. En Navamorales nunca existió el parque. La calle, ese magnífico espacio perdido en la ciudad, donde sí hay niños, pero no espacio para ellos. En Navamorales, hubo y hay calles; y calles anchas; el problema es que hoy no hay niños. Pero en mi época, había niños, y niñas. Y todos y todas aprendimos la vida, en la calle.
Algunas cosas han cambiado; entonces, según dicen ahora, estábamos inmersos en una sociedad machista. Y algo debía de haber, porque los niños jugaban con los niños, y las niñas con las niñas. Cuando alguno/a traspasaba la línea de género, trazada por la costumbre, tanto en un sentido como en otro, la cosa no estaba bien vista. Y los juegos eran por descontado, bien delimitados: juegos de niños o de niñas; sin confusiones.
En estos días invernales, me viene a la cabeza uno de los juegos aparentemente ingenuos, o hasta violentos, de entre los muchos que nos entretenían, y no era otro que, aquel que aprovechando los días que nevaba, que entonces lo eran con cierta frecuencia, se creaban dos grupos, entre los que se entablaba una pelea, que con frecuencia superaba el contenido lúdico de las primeras jugadas.
Solía suceder, sin programación previa, al salir de la escuela. Dos equipos. Dos equipos que se iban formando sin otra regla que la orientación, que cada uno trazaba para dirigirse a su casa. Los niños, en Navamorales, no nos quedábamos al comedor, ni estábamos apuntados a actividades extraescolares al salir de la escuela. Se salía de la escuela, y se tenía que ir a casa a comer. Así como tampoco te venían a buscar las mamás en el 4X4, ni los abuelos, ni el canguro… resulta que salías de la escuela y te dirigías a tu casa, utilizando el camino más corto.
De esta forma, los del Barrio-Arriba, se iban p’arriba, y los del Barrio Abajo, se iban p’abajo. Hasta aquí todo normal. Es lo que se hacía cada día, al fin y al cabo.
Pero hete aquí, tal como dicen, que donde está la tentación está el peligro. Y la nieve era la tentación, y la nieve era un peligro. Los niños, incluso los niños de hoy en día, cuando pisan la nieve, aunque sea por primera vez, de forma innata, como instintiva, se agachan y cogen un puñado de nieve y se la tiran al ser andante más próximo que se les ponga a tiro.
Digo yo, que debe ser como algo que se lleva en los genes. Lo que pasa es que, los niños de Navamorales sólo teníamos al alcance nieve, y nos peleábamos jugando con bolas de nieve. Hay otros que han progresado más, tienen misiles, y hacen la guerra...
Pero volvamos a nuestro juego. Dos bandos, de entrada inconexos: los del Barrio-Arriba contra los del Barrio-Abajo. Si hay dos bandos, la batalla es casi una necesidad. Bastaría, con que un activista diera el grito de guerra, ¡A por ellos!, para que el inicio de la contienda se hubiera producido. Ya tenemos todos los ingredientes para la conformación del juego, o si queréis de la batalla.
a/ Dos contendientes: los de Arriba, contra los de Abajo.
b/ Inicio: a partir del grito surgido en uno de los bandos ¡ A por ellos!
c/ Lugar de inicio: La plaza de Navamorales, donde está ubicada la escuela.
d/ Munición a utilizar: nieve compactada con las dos manos y recogida del suelo.
e/ Reglas mínimamente pactadas: debía lanzarse los bolos contra el enemigo, preferentemente al cuerpo, no a la cabeza; y sobre todo, nunca a la cara.
f/ Objetivo: El bando perdedor era obligado a ir perdiendo terreno, a replegarse, a dispersarse y admitir que quedaba humillado por el equipo rival.
g/ Fin de la guerra o armisticio: Los finales de la batalla solían ser casi siempre difusos; que uno de los contendientes ganara, y por ende el otro perdiera. Pero ya sabemos hoy los mayores, que en las guerras, unos son los que la inician, otros los que las acaban, unos los que incitan a la misma por intereses, y se forran, y otros los que salen chamuscados de la misma.
Pues en nuestro juego, pasaba tres cuartos de lo mismo. Los contendientes, en su inmensa mayoría se habían visto envueltos en la batalla, casi de forma circunstancial; les había cogido el inicio en aquel bando, cuando estalló la guerra. Y allí estaban, e incluso el inicio les parecía de lo más divertido. Todo era un toma y daca, sin aparentes mayores consecuencias. Tú me tiras a mí, yo te la devuelvo.
Como en las guerra de verdad, era importante que los avances o retiradas se hicieran al unísono; flaco servicio hacías a tu bando si huías corriendo para meterte en casa, o llamabas a tu hermano mayor, o a tu padre; eso era ser un “cagao”. Tampoco debías meterte en una calleja sin salida.
Sobre la munición, ya hemos especificado que era la más abundante al alcance de la mano: la nieve que de forma natural había caído aquella mima mañana, o la noche anterior. El calibre no dependía sino de la cantidad que te cupiera entre las dos manos. Y hasta aquí podríamos decir que asistimos a una guerra justa.
La cosa se complica, cuando algún receptor de un misil se siente agraviado por el enemigo y, pasa a saltarse las reglas pactadas, para incorporar al misil una cabeza nuclear, que podríamos decir no era otra cosa, que envolver de nieve un canto, una piedrecita, hallada en el mismo lugar.
Aquí la cosa se complica, y podríamos decir que entramos en la fase, de lo que se ha venido a llamar guerra sucia.
Es a partir de este punto de no retorno, en donde las reglas no son respetadas, donde es presumible que la contienda discurra por unos derroteros oscuros, aunque en cierto modo previsibles. Si el nuevo misil con cabeza nuclear incorporada, alcanzaba al enemigo en el cuerpo, mal que bien, se apreciaba el impacto pero la cosa ni iba mucho más allá. El receptor lo notaba y se hacía eco de que había sido impactado por fuego enemigo, de diferente calibre. No había tiempo, sin embargo, de detener la batalla para analizar la munición.
Como todas las guerras, cada uno de los bandos tiene por objetivo, acabar humillando al bando contrario, utilizando los medios disponibles a su alcance. Y si uno, en el fragor de la batalla, se olvida de las reglas, y la piedra estaba allí, ¡provocando! , lo más fácil es que se incorpore como arma, que el que la utiliza, dirá siempre que no es, sinó, utilizada en defensa propia… y que quién comenzó antes es el de enfrente.
No tardará mucho en producirse la masacre. Y es que quien juega con fuego se acaba quemando; que aquí no pega mucho, porque más bien se jugaba con hielo, y las manos se quedaban hasta paralizadas con la nieve, de lo frías que se te ponían; aunque aprendimos que después, también el calor que se producía en las manos, era casi irresistible: un fenómeno físico que alguien explicará mejor que yo.
De pronto se observa a algún contendiente derribado con las manos en la cara o en la cabeza, sangrando: este es el principio del fin.
- Alguien se adelanta:
- ¡ ya lo sabía, que esto acabaría así !
¡ Rápido a urgencias ¡
Y por último , llega el fin de la guerra o armisticio. Casi como en las guerras de verdad, es un tercero que impone la ley del más fuerte, y obliga a los contendientes a dejar de un lado el ardor guerrero.
También como por arte de magia, aunque no era tal: aparecía algún padre, que harto de esperar, con la mesa puesta ha salido a la puerta a ver si llega su retoño. Visto el panorama, reclama la presencia de su vástago, se desata el cinto, y al primer zurriagazo, a su hijo en primer lugar, claro está, acaba de forma casi instantánea, súbita se diría, con la desaforada pelea.
En cuestión de segundos se podría decir que la guerra había terminado.
DGH
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· autor: navamorales
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miércoles 02/diciembre/2009 00:16
Entre la sal de la tierra y el síndrome de Ulises
LA SAL DE LA TIERRA:
Unos mineros chicanos de Nuevo Méjico sufren una terrible discriminación respecto a sus compañeros blancos. Tras un accidente en la mina provocan una huelga a la que se unen sus mujeres. Contrariados al principio, los hombres acaban comprendiendo que luchar todos juntos será la manera de cambiar su destino.
Director: Herbert Biberman/ año 1954
Intérpretes: Rosaura Revueltas y Juán Chacón.
SÍNDROME DE ULISES
El Síndrome de Ulises, también conocido como síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple, es un síndrome de naturaleza psicológica que se caracteriza por un sin vivir desapacible que viene asociado a la problemática de los emigrantes al afincarse en la nueva residencia.
El nombre viene derivado del héroe mítico Ulises, el cual, perdido durante varios años (diez según Homero) en su camino de vuelta a Ïtaca, añoraba su tierra de origen, pero, se veía imposibilitado de volver a ella.
* Ulises es el protagonista de La Odisea de Homero
Según su descubridor, el doctor Josefa Achótegui, Psiquiatra del SAPPIR y profesor titular de la Universidad de Barcelona, es " una situación de estrés límite, con cuatro factores vinculantes: soledad al no poder traer a su familia; sentimiento interno de fracaso, al no tener facilidades para acceder al mundo laboral; sentimiento de miedo, por estar muchas veces vinculados a mafias; y sentimiento de lucha para sobrevivir". Hoy se calcula que puede haber en España unas 800.000 personas afectadas por esta enfermedad. Pero la verdad es que de alguna manera participamos todos de esta angustia: todos somos en alguna medida emigrantes. Yo también.
El síndrome de Ulises no sólo actúa por si mismo, sino que, como toda situación de estrés, contribuye a acelerar o desarrollar ciertas patologías que podían hallarse latentes en aquellos que lo sufren. Por ejemplo, pacientes con predisposición a desarrollar brotes sicóticos, que pueden ver acelerada o aumentada su aparición a causa del estrés, de ahí que la tasa de estas patologías sean mayores en el colectivo de inmigrantes, que en el de la población en general.
TODOS SOMOS INMIGRANTES
Me atrevo a asegurar que no hay hoy familia en Navamorales que no participe por activa o por pasiva del fenómeno de la emigración. Yo emigré de Navamorales, como se decía allí, había que salir fuera a buscarse los garbanzos; y en algún momento me he sentido atrapado, entre las dos cabeceras de este escrito: entre la sal de la tierra y el síndrome de Ulises.
Navamorales fue desde hace muchos años un pueblo de emigrantes: que yo recuerde, y por lo que se sabe, alguno de mis familiares fueron a hacer las américas, en oleadas que salieron con destino a Cuba o a países sudamericanos, principalmente Argentina; esto ocurría entre la última década del siglo XIX y el primer tercio del siglo pasado. Luego ya en la posguerra, Navamorales exportó mano de obra dirigida hacia el norte de España, País Vasco en concreto, y algo más tarde hacia el conurbano de la capital: Madrid. En menor medida hacia otras partes de la geografía peninsular.
Pues bien, siendo emigrante, aunque bien es verdad que con diferencia a los inmigrantes actuales que están llegando a la península, en algún momento entre mis vivencias me he sentido envuelto entre esos dos sentimientos de apego y desapego; quiero ser de … pero mis circunstancias me empujan a dejar de ser de … Esta difícil acomodación puede propiciar situaciones de estrés por las cuales, esta contradicción se convierte en el nudo gordiano de nuestra existencia.
El problema que yo percibo como difícil de hacer compatible es el del desapego. Y es que cuando te vas a vivir a un nuevo domicilio, en una ciudad diferente, dejas atrás todo un bagaje que se corresponde con tus vivencias previas; ese bagaje puede no ser del todo compatible con el concurso de costumbres, que son normas sociales asentadas en la nueva ubicación.
El lugar de nacimiento, suele ser compatible con el apego a esa tierra, con la que se afianza una vinculación afectiva de carácter duradero, y singular; con esa tierra, en donde has dado los primeros pasos de tu socialización, tu primera escuela, tus primeros amigos, ¡ qué decir de la familia donde has nacido!, la calle en donde te has criado etc. conforman un bagaje, nada despreciable, cuando das el paso de cambiarte a vivir a un nuevo pueblo, a una nueva ciudad, o a veces a un país diferente.
Destaco, cómo no, la importancia de la familia, como primer contexto social en el que de pequeños, nos desenvolvemos y aprendemos nuestras primeras palabras, nuestras primeras experiencias, nuestras primeras relaciones; pero lo es también el conjunto familiar, los amigos y la propia calle, lo que ha conformado en Navamorales, a cada uno de nosotros.
Dejando de lado aquí, la importancia del apego familiar, base del apego emocional de cada cual, es la tierra propia, la patria chica, la que a buen seguro que labró en los primeros años, el conjunto de habilidades psicológicas y sociales que serían la base de una formación propia en el futuro.
En cualquier caso quisiera dejar claro que esa cristalización en positivo, sobre esos valores navamoraleños, acabarían en el terreno de lo patológico si no evolucionaran y dejaran espacio a la superposición de otros valores, tan positivos, que se pueden encontrar en cada lugar, diferente al nuestro de origen.
Conjugar la sal de la tierra, que la tiene, y deshacer el mito de Ulises, es una tela tan difícil de tejer y de acabar, como la que cada día hacía y deshacía Penélope.
Penélope, esposa de Ulises; espera, tejiendo y destejiendo, la vuelta de su marido de la guerra de Troya.
¿Emigro y me olvido? – Entonces me integro. ¿O me integro y no me olvido? ¿Espero?. Vivo sin vivir en mi …
El destete emocional, es un trauma difícil respecto el que deja su tierra. El emigrante tiene apetencias de salir de su casa; de buscar una vida mejor; pero eso tiene un coste; estos días lo estamos viendo con las pateras que intentan llegan a Canarias y a otras costas peninsulares.
A veces un coste demasiado alto. Coste total. A veces el riesgo es tan alto que en ello se juegan la vida.
* Estampa del migrante
Salir de casa es asumir un riesgo; y el que no se arriesga no pasa la mar…
Explicar la posible concurrencia de ambas opciones, conjugarlas y enriquecerse de ambas: eso es una suerte.
dgh
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· autor: navamorales
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viernes 20/noviembre/2009 00:15
A la encina vieja
Entre la vegetación más representativa del término municipal de Navamorales, en cuanto a grandes árboles, sobresale la encina. Ella representa un manto, que visto desde las alturas, nos ofrece una panorámica de supuesto verdor, en buena parte de las tierras que rodean en nucleo urbano.
Hoy puede entenderse perfectamente aquella expresión por la cual una ardilla se podía pasear desde los Pirineos hasta el estrecho de Gibraltar, sin poner sus pies en el suelo; porque aún siendo verdad que España se desertiza, y que los incencios veraniegos queman nuestros bosques, no es menos verdad, que la masa arbórea boscosa en todo el territorio nacional está creciendo. Y ello se debe sobre todo a la reducción drástica del cultivos de cereales en buena parte del territorio, y de forma casi absoluta en Navamorales.
Hoy, y pese a la irregular distribución de la mas forestal en el término, la cantidad de árboles ha aumentado considerablemente; y de forma extraordinaria, las encinas. Hasta hace un par de décadas, cada temporada se "caía" alguna encina, para aprovechar la leña, en sus diversos formatos: las ramas o serojas, las mismas hoja para el borrajo, y las ramas gruesas y el tronco para hacer astillas, que una vez secas, constituyen uno de los mejores combustibles, desprendiendo un gratísimo calor, duradero en forma de ascuas. Del aprovechamiento de las raices de la encina ya hicimos mención en otra entrada.
Pues bien, como decíamos, desde hace un par de décadas, es bastante difícil conseguir permiso oficial para "caer" una encina; pero es que además, deben ser muy pocoas las propuestas al respecto, ya que las viviendas han desestimado, por su estructura moderna, el antiguo hecho social de la reunión familiar al amor de la lumbre. Hoy, desgraciadamente, no hay familia, ho hay lumbre, y se nos ha colado en el salón un invitado, que suele ocupar el lugar preferido, y que distrae, y de qué manera: La televisión.
Pero volvamos a la importancia de nuestra protagonista: la encina. Al margen de la importancia que tuvo siempre en Navamorales como leña combustible para asistir la cocina, hoy se aprecia su valor como sumidero de carbono. Y es que en los tiempos que corren conviene ensalzar el papel de los bosques, y encinares de nuestro entorno como freno al calentamiento global. Y es que nuestro término municpal, es hoy en día de los que permanecen casi immaculados, por decirlo de alguna manera.
Sólo Antonio Machado podía describir con esta sobriedad y acierto el encanto de nuestra protagonista, y es por ello que lo reproducimos a continuación.
Nada es lindo ni arrogante
en tu porte, ni guerrero.
Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo a la ley de la vida,
que es vivir como se puede
¡Encinares castellanos
en laderas y altozanos,
serrijones y colinas
llenos de oscura maleza,
encinas, pardas encinas;
humildad y fortaleza!
Mientras que llenándoos va
el hacha de calvijares,
¿nadie cantaros sabrá,
encinares?
El roble es la guerra, el roble
dice el valor y el coraje,
rabia inmoble
en su torcido ramaje;
y es más rudo
que la encina, más nervudo,
más altivo y más señor.
El alto roble parece
que recalca y ennudece
su robustez como atleta
que, erguido, afinca en el suelo.
El pino es el mar y el cielo
y la montaña: el planeta.
La palmera es el desierto,
el sol y la lejanía:
la sed; una fuente fría
soñada en el campo yerto.
Las hayas son la leyenda.
Alguien, en las viejas hayas,
leía una historia horrenda
de crímenes y batallas.
¿Quién ha visto sin temblar
un hayedo en un pinar?
Los chopos son la ribera,
liras de la primavera,
cerca del agua que fluye,
pasa y huye,
viva o lenta,
que se emboca turbulenta
o en remanso se dilata.
En su eterno escalofrío
copian del agua del río
las vivas ondas de plata.
De los parques las olmedas
son las buenas arboledas
que nos han visto jugar,
cuando eran nuestros cabellos
rubios y, con nieve en ellos,
nos han de ver meditar.
Tiene el manzano el olor
de su poma,
el eucalipto el aroma
de sus hojas, de su flor
el naranjo la fragancia;
y es del huerto
la elegancia
el ciprés oscuro y yerto.
¿Qué tienes tú, negra encina
campesina,
con tus ramas sin color
en el campo sin verdor;
con tu tronco ceniciento
sin esbeltez ni altiveza,
con tu vigor sin tormento,
y tu humildad que es firmeza?
En tu copa ancha y redonda
nada brilla,
ni tu verdioscura fronda
ni tu flor verdiamarilla.
Nada es lindo ni arrogante
en tu porte, ni guerrero,
nada fiero
que aderece su talante.
Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo a la ley de la vida,
que es vivir como se puede.
El campo mismo se hizo
árbol en ti, parda encina.
Ya bajo el sol que calcina,
ya contra el hielo invernizo,
el bochorno y la borrasca,
el agosto y el enero,
los copos de la nevasca,
los hilos del aguacero,
siempre firme, siempre igual,
impasible, casta y buena,
¡oh tú, robusta y serena,
eterna encina rural
de los negros encinares
de la raya aragonesa
y las crestas militares
de la tierra pamplonesa;
encinas de Extremadura,
de Castilla, que hizo a España,
encinas de la llanura,
del cerro y de la montaña;
encinas del alto llano
que el joven Duero rodea,
y del Tajo que serpea
por el suelo toledano;
encinas de junto al mar
—en Santander—, encinar
que pones tu nota arisca,
como un castellano ceño,
en Córdoba la morisca,
y tú, encinar madrileño,
bajo Guadarrama frío,
tan hermoso, tan sombrío,
con tu adustez castellana
corrigiendo,
la vanidad y el atuendo
y la hetiquez cortesana!...
Ya sé, encinas
campesinas,
que os pintaron, con lebreles
elegantes y corceles,
los más egregios pinceles,
y os cantaron los poetas
augustales,
que os asordan escopetas
de cazadores reales;
mas sois el campo y el lar
y la sombra tutelar
de los buenos aldeanos
que visten parda estameña,
y que cortan vuestra leña
con sus manos.
Nada es lindo ni arrogante
en tu porte, ni guerrero.
Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo a la ley de la vida,
que es vivir como se puede.
" Las encinas " de Antonio Machado
SOS: Noticia de última hora: " Las encinas mueren de infarto. Es una enfermedad súbita y fulminante. Un colapso vascular que las puede matar en pocos días o dejarlas medio secas uno o dos años hasta que se secan definitivamente". En Navamorales sabemos muy bien que ocurrió con los álamos y la alameda. ¡ Salvemos las encinas !
DGH
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· autor: navamorales
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