Aun hay tiempo.
Huye, escapa, desaparece
entre las bruma inquieta del alba dormida.
Salta el muro del desprecio,
deja atrás el vidrio húmedo tras el que caen las lágrimas.
Visita a cada paso el siguiente instante,
pisotea la gélida vereda que recoge tu aliento.
Huye. No mires atrás.
Nosotros no te seguiremos.
(Pedro A. López. Huidas.3)