El viajero asoma su mirada hacia el último giro de las manecillas del reloj. Como acostumbra. Pero en esta ocasión solo halla la desesperanza, soplos del ayer, el agrio vuelo del olvido…
Mi ayer son algas de pasión,
luces de espuma.
Y una arena insaciable que devora
los cuerpos submarinos.
Un cielo blando donde beben
las palomas sin rumbo del estío.
J. Siles. (Biografía)