Me estremezco al mirar por la ventana.
No alcanzan mis ojos la vecina montaña.
Esta oscuridad que late al alba,
enmudece la dolorida boca,
que adorna mi rostro impenitente.
Mis sentidos ansían el inservible sonido,
la palabra letal , el liberador grito
que rompa el horizonte.
Me siento casi oculto.
No veo las altas cumbres,
Pues me falla incluso la mirada.
Temblorosa mi mano,
ahuecado el paso temerario
que desearía abrazarse a las cumbres,
vomitar entre nubes para sentirme vivo…
Quiero un sol que me alumbre
siguiendo, mudo, inquieto, ausente, mi sendero:
Camino trillado de vida maltratada.
Fer. Alonso. (Me siento oculto)