Arañaste paredes con las uñas enteras.
Perforaste las puertas, las rejas, los candados
Con el rayo hiriente de tus ojos.
Hundiste tu huella en los caminos
Pretendiendo huir de la neblina
En que has vivido reo de pensamientos.
Mas nada te dejará escapar.
Tú solo vives
Anclado en la orilla del sendero.
Los demás te miran al pasar
Mientras lloras lágrimas de espera.
(Pedro A. López. Orillas)