Hurgando en mi biblioteca personal, me encontré con un texto que desvirtúa la afirmación que suelen hacer muchos editores y vendedores de libros en nuestro país: “Publicar poesía no es rentable porque ésta, no tiene el mismo poder que posee la novela para desconectar al lector de
su propio entorno, y llevarlo a todos los espacios concernientes a los personajes de la historia”