Hay cosas que obsesionan, yo lo sé…
Ahora sí es verdad que uno tiene que comenzar a pensar mal de Rafael Correa y su fijación tipo atracción fatal por Álvaro Uribe Vélez (seguro se le aparece en sueños). Ya no le basta con insultarlo directamente, ahora se va en una de agarrarlo y atacarlo por los lados (y aquí no infiero nada sexual). Por ello le envía cartas a Ingrid Betancourt, regañándola, resentido y dolido por todo lo bueno que ella dijo de Uribe, apoyando y aprobando la ejecución militar donde fue rescatada. ¡Qué boba, tan agradecida por tampoco!, piensa él. A su manera de ver, ella debió esperar que la liberaran con arreglos políticos de gente tan eficiente como él o Hugo Chávez, después de todo eso no habría llevado más de siete, máximo ocho, años más. Ay, Rafael Correa, ocúpate de Ecuador, ¿a qué hora gobiernas, mijito? Pobres ecuatorianos, gente tan laboriosa y seria, padeciendo ese karma. ¿No será que ese tipo es Abdalá Bucaram con una máscara?
Julio César.
NOTA: Es de mi otro blog, el malo.