ADVERTENCIA: Por algunos correos he notado que algunos me tienen por romántico, alguien que escribe poesía, o que es sensible. La verdad, no lo creo. Pero me gusta como suena. A esas personas les pido que no entren en esta nota. Me aparto de todo eso para aligerar las entradas un poco (sé que la política cansa), cayendo en algo que me resulta fácil: lo simplón y ramplón de doble intensión. No lo tomen muy a mal los que me tienen en buena estima.
-Señora Gómez, ¡su marido está afuera! –se alarma el hombre.
-No se preocupe, señor Martínez. En este negocio me metí yo, y yo doy la cara como ve. Sé que me metí en un compromiso de pago grande, me dicen que es enorme. Pero yo puedo con ella.
Una noche estudias en tu residencia estudiantil, llaman a tu puerta y allí está, recién bañadito, mirada ardiente y voz baja y grave, con el balón bajo el brazo.
-¿Quieres jugar conmigo? –te pregunta.
¿Qué le dices? ¿Qué haces? ¿Te niegas? ¿Dirás que tienes que estudiar ecuaciones o el periodo medieval? ¿O caes de rodillas agradeciéndole al Cielo tu suerte para hacer nuevos amigos?
Julio César.
NOTA: Imagino que les sorprenderán un poco estos… relatillos. Pero la verdad es que me salen facilitos (mi ex suegra decía que yo era un tipo vulgar; ah, la querida viejita). De hecho mi otro blog es horroroso en este aspecto. Lo hice así para llamar la atención de quien entrara, se interesara y se quedara a leer lo demás, como en aquella película La Venganza de los Nerd y el cartel: SEXO ORAL… y ahora que capté tu atención quiero hablarte del recalentamiento global… Me había contenido de incluirlos aquí pero… no tuve tiempo para escribir nada más. Y como dije, esto sale fácil.