No tuve tiempo de pensar en nada muy profundo, aunque estas líneas así podrían terminar. Tengo facilidad para este tipo de cuentos, de hecho, como dije, lo único mío publicado son dos relatos del tipo subido de tono. Hay imágenes y situaciones que se conjugan en pocas líneas, hay quien lo hace con dos o tres, que te dejan sonriente y pensativo. Pero esto no lo es, intento jugar a la sutileza, desconcertar, sorprender, pero todos me adivinan. Chao.
-¡No vas a salir a la calle vestida así!
-Ay, mamá, tú no entiendes; necesito encontrar trabajo…
-¡No, no entiendo, mijita! ¿Buscar trabajo vestida así? ¿Trabajo de qué? ¿Ah?
-De los que dan real.
-¡Anda a vestirte! –le ruge.
“¿Qué tanto me mirará ese sujeto?” –pensaba Tony, inquieto ya.- “¿Le deberé plata? No me resulta familiar. ¿Quién será? Creo que nunca lo había visto en este gimnasio. Tiene buena pinta, aunque mis bíceps y pectorales están más desarrollados. Coño, me pilló mirándolo. Ahí viene, ahora me dirá alguna pesadez. Olvidé que ni aquí ni en las duchas se debe mirar mucho a nadie”. –se incomoda mientras el sujeto pasa tras él.
-Bonitas nalgas. Espero verlas mejor algún día… -y siguió.
Julio César.