-Resbálate y verás…
No se puede negar que en este mundo existen personas realmente atractivas, con ese no sé qué, y no sólo por el físico. El mortal común, como yo, que no creo tenerlo, se siente atraído a personas que tienen ese algo que no solamente gusta de forma sensual o sexual. Aunque todo apunta generalmente en esa dirección al final. Aquellas personas ácidamente inteligente, negramente divertidas, cruelmente mordaces tienen para mí un atractivo indiscutible. La ironía, el sarcasmo, ese cierto desden hacia la vida y otros, para mí es llamativo. Lo confieso, era seguidor y amaba a la gorda Rosanne, quien dudo mucho fuera el sueño de gloria de ninguna religión, y sin embargo… tenía eso que la hacía tan especial y esperada cada semana, al menos para mí. ¿Qué será de la vida de esa gordita tan dulcita?
Igual pasa con esa joven cualquiera que todos conocemos, que no es tan bonita, pero sí dulce de carácter, desenfadada, nada llena de problemas o preocupaciones, o que al menos no se molesta en torturar a otros contándolos. Dentro de ese rango, o tal vez gracias a esa base, están las amistades, las ciertas, aquellas que a veces se ven una o dos veces al año y que cuando aparecen uno siente que tal vez sea algo fastidioso, pero a los diez minutos ya ríes, estás alegre, quieres que te cuenten todo y tú contarle lo tuyo. Esa alegre intoxicación llamada felicidad siempre la he asociado un poco al gusto que se siente por otra gente, desde una base química del cuerpo. A las mujeres les molesta, lo creen sólo un rastro del primitivo masculino, pero muchos hombres fantaseamos con tener sexo con ellas, las amigas, algo grato, sin complicaciones, que provocó y se hizo.
Las mujeres se enrollan pensando siempre en ¿y después? No parece ocurrírseles que sólo se desea eso, un rato hoy, tal vez otro en una semana o dentro de un mes. Creo que esa necesidad tan grata y descomplicada lo asocian a una ligereza del cachondeo masculino. Por alguna razón las mujeres siempre dicen: los hombres sólo piensan en eso y lo hacen a cada rato, ¡cómo si fuera tan fácil! Por el otro lado, no es raro el tipo que al fantasear formar parte en una orgía, donde esté otro sujeto, invariablemente piense en un conocido, un amigo cualquiera, alguien que no de problemas, cuando no en un famoso. No lo dice, pero se acepta aunque uno no se detenga a pesar en ello. Tampoco nos gusta pensar en el por qué se pensó en ese alguien en particular. Hay gente que nos gusta, y, sorpresivamente, parecemos gustar a otros. A veces ocurre que uno se queda todo cortado cuando una amiga nueva, o el marido de una amiga que estuvo hablando toda la tarde con uno, dice: me agradas, eres una persona que gustas y caes bien.
Bien, esto viene dado en el rango de los mortales, pero del otro lado están esos monstruos de seducción, atractivo, brillo y sensualidad. Un sujeto como David Beckham, quien personalmente me parece detestable, es un tipo atractivo que parece causar una fascinación total tanto en hombres como en mujeres (es tan injusto para el resto). Igual esa diosa llamada Madonna. Con Brad Pitt me pasa algo como con Beckham, aunque imagino que debe ser increíble estar en su pellejo para unos carnavales en la isla de Margarita (seguro que termino internado en un hospital con lesiones sexuales graves, pero contento), no me parece la gran cosa en el fondo. No sé si es porque cierta película me encantó, pero Jake Gyllenhaal si me parece increíble. No es un tipo guapo según los cánones de los otros, pero gusta, al menos a mí, porque su cara siempre riente y sus personajes interpretados lo hacen verse como un buen tipo, amigo de los amigos, leal, sincero, buena gente, buen hijo, buen hermano. Por lo menos esa es la imagen que transmite. Es como Harrison Ford oMatthew Broderick, donde la capacidad actoral nos convence de que son así, gente sensible, maravillosa e increíble.
¿De las diosas?: Angelina Jolie, qué dudas caben. Esta mujer con su cabello negro lujurioso, sus ojos sesgados e intrigantes, sus labios voluptuosos que hablan de placeres pecaminosos, con ese cuerpo y ese aire de devoradora de hombres, de quien los amará hasta cansarse y no deteniéndose hasta hacerlos llorar, es una hechicera. En sus ojos hay algo oscuro que brilla, pero no ilusiona, y aunque va por el mundo cargando con el marido (que más parece un adorno) y los hijos, haciendo obras de caridad para ese cascaron caro e inútil que es la ONU, al menos yo no puedo dejar de pensar que en esos ojos brilla el alma de una felina, de una fiera que posiblemente no sea piadosa, caritativa ni fácil de saciar.
Sus películas de Lara Croft, las TOM RAIDER, fueron malísimas, pero malas con ganas, casi cayendo en la categoría de películas m… La dos no fue tan mala como la primera, que en verdad no tenía salvación… y sin embargo uno tiene las cintas en su casa, ¿por qué? No hay explicación. Y si se está mirando la televisión pasando los canales a las doce de la noche, y te la encuentras con su traje ajustado repartiendo puñetazos, te detienes allí. La miras, te dices que debe haber algo mejor, pero no puedes cambiar de canal. Algo parecido ocurre con las DURO DE MATAR, pero en esas se explica porque no fueron malas, hay mucha acción y es divertido ver a Bruce Willis cubierto de sangre a los cinco minutos luchando contra el mundo, sabiendo que él vencerá a los malos al final. Nada de eso pasa con las Tom Raider, pero ahí está Angelina Jolie en toda su gloria, gloria que no sería cubierta totalmente hasta su vampiresa de faldita de cuero bajando por un arnés en EL SEÑOR Y LA SEÑORA SMITH.
Recuerdo que hablando en el trabajo sobre la separación de Jennifer Aniston, quien nunca fue mi preferida en AMIGOS (yo amaba a Mónica), y Brad Pitt, yo comenté algo leído en una revista, que él deseaba iniciar una familia y Jennifer no quería la maternidad. Fue Liliana, una mujer, quién bramó:
-Esas son tonterías. Ese matrimonio se acabó porque la Angelina Jolie se cruzó en su camino. Esa mujer tiene un cuerpo y una sexualidad quevolvería loco al hombre que ella quisiera. Si a mí que soy mujer me parece atractiva.
Tuve que concordar con ella. Esta mujer morena, alta, esbelta, no tan moza ya, con su aire gatuno y ese mohín de boca es capaz de trastornar hasta al homosexual más seguro de sí. Hay gente con ese poder. Recuerdo que del beso de Madonna con Britney Spears, del que esta salió más loquita, siendo comentado en un programa norteamericano de farándula, un tipo joven, sonriente, dijo que había sido uno de los momentos más excitantes del mundo del espectáculo. Remachó diciendo: yo soy gay y me excité.
¿Gente que nace así? No, creo que eso se hace. Beckham, Madona y Angelina tuvieron sus inicios cuando los conocían sólo en sus casas. Se hicieron, pero a conciencia; pero viendo el desarrollo de cada uno, muchos caminos parecen algo espinosos, aunque el producto acabado valga la pena. En fin, es grato saber que esas fascinantes criaturas están ahí. Como todo el mundo, disfruto sabiendo que los cazaron comiendo perros calientes con los dedos llenos de salsa, o despeinados, o que tienen celulitis, pero no deseo para ellos ningún mal. Nada me han hecho, nada me deben, al contrario, es grato que en su ramo, cada uno de ellos exista… Como Harrison Ford, Lucy Lowless, mi amada Xena; o, gracias a Dios, Jake Gyllenhaal…
Julio César.