MUUUUAACHHH..
Reviviendo el juego donde se lesionó Lionel Messi, caí en cuenta qué tanto furor despiertan estos jóvenes jugadores argentinos de fútbol, pero también cuánta lealtades y devoción. La lista es larga, mucho más allá, y acá, de Maradona. Yo llego hasta él. Los nombres de otros astros resplandecientes del cielo austral, que los hay, no los domino. Pero ahí, sin esforzar mucho la memoria, llegan tres a la mente, Maradona, Batístuta y Messi… Pero fue cuando recordé que durante los días de Maradona, cuando ya era un rey decretado, un joven delgado, de cara afilada y larga melena amarillenta, también brillaba, Claudio Caniggia. Y era bueno.
¿Que habrá sido de la vida de ese señor? Sigue siendo un ídolo en su Argentina natal. Pero yo, de él me acuerdo haber leído que jugaba muy bien y… que su mujer declaró a la prensa que no le gustaban las muestras de afecto de Maradona para con su marido. No entiendo por qué. No es costumbre por estos lados, pero tal vez gente más a la europea que nosotrosacostumbren esas muestras viriles de afecto. No es como si se dieran sendos latazos a bocas selladas (ay, Dios, ¿y las lenguas?), con agarrones a ropas y cabellos, y jadeos. Obviamente a la señora no le caía bien el Pelusa, debió ser eso.
Julio César.