Esta ha sido una semana de lo más movida. Tanto que no me había dado cuenta de que las elecciones en España están allí a la vuelta de la esquina, y lamentablemente todo parece indicar que el PSOE las ganará. No lo digo por el partido, sino por el señor Rodríguez Zapatero y la gente lamentable de la que se rodeó para meter a España en tantos problemas. De Felipe González se tiene buenos recuerdos por estas tierras, de este hombre irresponsable y peligroso, no. No lo odio por socialista, yo lo fui antes (por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísimo culpa), sino por las maneras… no sé como explicarlo, de bodeguero de pueblo de actuar en cuestiones importantes, graves y delicadas. Es el claro ejemplo del politiquillo del momento y no del estadista que mira a futuro, del que se supone siempre únicamente se encuentra en el Tercer Mundo.
No hablaré de errores en su país, la mano floja con el terrorismo, y el que crezca la idea de desmembrar la república. Eso es grave de sí, pero no lo mencionaré, es cosa de los españoles, ellos sabrán lo que hacen. La cuestión que logra que lo meta en mi lista de enemigos personales (ojo, a Rodríguez Zapatero), es esa ligereza de mercadito sin vista para lo grande, cuando sostiene, justifica y defiende regimenes autoritarios, mientras les vende armas. Tan simple, tan marchante. Claro, puede esgrimirle al español común que hace negocios, y que eso es bueno para el país; para España. Pero cuando se tiene un régimen, cualquiera, donde cada día la situación se hace más intolerable e invisible, y los españoles, portugueses e italianos residente allí desde décadas atrás, así como toda la larga prole que tenga, deben escapar, rogando no perderlo todo, hablamos sólo de una primera oleada de problemas y tensiones que llevaran a su tierra de origen, una nueva migración.
Luego está todo aquel, grande o chico, con recursos o no, que siente que ya no puede continuar allí, en ese país rodeado de armas vendidas por España y Rusia, entre el hambre, la violencia, la inseguridad, mientras su ‘gobierno’ se dedica a perseguir voces disidentes, apoyado siempre por Rodríguez Zapatero, al punto de que ningún abuso, crimen y atropello puede ser denunciado; este sujeto intentará por todos los medios, lícitos o no, en emigrar, con sus problemas, sus mañas, su idiosincrasia que chocará con la ibérica, se quiera o no. Escapan de un infierno sostenido por vendedores de armas, en busca de algo más seguro, creando conflictos donde llegan. Y hay que estar claro, muchos españoles son racistas y xenófobos, aunque se proteste, aunque se diga que no porque es un rasgo de nativismo atávico. Pero saberlo no lo corrige; el joven que se cree superior y entra a un vagón del Metro y la emprende a patadas contra una mujer (¡contra una mujer!) porque es ecuatoriana, una inmigrante, tal vez considere que no es justo que tanta plaga llegue a tierras españolas. Lo que no entiende, porque tal vez no logra ver el problema en todo su conjunto, repito, son tiempos de politiquitos efectista, ya no quedan estadistas, que buena parte de ello, de ese malestar que padece, es culpa propia.
Ahora supongamos que ese régimen autoritario, guiado que sé yo, por un demente, compra y entrega armas a grupos peligrosos en qué se yo, la frontera con Colombia, Bolivia y Ecuador. Un país ‘serio y civilizado de la culta Europa’, arma a pichones de autócratas en países caribeños, y luego estos arman a su vez a nuevos aprendices de déspotas en, digamos por decir algo,Bolivia, Nicaragua o Ecuador, asustando a canarios y gallegos de todos esos lugares, y a otros, que temen verse encerrados en una ratonera a la cubana; muchos intentarán escapar antes de que sea tarde y parten cargando con lo que son, con sus grandezas y miserias, gente muchas veces resentida porque son apátrida, obligados a irse a punta de violencia y fusiles, de cárceles, de persecuciones… Porque vender armas, y pasar una mano protectora, comprensiva, de que “sí, mata y viola derechos humanos y políticos pero el hombre es simpático y paga en dólares”, es aceptable para el PSOE.
Para mí, este señor Rodríguez Zapatero no está capacitado ni para dirigir una junta de condominio. De hecho, tantos desatinos, tantas vergüenzas pasadas, hacía suponer que perdería, que perderían… Ah, pero el señor Mariano Rajoy se atravesó en el camino para ayudarlo y sostenerlo. Se empeñó en que él, sólo él, y únicamente él podía ser el candidato opositor. Y yo no entiendo, ¿no hubo nadie que le dijera a ese señor que es detestable, odioso y mala sangre? ¿Nadie le dijo que con cualquier otro candidato, el partido podría haber ganado? ¿Está su ego tan enfermo que si no es él, no es nadie, y si no gana se muere?
Obviamente estas son cavilaciones de un tipo cualquiera, dictadas un tanto por el hígado (los amigos de mi enemigo serán para siempre mis enemigos), es posible que no halla relación directa entre las actuaciones de políticos como él y las cosas que ocurren en sus países. No soy politólogo ni un analista. Sólo hablo de lo que veo, y se cansa uno…
Julio César.