Tronco’e vaina…
Sé que no soy popular por muchas de mis opiniones; el problema se reduce a algo que una vez me dijo una amiga, Carmencita: que yo siempre decía lo que pensaba, pero no pensaba muchas veces lo que decía. En fin, moléstense. Actualmente está ocurriendo algo en Estados Unidos que tan sólo un mes y pico atrás parecía improbable, la sobrevivencia del igunotodonte que los gobierna. La derrota total, aplastante y merecida de los republicanos era un hecho prácticamente consumado en los meses de noviembre y diciembre del año pasado. No había manera de que esa gente levantara cabeza por muy firme que fuera el voto de los conservadores en sí, o de los republicanos en general, pensaba uno con una sonrisa de satisfacción. Luego viene y pasa esa vaina rara con los demócratas.
Al final de la carrera para la nominación de este partido, dos monturas fueron cabeceando semi parejos, la señora Clinton y el señor Obama. Personalmente prefiero a la Hilary, pero es un punto de vista personal; fetichista sí se quiere, siempre me han gustado las mujeres firmes, fuertes, de gran carácter y personalidad, así no sean muy bonitas (que tiene su encanto) o simpáticas (dicen que no lo es). De esta mujer se aseguraba que era el cerebro y motor en el gobierno del marido, el desastroso pero amable Bill Clinton, su defecto. Realmente pensé que sería la abanderada de los demócratas… hasta que apareció el joven negro, espigado y carismático Barack Obama (quien tampoco parece muy simpático). El ascenso de este hombre y sus sucesivos triunfos en los colegios electorales debe haber encendido, o debería haberlo hecho, las luces de alarma de muchos sectores dentro de la vida norteamericana. No hablo de los segregacionistas, racistas o cualquiera de esos grupos enfermizos que han ido debilitando tantas posturas claras de los conservadores con sus locuras. Hablo de los que se oponen a la guerra, a la política energética de Bush y a su visión de un mundo caótico. En ese equipo no parece haber nadie capaz de pensar con claridad, aunque a mi entender saben ver bien dónde está los peligros. En mi modesta opinión será Obama quien podrá a valer, a la hora de la verdad, al senador republicano McCaine.
Obama, y seguramente estoy equivocado, no soy analista político, me parece un producto de laboratorio, de los medios, alguien que es tan distinto que puede ser exhibido al mundo por las capas más liberales, como diciendo: miren, no somos tan retrogradas como creen, e incluso haría ver con simpatías por el resto del mundo a Estados Unidos, el que eligieron a un presidente negro (eso de ‘color’ o afroamericanos me suena como a vergüenza de lo que se es. Y lo dice un venezolano, ciudadano de un país donde cada familia tienesus negros. Melissa, la negra, es la más sensata de todos nosotros en casa). Muchas personas, y aparentemente igual cantidad de analistas, han caído en la tónica del grito, de la risa algo insensata de dejarse llevar por modas, pero es que últimamente Estados Unidos anda así, sin brújula; es común ver que un noticiario serio comienza su transmisión con un extra donde aparece Britney Spears con una pañoleta en la cabeza y mostrándole el dedo a los fotógrafos en la señal de costumbre. Pero esa ligereza es inexcusable para aquellos que miran con preocupación el continuismo de una política guerrera, desastrosa económicamente y peligrosa en cuestiones de política energética y ambiental.
Hilary Clinton debe haberlo notado, que lanzar a Obama por los demócratas restará un considerable apoyo al partido, que pasará a los republicanos. Pero no lo dicen; ella, personalmente, se niega a explotar ese filón. ¿Por qué? Porque padece esos complejos y temores que han ido envolviendo a la sociedad norteamericana desde hace tiempo. Teme decir que si va el negro perderemos porque no lo apoyarán todos. Temen que la acusen de racista, lo que es políticamente incorrecto. Pero es que incorrecto han convertido muchas cosas en el país del Norte. Que a un venezolano le digan negro no significa nada, nadie se ofende o necesita un abogado, lo que no ocurre en la sociedad norteamericana. Como incorrecto es que un carajo, un conocido, que ve a un niño llorando le pase un brazo por los hombros preguntándole qué tiene, por temor a ser señalado de aberrado; o el muchacho que no se confía de un adulto, vecino o maestro en medio de problemas caseros, por temor al aberrado. Han llegado a unos extremos de paranoia, y ligereza de procesos, que se evita mirar mucho a alguien en el trabajo por temor a que se les acuse de acosadores, envolviendo a todo el mundo en un juicio horrible. Es una sociedad sicótica que se levanta cada día y no avanza, sólo se detiene un poco más cada vez, paralizada por miedos mentales.
Contra el señor Obama, que puede llegar a candidato, ¿por qué no?, se levantará un alto y resistente muro; al menos yo lo veo, tal vez no sea así, el de los blancos recalcitrantes que preferirían cortarse una mano, o el cuello al candidato, antes que votar por un negro, o dejar que gane; están los que temen los comentarios sobre su actitud pro Islam y pro castrista (para mí eso lo anula); están los blancos e incluso negros moderados que temen un salto muy grande en el vacío, sin conocerlo bien, temiendo grandes cambiosen cuestiones como política laboral, migración, aborto y otros, aún sintiéndose ‘liberarles’; y están los latinos. La derrota del candidato en California fue sorpresiva por un lado, pero que conlleva su lógica. Los latinos son ahora la primera minoría, numéricamente, por encima de los negros con quienes competían hasta hace poco, y es posible que muchos saquen las cuentas de que es preferible esperar por otro presidente de minoría, tal vez un latino. Los comentarios pro castristas lo dañaron también mucho dentro de este sector, ya que no entienden como un adulto que aspira liderar el mundo libre, pueda engañarse tontamente con un régimen que ha provocado tanto dolor y miseria no sólo en Cuba, sino en todos los países donde llevó su revolución creando el caldo de cultivo que obligó a tantos a abandonar sus tierras y migrar a USA.
Ya sé, ya sé, seguro muchos dirán que esto es infantil, que seguramente el norteamericano promedio no se dejará llevar por cuestiones tan tontas y apoyarán a un hombre joven y nuevo… ¡sí, Luís! Me parece que su mejor oportunidad, y que lo ayudaría, es el voto farandulero de “déjame votar por el negro para ver qué pasa”; el voto meditado no creo que lo favorezca. Tal vez Obama sea el candidato, a lo mejor gana, y yo sólo me estoy equivocando fenomenalmente en mis apreciaciones… ojalá, porque otro período republicano suena aterrador, con todos sus errores en economía, ambiente y geopolítica. El calentamiento global está ahí, a la vuelta de la esquina; y la guerra de los republicanos contra el terrorismo ha sido tan absurda que hasta crea simpatía por estos grupos criminales. Imagino que los republicanos deben estar trabajando horas extras para derrotar a Hilary Clinton; y Bush debe estar deseando que Chávez, ahora sepultado Fidel en su urna criogénica, ataque a McCaine, apoyando a Obama, eso sería lo único que les falta para dorar la perla. En fin, como dice mi hermano, el profesor de escuela: esos son los peligros de la democracia.
Julio César.