¿No te gustaría una noche jugar a perderte entre gente a la que no conoces, huyendo de quiénes te miran todos los días, perderte en el anonimato, sonreír tontamente y gritar con aquellos a quienes seguramente no volverás a ver? Hay algo de libertad en todo ello, o de escape, pero ¿qué importa?