¿Te imaginas? “Pero vamos, papi”, gime ella. “No puedo, mami”, se defiende uno, “tengo trabajo…”. Le inventas, y todo para que no vea la liga rota, o la mancha que no tiene que ver con el hidalgo aquel. ¿Quién sale de parranda esperando coronar la noche, sucio? Aunque me quedó algo fuerte, aquí les va lo que pienso…