Debe ser extraño, diga lo que se diga, escribir algo, imaginar la vida entera de un personaje como si de una persona amiga se tratara… y verla cobrar vida como pasa en el cine o la televisión. ¿Qué pensará un escritor al mirar a su creación, no en la pantalla, ahí, a su lado, dándole la mano? Eso recuerda en cierta medida ese buen libro de suspenso, La Mitad Siniestra