Hablando una vez con unas enfermeras, una me contó, aleccionadora, sobre un hombre que le rezaba mucho a no recuerdo qué virgen por la salud de su mamá. Cuando la señora muere, él, lleno de ira, rompe las imágenes. Poco después sufría un accidente y perdía una mano. Esa mano, precisamente. Con aire moralista ella terminó diciendo que hay cosas que no deben profanarse. Yo pensé: Ah, qué bonito, no ayudan con la salud pero si echan una broma. Fui impío, lo sé. Hay frases que suena a fatalidad… deseos que saben a amarguras.
¿Recuerdan el mundo bizarro en Superman, donde el cielo, el sol y todo es de otro color y lo bueno es malo y lo permitido no? En estos días creo que caí, sin darme cuenta, en ese mundo.
Hay pensamientos lindos que dan ánimos, como el saber que hay un pariente con real que nos dejará algo; uno debe despertar sonriendo y suspirando: ah, si se muriera hoy… También yo tengo un pensamiento que me ayuda a salir cada día de mi casa.
Siempre me dicen que cuando me jubile voy a extrañar el trabajo, el querer hacer algo. No lo entiendo, no quiero hacer nada ahora, ni ganas tengo… ¿y voy a extrañarlo después? No, no lo creo.
No, no hablo de signo zodiacal, esa “ciencia” extraña que tantos seguidores tiene. Ni del famoso villano de los Expedientes X, el siniestro Fumador. Hablo de un folletín que andan repartiendo en los hospitales dirigidos al hombre que está cerca de cumplir los cuarenta años. Creo que fue la vida quien lo editó para mí ahora que llego a la cifra.
Es una de esas notas donde todos me caen mal y me veo en el penoso predicamento de ponerme de parte de gente que me desagrada… Es que del otro lado sólo están los anormales.
¿La verdad? Me gustaría escribir así de bien. Este relato, aparentemente divertido, a mí me dio escalofríos, sobre todo en la parte donde dice “…Comienza a llegar ayuda humanitaria…”. Así estamos, esperando el corte de agua o electricidad, siempre con la amenaza de que seremos castigados por usar esos servicios. A lo que llegamos.
Hay personas que no aceptan un cumplido. Les dices que hacen un gran trabajo y los miras enrojecer y avergonzarse, quitándose todo mérito… ¿por qué una persona creería que no merece una palmada, una sonrisa… un beso?
Hace tiempo, mi hermana Flora comentó, con ese encanto familiar, que había mujeres que caían en conductas alarmantes, que parecían buscar el sufrimiento al salir con hombres que no llegaban a nada. Terminando con un “mira todas las que han salido con Julio, ¡y todavía lo tratan!”. Me sentí algo ofendido. Tal vez sufrir sea un placer culposo para algunos, lo que me convierte en un objeto de fetiche. Un hombre-objeto… no sé, pensé que me haría sentir mejor.
A veces cansa ser quien eres. Agota y desilusiona. Me recuerda el relato de un amigo de páginas cercanas, Arquímedes… el rey camaleón. Aquel que cambia para ser quien se necesita. Creo que soy, sin quererlo, el contrario. Debo buscar ese cuento.
Del quinto episodio de la quinta temporada de Supernatural, Hidefan, la fan enamorada, no hizo comentarios porque… no apareció Castiel. Ella es seguidora de Misha Collins, aunque admira a Jensen Ackles. Sin embargo encontré un comentario de Kairak… el cual sostengo cien por ciento. Ya sabes, sí no lo has visto aún, no sigas.