El 2009 fue un año extraño para las series que sigo. Algunas las veo en directo cuando puedo, como NCIS y CSI Miami, otras, que son geniales, prefiero verlas con los DVD en la mano. Odio cuando la cosa llega a un clímax y debo esperar toda una semana para saber qué pasa… para encontrarme con que hay un bajón de temporada y repiten episodios, como con SUPERNATURAL. Pero como dije, fue un año extraño.
Aún estoy trinando de la arrechera. Los caraquistas van a acabar conmigo el lunes. Eso me pasa no por ser mal perdedor sino mal ganador. Pero esto ¡¡¡si fue culpa de Chávez!!! Por cierto, ¿cómo eligieron a Carlos García como mejor manager? Seguro que Cisneros tuvo algo que ver.
Otro relato de ese mundo que no fue, o tal vez sí, sobre aquellos dos que tanto se quisieron. Alma, después de avisarle a su padre de su futura boda pudo muy haber reunido el valor de poner por escrito lo que piensa y siente.
Tengo un amigo que anda deprimido. No sé si me persigue la gente así por el karma (en el cual no creo), o los busco inconcientemente. Seguro que es eso.
De entrada aclaro que no fumo, pero no tengo nada contra los que lo hacen. Es su vida. Sé que existe algo como el fumador pasivo, pero cuando una mujer decide vivir con un fumador, o bisconversa, ya hizo su elección. Para los demás están todas esas leyes y restricciones que nos inventamos para limitarnos: No fumar aquí. Punto.
De mi película favorita, fuera de la escena del reencuentro cuatro años después, cuando esos dos sujetos no aguantan más y deben dejar aflorar lo que sienten a pesar de que al menos uno de ellos habría preferido una vida donde no fuera así, donde no necesitara con tanta urgencia sentir los labios y el aliento del otro, lo que más me gustó fue esa primera escapada para “ir a pescar”. Sobre todo esa escena donde se quitan las ropas y corren para saltar juntos al lago. Cuando la vi pensé que debía ser como salir de una cárcel, de un encierro. Luego encontré este relato que insinúa algo parecido, y que no es mío, pero tampoco sé de quien es. Hubo un tiempo donde leía esos relatos y guardaba los que me gustaban sin tonar notas. Que me disculpe el o la autora.
De los viejos documentales de El Mundo en Guerra, uno de los personajes que más he admirado es a este viejo británico con cara de perro bulldog, Winston Churchill. Él encarnó el inquebrantable espíritu ingles cuando la humanidad dio aquella batalla contra el nazismo. De hecho fueron los únicos que no cayeron en Europa.
Después de los de Haití, esto me pareció frívolo y pensé no subirlo aún, pero no todo puede ser tristeza. Ayudemos, estemos de corazón, pero también sonriamos. ¿Qué nos queda muchas veces?
Es otra entrada de la súper fan de Supernatural, Hidefan. Es sobre el cuarto episodio de la quinta Temporada, así que si no lo han visto… bueno, ya saben. Voy atrasado con esto, pero es que escribir da pereza. Sólo espero que… al final de la serie, no salgan con esto en verdad.
¿Saben que es un placer culposo? Ese algo que avergüenza decir en voz alta, o admitirlo, pero que gusta, y a veces mucho. Ser un fan es uno de esos placeres idiotas, tontos y hasta mal vistos, pero ¿a quién le importa?
Es viernes. ¡Viernes en la noche y subo esta entrada! ¿Por qué? Por una amiga que piensa que únicamente debo estar haciendo esto. Me llama perezoso, y lo soy, pero lo hago, arriesgándome a que Alicia, otra amiga, me exija historias sobre Brokeback Mountain. Aunque debo decir que encontré una muy buena.
¿Han escuchado la expresión pelea de gatas? Suena excitante, ¿eh? Pues desde que Alicia sabe que Sonia me envía cuentos de Supernatural para, según ella, darme por mi lado (suena raro), ha comenzado también a hacerlo. A darme por mi lado, diría Sonia, o enviarme cuentos, como digo yo que soy más decente. Pero tienen cada gusto… Advierto que este relato es deprimente. Triste. Deja un mal sabor de boca. Lo terminé y me dije: ¡Dios me libre!
Dicen que guardarse las rabias y amarguras pudre por dentro… ¿qué pasa entonces con los sentimientos, aún los más bellos? La gente siempre cree que los demás le adivinan, tal vez se sorprenderían mucho si supieran cuántos ignoran que sienten por ellos. Y eso es penoso.
Esto nos permitiría afirmar lo que se dice en toda película de invasiones (aunque esperando que este no sea el caso): “ahora estamos seguros, no estamos solos en el universo; hay otras razas… razas hermanas”.
José Vicente Rangel, haciéndose llamar Marciano, expone en el diario oficialista VEA, lo que considera su verdad. El que esté reñido con la realidad no debe tomarse como un signo de senilidad en un anciano impúdico… ya era así hace veinticinco años, cuando llegó a los sesenta y tantos. Veamos lo que dijo sobre las honras fúnebres de este gran venezolano…
Lo normal sería decir cuanto los quiero y lo mucho que espero que sean felices y que reciban bendiciones para el venidero año. Y nos hace falta, pero es que pasan cada cosa…