Definitivamente, contra la gordura sólo va quedándola resina… la resignación. Es lo más honorable y digno (digo yo que no intento mucho). Por cierto, quienes piensen en engraparse el estómago y darse un refrescamiento de cara de pasada, no lo hagan. El refrescamiento, quiero decir; esperen a adelgazar (si es que adelgazan), cuando esto pasa (sí es que pasa), los cachetes caen como medias (o calcetines) vacías y los parpados no dejan abrir los ojos; tengo una amiga que cada día va pareciéndose más al Emperador en El Regreso del Jedi.