Marga, seguro sabrás de dónde saqué la idea. Has resultado una mina de material melancólico, seguro me alcanzará para una antología completa. ¡Mentira! Sólo juego. Este relato también entra en la categoría de “Hola, soledad…”, así que dejará (o espero) un leve sabor a cobre en la boca. Una advertencia: no se dejen atrapar por ella estando al lado de alguien.