Imagínate que vas saliendo de una tienda de dudosa reputación, que lo grita por los cuatro costados con mil periquitos que cuelgan, cargando una cerro de cajas, apresurado, y te llevas por el medio a… ¡LA SUEGRA…!
Y siguen ciertos rumores… Pero ¿qué importa? Hasta más interesante resulta la cosa. Ojalá mi mamá no lea esto, cuando le digo que deseo escribir piensa que será algo serio como Doña Bárbara... ¡Pobrecita!
¿Realmente existirá el tipo que le responda a su mujer, a la pregunta de “¿se me notan mucho las ojeras?”, “no, he visto mapaches peores”? Y sin embargo, al ritmo de la rutina, algo así podría colarse. Puede parecer intranscendente si lo comparamos con el calentamiento global o la represión en el Tíbet… pero al parecer molesta. Y son esos detalles los que hacen pesadas las veladas en la cama cuando no hay nada mejor que hacer.
Una vez comenté que no estaba yo precisamente en la lista de los mejor parecidos, de hecho en la única lista que he estado (fuera de la de Tascón) fue en la universidad, y era en la de los menos elegantes; pero es que esos estándares que se imponen son simplemente imposibles. Por suerte a la gente normal, como yo, les agrado… por un tiempo.
Hola, estoy contento, ya son seis personas las que han entrado aquí. Y a ustedes, mis dos amigos anónimos, a la poetiza española, al escritor salvadoreño, a la linda chilena que le gustó mi apariencia y al vecino colombiano, deseo dejar esto a consideración. Sean tolerantes… no como soy yo.
Hay trabajos que yo jamás realizaría, por muy dignos que sean. Uno de ellos es vendedor de chucherías voceadas en la calle (Dios me libre), otro es el de enfermero en terapia intensiva donde está esa gente fría y como ida ya. Hay otros que provocan, aunque fuera por un tiempo, para ver cómo es: vigilante en un bar de bailarinas exóticas o cantar las pepas de un bingo. ¿Mi trabajo?: la antitesis de la emoción…
Definitivamente de bien intencionados está empedrado el camino al infierno… de pura buena gente expuse ideas para salvar el fútbol nacional y por poco no termino denunciado como un incitador al vicio y la prostitución.
Son por cosas así que realmente no me alarmé durante ‘la crisis’ con Colombia; sabía cómo terminaría todo… con Venezuela dando pena. Dios mío, ¿será que esa gente no tiene sentido del ridículo? Viéndolo bien, debe ser bueno vivir así, sin preocuparse de cómo te vean los demás, sobretodo si se padece de alguna clara y manifiesta deficiencia.
No sé como alguien puede dedicarse a algo como esto. Entiendo el vandalismo, lo he presenciado, pero esto no es un juego, ¿y sí se daña una red realmente importante? Mis amigos que creen en conspiraciones (¿pueden imaginar que todavía hay gente que duda que el hombre fue a la Luna?) piensan que es una táctica de los grandes vendedores de equipos, supongo que hablan de Windows, para obligarnos a gastar más. Lo malo de esto, como en muchas otras cosas de la vida, es que nunca se puede estar totalmente seguro de una cosa o la otra. En fin, OJO…
Hablar, explicarse, disculparse parece fácil, pero a veces no lo es. ¿Cuántas cosas pueden perderse, dejarse de experimentar, de vivir (aún eso tan etéreo, extraño y casi místico como ‘ser feliz) por no decir una simple frase? Creo quelo peor es saber que se falla pero no poder o no querer rectificar. Es tan lamentable…
¿No te ha pasado que te preguntan quince veces “estas molesto”, y terminas rabioso en verdad aunque minutos antes no lo estabas? Engorila, ¿cierto?, casi tanto como cuando responden a tu enojo: ya sabía que estabas molesto…
Sé que se pensará que soy cruel, pero ¿no es el colmo de la ineptitud el ir a colocar bombas y morir en la operación? ¿No se hizo un curso antes? ¿Hablaban en clases y no prestaban atención? Peor, huir los sobreviviente dejando al muerto, ¿qué pensaron, que nadie lo recogería e investigaría quién era? ¡Qué gente! Con razón se perdieron las otras repúblicas…
Ufff, sin camisa soy igualito, sólo que velludo (no te rías, Fátima). La próxima envío una fotografía mía, no la vieja que usé para el pasaporte donde quedé, cosa rara, bien. Una actual.