¿No odian hacer el balance de sus vidas? Es casi tan horrible, no tanto pero casi, como cuando lo hacen nuestros padres o suegros. Sin embargo, son necesarios. ¿No sería maravilloso darse cuenta de que algo falla, eso, ese punto exacto, y cambiarlo? Pero ¿y si no hay tiempo ya? Vaya, decididamente es horrible sacar esas cuentas… uno siempre pierde aunque se engañe diciéndose ‘bueno, de algo sirvió’ (a menos que la depresión sea terapéutica, que no creo).
¿Pueden imaginan una noche sin día, un mundo sin cielo, sin estrellas, en perpetua oscuridad? ¿Pueden creer que exista semejante lugar y que algunos señalen que ese puede ser el futuro? ¿No tendremos que pagar algún día por lo que hacemos a sabiendas?
Nada mantiene tanto el interés en una serie como la tensión sexual entre sus personajes, nada la destruye tan rápido como cuando se involucran, dígame si a uno, generalmente al personaje femenino, le da por celar al otro. Eso acaba con la magia casi tan rápido como lo que me pasó con esta… ¡mataron a mi preferida! Juré boicotearlos, pero la resolución me duró hasta la llegada de la nueva temporada. Ahora la veo bajo protesta. Al menos mantienen esa tensión entre los personajes masculinos; no es fácil lograrlo pero se las arreglan.
Los rumores que pude inventar, las historias picantillas que ya había imaginado, los diálogos ingeniosamente obscenos, sin parecerlos, que había desarrollado…
El mundo está lleno de personas de quienes jamás sabemos nada. Seguramente las listas de gente… bonita, digamos así, deben ser cientos de millones también; pero ateniéndonos a lo que vemos y seguimos como moda no son tantos. Existen los sensuales, los benditos, los que no sólo se ven bien sino que caen bien, los chispeantes, los ingeniosos, los mordazmente interesantes, los que huelen a ‘provoca tocarte’, los de buena pinta, etc. Yo… no estoy en ninguna de esas listas, aunque dicen que fui un bebé bonito, pero como lo dice únicamente mi mamá…
Siempre me ha llamado la atención esas mujeres que forran el sofá y los colchones de los hijos en plásticos, para protegerlos, y sin embargo se atragantan, dudan y fingen indignación ante el tema para no hablar de protección en la cartera cuando el gañán sale para una fiesta, sabiendo que palabras como promiscuidad, que a ellas las hace torcer las bocas como la eme de movistar (no sé como se las arreglan), a los muchachos les suena misteriosa, exótica y atractiva…
Querida, llegué y traje a unos amigos para que coman, no te molesta, ¿verdad? Esta oración debe estar escrita en el Manual de lo Maldito durante el matrimonio o las relaciones y corrida en lágrimas de rabia femenina; la utilizo aquí no tan fuera de contexto como podría pensarse. Estoy invitando a visitar a una amiga cercana, a quien seguramente ya todo el mundo conoce, sin preguntarle. Vamos a ver cómo caemos...
Los amigos de la hoguera quedaron porque el sentimiento nacido no fue de algo hermoso, o triste, o nostálgico. Nació de todo eso. El tiempo limará asperezas, la vida continuará, pero la belleza de la montaña, el dolor de la separación, la rabia ante la perdida, la tristeza del fracaso y la soledad final, siempre estarán allí, para alguien en especial. Se lo topara al levantar a mirada de repente al creer que lo llamaron, o al entrar a un cuarto vacío en una casa sin nadie más, cuando mire por una ventana y repare en cuánto tiempo de su vida ha trascurrido. Y ocurrirá dentro de algunos años, cuando crea que ya todo estaba superado. Los amigos de la hoguera fueron marcados, allí donde no pueden borrarse, en los sentimientos.
Digan lo que digan siempre hay una emoción real, un encanto, un deseo por sumergirse entre mesones atestados de libros puestos a la venta. Los pensamientos siempre son los mismos: ¿qué habrá, qué maravilla encontraré…?
Hace poco, mientras en Colombia se celebraba con la discreción del caso, diciendo “qué cosa tan terrible y lamentable”, con una sonrisa de oreja a oreja, en Venezuela un grupo lloró por unos sujetos atacados durante la noche por el ejército colombiano. Al saberlo, tuve que tomar valeriana para la tensión…
Qué difícil debe ser amar lo que se debe odiar, repudiar lo que se desea. Anhelar lo que nos está prohibido… sentir en la piel lo que está mal. Escuchar a todos aquellos que dicen no hagas lo que tu corazón te pide...
Sé que ahora los españoles me van a mirar torcido como lo hacen muchos argentinos, pero ¿qué hago? Quienes actuamos movidos por el hígado estamos condenados… Por eso nunca me lanzo a nada. No soy agradable.
Qué difícil es abandonar a veces ese nido, ¿verdad? Uno está en paz, tranquilo, completo, y sabe que en cuanto se pare, abandonándolo, el mundo perderá esa perfección, y tal vez no lo recuperemos nunca. No queremos, pero lo dejamos porque es necesario, parece que siempre es necesario continuar aunque se deje atrás algo que fue grato. Será…
Creo que no es su culpa, los alemanes, en líneas generales, no retratan nada bien; y ojo, no es porque todavía la tenga agarrada con los nazi… que la tengo, es que no transmite dulzura...