Morfina
Origen
En 1806, el joven farmacéutico alemán Frederick Sertürner redujo el opio a una solución en ácido mecónico que neutralizó con amoníiaco. Al alcaloide obtenido lo llamó Principium somniferum opii, por sus virtudes narcóticas, y posteriormente Morphium, en honor a Morfeo, el dios griego del sueño.
Aspecto
La morfina se puede encontrar en polvo de color blanco, crema o marrón, en forma de tabletas o en líquido (ampollas o inyectables).
Vía de administración
Según la forma en que se presente, puede ser ingerida, tomada o inyectada. Sus efectos se presentan entre los 3 y 5 minutos después de su aplicación y duran de 4 a 5 horas.
Efectos / Riesgos
Efectos inmediatos
La primera inyección provoca nauseas y vértigo, pero la costumbre a su uso se adquiere pronto.
Es analgésico y calmante.
Produce sensación de bienestar.
Euforia.
Pasividad.
Torpeza.
Depresivo respiratorio.
Contracción de pupilas.
Presión intracraneal.
Vómitos.
Estreñimiento.
Insensibilidad al dolor.
Efectos a largo plazo
Trastornos de humor.
Dependencia física.
Dependencia síquica.
Fuerte tolerancia.
Somnolencia.
Apatía.
Disminución de la presión arterial.
Retención urinaria.
Disminución de la capacidad sexual.
Una fuerte dosis puede provocar paro respiratorio.
La morfina es una droga que crea tolerancia rápidamente, por lo que la somnolencia, el alivio del dolor y la disminución de la ansiedad hacen que el adicto se vea obligado a usar elevadas dosis para obtener los mismos resultados.
Reseña histórica
La morfina fue aislada por primera vez a principios de siglo XIX. Analgésico y calmante poderoso. Su uso se extendió a partir de 1850 y llegó a estar de moda en la segunda mitad del siglo XIX.Actualmente, la morfina es objeto de una producción legal y una ilícita, y su uso terapéutico sigue vigente, aunque muy controlado y regulado por prescripción médica con receta cheque.
Información vital
En caso de una intoxicación severa, es importante solicitar ayuda médica y no dejar que la persona se duerma, pues la depresión respiratoria puede aumentar y, con ello, el peligro de muerte por asfixia. Si la persona está despierta, se recomienda dar carbón activado disuelto en agua y provocar el vómito. Posteriormente, se recomienda un lavado gástrico si se ingirió recientemente por vía oral. Si la morfina fue inyectada, se recomienda colocar compresas de hielo en el sitio de aplicación para disminuir el flujo sanguíneo.