LSD
Origen
La dietilamida de ácido lisérgico o LSD (por sus siglas en inglés) es una sustancia química producida en laboratorios clandestinos a partir de un hongo parásito de las flores del centeno (Claviceps purpurea).
Es una droga muy poderosa, altera la mente -es un perturbador del sistema nervioso central- y provoca alucinaciones.
La dosis media eficaz es de 50 microgramos, aproximadamente. Sin embargo, la manera en que se impregna esta sustancia en el papel secante que le sirve de soporte provoca importantes variaciones en la cantidad, pudiendo llegar a las 250 microgramos. Por lo mismo, sus consecuencias son imprevisibles.
Otras denominaciones
Ácido, tripi, pepas.
Aspecto
Puede presentarse en tabletas, cápsulas, tiras de gelatina, micropuntos, entre otras formas. La más común son las hojas de papel secante o sellos sobre las que se ha impregnado la droga. Estos pequeños trozos de papel se decoran con diversos motivos que varían según la moda, con lo que adquieren el aspecto de una calcomanía, pasando fácilmente inadvertida. Los micropuntos son unas píldoras de color muy pequeñas, de 2 a 3 milímetros, impregnadas con el ácido. Generalmente, contienen una alta dosis de LSD.
Vía de Administración
Se ingiere por vía oral.
Efectos / Riesgos
Dependiendo de la cantidad ingerida, los efectos pueden manifestarse al cabo de 30 minutos o hasta 2 horas después, y prolongarse durante unas 8 horas o más. Transcurrido este lapso, empiezan a desvanecerse en forma paulatina. A menudo el consumidor se queda dormido.
El LSD afecta la percepción externa y también las sensaciones internas.
Como sus efectos son impredecibles, el llamado “viaje” puede ser muy grato, placentero, emocionante y divertido, o una experiencia francamente desagradable, una verdadera pesadilla de la que no se puede escapar. En un "mal viaje", la persona suele perder completamente el control emocional, experimentar estados de pánico, paranoia, vértigos y desorientación, entre otros estados.
La reacción al LSD depende mucho del estado de ánimo de la persona que lo consume y su entorno (con quiénes y dónde está). Si la persona está deprimida, ansiosa o disgustada, lo más probable es que tenga un “mal viaje”. Por lo mismo, nunca hay que tomar un ácido por impulso.
Efectos inmediatos:
Sensación de mayor agudeza sensorial .
Dificultad para concentrarse, controlar el pensamiento y disminución de la capacidad de recordar.
Alteración del espacio - tiempo.
Se reduce la coordinación muscular y la percepción del dolor.
Cambios de humor.
Alucinaciones que pueden ir desde la percepción de una imagen que simplemente no existe, hasta imaginarse viviendo en un mundo irreal.
Experiencias místicas, sentimientos de alegría, paz, armonía y unión con los demás.
Efectos a largo plazo:
No hay suficientes datos respecto a las secuelas físicas que pudiera producir el consumo de LSD, pero sí existe evidencia de trastornos sicológicos como depresión, ansiedad y sicosis.
Uno de los más conocidos es el llamado flashback, o recurrencia, que consiste en volver a vivir el viaje experimentado con la droga, pudiendo incluso ocurrir semanas después de consumirla.
Otro gran riesgo asociado al consumo de LSD son las alucinaciones, al punto que se conocen casos de muerte en los que la víctima, bajo los efectos de esta droga, saltó de un edificio argumentando que "podía volar".
Se ha demostrado que los alucinógenos pueden provocar abuso. La tolerancia a ellos se desarrolla con bastante rapidez, pero desaparece tras algunos días de abstinencia.
Información vital
Si un amigo o persona cercana experimenta un ataque de pánico, llévalo a un lugar tranquilo, sin mucha gente, y trata de tranquilizarlo. Ofrécele agua y háblale. No lo dejes solo. Si respira irregularmente intenta calmarlo y hacer que se acople a tu respiración.
Si está teniendo un “mal viaje”, o sufre alucinaciones aterradoras e irreales, háblale, asegúrale que lo que ve no es real y que pasará pronto. Quédate con él hasta que pase el viaje, no lo abandones.