Cocaína (clorhidrato)
Origen
El clorhidrato de cocaína se obtiene mediante la refinación de las hojas del arbusto de coca. Existen muchas variedades de esta planta, pero su producción principal se concentra en Bolivia, Colombia y Perú.
La planta, que alcanza las cuatro décadas de productividad, permite recoger cuatro o cinco cosechas al año. Salvo un pequeño porcentaje que se destina al consumo interno o a la exportación legal, la mayoría de la producción se usa para elaborar clorhidrato de cocaína y traficarlo.
La producción de esta droga es sencilla. Básicamente, se transforman las hojas de coca en pasta de cocaína, la que luego se convierte en clorhidrato. Esta operación se hace con la ayuda de unas sustancias químicas llamadas precursores, entre ellos el éter, el ácido clorhídrico, sulfúrico, la gasolina, etc.
Otras denominaciones
Cocaína, polvo, nieve, diosa blanca, jale, toque, línea, saque.
Aspecto
Polvo cristalino blanco muy parecido a la sal fina.
Vía de administración
Se inhala, aunque también se absorbe a través de las mucosas (frotando la sustancia en las encías). Otra forma de uso es inyectándola.
Efectos / Riesgos
Efectos inmediatos (con dosis moderadas):
Ausencia de fatiga, sueño y hambre.
Exaltación del estado de ánimo.
Mayor seguridad en sí mismo.
La pesrona se percibe como alguien sumamente competente y capaz, disminuyen las inhibiciones.
Aceleración del ritmo cardiaco y aumento de la presión arterial.
Aumento de la temperatura corporal y la sudoración.
Reacción general de euforia e intenso bienestar.
Cuando el uso es ocasional, puede incrementar el deseo sexual y demorar la eyaculación, aunque es posible que dificulte la erección.
Con dosis altas, algunos efectos pueden ser:
Ansiedad intensa y agresividad.
Ilusiones y alucinaciones.
Temblores y movimientos convulsivos.
La sensación de bienestar inicial suele ir seguida por una bajada que se caracteriza por cansancio, apatía, irritabilidad y conducta impulsiva.
Efectos a largo plazo:
Complicaciones siquiátricas: irritabilidad, crisis de ansiedad, disminución de la memoria y de la capacidad de concentración.
"Sicosis cocaínica": consiste en un brote de ideas paranoides que llevan a la persona a un estado de confusión, pudiendo producir crisis de pánico y alucinaciones.
Apatía sexual o impotencia.
Trastornos nutricionales (alteración del apetito).
Alteraciones neurológicas (dolores de cabeza o accidentes vasculares, como infarto cerebral).
Cardiopatías (arritmias, infartos e isquemias).
Problemas respiratorios (disnea o dificultad para respirar, perforación del tabique nasal).
Importantes secuelas sobre el feto durante y despúes del embarazo (aumento de la mortalidad en el período cercano y posterior al parto, aborto y alteraciones nerviosas en el recién nacido).
Puede provocar dependencia.
Información vital
Si una persona que ha consumido cocaína sufre un ataque de pánico, está con altos niveles de ansiedad y rasgos paranoides, llevála a un lugar tranquilo, sin mucha gente y trata de calmarla. Puede ayudar ofrecerle agua o una bebida caliente; lo importante es no dejarla sola.
Si la persona que ha consumido cocaína pierde el conocimiento, llama a una ambulancia, explícale al médico qué fue lo que consumió y cuida que la persona afectada no deje de respirar. Si vomita mientras está inconsciente, ladéalo para que no se asfixie con el mismo, verifica su respiración. Si deja de hacerlo, alguien con conocimiento de primeros auxilios debe aplicarle resucitación.