Terminada ya la serie dedicada a Ifni, Mariano Cañas nos ofrece sus sabrosas anécdotas militares de toda una vida.
Os dejamos con sus palabras.
Quiero empezar por deciros que los mejores hombres que he tenido bajo mi mando, fueron aquellos imberbes muchachitos del WAD RAS 55 que estuvieron conmigo en aquella guerra desconocida en Ifni. Dicho esto, quiero contaros anécdotas unas veces divertidas, otras apuradas y otras menos alegres. Empecemos.
En los años 50 la vida era difícil para todo el mundo, pero en la Academia General Militar de Zaragoza era terriblemente prusiana regida por el SI VIS PACAM PARA BELLUM. Allí se estaba dos años como otros dos años de Alférez en la Academia de Infantería para volver a Zaragoza otros tres meses para salir Teniente.
Nos dieron a elegir y yo pedí el TERCER TERCIO DE LA LEGION DON JUAN DE AUSTRIA que tenía su emplazamiento en el KRIMDA a unos kms de LARACHE. Pero antes de incorporarnos los que pedimos los diferentes tercios, recibimos la orden de presentarnos al fundador de la Legión el General Millan Astray. El día señalado estábamos todos con nuestro nuevo uniforme legionario y el Ayudante no hizo pasar al despacho del General. Este se levantó del sillón nos miró uno a uno y dijo ¿Estos son los oficiales que me mandan? Y volviéndose a cada uno de nosotros nos hacía la misma pregunta ¿A QUE COÑO VENIS A LA LEGIÓN? Aquel hombre con su ojo tapado por un oscuro cristal y su manga colgando por falta de brazo, la verdad es que imponía. Cada uno de nosotros le respondíamos lo que podíamos, pero él siempre contestaba lo mismo ¡¡NO!!. Luego gritó ¡¡¡A la Legión se va dispuesto a morir!! Nos dio la espalda y gritó al Ayudante ¡¡¡¡Qué le den a estos muchachos 100 pesetas para putas!!!. Efectivamente nos dieron 20 duros, que también nos descontaron de la primera paga. Eran Cosas de Millan Astray. Esa fue la primera anécdota que me ocurrió siendo ya teniente de la Legión…
Mariano Cañas.
Gracias, Mariano.
Pedro A.