La poesía no se hace sólo con el corazón –llamando corazón al sentimiento-; tampoco se piensa sólo con el cerebro. Piensa el sentimiento, siente el pensamiento, nos repitió don Miguel de Unamuno. El poeta en la poesía social incorpora a su obra sus preocupaciones y sentimientos tan legítimos poéticamente como cualesquiera otros: amorosos, religiosos, estéticos. Su postura ante la realidad del mundo en que vive le lleva a convertir esas experiencias, y precisamente ésas, en materia poética. Quizá es, en el fondo un moralista, porque ya hace tiempo que para muchos el fundamento de la moral es la justicia. Quiere decirse que la poesía social es protestataria, se alza contra una situación que considera injusta y es revolucionaria, porque va motivada por un deseo de que se transformen determinadas estructuras sociales.
La queja del poeta social es siempre frente a un estado de cosas humanas y cambiables. Y se puede hacer poesía social desde posturas ideológicas diferentes, pero sólo desde aquellas ideologías que postulan la dignidad de la persona humana sin distinción alguna y que reconocen la igualdad y la libertad como principios. Una poeta social podrá escribir desde una ideología marxista, o desde un credo cristiano, o desde cualquier otra creencia que condene la explotación del hombre por el hombre.
Es ya un axioma que la poesía española contemporánea parte de tres nombres ejemplares: Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno y Antonio Machado. Los tres coinciden en el Modernismoy pueden entrar en la generación del 98.
El conformismo y la pereza mental de la poesía burguesa, con retórica amanerada y mediocre gusto, fueron sacudidos por lo que Juan Ramón Jiménez definió como “movimiento de entusiasmo y de libertad hacia la belleza”. Si la influencia de Unamuno ha sido grande en muchos de los aspectos de nuestra actual poesía y es un antecedente de la poesía social, mayor aún es la Antonio Machado, el cual defendió siempre, en prosa y en verso, un sentido temporal y un contenido humano para la lírica. El “piensa el sentimiento, siente el pensamiento” de Unamuno, y el “quien no habla a un hombre no habla al hombre, quien no habla al hombre no habla a nadie”, de Machado son dos postulados esenciales para la concepción de la nueva poesía.
Alberti abre lo que podemos llamar periodo contemporáneo de la poesía social. Su “Elegía cívica”, cuyo título completo es “Con los zapatos puestos tengo que morir”, está fechada en 1930, y editada en 1934, por la editorial de la revista Cruz y Raya, de José Bergamín. Tampoco puede faltar aquí el nombre de Lorca, uno de los representantes de la generación del 27,sobre todo su libro Poeta en Nueva York, reacción contra un mundo mercantilizado, deshumanizado, que aplasta con el progreso industrial masificado lo primitivo y puro de la vida. Otros poetas de la misma generaciónque contribuyeron con sus poemas, con su actividad literaria y con su postura personal a la incorporación de la poesía a fines sociales fueron Serrano Plaja, Aleixandre, Neruda, León Felipe, Altolaguirre, Prados, Cernuda, Bergamín, Rejano, César Vallejo, César M. Arconada, Dámaso Alonso, Garfias, Moreno Villa, Guillén, Salinas, Sánchez Vázquez.
Pero donde la poesía va a tomar un carácter social muy cualificado y desde donde va a ejercer notable influencia, es en la obra de Miguel Hernández, que pertenece yaa la generación del 36.
Entre los poetas de postguerra de este signo citaremos aGarciasol, Crémer, Celaya, Otero, Ángela Figuera, Hierro, Eugenio de Nora. La preocupación social continúa en la siguiente promoción de poetas, la que podría llamarse del cincuenta. Entre ellos citaremos a Carlos Sahagún, Ángel Crespo, Eladio Cabañero, José Ángel Valente, Ángel González, Gil de Biedma, Rafael Morales, María Elvira Lacaci, Félix Grande.
Estos poetas dan una réplica a quienes,en una pobre idea del arte, suponen que la poesía no tiene más fin que ella misma, y parecen temerque se evapore si sale a la calle y recibe el aire libre en pleno rostro. Estos poetas han expuesto la poesía a las más duras pruebas. Le han hecho descender a las minas, subir a los andamios, acompañar a los hambrientos –de pan y de lo otro-, pisar el lodo de los suburbios, entrar en las cárceles, mancharse en la grasa de los talleres, respirar el olor de la miseria, conocer el rostro de los que sufren persecución por la justicia... Y la poesía no sólo ha resistido, sino que se nos antoja más viva, más auténtica, más humana. Su compromiso con la verdad no le ha restado ni libertad ni hermosura. Al contrario: es la libertad misma, fuera de laberintos retóricos, y tiene la hermosura de lo humano, la hermosura de la vida –aunque sea difícil-, en cuya defensa se crece y se hermosea. Y como dijo el poeta: “... libertad, humano tesoro / primera y última / conquista de la luz, día y diadema / del mundo”.
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“Ningún poeta como ella -escribía Vicente Aleixandre- me ha dado la sensación de un clima tranquilizador, de una habitación donde la existencia es un relato de una larga experiencia entendedora”.
Clementina Arderiu i Voltas nace en Barcelona el 6 de julio de 1889, en el seno de una familia de plateros. Siguió estudios de idiomas y los de piano. Su primer poema aparece en 1911. Al año siguiente gana la flor natural en unos juegos florales, hecho que la relaciona con los poetas jóvenes catalanes; traba amistad con el gran poeta y humanista Carles Riba, con quien contrae matrimonio en 1916. En este último año publica su primer libro, Cançons i Elegies, distinguido con el premio Folguera. Viaja por casi toda Europa. Durante 1922 y 1923 residió en Alemania y de 1939 a 1942 en Francia
La larga vida (87 años) de Clementina Arderiu hace que esta poetisa represente una parte significativa de las distintas tendencias literarias que configuran el mapa español en el período que le tocó vivir, sin embargo, tiene en común con otras poetisas de la época, su casi “pertinaz” ausencia de las muchas antologías que se han hecho en nuestro país, excepto, naturalmente, las realizadas en función del sexo como elemento diferenciador del resto de los escritores.
La vida de Clementina Arderiu, fecunda en aspectos diversos, es de una plenitud que se refleja en su obra, contenida y honda. En 1938 recibió el premio Joaquín Folguera y en 1959 el Ossa menor, por su libro Es a Dir. Participó en los congresos internacionales de poesía celebrados en Segovia, Salamanca y Santiago, y en las conversaciones poéticas de Formentor. La poetisa catalana muere en Barcelona el 17 de febrero de 1976.
Entre los títulos más relevantes de sus publicaciones se encuentran; Cançons iElegies(1916), L’Alta Llibertad(1920), Cant i Paraules (1936), Sempre i Ara(1946), Poesies Completes, prólogo de Salvador Espriu, (1952), Es a Dir(1958) y L’esperanza encara (1969)
Sus poemas han sido traducidos al castellano por J. Corredor-Matheos gran conocedor de su obra y de ella nos dice: “Su poesía -a pesar de sus muchos conocimientos de la cultura de entreguerras, de las lecturas directas que le permitía su dominio del francés y el italiano- es, sobre todo, catalán sentido muy adentro, transmitido tras una elaboración que no pretende sino hacerlo más transparente y comunicativo”. Y como dijo la poetisa Clementina: “Callada quiero la vida. / Dejadme sola, callada, / e iré con el pensamiento / donde las risas no alcanzan”.
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Corren malos tiempos o, peor que malos, inciertos. Tiempos donde el dinero, el dichoso dinero, es -más que nunca-, desgraciado protagonista. Malos tiempos, tiempos de insolidaridad, tiempos de agotamiento del orden mundial anteriormente establecido. Tiempos muertos, en los que las soluciones no están claras o, cuando menos, son contradictorias.
Como dijo el premio de Nobel de Economía, Paul A. Samuelson, “es hora de preocuparse es hora de actuar”. Pero, hay que tener en cuenta, que como decía nuestro Quevedo, que “poderoso caballero es don Dinero” y, por tanto, quien lo tiene siempre obtendrá más. Así, vemos que las nuevas tendencias, las verdaderas disposiciones de la economía mundial vuelven a pasar porEstados Unidos, y si en ese país estornudan, en España cogemos una pulmoníaque a algunos, les va a llevar a la tumba.
Quizá la plaga más importante, el jinete más tenebroso en este “apocalipsis deahora” sea el desempleo. Ese verdadero rayo que no cesa. Esa situación de paro, de la que no se habla con claridad ni con crudeza, en la mayoría de los casos para no perder o no dejar de ganarvotos. Ya sé que la sociedad es imperfecta, paradójica y casi kafkiana.
Los datos de la Encuesta de Población Activa son terminantes: el paro se ha incrementado en 117.000 personas en el año 2007 y la tasa de paro se ha elevado al 8,6 por ciento y solamente la tasa de temporalidad ha tenido una evolución favorable,en el último año,disminuyendo tres puntos y situándose en el 30,9 por ciento, todavía demasiado alta. Según los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) España tiene la mayor tasa de paro de la eurozonay la tercera más elevada de la Unión Europea, sólo superada porPolonia y Eslovaquia.
España ha tenido unos buenos años de crecimiento económico, con grandes inversiones de capital extranjero, y con posibilidades de reducir el desempleo. Sin embargo, además de posibilidades, era necesario generar empleo, lo que exigía un esfuerzo que no se hizo hace algunos añoso no fue suficiente en los últimos años.Perdimos el tren de la creación de empleo y nos subimos en el de la precarización, que nos ha llevadoa la destrucción del empleo.
Con todo ello, con nuestro empobrecimiento real, con nuestra falta de concienciación y cultura para el ahorro, en este año no iremos viendo más que como desaparece el empleo estable, y paradójicamente veremos como, según nos acercamos a nuevos niveles de progresión tecnológica, más prolifera la pobreza y el Estado de Malestar. Una contradicción sin parangón.
Sin duda hay que seguir batallando por un modelo de Estado de Bienestar, y para ello, lo primero que hay que consolidar es el estar. Y esto solo se arregla trabajando todos de verdad, con imaginación y con ganas de generar riqueza nacional y social, no particular y especulativa. Y como dijo el poeta: “En lo que vengo a cantar, / de diez palabras a veces / sobran más de la mitad.”
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30 DE ENERO: DIA ESCOLAR DE LA NO VIOLENCIA Y LA PAZ
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD PORUNA EDUCACIÓN PARA LA PAZ
Con motivo de la celebración, el próximo miércoles 30 de enero, del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, que este año coincide con el 60º aniversario de la muerte de Gandhi, la Asociación Internacional de Usuarios de Internet Internautas por la Paz y la Libertad reivindica una educación para la paz.
La lucha por la libertad y la creación de la llamada “cultura de la paz” es uno de los objetivos fundamentales que persigue Internautas por la Paz y la Libertad y hacia los que canaliza sus esfuerzos. La educación es el medio a través del cual el respeto a los valores humanos, la compresión de la diversidad, los conceptos de justicia y libertad pueden germinar y crecer estableciendo redes de cooperación y de ayuda mutua entre seres de distintas naciones. Sin embargo, no es una tarea fácil. Día a día asistimos a la violación reiterada de la libertad y de los derechos humanos y al aumento de los comportamientos insolidarios
El ser humano no es agresivo “por naturaleza” como, según estudios de la Unesco, afirman más del 50% de los jóvenes. Es necesario que no sólo los especialistas sino la población en general asuman que el hombre no esté determinado por su biología; el aprendizaje y el entorno social son factores muy importantes en su formación.
La escuela debe contribuir a que el ideal democráticode dignidad, igualdad y respeto por la persona humana arraigue en las mentes de los niños y de los jóvenes, mentes en proceso de formación.
Para Internautas por la Paz y la Libertad la guerra es una invención social y en su lugar se puede inventar la paz.
Francisco Arias Solis
Paz y libertad.
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No creo que haya palabra más recurrente en la obra poética de Unamuno que la de ritmo. En su obra advertimos su habitual identificación de poesía y ritmo, belleza y ritmo. Así en su primer libro de versos, Poesías, confiesa que, sus versos logrados, han sobrevivido dejando en la sombra del no ser a otros muchos que: “Por cada uno estos pobres cantos, / hijos del alma que con ella os dejo, / ¡cuántos en el primer vagido endeble /faltos de aire de ritmo se murieron!”
Pero el ritmo no es sólo la repetición regular de un fenómeno sonoro (acento, rima, pausas), sino el tiempo o andadura que resulta de esa repetición, y quepuede serágil o pesado, rígido o flexible, monótono o diverso. Tal parece ser el sentido que da Unamuno al término ritmo.
Por otra parte, Unamuno sabía muy bien que lírica y canto eran lo mismo, y sus trances líricos tienen arranque de canto, aunque sea un canto que quiere ser salvaje, como el que le pide a su alma: “Canta, alma mía, / canta a tu modo..., / pero no cantes, grita, / grita tus ansias, / sin hacer caso de sus músicas”.
Unamuno, el agónico, luchó también con la música, atrayente y aceptada unas veces, evitada o convertida en gritos otras.
“Y una especie de canto hablado –decía Unamuno-, de recitación, de rezo más bien, es el verso”. Resulta, pues, bastante claro que una buena parte de la obra lírica de Unamuno ha surgido con vocación de canto, preformadadesde su interior en ritmo y melodía que han cuajado, con más fortuna, en palabras.
La estimación de Unamuno por la palabra tiene algunas peculiaridades que es preciso hacer notar. Por de pronto una creencia casi mítica en el poder de la palabra y una fe en el carácter espiritual de la palabra.
Para Unamuno la palabra es la vestidura del alma. En el prólogo al Cancionero ha dejado dicho que “los llamados aciertos poéticos suelen ser aciertos verbales”. Y “la palabra poética, piensa, sueña, crea por sí misma”.
Vista ahora la producción de Unamuno, se ve la permanente, la sostenida vocación del poeta. El poema conservado de data más antigua es de 1894-y podemos suponer que aún éste sea tardío- y de tres días antes de su muerte, ocurrida el 31 de diciembre de 1936, el último. Ahora bien, la fluidez de su vena poética tiene diferente caudal según los tiempos. Él ser poeta era la máxima entrega y el supremo afán. “En la lírica no se miente nunca –decía Unamuno-, aunque uno se proponga mentir”.
Y don Miguel creía en la legitimidad y, más aún, en la grandeza del poeta, porque si lo es de verdad, “no da conceptos: se da a sí mismo”, porque lomás grande que hay entre los hombres es un poeta, un poeta lírico; es decir, un verdadero poeta.
Cancionero es el libro que nos da un conocimiento más completo, tal vez de su personalidad originalísima, de la veracidad y autenticidadde su vida y pensamiento. Sus versos siguen el ritmo de la vida, haciéndose mejores cada vez, como el hombre, aprendiendo a serlo, “a ser lo que es”, como tanta veces repetía citando el verso de Píndaro: “aprende a ser lo que eres” . Fue, toda su vida, ese aprendizaje sucesivo de vida y verdad. Resumida en una portentosa frase. “La verdad no es lo que nos hace pensar, sino lo que nos hace vivir”.
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Poeta y dramaturgo madrileño, hijo de actores, que conoció el teatro en todos sus aspectos; ello le permitió un dominio de la técnica dramática que hace de su obra la más importante de la literatura española del siglo XIX.
Manuel Tamayo y Baus nace en Madrid el 15 de septiembre de 1829. Pasa sus primeros años en Andalucía, concretamente en las ciudades de Málaga, Cádiz, Sevilla y Granada, y precisamente en esta ciudad fue donde todavía muy joven, hizo su primer ensayo dramático. A los once años estrenó Genoveva de Brabante, que constituyó sus primer drama teatral.
En octubre de 1847 se estrena en Madrid su Juana de Arco, el éxito de esta obra le anima a seguir el camino teatral, considerando el empleo de escribiente en el Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas como un simple medio de ganarse el sustento diario.
En 1849 contrae matrimonio con la joven granadina María Amalia Maiquez. En 1851 fue ascendido a oficial y trasladado al Ministerio de Gracia y Justicia. En 1853 puso en escena su tragedia Virginiaque es recibida con gran aceptación por el público y la crítica. Al año siguiente estrena La Ricahembraque obtuvo un triunfo rotundo. En 1855 se estrena Locura de amorque superó el éxito de Virginia
Con el estreno de La bola de nieveen 1856 termina la primera época del teatro de Tamayo, caracterizada en su aspecto interno por el paso de un romanticismo más o menos moderado a la comedia realista de costumbres, y en su aspecto formal a que es la última de sus obras escritas en verso.
En 1858 Tamayo es nombrado miembro de la Real Academia Española. En 1867 se estrena Un drama nuevo, la obra cumbre de Tamayo, y éste, que nunca había militado en ningún partido político, abandona su pasividad inclinándose francamente por el partido tradicionalista. El 23 de diciembre de 1868 estrena su penúltima obra Nohay mal que por bien no venga y dos años más tarde presenta su última obra Loshombres de bien, en el teatro Lope de Rueda.
Tamayo fue un hombre sabio, laborioso y bueno, de vida modesta y siempre honrada. Manuel Tamayo muere el 20 de junio de 1898 y ese mismo día es enterrado en el Cementerio de la Sacramental de San Juan. La impresionante manifestación de duelo fue presidida por Francisco de Silvela, jefe de Gobierno.
Un drama nuevoes la más importante obra de Tamayo, pieza de “teatro dentro del teatro”, considerada una de las obras teatrales mejor construidas del siglo XIX español,en donde su extraña perfección técnica corre pareja con el profundo mensaje del drama humano que contiene la obra. Como afirmaba Clarín: “Un drama nuevoseguirá siendo admirado como joya inapreciable del teatro español. En este drama hay fuerza y armonía: los dos elementos últimos de la belleza: la pasión de Edmundo y Alicia, es la de la razón de las pasiones que sintieron Romeo y Julieta, Francesca y Paolo, Federico y Casandra...” Nuestro mejor crítico del siglo XIX llegó a decir que Undrama nuevoes la obra más perfecta de nuestro teatro moderno. Y como dijo el poeta: “Gloria, nombre, fortuna... ¡loco anhelo! / Tuvo otra aspiración y la ha logrado / ¿Quién pudiendo volar no aspira al cielo?”
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El gran error de los liberales del siglo XIX fue creer que la libertad, una vez conquistada, está asegurada. El error no fue meramente un error político; tenía sus raíces en una convicción radicalmente falsa de la condición humana. La noble idea del progreso, que había sido eso, una idea, como tal cuestionable y problemática, se había convertido, desde finales del siglo XVIII en algo bien distinto y en cierta medida opuesto: en una creencia social, en la cual se estaba, como si fuera la realidad incuestionable. El progresismo fue la mecanización de la fecunda idea del progreso y por ello un gran adormecedor del espíritu alerta, del afán de innovación y libertad.
Que el hombre puede marchar hacia delante, que puede mejorar su situación y hasta su condición, es muy cierto. Pero el reverso de la medalla es que también puede estancarse, retroceder, perder lo que había tenido, malograr lo que había conseguido, caer en formas de vida que parecían superados, que efectivamente se habían superados.
La vida humana es insegura y el hombre está siempre expuesto a caer por debajo de sí mismo, a deshumanizarse. Lo propiamente humano no está nunca “dado”, hay que hacerlo y mantenerlo.
Las formas más eficaces y plenas de opresión corresponden a nuestro siglo XX. Algunas de ellas han pasado, sin embargo, nos preocupa que muchos crean que han pasado definitivamente y sin posibilidad de rebrotar.
La falta de vigilancia, la dejación de la celosa defensa de la libertad hizo que en la primera mitad del siglo XX irrumpieran en Europa, y en otros continentes, las formas de opresión más duras, amplias y tenaces que se han conocido.
En cambio, las diversas tiranías del siglo XX no renuncian a la palabra “democracia”. Democracia “orgánica” se ha llamado entre nosotros a su supresión. ¿Por qué estos usos lingüísticos, por qué el diverso destino de la palabra “democracia”? Cuando la democracia está adulterada, pierde su virtud, se convierte en un mero instrumento de dominio, puede degenerar en una forma de opresión, que se diferencia de las otras en que puede tener origen legal. En esto reside su mayor peligro, porque es posible que la supresión de la libertad se deslice desde dentro, partiendo de ella y aprovechándola. En nombre de una eficacia que suele brillar por su ausencia, se llega al ejercicio autoritario de muchas funciones, que cada vez pierden más su carácter profesional, se fundan menos en la competencia y el prestigio, y se van convirtiendo en rodajas del aparato del poder.
Esto ocurre, en mayor o menor medida, en gran parte del mundo llamado “libre”, porque se rige por principios que invocan la libertad y tienen mecanismos que la aseguran si son usados. Sería aleccionador echar una ojeada en unos y otros países, a lo largo de un lapso de tiempo, digamos un decenio. Se vería si se está en cuarto creciente o en cuarto menguante. Y en este caso sería urgente averiguar cómo se ha producido el descenso.
La libertad siempre está en juego, porque refleja la condición de inseguridad de la vida humana, porque es la forma verdaderamente humana de la vida. Hay que velar por la libertad, descubrir sus riesgos; y, sobre todo, estimularla, ejercerla sin descanso ni desmayo, en todos los campos, todos los días.
“Nunca he creído -decía Rousseau- que la libertad del hombre consista en poder hacer lo que se quiere, sino en no tener que hacer lo que no se quiere”. A esta libertad la fueron a enterrar un día, como a la popular Petenera. Por eso, la letra más exacta y conmovedora que recuerdo con este ritmo, a este compás, es aquella que dice: “La libertad se ha muerto / la llevan a enterrar / los frailes van cantando / ¡Viva la libertad!”.
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El frágil cuerpo de Aranguren albergaba una mente llena de energía intelectual, profunda curiosidad por el hombre y el mundo y tanta piedad como respeto por el prójimo. Era lo que se llama un hombre bueno. Se fue como había vivido, con esa discreción y esa modestia que nunca le impidieron ser un valiente del pensamiento y un maestro de la tolerancia.
Este firme luchador contra el régimen franquista, que le expulsó de su cátedra universitaria, nos ha dejado como legado una larga lista de publicaciones que han sido consideradas básicas para distintas generaciones. Pero sobre todo, Aranguren fue para muchos de nosotros el vivo ejemplo de que es posible otra universidad, otra enseñanza y otra dignidad docente.
José Luis López Aranguren nació en Ávila el 9 de junio de 1909. Sus primeros estudios lo realizó en un internado de jesuitas de Madrid. En la Universidad estudió Derecho. Pero tras terminar sus estudios de Abogado, estudió la de Filosofía, carrera por la que sentía mayor inclinación. En ésta última carrera tuvo como profesores a Ortega y Gasset y Zubiri, entre otros, y se doctoró con la tesis El protestantismo moral.
De 1955 a 1965, tras ganar unas oposiciones, fue profesor de Etica y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Separado de su cátedra en 1965 -junto a Agustín García Calvo y Enrique Tierno Galván- por participar en una manifestación estudiantil, se marchó a Estados Unidos, en donde ejerció la docencia en la Universidad de California. En 1976 fue repuesto en su cátedra madrileña con todos los derechos, y cuatro años más tarde, en marzo de 1980, se jubiló como profesor universitario.
Aranguren está considerado como uno de los pensadores e intelectuales más influyentes en el panorama filosófico y cultural de España. En sus estudios filosóficos y religiosos hay un profundo análisis de pensadores españoles (Unamuno, Ortega), reflejado en muchas de sus obras como: Catolicismo y protestantismo como formasdeexistencia, Crítica y meditación, La ética de Ortega. En otras obras suyas más recientes su atención está más volcada hacia cuestiones sociales y políticas, aunque siempre impregnadas de un claro talante ético y reflexivo: Etica y Política, La juventud europea y otros ensayos, Moral y sociedad, El oficio del intelectual y la crítica de lacrítica; Lademocracia establecida, recopilación de varios de sus artículos publicados durante la transición en España, Etica de la felicidad y otros lenguajes, obra con la que ganó el Premio Nacional de Ensayos en 1989.
En 1992 -formó parte del consejo asesor de Sanidad que depende del Ministerio de Sanidad- publicó Ávila de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruzy reunió en un volumen titulado Estudios literariostodos los trabajos publicados sobre autores diversos.
Tanto en el campo de las creencias religiosas como en todos los campos filosóficos, morales o políticos, el pensamiento de Aranguren se ha caracterizado por su heterodoxia e inconformismo. Heredero de una tradición de participación de la vida pública encarnada por los ilustrados, los regeneracionistas Unamuno, Ortega y Aranguren, pensaban que la influencia intelectual ya no la ejercían concretas individualidades, sino un “intelectual colectivo” que participa en los medios de comunicación.
José Luis López Aranguren falleció en Madrid el 17 de abril de 1996. A él le debemos páginas de comprensión literaria para el patriotismo de los escritores exiliados, para la poesía hispanoamericana, para los poetas españoles de obra difícilmente clasificable. Le debemos, tanto en su cátedra como en sus libros, el ejemplo de una fidelidad a la inteligencia y a la palabra justa, a su talante tolerante -la expresión “talante” por él acuñada es ya de tópica circulación-, la presencia de un escritor que no nos deslumbra con las genialidades, sino que nos acompaña y nos enseña con la voz de la tolerancia y de la fraternidad. Le gustaba hablar de talante y supo cultivar el suyo hasta hacerlo ejemplar. Supo unir la ética a la estética, como le recordó José María Valverde cuando fue tras él en la protesta y el exilio. El suyo fue un talante valiente y atrevido. Maestro de pensadores, guía y fuente de inspiración ética y humana de la España contemporánea. El faro moral e intelectual de José Luis López Aranguren no se apagó con su desaparición. La semilla de su ejemplo sigue creciendo y dando fruto.
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En su admirable prologuillo a la Primera antología de la poesía del pasado, que nos dejó Paul Eluard, poco antes de morir, casi como un testamento poético, nos habla de la poesía como de “un lenguaje universal de la inocencia y de la razón desmesurada que es el del hombre a quien repugna el prosaísmo”.
No hay en los tiempos modernos, un poeta más grande que Paul Eluard, porque nadie mejor que él, ha mostrado como la poesía alcanza su grandeza total ayudando a los hombres a transformar el mundo, convirtiéndose, para acabar con el mal, en un agente decidido de la bondad sobre la tierra. “Su poesía –decía Pablo Neruda- era cristal de piedra, agua inmovilizada en su constante corriente”. Y añadía el gran poeta chileno: “El sostenía con su columna azul las fuerzas de la paz y la alegría.El ha muertocon sus manos floridas, soldado de la paz, poeta de su pueblo”.
Paul Eluard nace en Saint-Denis el 14 de diciembre de 1895. En Saint-Denis y luego en Aulnay-Bois y París pasaría sus primeros años. A los dieciséis años tiene que abandonar París para marchar a Suiza. Está enfermo y tiene que curarse en la montaña. Nada más volver a París, en 1914, tiene que partir para la guerra.
Estos años de sanatorio y su estancia en el frente, el contacto con la miseria –Eluard fue enfermero, luego soldado de infantería- dejarán una huella en su obrapoética. Los primeros versos que de él conocemos datan de 1917. Ha compartido la mala suerte de todos y, al igual que Walt Whitman, de quien lee y relee Hojas de Hierba, puede decir que nada que proceda del pueblo le es indiferente. Será pues esa miseria común la que le inspirará.
Eluard conoce a Gala en 1912. A ella dedica El Amor a la Poesía y con ella se casa poco más tarde.
A sus primeras obras, El deber y la inquietud y Poemas para la Paz, les siguen: Repeticiones, Morir de no morir, Poesía y Verdad, La Capital del Dolor, Dar a ver, El deseo de durar, Poemas Políticos, El trabajo del poeta, El tiempo desborda, etc.
Un día de 1924, Eluarddesapareció y el rumor de su muerte se propagó por París. En la prensa aparecen artículos necrológicos. De hecho, Eluard, terriblemente cansado y decepcionado, había querido huir. Embarcó en el primer barco que salía de Marsella y abandonaba Francia, sin dar señales de vida.
Fue una larga carrera alrededor del mundo, que le llevó a Oceanía, aMalasia y a la India. La evasión terminaba a bordo de un carguero holandés que le llevaría nuevamente a Marsella.
En 1923 Eluard reside en Roma, después va a Viena, luego a Praga. Se le ve con frecuencia en Bélgica. Fue también a Grecia, Inglaterra, Rusia y México. Recorre España poco antes de la rebelión militar de 1936. Conoce a nuestros poetas. Descubre las Canarias, donde nacen las deslumbrantes páginas de Amor Loco, la España de Madrid, de Sevilla, de Barcelona. Las desgracias del pueblo español le inspiran las estrofas de Guernica y Noviembre 36.
Con Ver, reproducciones de cuadros y dibujos, comentados poemas, Paul Eluard señalaba ante todo, lo que debía a los pintores (Ernst, Picasso, Chirico, Miró,Dalí...), y como el trabajo del pintor – que es eltitulo del poema sobre Picasso- es una ayuda a su trabajo de poeta.
Eluard no se perdió en el irracionalismo surrealista porque no fue un imitador sino un creador y confirmó con su poesía y su vida los valores de la humanidad y del humanismo. El tema fundamental de su poesía, es el amor, en letras mayúsculas, sin reducirlo a la defensa o elegía a la que recurren los pequeños artistas. Se limitaba a manifestarlo, a tratarlo, a interpretarlo a través de su poesía, como pudiera hacerlo, simplemente, de un personaje que existe o, mejor, que vive.
Paul Eluard murió el 18 de noviembre de 1952. París llenó su tumba de claveles rojos. Profundamente escondido en la tierra como la semilla del sol y de la libertad descansa este poeta del amor y de la paz.
La paz pide una oportunidad. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
El título o diploma garantiza determinado aprendizaje. Será, pues, tanto más valioso cuanto mayor sea el prestigio alcanzado por el centro docente que lo otorga, y ello en función de sus programas, medios, tradición y profesores. En cambio, es una aberración hacer del título una exclusiva, una especie de garantía de reserva de determinada parcela de actividad laboral.