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INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD

Noticias y artúculos de las Asociaciones Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 
 
     
 
Tuesday 31/July/2007 23:03

BLANCO WHITE POR FRANCISCO ARIAS SOLIS



BLANCO WHITE


(1775-1841)


 


“No muda el corazón, tan sólo muda


el cielo el infeliz que su destino


quiere evitar huyendo del patrio suelo...”


Blanco White.


 


LA VOZ DEL DEFENSOR DE LA TOLERANCIA

 


Denostado por Menéndez Pelayo, Lista, Gallego, etc., que le acusaban de “furor antiespañol y anticatólico”, Blanco White fue recluido en el olvido del que le han sacado los estudios de Vicente Llorens y Juan Goytisolo, especialmente, demostrando la existencia de un escritor incisivo, conocedor de las costumbres, modos y maneras de la convivencia española, que critica justamente y rechaza, como también hará Larra un poco más tarde.


 


José María Blanco Crespo, más conocido por Blanco White, nace en Sevilla el 11 de julio de 1775. Hijo de un comerciante de origen irlandés, se le preparó al principio para la profesión paterna, pero el muchacho detestaba las letras de cambio y sentía afición por la música y los libros. A los doce años declaró a su madre que no quería ser más que sacerdote. Al cumplir los catorce empezó el estudio de la filosofía en el Colegio de los Dominicos.


 


En 1805 se trasladó a Madrid “buscando -decía- una pobre sombra de libertad”. Allí acude diariamente a la tertulia de Manuel José Quintana. Mantiene relaciones con Magdalena Esquaya, y, el hijo nace el 7 de enero de 1809, cuando ya Blanco, a consecuencia de la invasión francesa, se encontraba en Sevilla.


 


Blanco publica su Oda a la junta Central, que es una exhortación a la unidad de los españoles en su lucha por la libertad. Se encarga de la redacción política del Semanario Patriótico, en su etapa sevillana. Blanco salió para Cádiz tres día antes de entrar en Sevilla las tropas del mariscal Victor. El 23 de febrero de 1810 embarcaba en el “Lord Howard” rumbo a Inglaterra, donde permaneció hasta su muerte, ocurrida en Liverpool el 20 de mayo de 1841.


 


En Londres emprendió la publicación de un periódico mensual El Español, al día siguiente de su aparición, el embajador de España en Londres se apresuró a escribir a la Regencia de Cádiz, denunciando el periódico subversivo. También editó la revista Variedades o El Mensajero de Londres. Fue profesor en la universidad de Oxford.


 


En su soledad y desengaño, se produjo en él una nueva conversión, adscribiéndose a la Iglesia anglicana. Varios son los escritos religiosos que compuso en esta época. Uno de ellos es: Examination of Blanco by White, su autobiografía religiosa.


 


En su voluntario exilio escribió poesía, crítica literaria, novela... y multitud de cosas más. La mayor parte de su obra la escribió en inglés. Siglo y medio tuvieron que aguardar las Cartas de España -escritas originalmente en inglés y publicadas por vez primera en Londres en 1822- para ser editadas en español. Hasta Menéndez Pelayo rindió tributo a esa “pintura de costumbres españolas” que constituye “un documento de oro” para “el archivo único en que puede buscarse la historia moral” de la sociedad de su tiempo. El paso de los años ha transformado el supuesto “furor antiespañol y anticatólico”, denunciado en su día por el autor de Historia de los heteredoxos españoles, en la ambivalente añoranza de la patria y la apasionada defensa de la tolerancia en que se refugia el gran escritor sevillano.


 


En Blanco existe un único amor a sus compatriotas a quienes considera oprimidos pro un régimen despótico, basado en la incultura y los prejuicios religiosos. Quizás las más bellas páginas de las cartas son aquellas en que su autor describe los lugares de Andalucía. Ya en la primera carta, fechada en mayo de 1798, nos sorprende una luminosa descripción de Cádiz vista desde el mar. Y el mismo encanto tienen las páginas en que evoca la alameda y las calles de Sevilla, o la Cartuja de Córdoba en medio de la sierra.


 


Blanco habla en otras cartas de cosas que, como español conflictivo de su tiempo le preocupaban sobremanera. Blanco no oculta su pensamiento sobre la intolerancia religiosa española, sobre la Inquisición y sobre el sistema opresivo que ahogaba la libertad y sospechaba de la cultura. “¿Quién se aventurará -escribía Blanco- a caminar por el sendero de la cultura, cuando conduce derechamente a las cárceles de la Inquisición?


 


En 1972 Juan Goytisolo tradujo y editó una amplia selección de su Prosa inglesa, que marca la recuperación de Blanco White para la literatura castellana.


 


En marzo de 1964, en la calle Jamerdana de Sevilla, donde había nacido Blanco White, se descubrió una placa, en la que puede leerse: “Una vida dedicada a combatir la intolerancia”.


 


Francisco Arias Solis
e-mail:
aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


 


 


Cero tolerancia contra la intolerancia

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Tuesday 31/July/2007 18:33

LA PERTINAZ DESIGUALDAD POR FRANCISCO ARIAS SOLIS



 


LA PERTINAZ DESIGUALDAD

 


“¡Ahora sólo quiero que me des la mano


con la fraternal melancolía


de todos los seres que padecen el mismo destino!


No afiles porque soy mujer


tu desdén o galantería,


no me des limosna


de tu caballerosidad insalvable y amarga.”


Susana March.


 


LA IGUALDAD MEJORA EL BALANCE TOTAL


DE LA ORGANIZACION SOCIAL


 


Las relaciones entre los sexos están felizmente condenadas a la difícil igualdad desde una cuidadosa valoración de la diferencia. Tal situación se ve frenada por las obstinadas tendencias de dominio de un sexo sobre otro y sus consecuencias en el mantenimiento de opiniones de desprecio hacia la mujer en una organización social que la discrimina.


 


No es preciso recordar que la historia humana está escrita sobre el dominio del varón sobre la mujer. También la historia tiene alguna que otra excepción a la regla, pero, en general, la mujer es considerada como un ser humano de segunda clase.


 


El hombre, de acuerdo con una constante en el mundo de los vertebrados superiores dispone de una mayor fuerza física. El elemental planteamiento de “quien pueda a quien” que habitualmente se resuelve en favor del poderoso, ha constituido una diferenciación potencialmente marginadora de la mujer. En la actualidad es buena prueba de ello el frecuente caso de mujeres físicamente maltratadas por el hombre (y no viceversa), a pesar de que en nuestro país la mayoría de los malos tratos ni siquiera son denunciados.


 


La rica disponibilidad afectiva de la mujer que no responde a una fantasiosa imaginación romántica o a una simple estructuración cultural sino que es un aspecto mental de la diferencia biológica general y encefálica particular que se da entre los sexos en todos los vertebrados, no puede significar marginación sino enriquecimiento, salvo en el caso de que determinadas personas o culturas interesadas en la desigualdad, por miedo a perder sus privilegios, decidan marginar un sexo desde la preponderancia del otro.


 


La disimetría entre los sexos por lo que se refiere a las competencias reproductoras es espectacular, y ha supuesto para la mujer una situación de confinamiento reproductor. La mujer invierte en la reproducción mucho más que el hombre, desde los gametos, hasta la gestación y los primeros tiempos del desarrollo extrauterino. En el periodo de reproducción la mujer queda muy monopolizada por este quehacer que le supone el freno a su presencia en la sociedad. No obstante, esta fuente de diferenciación está sufriendo en su vertiente poblacional un cambio fundamental.


 


Por primera vez en la historia de la Humanidad, la reproducción ha dejado de ser una urgencia y ha pasado a una situación de regulación. Todo ello por causa de la relativa generalización de la sanidad. La extensión de la limpieza, la cloración del agua y el descubrimiento de los antibióticos han significado un cambio en la relación entre los sexos tan fuerte como el derivado de cualquier modificación ideológica; y todo ello debido a la liberación del confinamiento reproductor de la mujer facilitada por la lógica disminución del número de hijos, puede decirse en términos generales que el confinamiento reproductivo ha quedado reducido a un tercio del anterior, o lo que es equivalente que la presencia social de la mujer se ha triplicado.


 


Los hechos cambian pero también con extraordinaria lentitud incluso en sociedades teóricamente respetuosas de la igualdad entre sexos. No deja de ser preocupante que actualmente en Francia, uno de los países de la Unión Europea más avanzado en este aspecto, sólo un 19% de mujeres, frente a un 52% de hombres han acabado en un nivel de empleo más alto al de su comienzo, que una mujer de cada tres ha sido objeto de algún tipo de acoso sexual en el trabajo durante su vida laboral y que una de cada diez ha visto afectada su carrera profesional en sentido positivo o negativo según haya consentido o resistido a dicho acoso sexual.


 


Las causas del patriarcalismo van desde los genes a las ideologías y es a cada uno de los niveles que entre genes e ideas existen, que hay que aplicar un análisis racional y afectivo para establecer opiniones y relaciones dignas entre mujeres y hombres.


 


Por otra parte la restauración de la igualdad o su establecimiento, no sólo repara la injusta marginación femenina, sino que mejora el balance total de la organización social. La participación libre de las mujeres en la vida social y laboral puede aportar a la convivencia humana los aspectos enriquecedores que le ha hurtado la pertinaz desigualdad, más perversa que aquella otra pertinaz sequía. Y como dijo la poetisa Gloria Fuertes: “Hoy me quieres recoger... / Yo era el agua. / Yo soy el agua, / -quiero y no puedo volver-.”


 


Francisco Arias Solis
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La paz no se reduce a la ausencia de guerras

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Sunday 29/July/2007 23:21

VICENTE HUIDOBRO POR FRANCISCO ARIAS SOLIS



 


VICENTE HUIDOBRO


(1893-1948)


 


“¿Por qué cantáis la rosa -¡oh poetas!?


Hacedla florecer en el poema.”


Vicente Huidobro.


 


LA VOZ DEL CREACIONISMO

 


Vicente Huidobro es uno de los mayores poetas de Chile, país de poetas, y uno de los escritores hispánicos más universales del pasado siglo. Es elgran revolucionador vanguardista, que implantó en América y en España el creacionismo y sin cuya obra y persona no puede entenderse el ultraísmo. Huidobro fue para la vanguardia lo que Rubén para el modernismo. Como a Darío -a quien tanto admiró Huidobro-, con sus novedades, transformó la práctica poética de su época tan por completo, que desde la perspectiva de hoy su poesía parece pertenecer más a la época que a la persona que la escribió. Huidobro -dejando a un lado toda discusión sobre su paternidad o la de Reverdy sobre el movimiento creacionista- enfoca su “ismo” desde la perspectiva del poeta como sacerdote de una creación absoluta conseguida mediante la palabra y la imagen. A diferencia de Juan Ramón que trata de nombrar las cosas, de adjetivarlas, según la teorética huidobriana, el creacionismo quiere sustantivizarlas, inventarlas dentro de la conciencia: la diferencia radica en el medio de la creación; para Juan Ramón es la inteligencia; para Huidobro la imaginación. “Hay que crear un mundo -decía Huidobro- que pueda satisfacer a los verdaderos poetas”.


 


Vicente Huidobro, nació en Santiago, el 10 de enero de 1893. Hijo de una familia de la más rancia aristocracia del país. Su madre María Luisa Fernández fue una de las figuras más destacadas del feminismo del primer cuarto del siglo XX.


 


Cursó sus estudios secundarios en el colegio de jesuitas de Santiago. En Pasando y pasando, su primer libro en prosa, aparecen datos importantes en relación a su permanencia en este colegio, donde tuvo dificultades con sus superiores.


 


En 1911, Huidobro publica su primer libro de poemas: Ecos del alma, libro adolescente, cargado de sentimiento sincero. Este libro fue dedicado a Manuela Portales Bello, joven con la que contraería matrimonio dos años más tarde. Los inicios de la revolución huidobriana datan de 1914; del manifiesto Non Servian que leyó en el ateneo de Santiago de Chile, donde sienta las bases de lo nuevo aunque varias de sus ideas habían sido expuestas de modo claro por las Meditaciones estéticas (1912), de Apollinaire. “El poeta”, clama Huidobro, “en plena conciencia de su pasado y de su futuro, lanza al mundo la declaración de su independencia frente a la Naturaleza. No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo... Yo tendré mis árboles, que no serán como los tuyos; tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas”. Fue en 1916, cuando en el cuadernillo El espejo de agua (la primera edición conocida data de 1918. Huidobro afirma haberlo publicado en 1916; dos años que significan mucho en esa polémica sobre la paternidad del movimiento) apareció su Arte poética.


 


En España, después de la primera aparición legendaria allá por el año 1916, cuando apenas alboreaba la consigna creacionista entre el verdor de sus primeros libros, el poeta era esperado como un meteoro fabuloso. La visita de 1918, ya con el creacionismo flamante de Ecuatorial y Poemas árticos, fue la decisiva, revolucionando completamente el ambiente poético de España.


 


En París colabora en Nord-Sud, la revista más representativa del momento poético L’Esprit Noveau. En la capital francesa mantiene estrecha amistad con Picasso, Miró, Juan Gris, Reverdy, Max Jacob, Tzara, Paul Eluard, y con los jóvenes poetas Juan Larrea y Gerardo Diego.


 


En 1919 comienza a escribir su extraordinario poema Altazor o el viaje en paracaídas, su obra maestra. Su actividad como poeta y divulgador del creacionismo por Europa es intensísima. En 1929 aparece en España Mio Cid Campeador, una de sus obras más leídas. En 1931, se publicaron en España, Altazor y Temblor de cielo. En 1936, se enrola en el Frente Popular. Ese mismo año en Madre España, homenaje de los poetas chilenos a España, publica su extraordinario poema, Gloria y sangre. En 1941, publica dos de sus capitales libros de poesía, Ver y palpar y El ciudadano del olvido.


 


Huidobro participó activamente en la segunda guerra mundial. Fue el único oficial de lengua española y también el primero en entrar en Berlín, en 1944. Vicente Huidobro murió el 2 de enero de 1948, en su hacienda de Llolleo, y días después de haber sufrido un derrame cerebral, al que había quedado proclive después de la herida recibida en la última guerra mundial.


 


Vicente Huidobro, el poeta de los poetas, es un nombre relevante e imprescindible en la historia de la poesía. Pablo Neruda nos dijo: “Yo he propuesto un monumento para él, junto a Rubén Darío, pero nuestros gobiernos son parcos en erigir estatuas a los creadores y pródigos en monumentos sin sentido”. No en vano, dijo Huidobro: “Oh mi buen amigo /¿Me habéis reconocido? / He vivido una vida que no puede vivirse. / Pero tú. Poesía, no me has abandonado un solo instante”.


 


Francisco Arias Solis
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Cuando hay libertad, todo lo demás sobra.

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Sunday 29/July/2007 08:11

VIOLENCIA EN EL HOGAR POR FRANCISCO ARIAS SOLIS



 


VIOLENCIA EN EL HOGAR

 


“Soñando está con sus hijos,


que sus hijos lo apuñalan:


y cuando despierta mira


que es cierto lo que soñaba.”


Antonio Machado.


 


LA VIOLENCIA SE APRENDE

 


En España se producen diariamente más de 300 sucesos violentos en los hogares. La prensa diaria nos informa sobre la muerte de una niña de corta edad por maltrato familiar, sobre esa mujer desesperada que decidió finalizar su guerra particular arrojándose porla ventana de un décimo piso ante el asombro de sus vecinos, o esos hermanos que deciden preparar angustiosamente un final trágico a su padre después de mil y una denuncias por agresiones.


 


Desde que el ser humano tiene conciencia de ser, ha hecho uso de la violencia. Se ha violentado y ha violentado. Ha ejercido el poder, el control del otro a través de la fuerza física, económica y técnica. También se ha utilizado la persuasión, el control psicológico para manejar o manipular según su conveniencia a sus iguales. La violencia ha estado desde siempre en la historia de la humanidad. Pero esto no quiere decir que sea connatural al hombre, a la mujer, al niño. La violencia no es un instinto, no es un reflejo ni tampoco una conducta necesaria para la supervivencia.


 


La violencia se aprende. Se aprende observando cómo los padres, los hermanos mayores o los vecinos se relacionan. Se aprende viendo televisión, leyendo determinados dibujos animados o novelas. También se aprende jugando. Y este aprendizaje no ocurre solamente en las últimas décadas. Ha ocurrido siempre aunque quizá no con la virulencia con la que se presenta en estos últimos años.


 


No voy a enumerar aquí las cifras de homicidios y asesinatos, de abusos a menores y palizas a jóvenes en el barrio, tampoco el número de mujeres maltratadas, porque tales cifras son artificiales, mínimas y lejanas de la realidad ya que la mayor parte de los actos violentos no se denuncian.


 


Aunque la violencia entre las personas ha sido justificada con todo tipo de teorías y razonamientos (biológicos, psicológicos, sociales, económicos, culturales), se insiste en que todos nacemos con capacidad para la compasión, la abnegación, la generosidad, la empatía. Son los factores ambientales, junto con las características propias de cada individuo, los que configuran nuestras actitudes. Así pues, si al niño se le enseña a ser generoso, a pensar en los demás, a comprender, a respetar, a ser más tolerante, desarrollará actitudes positivas y le resultará imposible maltratar a los demás.


 


Estudios realizados en Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Holanda indican que la violencia es un comportamiento aprendido; el 81% de los hombres maltratadores fueron testigos o víctimas de malos tratos en su niñez.


 


No todos los niños reciben las atenciones básicas a las que tienen derecho, y hay que tener en cuenta que los hijos son los que dentro de unos años van a dirigir la sociedad y serán los encargados de proteger los derechos de sus padres.


 


Aunque están suficientemente claro los derechos que tienen los niños, también hay que tener en cuenta que de poco vale tener unos derechos reconocidos mundialmente cuando, de hecho, los menores carecen de capacidad real para ejercerlos y no tienen más remedio que confiar en sus mayores, en sus educadores, y en última instancia, en las instituciones. Cuando en el núcleo familiar -y, fundamentalmente, por parte de los padres- no existe el debido respeto a los menores, una gran mayoría de los derechos del niño se verán vulnerados.


 


Todo lo que reciban los niños, todo lo que aprendan de nuestras actitudes ante la sociedad y de quienes les rodean, y, sobre todo, el trato que reciban, principalmente por parte de sus padres y educadores, va a perfilar su desarrollo como individuos: sus valores éticos y morales, su autonomía personal, su capacidad para relacionarse con sus semejantes, su facilidad para afrontar y resolver las situaciones que irán encontrando en las diferentes etapas de su vida.


 


No basta con desear o creer que se ama a un hijo. Lo fundamental es hacerlo de forma que éste tenga efectivamente la sensación de ser querido, de ser comprendido, de que él es importante. Es decir, hay que dedicarle tiempo y preocuparse por conocerlo, descubrirlo, atenderlo y respetarlo.


 


Así pues, resulta esencial para prevenir comportamientos violentos o agresivos durante la juventud o la madurez tratar a los niños con paciencia y serenidad, sin imponerles actitudes de manera excesivamente autoritaria, con cariño y respeto. Y como dijo el poeta Miguel Hernández, en las “Nanas de la cebolla”, dedicadas a su hijo: “Vuela niño en la doble / luna del pecho: / él, triste de cebolla, / tú, satisfecho. / No te derrumbes. / No sepas lo que pasa / ni lo que ocurre.”


 


Francisco Arias Solis
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La violencia siempre ha sido reaccionaria.

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Saturday 28/July/2007 21:34

EDGAR ALLAN POE POR FRANCISCO ARIAS SOLIS



EDGAR ALLAN POE


(1809-1849)


 


“Todos mis días son trances


y todas mis noches sueños.


¿Dónde están las miradas de tus negros ojos


y dónde los destellos de tus pisadas:


en qué danzas etéreas,


junto a qué eternos arroyos?


Edgar Allan Poe.


 


LA VOZ DE LA IMAGINACION ROMANTICA

 


El trabajo del escritor Edgar Allan Poe ha sobrevivido brillantemente a la corrosión del tiempo para ocupar un lugar en la literatura universal. Pero lo más extraordinario en su caso es tal vez lo que le ha ocurrido en estos 158 años de después de su muerte, el mito que se ha creado en torno a él, la influencia que ha ejercido en muchos países, tanto del Viejo como del Nuevo Mundo, su transfiguración en símbolo de esa clase de genio que, tras una vida de miseria y frustración, gana una fama imperecedera. En el caso de Poe, nos encontramos menos ante un hombre que ante una leyenda, menos antes una actuación real que ante una teoría, menos ante la poesía que realmente escribió que ante la que hubiera querido o podido escribir. Como escritor en prosa tiene un puesto asegurado. Lo que escribió en forma de historias cortas, ya fuesen de horror o de aventura o de intriga policíaca, es completo y original y no necesita de defensa. Pero respecto a su poesía, el caso es diferente. Ha sido juzgada más diversamente que la de cualquier otro poeta de igual pervivencia. Por un lado, Poe ha sido considerado como el escritor más creador y original del siglo XIX; por otro, se le ha conceptuado como una figura menor, que puede haber tenido ideas interesantes, pero que no supo realizarlas, ni dejó ninguna obra de valor incuestionable.


 


De su enorme fama no hay duda alguna. La historia de la poesía francesa del siglo XIX lo testifica plenamente. Es verdad que Baudelaire, que descubrió, y en cierto modo inventó a Poe prestó más atención a sus cuentos que a su poesía, pero sentía por ésta una verdadera veneración. Era para él “una cosa profunda y reverberante como un sueño, misteriosa y perfecta como el cristal”. Mallarmé siguió el camino de Baudelaire traduciendo en su prosa inimitable los poemas de Poe. Para él, Poe era “el príncipe espiritual de la época”.


 


El culto de Poe, iniciado en Francia, se extendió a todas partes. Adquirió una especial prominencia en América Latina, donde influyó marcadamente en el uruguayo Julio Herrera y Reissig, en el colombiano José Asunción Silva y en el nicaragüense Rubén Darío.


 


El asombroso prestigio de Poe está fundado, tanto en su teoría de la poesía como en su práctica. Mientras su teoría incita a los poetas a emprender nuevas aventuras, su práctica les sirve de estímulo y ambas son inseparables en Poe. La teoría no es difícil y la mayor parte de sus fundamentos pueden encontrarse en El principio poético, conferencia pronunciada por Poe en Lowel y en Providence, en diciembre de 1848. Puede ser complementada por ensayos tales como La racionalidad del verso y La filosofía de la composición, y por varios artículos publicados en revistas. La teoría poética de Poe está basada en una simple proposición. Ve el ser humano como dividido nítidamente en intelecto, conciencia y alma. El primero se ocupa de la verdad, la segunda del deber, y la tercera de la belleza. En poesía, sólo entra en acción la tercera. De aquí se siguen importantes consecuencias. Puesto que la poesía es el producto del alma y un medio de descubrir la belleza, no tiene nada que ver con la verdad ni con la moral. En una época en que los poetas trataban de instruir y moralizar, Poe hablaba sólo de belleza. La teoría poética de Poe coincide con su práctica, y puede ser considerada como una descripción fiel de lo que él pensaba que estaba haciendo. Su ars poética es, a su modo, la última palabra de la doctrina romántica. Los románticos buscaban otro mundo, pero no precisaron ni sus perfiles ni su carácter. Poe, que sabía de ese mundo, lo situó más allá de la tumba. Los románticos estaban de acuerdo en que la poesía se relacionaba en cierto sentido con la belleza; Poe afirmó que se relacionaba exclusivamente con ella, y que esa belleza tenía que ser hallada a través de la busca de una realidad superna o celestial. En Poe, la teoría romántica de la poesía alcanzó su climax.


 


En Baltimore, entre la densa y desatada multitud del 3 de octubre de 1849, un hombre yacía en la acera sin que nadie le prestara atención. Cuando Edgar Allan Poe fue hallado por un viandante ya era demasiado tarde: le llevaron a morir al Washington College Hospital, donde falleció el 7 de octubre. Poe vivió siempre acosado por la pobreza y obligado por ella a ejecutar tareas que malgastaban su energía creadora. La pobreza le llevó a la bebida y ésta a la pobreza, por lo que no es de extrañar que el poeta no pudiera consagrar a la poesía toda la concentración necesaria. En realidad, considerando lo que hizo en prosa es admirable que pudiera hacer tanta poesía excelente.


 


Edgar Allan Poe nació en Boston el 19 de enero de 1809. Fue el segundo hijo de la actriz inglesa Elisabeth Hopkins Poe y del actor David Poe. Su padre desapareció en Nueva York, en 1810. Huérfano de madre a los tres años, fue acogido por el acaudalado matrimonio Allan, con quienes vivió en Gran Bretaña (1815-1820), donde comenzó su educación, que continuaría, durante breve tiempo, en la universidad de Virginia, que abandona antes de terminar los estudios. A los 18 años publicó su primer libro, Tamerlán y otros poemas. En 1830 ingresó en la academia militar West Point, de la que fue expulsado por indisciplina. Comenzó a publicar cuentos y artículos en el Courier de Baltimore y, posteriormente, en el Southern Literary Messenger. En 1836 se casó con su prima de 14 años, Virginia Clemm. En 1838 publicó su única novela Las aventuras de Arthur Gordon Pym, a la que siguió en 1840 una primera recopilación de sus narraciones con el título Cuentos de lo grotesco y lo arabesco; en 1845, El cuervo y otros poemas, y en 1848 el poema cosmogónico en prosa Eureka. Su vida privada, acosada continuamente por la miseria y el alcoholismo, entró en franca descomposición a partir del fallecimiento de Virginia en 1847. Publicó cerca de 70 cuentos, en los que combina el horror necrófilo, el humor y la lucubración. Algunos de los más inolvidables son: Ligeia, El hundimiento de la casa Usher, El pozo y el péndulo, El corazón delator, El gato negro, El barril del amontillado, Un descenso al Maëlstrom, El diablo en el campanario, Los hechos sobre el caso del señor Valdemar y tres que inauguran la literatura detectivesca, El escarabajo de oro, Los crímenes de la rue Morgue y La carta robada.


 


Poe es una figura importante en la historia del movimiento romántico, porque llevó al extremo ciertas ideas y aspiraciones que otros sintieron menos intensamente. Tanto en sus éxitos como en sus fracasos, en la indudable penetración de sus teorías y en la ambigüedad de algunas de sus prácticas, Poe fue un verdadero romántico, siempre en busca de otro mundo. El romanticismo favorecía una enfermedad peligrosa. Al poner sus más altas esperanzas en un mundo sobrenatural, acabó por romper los lazos que unen al poeta a la tierra, con lo cual hizo a su vez de la poesía algo innecesario. Si lo único que importa es la visión final y si este mundo es una farsa innoble, no hay necesidad de que el poeta exprese su experiencia con palabras. Puede vivir más felizmente entre sus sueños y desdeñar su arte. Tal vez Poe hizo algo de esto. Tal vez conociera momentos que trascendían de tal modo de las palabras que guardó silencio ante ellos. O tal vez, lo que más deseara es la liberación de verse lejos de las perturbaciones de la vida. Y es que, como dijo el poeta: “Gracias sean dadas al cielo; la crisis / y el peligro han pasado, / la larga enfermedad terminó, / y he dominado, al fin, / esa fiebre llamada vivir”.


 


 


Francisco Arias Solis
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Paz y libertad.



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Saturday 28/July/2007 05:34

ERNESTINA DE CHAMPOURCIN POR FRANCISCO ARIAS SOLIS



 


ERNESTINA DE CHAMPOURCIN


(1905-1999)


 


“Todos van, todos saben...


Sólo yo no sé nada.


 


Sólo yo me he quedado


abstraída y lejana.


 


soñando realidades


recogiendo distancias.”


Ernestina de Champourcín.


 


LA VOZ DE LA VOCACION LITERARIA

 


“Mi infancia y mi adolescencia constituyen el cielo verdaderamente intelectual de mi vida. Durante esos años he escrito y leído en serio, cómicamente en serio. Mis muñecas y mis allegados tuvieron que sufrir las exuberantes y acaparadoras primicias de mi vocación literaria”, nos dice Ernestina de Champourcín. Y añade: “Pero esto es historia antigua, mejor dicho, historieta. En la actualidad no puedo oír mi nombre, acompañado por el horrible calificativo de poetisa, sin sentir vivos deseos de desaparecer, cuando no de agredir al autor de la desdichada frase”.


 


Ernestina de Champourcín es una de las pocas autoras que aparecen en algunas de las antologías que se han hecho en nuestro país, y que no han sido realizadas en función del sexo como elemento diferenciador del resto de los escritores, lo que es síntoma evidente de salud literaria. A lo largo de la obra de Ernestina hay mucha poesía, mucha belleza, mucha autenticidad.


 


Ernestina de Champourcín, cuyo nombre real era Michels de Champourcín y Morán de Loredo, nació en Vitoria el 10 de julio de 1905. Pertenecía a una familia liberal acomodada por lo que recibió una buena educación. Sabía varios idiomas, gracias a lo cual después pudo hacer trabajos de traducción. Frecuentó desde la adolescencia la Residencia de Estudiantes y se hizo amiga de los poetas que por allí pululaban muchos de los cuales acabarían conformando el grueso de la generación del 27 a la que ella perteneció. Gerardo Diego la incluyó en la primera gran antología del 27, publicada en 1934. Participó en la creación del Liceo femenino, junto con otras intelectuales. Poco después de la rebelión militar de julio, en noviembre de 1936, contrae matrimonio con el poeta Juan José Domenchina, que fue secretario del presidente de la Segunda República, Manuel Azaña. A causa de la guerra civil, primeramente se traslada de Madrid a Valencia, y, finalmente, fija su residencia en Barcelona. Colabora en la revista cultural Hora de España, en ella publica un emotivo poema: “La noche para siempre, la noche con su esquivo / y vacilante rumbo. Nada puede ya el lino / de mis manos abiertas ni su apoyo tendido / en el rastro borroso de tu andar indeciso. / Nada puede mi voz contra el áspero frío / que inundando tus ojos te aisla de lo vivo / y te roba la gracia del paisaje encendido / del horizonte en fiesta donde todo es camino. / ¡No te queda más ruta que la que va a ti mismo!”. Al final de la guerra pasó la frontera buscando refugio en Francia. En junio de 1939 llegó a México. Volvió a España en 1972. Ernestina de Champourcín murió en Madrid el 27 de marzo de 1999.


 


Poeta precoz, sus primeros versos demostraron una clara influencia de Juan Ramón Jiménez, para evolucionar después hacia una poética delicada y sugestiva en la que es perceptible una poso de melancolía. Su primer poemario fue En silencio (1926) y le sucederían Ahora, La voz en el viento, Cántico inútil, La casa de enfrente, Presencia a oscuras, El nombre que me diste, Cárcel de los sentidos, Cartas cerradas, Hai-Kais espirituales, Poemas del ser y del estar, Primer exilio, el ensayo La ardilla y la rosa (1981), en el que rememora sus años de amistad con el poeta Juan Ramón Jiménez, y el libro de memorias La pared transparente (1984). En 1991 apareció gran parte de su producción recopilada bajo el título de Poesía a través del tiempo.


 


“¿Mi concepto de la poesía? Carezco en absoluto de conceptos. La vida borró los pocos de que disponía, y hasta ahora no tuve tiempo ni ganas de fabricarme otros nuevos. Por otra parte, cuando todo el mundo define y se define, causa un secreto placer mantenerse desdibujado entre los equívocos linderos de la vaguedad y la vagancia”, nos dice esta prolífica autora.


 


En México, los poetas malagueños Emilio Prados y Manuel Altolaguirre iban a resucitar de nuevo Litoral con José Moreno Villa, Juan Rejano y Francisco Giner de los Ríos. En aquel resucitado Litoral, la voz de Ernestina de Champourcín se hace oír: “Si eres mujer, no llores. Tu congoja / irrita y exaspera al que no te entiende. / ¿Qué saben ellos de ese amor oculto / que estremece tu cuerpo mal guardado, / de la enorme ternura desolada / que te invade sintiéndote desnuda?”.


 


Francisco Arias Solis
e-mail:
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


 


 


Tolerancia cero contra la corrupción.



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Friday 27/July/2007 19:58

FORO LIBRE: HOMENAJE A ROSA CHACEL



 


FOROLIBRE


ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA


 


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ


e-mail: pazylibertad@arrakis.es


URL: http://www.arrakis.es/~aarias


 


“Bien recuerdo aquel día que me diste


tu corazón de niño desvelado


y aquel en que dejaste a mi cuidado


ejércitos y estrellas, y partiste.”


Rosa Chacel.


 


 


HOMENAJE DE FORO LIBRE A ROSA CHACEL


 


El próximo lunes, día 30, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra de la escritora Rosa Chacel(1898-1994),en el 13º aniversario de su muerte.


 


La trayectoria de Rosa Chacel comienza unida a las tendencias ensayísticas del grupo de Ortega en los años treinta., y reflejo de aquella actitud es Estación, ida y vuelta (1930). La primera obra en el exilio de Chacel es Teresa (1941), de corte biográfico y basada en la apasionada historia de la amante de Espronceda. Poco después ofrece un libro más propiamente novelesco, Memorias de Leticia Valle (1946).


 


El libro fundamental de Chacel es La sinrazón (1960), admirable novela en la que se pone de manifiesto su gran dominio para la profundización psicológica. También publicó un libro de memorias, Desde el amanecer (1972), reconstrucción de los diez primeros años de la vida de la autora.


Rosa Chacel muere en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, el 27 de julio de 1994. Durante su internamiento en el hospital recibe de mano de los Reyes la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes 1993


 


La gran maestra de la aventura íntima, alumna fiel del pensamiento de Ortega y Gasset, es una de las escritoras españolas más importantes del siglo XX. Su nombre es insustituible en nuestra literatura. Pero la eterna candidata al premio Cervantes, murió convencida de que su obra no había sido entendida.


 


 


Francisco Arias Solis
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URL: http://www.arrakis.es/~aarias


 


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.



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Wednesday 25/July/2007 23:40

CAMPESINOS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS



CAMPESINOS

 


“Cuando caminan, cabalgan


a lomos de mula vieja,


y no conocen la prisa


ni aun en los días de fiesta.


Donde hay vino, beben vino;


donde no hay vino, agua fresca.


Son buenas gentes que viven,


laboran, pasan y sueñan


y en un día como tantos,


descansan bajo la tierra.”


Antonio Machado.


 


SU VOLATIZACION ALTERA LA ESTRUCTURA SOCIAL

 


Uno de los hechos más notorios de nuestra época, que preocupa a los economistas y sociólogos, y pronto inquietará a los historiadores, es la alteración de las condiciones de vida de los hombres que viven del cultivo de la tierra, y por consiguiente del tipo humano mismo realizado por esos hombres. Se ha señalado la evolución del campesino, que se ha convertido en agricultor y tiende a no ser sino industrial agrícola, pero estas variaciones se han considerado casi siempre desde el punto de vista económico y técnico, es decir, teniendo en cuenta las exigencias y posibilidades de la producción; a lo sumo, se ha intentado ver las repercusiones sociales de esas causas técnicas y económicas. Creo que las cosas son más complejas, y que con esos fenómenos se ligan otros estrictamente sociológicos, que tal vez sean los decisivos; y, sobre todo, no me parece posible conjurar los evidentes riesgos que amenazan como consecuencia de esos cambios si no se tiene suficiente claridad sobre ese aspecto sociológico, al que me quiero referir brevemente.


 


Ante todo, el campesino actual empieza a sentirse mucho menos radicado en una tierra determinada, por lo pronto porque la facultad y necesidad de los desplazamientos le hace conocer otras. Más importancia aún tiene la cuestión de la propiedad de la tierra. Su sentido se ha debilitado enormemente, y esto es decisivo. De un lado, la inestabilidad jurídica de la propiedad ha minado su fuerza social; en segundo lugar, la intervención de la Unión Europea en los cultivos, cosechas, precios, etc., ha mediatizado igualmente el dominio del propietario; en tercer lugar, porque en la actualidad lo que más interesa a los contemporáneos es el uso de las riquezas, no su propiedad permanente como fondo de disponibilidades; por eso se prefiere, aun en formas de economías modestas, un salario elevado a una pequeña hacienda, de valor comparable.


 


Además, se está produciendo una uniformación relativa entre la ciudad y el medio rural; se ha suprimido la diferencia abrupta entre ambos, que hacía penosa la comunicación. La consecuencia de esto es doble. De un lado, se produce la “urbanización” del campo, el acceso de los labriegos a una serie de formas reservadas antes a las ciudades, y así se produce una nivelación en el país. Pero de otro lado, como al fin y al cabo esas formas “urbanas” de los medios rurales son deficientes, a veces míseras, el campesino tiene conciencia, cada vez más viva, de limitación. El mundo del pueblo le parece angosto, tosco, aburrido, poco incitante. En la ciudad encuentra con otra plenitud lo que en su lugar se le ofrece en una versión lamentable. El resultado inevitable es el descontento. Se objeta a esto que los campesinos, salvo en algunas regiones, viven hoy a un nivel que no habían alcanzado nunca, comen mejor, disponen de una serie de comodidades y aun pequeños lujos a que ni siquiera aspiraban hace treinta o cuarenta años. Todo esto es cierto; pero el error estriba en creer que lo económico es lo decisivo, que el descontento o la satisfacción en un tipo de vida es mera consecuencia del nivel adquisitivo que permite. Claro es que en condiciones miserables no cabe sino el descontento; pero si se eliminan los casos extremos, importa mucho más la ilusión por una forma de vida que parezca atractiva y apetecible. El campesino empieza a sentir que, sean cualesquiera sus ventajas económicas, la ciudad es más agradable y permite posibilidades más atrayentes: la consecuencia es el absentismo, el desplazamiento hacia las grandes agrupaciones urbanas. Que esto es grave, a nadie se le oculta. Pero quizá no se advierte hasta qué punto lo es. Porque se atiende a las consecuencias inmediatamente económicas: abandono de la agricultura, disminución de la producción, aumento del paro, etc.; pero no se suele pensar en la destrucción de un tipo humano, el del campesino, que ha sido durante milenios una de las piezas esenciales de la sociedad europea, con una función cuya importancia es decisiva. Su volatización altera la estructura social.


 


Cuando se advierte esto, se suele considerar la situación como una “calamidad” que ha sobrevenido como un “mal” que amenaza a la sociedad, que antes estaba “bien” constituida. Y se propende a buscar dos tipos de soluciones igualmente ingenuas: la lamentación o el intento de dar marcha atrás. Ninguna de las dos tiene sentido, porque no se trata de ninguna calamidad, sino de la alteración, perfectamente explicable, de una situación pretérita, que tal vez encierre graves riesgos, pero que en sí misma se impone. Como las causas que han determinado esta innovación son reales y siguen actuando, no hay manera de anularlas y volver a lo anterior. La única solución posible a los inconvenientes habría de empezar por reconocer y aceptar la situación efectiva, hacer hincapié en ella, perseguirla hasta sus últimas raíces y buscar en ella misma su superación. ¿De qué se trata, en definitiva? De una ruptura del mundo del campesino, que lleva consigo la evaporación de éste como tipo humano tradicional. Hay que preguntarse perentoriamente: ¿qué es ser campesino? ¿Cómo se puede ser campesino en el siglo XXI? ¿Es posible un proyecto vital del labrador que sea incitante y atractivo, dada la situación real en que el mundo se encuentra? Y como dijo el poeta: “Y a preguntas sin respuesta / ¿quién te podrá responder?”.


 


 


Francisco Arias Solis
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La paz pide una oportunidad.

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Gracias.