¨ Comer mucha miel no es bueno,Ni el buscar la propia gloria es gloria.¨ Proverbios 25:27.¨Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.¨ Mateo 23:12.La autoestima es una insensatéz que destruye el espíritu.La aotoexaltación es una ambición mundana, y es reprendida por Jesús. Era una de las actitudes mas practicadas por los escribas y fariseos, o sea, los religiosos, los que se creían ¨perfectos¨. Hacían las obras ¨buenas¨, para ser vistos y reconocidos por todos. Se vanagloriaban. Se exhibían en público, para que se les diera reconocimientos y ¨títulos¨.La autoestima, el anhelo de enaltecerse son señalados como desagradables a Jesucristo.La autoconsideración u orgullo es un mal que ataca a muchos religiosos, desde el ministro de culto, a los diáconos, a los líderes y a miembros de las iglesias. Mayormente a aquellos que tienen solvencia económica y preparación secular.Yo sé que hay quienes son sinceros y humildes.El que se vanagloría a sí mismo busca el poder. Poder destructivo. Aquel que reclama dominio, control absoluto. El que destruye toda relación, la confianza , el diálogo, la fraternidad, y la integridad. El orgullo y el poder siempre van de la mano.Los cristianos sinceros no deben esperar titulos y honores que sólo a Dios y a Cristo corresponden.Lo que debe distinguir a los cristianos es la humildad.¨Haya , pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dió un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.¨ Filipenses 2:5-11.ORACION: Señor, ayúdame para ser sencillo y humilde. Que la gloria sea siempre para Jesucristo. Amén. En el amor de Cristo, el misionario.