¨ No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.¨ Exodo 20:17.La codicia o avaricia es condenada por Dios, lo vemos en los 10 Mandamientos. Y aunque no estamos bajo la ley, sino por la gracia, en el Nuevo Testamento también es tratada como una aberración del hombre carnal.Sin duda alguna, la codicia por el sexo opuesto, y la codicia por las riquezas, y el poder y la fama, son las que más se practican.1. En cuanto a la codicia por el sexo opuesto, Jesús lo reprobó cuando se refirió al adulterio, como una terrible consecuencia de la misma codicia: ¨Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.¨ Mateo 5:27,28.La codicia es lascivia , o sea, deseo de vivir en el placer sexual, y es también concupiscencia, que es el deseo fuerte de cosas materiales, o de los placeres de la carne: ¨ No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias.¨ Romanos 6:12.2. Pero, también, el Señor condenó la avaricia por las riquezas, cuando le habla al rico insensato: ¨Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.¨ Lucas 12:15.La codicia se apodera del corazón del hombre, y esto trae muchas consecuencias, como: problemas familiares, divorcios, decepción, insensatéz, apostasía, miseria, etc., etc.Dice en la Palabra de Dios que en los postreros días la codicia abundará: ¨También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos..¨ 2 Timoteo 3:1,2.Para que el hombre que vive en ésta condición de pecado,sólo la sangre de Cristo limpia de todo pecado: ¨..y la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.¨1 Juan 1:7-9.ORACION: Señor, líbrame de toda codicia.En el nombre de Jesús, amén. En el amor de CRisto, el misionario.