¨por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;¨ 2 Pedro 1:4. Con esta reflexión termino la serie acerca de la Promesas que el Señor describe en su Palabra. Claro que no hemos tocado todas pero si algunas que son muy importantes y preciosas. No todas las promesas se aplican a todas las personas, o a todos los creyentes en Cristo. En la Bíblia se encuentran promesas que se aplican a algunas personas o naciones. ¿ Cómo podemos saber si una promesa se aplica a uno mismo? 1o. Debemos darnos cuenta en el contexto del pasaje a quién Dios hace la promesa: ¿ A todos; a los creyentes; a los discípulos de Jesús; al pueblo de Israel; a una persona,etc.,etc.? 2o. Debemos de darnos cuenta en el contexto inmediato, en el resto del libro, o en otro pasaje de la Bíblia con el mismo tema,que señale que la promesa es aplicable a nuestra vida. Todas las promesa son fundamentadas en Jesucristo: ¨porque todas las promesas de Dios son en él Sí, en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.¨ 2 Corintios 1:20. REFLEXION:Debemos de tomar las promesas que Dios nos hace, porque éstas están llenas de bendiciones y culminan en vida eterna: ¨ Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.¨ 1 Juan 2:25.ANECDOTA:Dice un conocido Himno:TODAS LAS PROMESAS DEL SEÑORTodas las promesas del Señor Jesús, son apoyo poderosode mi fe; Mientras viva aquí cercado de su luz,Siempre en sus promesas confiaré.Todas su promesas para el hombre fiel, El Señor en susbondades cumplirá, Y confiado sé que para siempre en él,Paz eterna mi alma gozará.Todas las promesas del Señor serán, Gozo y fuerza en nuestra vida terrenal; Ellas en la dura lid nos sostendrán,Y triunfar podremos sobre el mal.CORO:Grandes, fieles, Las promesas que el Señor Jesús ha dado,Grandes, fieles, En ellas para siempre confiaré.ORACION: Gracias Señor por las promesas hermosas que me has dado, en Jesús, Amén. En el amor de Cristo, el misionario.