¨Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.¨ Salmo 40:1.
La fervorosa oración de un David desesperado por su situación de estar en el olvido, por la constante asechanza de Saúl, es oída por Jehová.
Es en la misma experiencia de David, lo que encontramos en la obra redentora de Cristo. Dios tiene sus oídos dispuestos a escuchar el clamor del penitente: <<Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresurate a socorrerme.>>. Salmo 40:13.
REFLEXION:
Una de las cosas que más me desespera es la espera. Estar esperando algo o a alguién.
Pero, en lo espiritual, es Dios quién primero nos espera pacientemente, para que respondamos a Su misericordia. El espera que oremos y le digamos nuestra necesidad espiritual.
Es cuando nos damos cuenta de:
La bondad de Dios. Su amor, que escucha nuestro clamor, y se inclina a nosotros por medio de su Hijo Jesucristo. La misericordia que nos tiene para librarnos del pecado.¨Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.¨Juan 3:16.
La Salvación de Dios. Que nos libra de la condición de pecado, con la obra redentora de Cristo en la cruz. El pagó por nuestros pecados. La Gracia de Dios que nos dá la salvación al depositar nuestra fe en él.¨Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios; no por obras,para que nadie se gloríe.¨Efesios 2:8,9.
La nueva vida. Que en Cristo encontramos , porque nos hace nuevas personas. Nos da un nuevo nacimiento. Nos regenera.Esto es por la obra del Espíritu Santo.¨De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.¨ 2 Cor.5:17.
Por eso le tributamos al Señor toda nuesra alabanza, porque hace una obra completa en nuestro ser.Es en gratitud por sacarnos del lodo cenagoso del pecado. Del pozo de la desesperación. ¡Vale la pena la espera! ¡Démos testimonio de ello!
ANECDOTA:
Todos los años, en semana mayor, mis padres nos llevaban a toda la familia,también iban muchos amigos, a una playa muy hermosa.En las costas del estado de Sinaloa, México. Era un paraíso. Allí pasábamos toda la semana. Para llegar a ese lugar, teníamos que caminar de donde llegaba el transporte, hasta el lugar a la orilla del mar donde acampábamos.Eran como 3 o 4 kilometros.(no recuerdo exactamente).
En una ocasión, cuando yo tenía 8 o 9 años, que íbamos a ese lugar, yo me atracé de mi familia,en la caminata, por ir distraído, jugando. Algo me llamó la atención que estaba a la orilla del canal que había a un lado, al tratar de ir hacia la orilla,empecé a hundirme. Era un esteral (un pantano),era lodo cenagoso. Fuí hundiéndome más y más.Mientras más intentaba salir, más me hundía.Grite desesperadamente a mis papás y a los demás, pero nadie me escuchaba, ya iban lejos.
Ya el lodo me llegaba hasta el pecho, llorando, desesperado, sin poder hacer nada. En eso pasaron unos pescadores en su canoa ( lancha sin motor), y ¡les grité desesperado! Gracias a Dios que me escucharon, y me sacaron del lodo cenagoso, me llevaron hasta donde estaban mis papás. ¡Volví a nacer! ¡Me salvaron!
ORACION: Señor, gracias por ser paciente conmigo. Gracias por escuchar mi clamos. Gracias por darme una nueva vida en Cristo.Amén
En el amor de Cristo, el misionario