¨No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.¨ Mateo 4:4. Todos tenemos deberes que estamos habituados ha hacer. Algunos por necesidad, otros tal vez por placer o satisfacción, y no podemos negar , que otros simplemente por costumbre, o malos hábitos. El trajín de la vida ha hecho que se viva bajo deberes cotidianos pensando sólo en lo físico y en lo material. Jesús es claro al decirnos que no somos sólo materia, sino que tenemos alma, espíritu. Y que también tenemos necesidad de alimentarla diariamente. Anoto dos deberes que especialmente no debemos de descuidar en la vida espiritual todos los días: 1o. El deber de alimentarnos de la palabra de Dios.¨ Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.¨ Exodo 16:4. La lectura y meditación de la Bíblia, la palabra de Dios, es necesaria todos los días, porque nutre, enseña y fortalece espiritualmente. 2o. El deber de hablar con Dios por medio de la oración.¨Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; te he llamdo, oh Jehová, cada día; He extendido a ti mis manos.¨ Salmo 88:9. Diariamente tenemos motivos para expresarle al Todopoderoso que lo amamos; lo que sentimos; nuestras aflicciones;por las enfermedades; por las peticiones que tenemos; necesitamos tener una relación personal con el Señor a través de la oración diaria. Que hermoso, refrescante, purificador y confortante es que todos los días podamos practicar por el bién de nuestra vida espiritual éstos dos deberes. Claro que hay otros deberes que debemos de tomar en cuenta, pero, éstos especialmente son los más necesarios. ORACION: Señor, ayúdame a no descuidar mi devoció diaria contigo. En Jesús, amén. En el amor de Cristo, el misionario.