Llegas de tu mansión lejana cerca de la tumba,
ahora eres una fría sensación de sepulcro,
de restos de huesos,
delirante prosa de un artista,
que muere de silencio,
esperando a los danzantes de la oscuridad,
ellos se repliegan por los rincones de mi cuarto,
leo con afanoso deleite a Poe,
después a Shakespeare,
ellos conviven en ese umbral exquisito de la gloria,
atrapados en un espacio sin tiempo,
miles de seres color ceniza traspasan nuestros cuerpos,
hundiéndose discretamente por los albañales,
tienen su habitación cerca del infierno,
sin polen ni miel,
sin sol ni vejez,
sin lluvia ni sobresalto,
es la humanidad que transita extasiada sin pensamientos,
por las calles de una ciudad virtual,
viviendo una vida prestada,
tan solo es una aproximación de existencia,
un ship incrustado en su cerebro es su signo,
para que viva muriendo por siempre,
en la calle bulliciosa vendedores informales ofrecen un nuevo ship,
esta vez, un prototipo que proporciona una agradable sonrisa,
de satisfacción y gozo,
pero todo es una gigantesca matriz,
un programa vulnerable que no tolera crisálidas vivas.