Destruir atardeceres
Capturarlos grises y opacos,
en tu retina,
en tu esencia,
observa la gente como camina sin rumbo,
piensan; pero sin objetivos,
aman, sin sueños,
no se detienen,
es un caminar atropellado,
una filosofía de muerte y decadencia,
que se desata en las calles,
instaurada como simiente en sus mentes,
conglomerados de seres camuflajeados,
con sus chisps instalados para que vivan estando muertos.
Obsérvalos repetir sus mismos movimientos,
en un incesante ir y venir,
sus ojos abiertos pero cerrados a la luz,
se atropellan unos a otros,
¿pueden ser considerados seres inteligentes?
¿no son más brillantes los delfines, con su juego de burbujas bajo el agua?
Obsérvalos sufrir, incapaces de identificar la causa de su lágrima,
no ven lo evidente,
sólo aceptan la limosna de la bestia y su número,
por un día o mil años,
nada cambiará, ellos son el alimento de sus dioses.
Obsérvalos