La crisis generalizada del Partido Popular no parece tener otra salida que la dimisión de Mariano Rajoy, según opinión de, cada vez mas, dirigentes populares. Una victoria pírrica, en un congreso controlado y manipulado, no resolverá los problemas que acucian al PP. Ni las huestes aznaristas están con Rajoy, después de la defenestración de sus hombres fuertes, ni cuenta con renovadores cualificados que apoyen su proyecto, mas allá del sometimiento a las autocriticas reglas congresuales. Su empecinamiento personal puede conducir a la ruptura política del partido, aunque mantenga su unidad orgánica formal. Las estrategias del “España se rompe”, “Navarra se vende”, “la conspiración del 11-M” o “el Gobierno se rinde a ETA”,mantenidas durante la anterior legislatura y fracasadas ante la ultima confrontación electoral, han de ser sustituidas por otras que produzcan un menor rechazo, en determinados sectores de la ciudadanía, pero, existe una resistencia considerable, entre los sectores mas reaccionarios del partido y los medios de comunicación que los apoyan, controlan e incitan.
Mariano Rajoy, incapaz de reorganizar, orientar y dirigir el PP, después de su segunda derrota electoral, ha situado el partido en una crisis, que no tenía precedentes, desde la época de Hernández Mancha. Victima de su ambición política, sus continuas decisiones equivocadas, según sus antiguos defensores mediáticos, ha entrado en un proceso agónico prolongado, después del desplante político de María San Gil, ante la ponencia política, donde se abordan las relaciones con las demás fuerzas políticas, incluidas las nacionalistas, que se presentara, para su aprobación, en el próximo congreso del PP.
Pese a las presiones, externas e internas, Maria San Gil, le ha reiterado, pública y directamente, a Mariano Rajoy, su “perdida de confianza” y su “falta de liderazgo”, amenazando con dejar la dirección del PP vasco, “si no recupera la confianza, antes del Congreso”. Mayor Oreja, Ministro de Interior, con Aznar, ha confirmado los temores de San Gil: “En mi partido hay quienes realmente quieren cambiar la estrategia”…”El PP tiene que decidir entre rendición o resistencia”.
Puede ser cierto que la ponencia haya recogido, al pie de la letra, los criterios de San Gil. El problema es que, no sin razón, desconfía de quienes han de ponerla en practica, especialmente, de Rajoy. No me extraña que le resulte difícil creer en la buena fe de un Rajoy, que nombro, como presidente de la ponencia, que debía elaborar los fundamentos de las relaciones entre partidos, especialmente, con las formaciones nacionalistas, a José Manuel Soria, vicepresidente de un gobierno, en el que, una buena parte de los principales dirigentes, del partido coaligado, Coalición Canaria, para ocultar su descenso electoral y sus problemas con la justicia, se han lanzado a una ofensiva política, para convertir Canarias, en un paraíso fiscal, con un configuración política similar al Estado Libre Asociado, de Puerto Rico, en la que han participado, con algunas excepciones, sus mas notables dirigentes, incluido el propio presidente del Gobierno, Paulino Rivero.
Los cambios de estrategia y de táctica, según convenga, constituyen una característica de los distintos gobiernos del PP. Rajoy era miembro del gobierno de Aznar, que necesitaba los votos de los nacionalistas para gobernar. Todavía resuenan las palabras de Arzalluz, presidente del PNV, después de una reunión con Aznar, “Hemos conseguido mas, en cuatro horas, con Aznar, que en ocho años con Felipe González”. También, formaba parte del gobierno de Aznar, cuando, para desagraviar los gritos, desde los balcones de Génova, sede del PP, de “Pujol, enano, ¡habla castellano!”, Aznar, confesaba, “hablo catalán, en la intimidad”.
José Manuel Soria, a cambio de unos cargos en el gobierno de Canarias, ha tenido que ceder a las pretensiones de Coalición Canaria, de un nuevo Estatuto, después de manifestar que “no es una prioridad para los canarios. Siempre lo hemos dicho. No hay nada tan urgente como la cesta de la compra, la mas cara del país, o la tasa de paro, también la más alta de España; o como los salarios, los mas bajo; o como el sistema electoral, desproporcionado e injusto”…”Si algo justifica la reforma del Estatuto de Autonomía es la modificación del sistema electoral”…”donde el 82% del electorado elije la mitad del Parlamento y el otro 18% a la otra mitad”.
Ahora, tenemos un texto estatutario, en espera de aprobación, sin tocar el sistema electoral, mas antidemocrático e injusto del mundo y continuamos padeciendo la cesta de la compra mas cara; la tasa de paro mas alta; los salarios mas bajos(podíamos introducir más de una docena de índices socioeconómicos negativos, en los que figuramos en cabeza de España), pero, a cambio de ello, el Partido Popular esta gobernando con un conglomerado de siglas e intereses mercantiles, denominado Coalición Canaria, que la derrota en las ultimas elecciones, la ha llevado a una deriva soberanista o pseudo independentista, proclamada por varios de sus mas importantes lideres y los medios de comunicación “amigos”.
Soria debería explicar a Rajoy y demás dirigentes del PP, si los movimientos soberanistas, con los que maniobran muchos dirigentes de Coalición Canaria, incluso exhibiendo banderitas independistas, en actos públicos y, especialmente, si los manifestados deseos de convertir Canarias en un paraíso fiscal, asimilado al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, tienen amparo constitucional.
Recientemente, aunque pretendan negarlo, para no evidenciar a Soria, en una reciente visita, realizada por Paulino Rivero, Presidente del Gobierno autónomo, al ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, regentado por Miguel Zerolo, imputado por varios delitos de corrupción y autor de diversos escritos sobre la necesidad de convertir Canarias, en un paraíso fiscal, sinónimo, de corrupción, lavado de dinero; refugio del botín del tráfico de armas, la delincuencia internacional y el narcotráfico, fue recibido como “presidente de esta nación canaria”, en frase de Zerolo, que reafirmo “nuestra voluntad” de avanzar hacia el “estado libre asociado”, que el propio Paulino, considero un debate presente, “en la sociedad canaria”,
El pasado jueves, CC y PP aprobaron la creación de una denominada “policía autonómica”, defendida por Coalición Canaria, desde los tiempos de Olarte y Manuel Hermoso y rechazada por los dirigentes del PP, calificada de “engendro”, cuando no han tenido acuerdos de gobierno y reparto de cargos públicos, con Coalición Canaria. Todo sea por el poder.
No estaba López Aguilar y la crispación alcanzo mucha temperatura. No asistí al debate, pero, en las páginas de “Diario de Avisos”, pude contemplar unas fotos del diputado José Miguel González, en su intervención parlamentaria, con el rostro descompuesto por la ira, que me produjeron miedo. José Manuel Soria, se ha olvidado de la opinión de Mayor Oreja, hace unos meses, en relación con la “policía autonómica”, de CC, “La seguridad cuanto menos se compartimente, mejor”.
¿Qué importa que no haya dinero para la educación, cuya calidad desciende día a día o que la sanidad publica se deje deteriorar, en complicidad con los intereses de los dueños de una prospera sanidad privada?.
Justo Fernández Rodríguez
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